Por Canuto  

San Francisco impuso una moratoria de 45 días a nuevos centros de datos para evaluar sus efectos sobre la electricidad, el agua y las comunidades. La decisión refleja una tensión creciente en Estados Unidos: cómo sostener la inversión en IA sin trasladar sus costos a los residentes.
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  • La pausa ordena al Departamento de Planificación evaluar el impacto de los centros de datos y proponer controles regulatorios.
  • La ciudad analizará el consumo de electricidad y agua, mientras Jamie Dimon estima que el gasto del ecosistema de los hyperscalers podría alcanzar USD $1 billón en 2027.
  • Las medidas locales y estatales, junto con propuestas legislativas, apuntan a una construcción más condicionada y a una mayor participación de las comunidades.


San Francisco frena por 45 días nuevos centros de datos ante dudas por la IA

Una pausa para definir las reglas

San Francisco detuvo durante 45 días el desarrollo de nuevos centros de datos en toda la ciudad, en una medida que busca poner bajo revisión los costos y efectos de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial. El alcalde Daniel Lurie firmó la moratoria el viernes 16 de octubre, después de que la Junta de Supervisores aprobara por unanimidad la iniciativa presentada la semana anterior por el supervisor Shamann Walton.

La ordenanza instruye al Departamento de Planificación de San Francisco a estudiar las consecuencias de estos proyectos y elaborar controles regulatorios. El alcance de la evaluación incluye el posible efecto sobre las tarifas eléctricas, los recursos hídricos y los vecindarios que rodean las instalaciones, temas que han adquirido más peso a medida que las empresas amplían la capacidad de cómputo para IA y servicios en la nube.

El presidente de la Junta, Rafael Mandelman, aceleró la consideración de la propuesta, según informó San Francisco Standard, y la fecha límite para la firma del alcalde era el viernes. La ordenanza habría entrado en vigor incluso sin la firma de Lurie, por lo que el gesto del alcalde acompañó una medida que ya contaba con respaldo unánime del órgano legislativo local.

Lurie defendió la innovación como un motor importante para la recuperación económica de la ciudad, pero advirtió que San Francisco no debe dar por sentada su posición como referente nacional. El alcalde dijo que los próximos 45 días servirán para construir un marco que respalde la infraestructura tecnológica utilizada por hospitales, edificios de oficinas, instituciones académicas y el gobierno, con prioridad para las necesidades comunitarias.

Electricidad, agua y barrios bajo evaluación

El marco que plantea Lurie también buscaría mantener bajas las tarifas eléctricas y proteger el agua limpia y el aire. Esos objetivos resumen el dilema que afrontan las autoridades: los centros de datos sostienen servicios digitales y sistemas de IA, pero pueden exigir grandes cantidades de energía y agua, de modo que su crecimiento pone en discusión la capacidad de los servicios públicos y la distribución de sus costos.

San Francisco cuenta con al menos seis centros de datos, de acuerdo con Data Center Map, y dos de ellos se encuentran en Bayview-Hunters Point. Ese vecindario del sureste tiene más zonificación industrial que cualquier otra zona de la ciudad, una condición que lo vuelve relevante para el debate sobre dónde pueden instalarse estas infraestructuras y qué efectos pueden tener sobre las comunidades cercanas.

Walton ha señalado que las reglas de zonificación de la ciudad no definen con claridad qué constituye un centro de datos y ha insistido en que las autoridades deben entender mejor el impacto local de estas instalaciones. Esa falta de precisión normativa, según el planteamiento del supervisor, dificulta evaluar los proyectos con criterios consistentes y deja abierta la pregunta sobre qué restricciones o salvaguardas podrían aplicarse.

La discusión no se limita a la disponibilidad física de electricidad y agua: también alcanza el posible efecto de una mayor demanda sobre las facturas de los usuarios. Los centros de datos alimentan la computación en la nube y las aplicaciones de IA, pero la moratoria busca que la ciudad determine cómo compatibilizar esa infraestructura con la calidad del aire, el acceso a recursos y las prioridades de quienes viven en los barrios afectados.

El debate se extiende por Estados Unidos

La discusión local ocurre mientras las grandes inversiones en infraestructura de IA reciben críticas por su escala y por los riesgos que podrían trasladar a las comunidades. El inversor Michael Burry cuestionó anteriormente a las grandes tecnológicas por financiar de manera agresiva la expansión de centros de datos y sostuvo que esas compañías esperan convertirse en un oligopolio demasiado importante para fracasar.

Jamie Dimon estima que el gasto del ecosistema de los hyperscalers podría subir desde USD $700.000 millones en 2026 hasta USD $1 billón en 2027. La cifra no es una proyección institucional de JPMorgan, sino una estimación de su CEO, como recoge la cobertura de DiarioBitcoin sobre sus comentarios. El cálculo ayuda a dimensionar la expansión de infraestructura, aunque no determina por sí solo el destino de cada proyecto local.

En Nueva York, la gobernadora Kathy Hochul firmó el 14 de julio una orden ejecutiva que establece una pausa de hasta un año en el proceso de permisos para nuevos centros de datos de hiperescala. La medida busca dar tiempo para evaluar sus impactos. Donald Trump criticó la decisión y la calificó como terrible, al advertir que podría desplazar inversiones, ingresos fiscales y empleos a otros lugares; también describió estos centros como máquinas de dinero para los estados que aceptan su desarrollo.

La oposición a los centros de datos comienza a perfilarse como un tema de debate antes de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos. El mes pasado, el Senado bloqueó la Ratepayer Protection Act con una votación de 57 a 43, por debajo del umbral de 60 votos necesario para avanzar, una señal de que las propuestas para limitar los costos sobre los usuarios todavía enfrentan obstáculos políticos.

Controles locales y una expansión más condicionada

El representante demócrata de California Ro Khanna ha advertido que la expansión de los centros de datos de IA sobrecarga la infraestructura local y el medio ambiente. Su propuesta, denominada Carta de Derechos de los Centros de Datos, daría a las comunidades más poder para oponerse a los proyectos y restringiría el desarrollo en áreas residenciales y tierras de cultivo, trasladando parte de la decisión desde las empresas hacia los residentes y sus autoridades.

La iniciativa de Khanna y la moratoria de San Francisco apuntan a una pregunta común: cuánto poder deben tener las comunidades para decidir dónde se instala la infraestructura que alimenta los servicios digitales. En el caso de la ciudad californiana, los 45 días no representan una prohibición permanente, sino un periodo para estudiar efectos y diseñar reglas; la información disponible no anticipa cuál será el contenido final de ese marco.

Morgan Stanley espera que la inversión en infraestructura de IA continúe, aunque bajo condiciones más estrictas y con un papel mayor de los gobiernos estatales y locales en la política sobre centros de datos. La firma denomina a esa tendencia construcción condicional, una forma de describir un escenario en el que el crecimiento no se detiene necesariamente, pero depende cada vez más de la evaluación de impactos y de la aceptación pública.

En ese contexto, la pausa de San Francisco refleja una fricción que probablemente acompañará la expansión tecnológica: las empresas necesitan capacidad de cómputo, mientras las ciudades deben evaluar el uso de recursos y las consecuencias para sus residentes. El resultado de la revisión municipal podría ofrecer un marco para próximos proyectos, aunque por ahora la ciudad solo ha establecido el plazo de 45 días y los asuntos que analizará.


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