Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Más de un centenar de comunidades estadounidenses se preparan para protestar contra la rápida expansión de los centros de datos destinados a inteligencia artificial. El movimiento, que reúne a ciudadanos de distintas ideologías, refleja un creciente malestar por el impacto ambiental, el consumo energético y la falta de transparencia en la aprobación de estos proyectos.

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  • Al menos 125 protestas fueron convocadas en todo Estados Unidos contra nuevos centros de datos para IA
  • Solo el 14% de los estadounidenses apoyaría construir uno de estos complejos en su propia comunidad
  • Los manifestantes denuncian mayor consumo eléctrico, uso intensivo de agua y poca transparencia en las aprobaciones

La creciente carrera por construir infraestructura para inteligencia artificial comienza a enfrentar una resistencia organizada en Estados Unidos. Este sábado, opositores a los nuevos centros de datos realizarán manifestaciones en al menos 125 localidades del país, marcando el primer esfuerzo nacional coordinado para canalizar el descontento ciudadano frente al acelerado desarrollo de estas instalaciones.

Las protestas fueron organizadas por HumansFirst, un movimiento ciudadano que sostiene que la expansión de los centros de datos ha avanzado demasiado rápido y con escasa rendición de cuentas. Sus integrantes consideran que muchas comunidades han quedado al margen de decisiones que afectarán su entorno durante décadas, detalla Reuters.

El movimiento surge después de un año en el que los proyectos de infraestructura para inteligencia artificial se multiplicaron impulsados por la demanda de compañías tecnológicas que desarrollan modelos cada vez más grandes y potentes. La construcción de estos complejos ha transformado la política local en numerosos estados.

Para muchos ciudadanos, el debate ya no gira únicamente alrededor de la inteligencia artificial. También involucra el uso del agua, el aumento de la demanda eléctrica, el impacto ambiental y el papel que deben tener las comunidades antes de aprobar proyectos de gran escala.

La movilización representa uno de los primeros grandes desafíos sociales al enorme programa de inversiones que impulsa la infraestructura física necesaria para sostener la nueva generación de servicios de IA.

Un movimiento ciudadano que une a sectores opuestos

HumansFirst fue cofundado por Amy Kremer, una exdirigente del movimiento Tea Party, quien comparó el creciente rechazo hacia los centros de datos con el auge del movimiento conservador que surgió en 2009 para protestar contra lo que consideraba un exceso de impuestos y una expansión del poder gubernamental.

Sin embargo, Kremer sostiene que el fenómeno actual tiene una diferencia importante. Asegura que la oposición a los centros de datos trasciende las divisiones partidistas y reúne tanto a votantes republicanos como demócratas.

Según explicó, muchas comunidades simplemente descubrieron que un enorme complejo tecnológico sería construido cerca de sus viviendas sin haber participado realmente en el proceso de decisión.

Los organizadores sostienen que numerosos proyectos fueron aprobados mediante acuerdos poco transparentes. En algunos casos, funcionarios locales firmaron acuerdos de confidencialidad con los desarrolladores aun cuando existía oposición entre los residentes o un análisis regulatorio limitado.

El movimiento afirma que no busca detener completamente el desarrollo de la inteligencia artificial. Sus demandas incluyen mayor transparencia durante las aprobaciones, protección de los recursos naturales, beneficios concretos para las comunidades, creación de empleos sindicalizados bien remunerados y mecanismos para exigir responsabilidades si las empresas incumplen sus promesas.

Kremer también criticó que algunos dirigentes republicanos hayan dado un “pase libre” a las grandes tecnológicas. Al mismo tiempo, varios organizadores aclararon que tampoco respaldan medidas como las moratorias generales a nuevos centros de datos aprobadas por el estado de Nueva York.

El rechazo ciudadano gana fuerza

El crecimiento del descontento también aparece reflejado en las encuestas nacionales.

Un sondeo realizado por Reuters e Ipsos durante junio encontró que apenas un tercio de los estadounidenses aprueba el ritmo con el que se están construyendo centros de datos en el país.

La resistencia aumenta aún más cuando la pregunta involucra la comunidad donde vive cada persona. Solo el 14% de los encuestados afirmó que apoyaría la construcción de un centro de datos destinado a proyectos de inteligencia artificial cerca de su lugar de residencia.

Los proyectos abastecen principalmente la creciente demanda computacional de empresas como Meta, Alphabet, Amazon, Microsoft y xAI, que compiten por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más sofisticados.

La oposición también ha obligado a políticos estatales y federales a responder a un tema que hace pocos años apenas aparecía en la agenda pública. Las preocupaciones más frecuentes incluyen posibles aumentos en las tarifas eléctricas, el consumo de recursos hídricos y los efectos ambientales derivados del funcionamiento continuo de estos enormes complejos.

La Data Center Coalition, principal organización que representa a la industria, no emitió comentarios inmediatos sobre las manifestaciones. Anteriormente había señalado que sus empresas buscan actuar como vecinos responsables dentro de las comunidades donde operan.

Agua, electricidad y elecciones

Las protestas estarán distribuidas en estados gobernados por ambos partidos políticos, reflejando el carácter transversal del movimiento.

Hasta el viernes por la noche, Texas encabezaba la lista con 16 manifestaciones previstas. Georgia registraba 11, mientras California, Florida y Pensilvania contaban con siete cada uno.

Entre los organizadores figura Eva Cardona, de 31 años, quien se define como una “nómada política” y coordina una protesta en Texas. Explicó que el crecimiento acelerado y poco regulado de la inteligencia artificial la motivó a involucrarse directamente en el activismo.

En California, Ivan DelSol ayuda a organizar otra manifestación en el condado de Imperial. Allí existe una propuesta para construir un centro de datos que podría consumir hasta 260 millones de galones de agua al año provenientes del río Colorado.

DelSol calificó como “distópico” destinar semejante volumen de agua dulce al funcionamiento de sistemas de inteligencia artificial.

El consumo de agua se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas, especialmente en regiones donde los recursos hídricos ya son escasos. No obstante, la industria sostiene que el uso de agua por parte de los centros de datos resulta menor que el de otras actividades económicas.

A medida que la inteligencia artificial continúa expandiéndose, también lo hace el debate sobre quién debe asumir sus costos ambientales y sociales. Las protestas de este fin de semana podrían convertirse en un punto de inflexión para una industria que hasta ahora había centrado la conversación casi exclusivamente en los beneficios tecnológicos y económicos, mientras las comunidades comienzan a exigir un papel más activo en las decisiones sobre la infraestructura que transformará sus territorios.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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