Por Canuto  

La industria cripto de EE. UU. abrió un nuevo frente de presión en Washington, esta vez centrado en política fiscal. Los principales grupos del sector respaldan un proyecto que permitiría a mineros y receptores de recompensas por staking diferir el momento en que esos activos pasan a ser gravables.

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  • Los principales grupos de lobby cripto en EE. UU. pidieron al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara impulsar sin cambios la ley de Mike Carey.
  • La propuesta permitiría reconocer como ingreso los activos obtenidos por minería o staking al recibirlos o al venderlos más adelante.
  • Críticos advierten que algunas empresas podrían diferir impuestos indefinidamente, mientras la industria sostiene que no se trata de una exención ilimitada.

 


La industria de las criptomonedas en Estados Unidos intensificó su presión sobre el Congreso en un frente menos visible que el regulatorio, pero igual de sensible para el sector: la tributación de los activos obtenidos por minería y staking.

El nuevo impulso se concentra en un proyecto de ley de la Cámara de Representantes que permitiría a ciertos participantes del ecosistema elegir cuándo reconocer como ingreso los criptoactivos recién obtenidos, en lugar de enfrentar una obligación fiscal inmediata.

La propuesta en cuestión es la Ley de Claridad Fiscal para Minería y Staking, presentada por el representante republicano Mike Carey, de Ohio. El texto ha sido defendido por varios de los grupos de defensa más influyentes de la industria cripto en EE. UU.

Según reportó CoinDesk, la Blockchain Association, la Digital Chamber y el Crypto Council for Innovation enviaron una carta conjunta al liderazgo del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara para pedir que la iniciativa avance tal como fue redactada.

La petición llega en un momento en que la agenda cripto en Washington sigue dividida entre dos ejes. El primero es la estructura general del mercado de activos digitales y el segundo, cada vez más relevante, es la política fiscal aplicable a actividades como la minería y el staking.

Qué propone la ley y por qué la industria la respalda

El punto central del proyecto de Carey es ofrecer a mineros y receptores de recompensas por staking una opción tributaria. Podrían asumir el hecho imponible cuando reciben los activos o aplazar ese reconocimiento hasta el momento en que los vendan.

Para la industria, esa flexibilidad responde a un problema práctico. Quien recibe un activo digital nuevo puede enfrentar una carga fiscal antes de contar con una monetización efectiva que le permita cubrir el pago.

Summer Mersinger, directora ejecutiva de la Blockchain Association, resumió esa postura en un comunicado conjunto con los demás grupos. Señaló que el código fiscal no debería forzar a los estadounidenses que ayudan a asegurar redes descentralizadas a vender activos antes de poder monetizarlos razonablemente solo para cumplir una obligación inmediata.

La carta enviada al comité sostiene que la propuesta no crea una postergación plena e ilimitada de impuestos. Según el argumento del sector, lo que hace es permitir el reconocimiento de ingresos evitando una tributación inmediata antes de que el contribuyente tenga una posibilidad razonable de convertir el activo en efectivo.

Ese razonamiento conecta con una discusión técnica de larga data en cripto. A diferencia de un salario o de una venta tradicional, los activos creados por minería o entregados como recompensa de staking pueden recibirse en mercados volátiles y sin una realización clara de ganancias al momento de su obtención.

En términos más simples, la industria sostiene que recibir un token no equivale necesariamente a disponer de liquidez suficiente para pagar impuestos. Por eso plantea que el momento de la venta sería, en muchos casos, el evento más lógico para activar plenamente la carga tributaria.

Las objeciones demócratas y las críticas externas

El proyecto, sin embargo, no avanza sin resistencia. Durante una audiencia del Comité de Medios y Arbitrios celebrada el 9 de junio, legisladores demócratas expusieron dudas sobre cómo podría utilizarse la ley en la práctica.

Las preocupaciones giran en torno a la posibilidad de que ciertos actores corporativos usen el mecanismo para extender durante mucho tiempo el pago de impuestos. Esa crítica se ha reforzado con argumentos provenientes de observadores externos al sector.

Uno de esos cuestionamientos fue formulado por Revolving Door Project. El grupo argumentó que empresas de minería de criptomonedas, entre ellas American Bitcoin, podrían diferir impuestos indefinidamente mientras continúan obteniendo beneficios financieros a partir de sus tenencias.

Ese caso recibió atención adicional por la participación significativa de Eric Trump y Donald Trump Jr. en American Bitcoin. La mención introdujo un componente político extra en un debate que ya era delicado por su impacto fiscal y regulatorio.

Desde la óptica de los críticos, el riesgo no es solo técnico. También existe la preocupación de que un diseño tributario demasiado flexible termine favoreciendo a grandes operadores con capacidad para retener activos por largos períodos, en vez de resolver el problema de pequeños participantes o validadores individuales.

