Por Canuto  

La mayoría de las empresas revisadas por la CFPB a comienzos de año obtuvo evaluaciones rápidas y mayoritariamente limpias, en un giro que exfuncionarios y especialistas vinculan con presión política y que, advierten, podría dejar problemas de los consumidores sin detectar.
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  • Más de la mitad de los exámenes realizados en primavera derivó en revisiones aceleradas, que suelen reservarse para faltas menores y de bajo riesgo.
  • La CFPB seleccionó este año a unas 70 empresas, cerca de la mitad de lo habitual, y todavía no se conoce cuántas inspeccionó exactamente en primavera.
  • Exfuncionarios alertan que reducir el escrutinio, especialmente sobre entidades no bancarias, podría permitir que daños a consumidores pasen inadvertidos.


La CFPB aligera sus inspecciones y crece la inquietud por la protección al consumidor

Los examinadores de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor de Estados Unidos (CFPB) dieron evaluaciones mayoritariamente limpias a las empresas que revisaron a comienzos de año, según tres personas familiarizadas con el proceso. Más de la mitad de esos exámenes pasó por una revisión acelerada, una vía que suele indicar que los supervisores encontraron, como máximo, faltas menores con poco riesgo de daño al consumidor. Reuters informó que el cambio coincide con nuevas directrices y comunicaciones internas que, de acuerdo con esas fuentes, desalentaron un escrutinio más riguroso.

Un cambio en la forma de revisar a las empresas

La CFPB reanudó los exámenes en primavera, después de que la administración del presidente Donald Trump suspendiera la mayor parte del trabajo de la agencia al asumir el cargo el año pasado. En ese contexto, la mayoría de las inspecciones conocidas terminó en la ruta acelerada, en lugar de avanzar a una revisión completa. Las fuentes consultadas por Reuters describieron ese resultado como un viraje frente al funcionamiento anterior, cuando ese tipo de evaluación era poco frecuente.

Según materiales públicos de la CFPB, la revisión acelerada se aplica cuando los examinadores consideran que las infracciones detectadas son menores y probablemente no causarán perjuicios a los consumidores. Por esa razón, el caso no suele escalar a los equipos legales o de ejecución, que pueden analizar posibles medidas posteriores. El proceso completo, en cambio, incluye un análisis jurídico de las infracciones y conversaciones internas para decidir si corresponde una acción de cumplimiento.

Los funcionarios seleccionan a las compañías que consideran más riesgosas para los consumidores, normalmente después de meses de análisis, y luego los examinadores estudian registros y conversan con empleados. Este año, la agencia escogió a unas 70 empresas, aproximadamente la mitad del número habitual, con inspecciones distribuidas de forma más o menos uniforme entre cuatro trimestres. Las fuentes no pudieron precisar cuántas compañías llegaron a ser examinadas durante la primavera, por lo que la cifra de seleccionadas no debe confundirse con el total inspeccionado.

Austin Hinkle, exabogado sénior de la División de Supervisión de la CFPB, sostuvo que una proporción significativa de revisiones aceleradas podría apuntar a dos explicaciones: que la dirección política eligió compañías equivocadas para examinar o que el personal recibió señales para moderar sus conclusiones. Su observación plantea una cuestión sobre el funcionamiento del sistema, pero no demuestra por sí sola que los examinadores hayan pasado por alto infracciones concretas. Las fuentes que describieron el proceso dijeron que la nueva conducción dejó claro que no recibía bien el escrutinio minucioso.

La presión política y el rediseño de la supervisión

La administración Trump argumenta que la supervisión financiera se volvió demasiado onerosa y que perjudica los préstamos y la economía en general; los defensores del consumidor cuestionan esa postura. Russell Vought, exdirector interino de la CFPB, acusó al personal de la agencia de comportarse como matones en sus tratos con las empresas. En julio dijo a legisladores que la CFPB había cambiado su enfoque para causar el menor daño posible, aunque aclaró que eso no significaba hacer lo menos posible.

