Por Canuto  

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, dijo que la administración Trump no impulsará una moneda digital de banco central y vinculó el rechazo con riesgos de vigilancia. Al mismo tiempo, pidió al Congreso avanzar con la Ley CLARITY para atraer activos digitales al mercado estadounidense bajo reglas claras.
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  • Scott Bessent afirmó en la Casa Blanca que “no habrá moneda digital de banco central” en EE. UU.
  • El secretario del Tesoro argumentó que una CBDC podría ser el primer paso hacia el rastreo de pagos privados.
  • La Ley CLARITY avanzó en el Comité Bancario del Senado y ahora necesita 60 votos en el pleno.

 


El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, volvió a marcar distancia frente a la idea de un dólar digital emitido por la Reserva Federal. En una rueda de prensa celebrada el 28 de mayo en la Casa Blanca, el funcionario dijo que la administración Trump no tiene interés en una moneda digital de banco central, también conocida como CBDC.

La declaración apuntó directamente al debate sobre privacidad financiera. Bessent sostuvo que una divisa digital emitida por el gobierno podría abrir una vía para que Washington observe cómo los ciudadanos gastan su dinero.

Según informó Yahoo Finance, el secretario fue tajante: “Esta administración ha sido muy clara: no habrá moneda digital de banco central, lo que creo que sería el primer paso hacia el rastreo, así que hemos retirado eso de la mesa”.

El mensaje llega en un momento clave para la regulación cripto en EE. UU. La Casa Blanca rechaza una CBDC, pero busca atraer al país la actividad de activos digitales privados bajo un marco legal más definido.

Un rechazo basado en privacidad y control financiero

Una CBDC es una forma digital de dinero emitida por un banco central. A diferencia de una stablecoin privada, su respaldo y operación dependerían directamente del Estado o de la autoridad monetaria correspondiente.

Para sus defensores, una CBDC puede modernizar pagos, reducir costos y mejorar la eficiencia del sistema financiero. Para sus críticos, también puede concentrar demasiado poder sobre los datos transaccionales de los ciudadanos.

Bessent colocó ese segundo argumento en el centro de su posición. Al hablar de “rastreo”, vinculó el dólar digital con una posible herramienta de supervisión estatal sobre transacciones privadas.

La postura no apareció de forma aislada. En su audiencia de nominación ante el Senado, en enero de 2025, Bessent ya había dicho que no veía “ninguna razón” para una CBDC estadounidense. En esa ocasión, el funcionario descartó el dólar digital como una alternativa adecuada para EE. UU. y sugirió que ese tipo de instrumento podía tener más sentido en países sin otras opciones de inversión.

Legisladores republicanos han sostenido una visión similar. Sus argumentos suelen centrarse en que una CBDC podría convertirse en un mecanismo de vigilancia para supervisar pagos y transacciones personales.

La prioridad: traer activos digitales a EE. UU.

El rechazo a una CBDC no implica una oposición general a las criptomonedas. Bessent dejó claro que la administración quiere un mercado regulado de activos digitales privados dentro de Estados Unidos.

“Lo más importante que podemos hacer es lograr que los activos digitales lleguen a Estados Unidos, hacer de EE. UU. el hogar… nuestra regulación, nuestras mejores prácticas son lo que garantizará buenos estándares para estos”, dijo el secretario.

El argumento oficial apunta a un problema recurrente del sector. Cuando la actividad cripto se desplaza a jurisdicciones con reglas débiles, aumentan los riesgos para usuarios, empresas e inversionistas.

Bessent describió ese entorno externo como un espacio desordenado. “Cuando miras los activos digitales, todas las tonterías que suceden, todas las cosas sobre las que lees, eso se debe a que es el salvaje, salvaje oeste en el extranjero, así que tenemos que traerlo al territorio nacional”, afirmó.

El secretario también pidió al Congreso acelerar el trabajo legislativo. En particular, animó a la Cámara de Representantes y al Senado a sacar adelante la Ley CLARITY.

La idea central consiste en llevar la innovación cripto hacia un entorno regulado estadounidense. Para la administración, esa ruta permitiría fijar estándares y reducir la dependencia de mercados offshore.

GENIUS, CLARITY y el nuevo mapa regulatorio

La Ley GENIUS, un proyecto centrado en stablecoins, ya fue aprobada con apoyo bipartidista y superó el Congreso a comienzos de este año. Ese avance dio una primera señal de consenso sobre activos digitales vinculados a monedas fiduciarias.

Las stablecoins ocupan un lugar especial en el debate. Su uso conecta el ecosistema cripto con pagos, remesas, trading y liquidez en mercados digitales.

La Ley CLARITY busca ir más allá. El proyecto pretende construir un marco regulatorio amplio para activos digitales y definir responsabilidades de supervisión entre la SEC, la CFTC y el Tesoro.

El Comité Bancario del Senado aprobó la Ley CLARITY el 14 de mayo con una votación de 15-9. Ahora el texto pasa al pleno del Senado, donde necesita 60 votos para superar un filibusterismo.

Ese requisito convierte la negociación política en un factor decisivo. Aunque el proyecto ya avanzó en comité, todavía necesita apoyo suficiente para atravesar una etapa legislativa más difícil.

El reporte original también alude a tensiones relacionadas con la propuesta. Entre ellas figura el rechazo de grandes bancos de EE. UU. a una nueva versión de la Ley CLARITY, aunque no se detallan sus objeciones en la nota base.

Trump refuerza la línea política sobre cripto

El presidente Donald Trump respaldó la dirección regulatoria un día antes de las declaraciones de Bessent. En Truth Social, escribió que su administración codificaría una estructura de mercado de activos digitales “a prueba de futuro”.

Trump también afirmó que esa estructura no podría ser deshecha por los “odiadores de las criptomonedas”. El mensaje refuerza el giro político hacia reglas favorables para criptoactivos privados.

La combinación de ambos mensajes ofrece una lectura clara. La administración no quiere un dólar digital controlado por el banco central, pero sí desea que la actividad cripto privada opere bajo normas estadounidenses.

Ese enfoque intenta equilibrar dos preocupaciones. Por un lado, protege el argumento de privacidad frente a una CBDC. Por otro, reconoce que el mercado de activos digitales necesita reglas para crecer dentro del país.

Para la industria, la evolución de la Ley CLARITY será un punto de atención. El texto puede definir qué agencias regulan distintos activos y cómo se organiza la supervisión federal.

Para los usuarios, el debate también tiene consecuencias prácticas. Una CBDC tocaría directamente la relación entre dinero, privacidad y Estado, mientras que las leyes sobre activos digitales privados moldearían el acceso a exchanges, stablecoins y servicios cripto regulados.

El mensaje de Bessent no deja mucho espacio para ambigüedades. Bajo la administración Trump, el dólar digital queda fuera de la mesa, mientras el Congreso enfrenta presión para aprobar una arquitectura legal que lleve el mercado cripto al territorio estadounidense.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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