Por Canuto  

La deuda mundial llegó a USD $365 billones y los emisores de stablecoins se consolidan como compradores de letras del Tesoro de EE. UU. La tendencia podría llevar su demanda a USD $400.000 millones para 2030, aunque seguiría lejos de cubrir las necesidades de financiamiento de Washington.
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  • La deuda global alcanzó un récord de USD $365 billones, USD $10 billones más que seis meses antes.
  • La proporción de acreedores extranjeros del gobierno estadounidense cayó desde más del 50% en su máximo a cerca del 30% a comienzos de 2026.
  • Si continúa la tendencia actual, las compras de letras del Tesoro por emisores de stablecoins podrían rozar los USD $400.000 millones en 2030.


La deuda global marca un récord y las stablecoins ganan peso como acreedoras de EE. UU.

La deuda global alcanzó un máximo histórico de USD $365 billones, mientras los emisores de stablecoins aumentan sus compras de letras del Tesoro estadounidense. El avance conecta el crecimiento de las obligaciones financieras con un mercado cripto que necesita mantener reservas líquidas para respaldar el canje de sus tokens por dólares.

La deuda mundial suma USD $10 billones en seis meses

El Institute of International Finance informó que la deuda global llegó a USD $365 billones, según su Global Debt Monitor, publicado el 23 de septiembre. El total creció USD $10 billones en seis meses y estableció un nuevo récord, aunque el ritmo de aumento fue menor que el observado durante el período comparable del año anterior.

Los mercados emergentes explicaron buena parte del incremento: su deuda subió USD $6,5 billones hasta USD $110 billones, con China como el mayor contribuyente. El informe también vinculó la expansión del endeudamiento con la inversión en infraestructura para inteligencia artificial y el gasto militar, dos áreas que exigen financiamiento significativo de gobiernos y empresas.

Pese al nuevo máximo, el aumento de USD $10 billones fue menos de la mitad de los USD $21 billones registrados durante los seis meses previos del año anterior. Entre los factores asociados a esa moderación aparecen las tasas de interés elevadas, el mayor costo de servicio de la deuda y el encarecimiento de la energía.

El informe también señaló el efecto negativo del conflicto de Irán sobre el sentimiento de los inversionistas. Esa combinación de costos más altos y cautela contribuyó a que el endeudamiento creciera con menor velocidad, aun cuando las obligaciones acumuladas siguieron avanzando y alcanzaron una cifra récord.

Cambia la composición de los acreedores de Estados Unidos

En paralelo al aumento mundial, una carta de economistas del Federal Reserve Bank de San Francisco, difundida el 28 de septiembre, examinó quién financia al gobierno de Estados Unidos. El documento describe un cambio en la composición de los tenedores de bonos del Tesoro, en un contexto donde la deuda del gobierno pasó de alrededor de 35% del PIB en 2006 a cerca de 100%.

Los inversionistas extranjeros llegaron a representar más de la mitad de los tenedores de deuda estadounidense en su punto máximo, a fines de la década de 2000. Para comienzos de 2026, su participación había bajado a cerca de 30%, una contracción que refleja una menor presencia de compradores internacionales en el financiamiento de Washington.

La reducción fue todavía más marcada entre los gobiernos extranjeros. En la década de 1970, estos eran los compradores exclusivos de bonos del Tesoro estadounidense, pero su participación descendió hasta alrededor de 40% a comienzos de 2026, de acuerdo con la carta de los economistas.

China figura entre los factores de ese retroceso: sus compras de bonos del Tesoro se redujeron a la mitad a mediados de 2026. A medida que los compradores públicos extranjeros disminuyeron su exposición, inversionistas privados ocuparon parte del espacio, y entre ellos surgió una categoría cada vez más visible: los emisores de stablecoins.

Las reservas de stablecoins llevan dinero a letras del Tesoro

Desde 2023, los emisores de stablecoins añadieron bonos del Tesoro de corto plazo a sus carteras a un ritmo superior al de Japón, el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense. El documento examina la acumulación de esos activos durante los últimos cinco años, mientras estimaciones citadas en la cobertura de Cryptopolitan sitúan el aumento en aproximadamente USD $200.000 millones.

La demanda responde al diseño de estas criptomonedas: sus emisores ofrecen a los tenedores la posibilidad de canjear cada token por un dólar. Para atender reembolsos y conservar liquidez, mantienen reservas en activos considerados de bajo riesgo, entre ellos letras del Tesoro con vencimientos cortos.

Los economistas compararon esta estructura con la de un banco que necesita reservas suficientes para responder a retiros. También advirtieron que las dudas sobre la convertibilidad pueden precipitar una corrida, una posibilidad que vuelve central la calidad y disponibilidad de los activos que respaldan cada stablecoin.

En Estados Unidos, la GENIUS Act, promulgada en 2025, estableció el primer marco federal para las stablecoins de pago y exige que sus emisores respalden los tokens uno a uno con activos elegibles. Las letras del Tesoro están entre esos activos, según un análisis publicado en agosto por los economistas Nellie Liang y Brent Neiman.

Una demanda creciente, pero menor que las necesidades de Washington

El mercado total de stablecoins rondaba los USD $270.000 millones en junio de 2026. Con una base de ese tamaño y la obligación de mantener reservas líquidas, los emisores se han convertido en compradores relevantes de deuda de corto plazo, aunque todavía representan solo una parte del universo de acreedores del gobierno estadounidense.

La proyección de los economistas del banco de la Reserva Federal apunta a que, si se mantiene la trayectoria actual, la demanda de letras del Tesoro por parte de emisores de stablecoins casi se duplicaría para 2030. El cálculo la ubica en torno a USD $400.000 millones, una cifra considerable para el mercado, pero todavía muy inferior a las necesidades de financiamiento de Estados Unidos.

El efecto no depende únicamente del tamaño de las compras, sino también de su concentración en instrumentos de corto plazo. Estudios del Banco de Pagos Internacionales citados en la carta muestran que la demanda de stablecoins puede influir en los rendimientos de esos bonos cuando alcanza una magnitud suficiente.

Así, las stablecoins empiezan a enlazar los mercados cripto con el financiamiento soberano mediante la gestión cotidiana de sus reservas. Esa conexión no resuelve el volumen de deuda acumulada ni sustituye a los grandes compradores, pero suma una fuente privada de demanda cuya importancia podría aumentar si el sector continúa expandiéndose.


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