La industria rechaza esa lectura y afirma que la propuesta no equivale a una exención. Su defensa se basa en que el ingreso seguiría reconociéndose, pero bajo una lógica que evita gravar de inmediato un activo cuya monetización puede no ocurrir durante un tiempo considerable.

El choque entre ambas posiciones revela una tensión clásica en política fiscal. Por un lado, está la búsqueda de neutralidad y recaudación; por el otro, la necesidad de adaptar las reglas a modelos productivos y tecnológicos que no encajan de forma limpia en categorías tributarias tradicionales.

Un segundo frente de lobby mientras sigue la batalla regulatoria

Aunque la atención pública suele concentrarse en la regulación del mercado cripto, el tema tributario se ha convertido en la segunda gran prioridad de lobby del sector en Estados Unidos. Eso explica la movilización coordinada de varias asociaciones de peso.

El principal objetivo de la industria sigue siendo la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales. Esa iniciativa busca establecer un régimen regulatorio integral para la actividad cripto en EE. UU., pero aún enfrenta negociaciones complejas en el Senado.

Mientras ese debate continúa, la discusión fiscal avanza en paralelo con varios proyectos bajo consideración del Comité de Medios y Arbitrios. La ley de Carey es solo una de esas propuestas, aunque ha ganado visibilidad por su impacto directo sobre minería y staking.

La coincidencia de ambos debates no es menor. Para muchas empresas y organizaciones del ecosistema, contar con reglas regulatorias más claras pierde valor si al mismo tiempo persisten incertidumbres fiscales sobre cómo y cuándo deben declararse ciertos activos.

También hay un factor de calendario. Los proyectos tributarios de la Cámara todavía están en una etapa relativamente temprana del proceso legislativo, y la sesión actual del Congreso entra en sus últimos meses.

Esa restricción temporal reduce la certeza sobre su viabilidad inmediata. Incluso con apoyo sectorial, no está claro si habrá suficiente espacio político y legislativo para llevar una reforma de este tipo hasta una aprobación definitiva.

En el Senado, además, buena parte del ancho de banda político vinculado a cripto permanece ocupado por la Ley de Claridad. Las negociaciones allí siguen siendo intensas y varias de sus disposiciones más polémicas aún no han sido resueltas por completo.

Fuentes del sector esperan que esa legislación pueda llegar al pleno del Senado hacia mediados de julio. Aun así, el desenlace sigue abierto, lo que deja al frente fiscal en una posición importante, pero todavía incierta.

Lo que está en juego para minería, staking y la política cripto de EE. UU.

Para los participantes de redes descentralizadas, el debate trasciende una simple diferencia contable. Se trata de definir si el sistema tributario debe gravar de inmediato la creación o recepción de un activo digital, o esperar a que exista una venta que convierta ese activo en liquidez real.

En minería, el problema es especialmente visible porque los operadores asumen costos eléctricos, de hardware y de infraestructura antes de convertir sus recompensas en efectivo. Una obligación inmediata puede obligarlos a vender parte de los activos en momentos de mercado poco convenientes.

En staking, la lógica es parecida, aunque el mecanismo técnico sea distinto. Quien valida o participa en la seguridad de una red recibe recompensas que pueden apreciarse o depreciarse antes de ser liquidadas, lo que añade complejidad al cálculo tributario.

Para el fisco y para algunos críticos, en cambio, aplazar el reconocimiento puede erosionar la recaudación o abrir espacios de arbitraje. Esa es la razón por la que el diseño exacto de la norma, y sus límites, resulta tan importante como la intención política detrás del proyecto.

La discusión también importa porque sienta un precedente para otras categorías de criptoactivos autogenerados o distribuidos por participación en redes. Lo que el Congreso decida sobre minería y staking podría influir más adelante en debates tributarios sobre nuevas formas de actividad on-chain.

Por ahora, el mensaje del sector es claro: quiere que la Cámara impulse sin cambios la propuesta de Mike Carey. El mensaje de los críticos también lo es: temen que la reforma abra la puerta a diferimientos prolongados con ventajas para actores bien capitalizados.

El resultado de esa pulseada dirá mucho sobre el rumbo de la política cripto en Estados Unidos durante 2026. No solo mostrará cuánto espacio político conserva la industria en Washington, sino también qué tan dispuesto está el Congreso a ajustar el sistema fiscal a la lógica de las redes descentralizadas.

En un entorno donde la regulación y la tributación avanzan al mismo tiempo, la definición sobre minería y staking podría convertirse en una prueba decisiva. El debate ya dejó de ser técnico y pasó a formar parte del mapa mayor de poder, incentivos y reglas para la economía digital estadounidense.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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