La administración prometió inicialmente abolir la CFPB, creada por el Congreso después de la crisis financiera global de 2007 a 2009, y luego intentó reducir en dos tercios su plantilla. El plan incluía a la gran mayoría del personal de supervisión, pero quedó en pausa mientras se aplazaban los recortes hasta que hubiera un nuevo director en funciones. La nominación de Brian Johnson, elegido por el presidente Trump para dirigir la agencia, avanzó en el Comité Bancario del Senado el 18 de septiembre, aunque todavía requiere la confirmación del Senado. Según una publicación de ese mes, Mark Paoletta ejercía como director interino desde el 1 de agosto. La pausa de los recortes no elimina, por sí misma, los cambios operativos que las fuentes atribuyen al liderazgo político ni permite establecer qué rumbo adoptará la próxima dirección.

El año pasado, la agencia anunció que reduciría a la mitad el número de exámenes y reorientaría su alcance: dejaría en segundo plano áreas como los préstamos estudiantiles y la deuda médica para concentrarse más en hipotecas y compensación para integrantes de las fuerzas armadas. También planteó enfocar las inspecciones principalmente en bancos, en vez de entidades no bancarias como prestamistas de día de pago. La CFPB supervisa a estas últimas a nivel federal, y los críticos sostienen que apartarlas del foco puede dejar sin atención a compañías que consideran especialmente riesgosas.

Otra modificación exige a los examinadores recitar un “juramento de humildad” para promover un trabajo eficiente, transparente y colaborativo con las empresas inspeccionadas. Reuters informó en agosto que un examinador principal recordó el compromiso al personal y advirtió sobre consecuencias “más desagradables” si actuaba con demasiada agresividad. Larry Lee, exabogado de la CFPB que dejó la agencia en agosto y ahora dirige la política de protección financiera del consumidor en Better Markets, dijo que el clima actual no incentiva a los examinadores a buscar infracciones con diligencia.

Los riesgos de detectar tarde los problemas

Lee advirtió que los problemas de cumplimiento que no se detectan pueden acumularse y convertirse después en daños generalizados que podrían haberse evitado. Su preocupación se relaciona con el objetivo preventivo de las inspecciones: identificar fallas mientras ocurren, antes de que afecten a más clientes. No afirmó que todos los exámenes acelerados hayan pasado por alto perjuicios, pero sí alertó sobre las consecuencias de reducir la disposición del personal a investigar con rigor.

Los materiales de la CFPB describen problemas que sus examinadores han ayudado a corregir con rapidez en el pasado, como recuperaciones impropias de vehículos, llamadas abusivas o acosadoras y cobros de dinero que los prestatarios no debían. También mencionan sobrecargos y comisiones injustificadas. Estos ejemplos muestran por qué la supervisión no se limita a sancionar después de una infracción: también puede intervenir para resolver prácticas problemáticas mientras siguen afectando a los consumidores.

Lorelei Salas, quien renunció el año pasado como directora de supervisión después de que la agencia detuviera el trabajo de esa división, dijo que sintió que el liderazgo había demonizado al personal supervisor. También criticó la decisión de reducir la atención a entidades no bancarias, a las que describió como empresas que plantean algunos de los mayores riesgos para los consumidores. Salas vinculó esa preocupación con las dificultades económicas que atraviesan muchas personas en Estados Unidos, aunque sus declaraciones expresan la evaluación de una exfuncionaria y no una conclusión oficial de la agencia.

La CFPB no respondió a las solicitudes de comentarios de Reuters, mientras que la Casa Blanca remitió las preguntas a la propia agencia. Por ahora, la información disponible indica que la actividad de supervisión se redujo y que una proporción inusualmente alta de los exámenes conocidos terminó por la vía acelerada, pero no permite determinar cuántas infracciones graves quedaron sin detectar. La nominación de Brian Johnson ya avanzó en el Comité Bancario del Senado, pero su confirmación y la eventual reanudación de los planes de recorte serán factores relevantes para conocer si el enfoque cambia de nuevo. El Comité Bancario del Senado avanza la nominación de Brian Johnson para dirigir la CFPB.


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