Más de 44.000 personas pidieron al NHS que detenga el procesamiento de sus datos médicos en una plataforma que opera con software de Palantir. La campaña invoca el derecho a oponerse previsto en la normativa británica de protección de datos, mientras crecen las dudas sobre la confianza pública y el futuro de un contrato de £ 330 millones.
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- La organización 38 Degrees coordinó las objeciones, que invocan el artículo 21 del RGPD del Reino Unido y piden pausar el procesamiento mientras se evalúan.
- El NHS afirma que las organizaciones mantienen el control de sus datos; Palantir sostiene que opera bajo instrucciones del servicio de salud y que la información permanece en el Reino Unido.
- El primer período del contrato de siete años termina a comienzos del próximo año, y el gobierno podrá activar una cláusula de rescisión o extender el acuerdo.
Más de 44.000 personas presentaron objeciones legales para impedir que la Federated Data Platform del Servicio Nacional de Salud británico, conocido como NHS, gestione sus registros médicos mediante software de Palantir. La campaña solicita a NHS England que no comparta, almacene ni utilice esos datos y también pide pausar su procesamiento mientras se revisan las solicitudes, según informó The Guardian.
La disputa pone en primer plano una cuestión delicada para los servicios de salud: cómo usar plataformas digitales sin erosionar la confianza de los pacientes en la confidencialidad de su información. Las objeciones se apoyan en el artículo 21 del RGPD del Reino Unido, que reconoce el derecho de una persona a oponerse al procesamiento de sus datos; la organización que los trata debe detenerlo, salvo que demuestre motivos legítimos e imperiosos para continuar.
Una campaña centrada en privacidad y confianza
La organización sin fines de lucro 38 Degrees coordinó las presentaciones y sostiene que la participación de Palantir debilita la confianza en la confidencialidad de los datos del NHS. Veronica Hawking, directora de campañas de la entidad, describió la magnitud de la respuesta como una señal de alarma para el gobierno y afirmó que debería actuar como una llamada de atención.
El rechazo también está relacionado con el trabajo de Palantir para el ejército israelí y para las fuerzas estadounidenses encargadas del control migratorio, motivos que los activistas citan para cuestionar la idoneidad de la compañía. Louis Mosley, ejecutivo de Palantir, ha dicho que la tecnología de la empresa ayudó a localizar rehenes en Gaza y que no se utilizó para identificar objetivos militares.
La protesta pública tuvo además una expresión visual frente a las oficinas de Palantir en Londres. El miércoles, Amnesty International y Just Treatment estacionaron allí una furgoneta con apariencia de ambulancia palestina dañada, una acción que trasladó la controversia sobre las actividades de la firma al espacio público y vinculó las objeciones al debate más amplio sobre sus contratos.
La oposición no se limita a las solicitudes individuales vinculadas a la plataforma. MedAct, una organización benéfica dedicada a la salud, afirma que más de 85.000 pacientes presentaron quejas formales en sus hospitales, según reportó The Register; además, MedAct y Just Treatment tenían previsto protestar durante la conferencia del Partido Laborista en Liverpool esa misma semana.
El NHS y Palantir defienden el esquema de gestión
NHS England dijo a The Guardian que responderá a las objeciones conforme a la legislación de protección de datos. La institución sostuvo que las organizaciones del NHS conservan el control de sus datos dentro de la plataforma y que los proveedores no pueden acceder a ellos para fines propios, una distinción central en la discusión sobre quién determina el uso de la información.
Palantir, por su parte, afirma que procesa los datos de pacientes siguiendo únicamente las instrucciones del NHS y que la información permanece en el Reino Unido. La empresa presenta esa separación entre proveedor y cliente como parte de su modelo de operación, aunque los activistas cuestionan que esos compromisos sean suficientes para despejar sus dudas sobre privacidad y confianza.
La compañía también defiende el acuerdo con resultados que atribuye al uso de su software en hospitales. Según Palantir, los centros que utilizan sus herramientas registraron 117.000 operaciones adicionales y una reducción de 14,3% en las demoras para dar de alta a pacientes de larga estancia; esas cifras forman parte de la argumentación empresarial sobre el valor de la plataforma.
El contraste entre esas métricas y las objeciones ciudadanas muestra que el debate no se limita a la eficiencia operativa. Para quienes cuestionan el proyecto, la capacidad de procesar información clínica debe ir acompañada de confianza pública; para el NHS y Palantir, el control institucional, las instrucciones del cliente y los resultados declarados son elementos relevantes para defender su funcionamiento.
El contrato entra en una etapa decisiva
Palantir obtuvo en noviembre de 2023 el papel principal en un contrato de siete años por £ 330 millones para la plataforma de datos del NHS. El primer período del acuerdo termina a comienzos del próximo año, momento en que el gobierno podrá recurrir a una cláusula de rescisión o extender el contrato, según la información citada por The Register.
Los grupos de campaña señalan que el 30 de septiembre es la fecha límite contractual para que Palantir entregue a NHS England un plan de salida. Además, dos comisiones selectas de la Cámara de los Comunes instaron al gobierno a utilizar la cláusula de rescisión, mientras que la Chief Data and Analytics Officers Network, que representa a personal sénior de datos del NHS, también pidió considerar esa opción.
En una carta, esa red sostuvo que la plataforma no ha demostrado el nivel de evidencia, confianza y valor realizado que cabría esperar después de una inversión sostenida y de un amplio respaldo político. La declaración introduce una crítica desde dentro del ámbito profesional de datos del NHS y amplía el examen más allá de las campañas externas contra Palantir.
La decisión sobre el futuro del acuerdo deberá tomarse en los próximos meses, y Tom Watson, exviceprimer ministro laborista, se incorporó a Palantir este mes para asesorar sobre su trabajo con el gobierno británico. A la presión contractual se suma la advertencia de un ministro de Sanidad: la desconfianza en Palantir está llevando a algunos pacientes a excluirse del intercambio de datos del NHS.
La controversia también coincide con otro contrato público para la empresa: el operador de la red eléctrica británica otorgó a Palantir una adjudicación directa de £ 21 millones, sin concurso. En el caso del NHS, las objeciones legales, las críticas de las comisiones parlamentarias y las métricas de rendimiento que invoca la compañía confluyen ahora en una decisión que pondrá a prueba el equilibrio entre utilidad operativa, protección de datos y legitimidad pública.
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