Una encuesta de Gallup revela que aunque 1 de cada 5 estadounidenses recurre a la inteligencia artificial para asesoría financiera, la confianza en estas herramientas sigue siendo mínima: solo 3% confía ‘mucho’. Las generaciones más jóvenes lideran el uso pero desconfían más, mientras que los asesores humanos mantienen la mayor credibilidad. Expertos del MIT y asesores certificados recomiendan usar la IA como complemento educativo, no como sustituto de un profesional.
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- Uso creciente: El 20% de los estadounidenses que buscaron asesoría financiera usaron IA en el último año, pero solo el 3% del total confía ‘mucho’ en ella.
- Brecha generacional: Un 25% de la Generación Z y millennials usaron IA, frente al 7% de los baby boomers, mientras que los mayores prefieren asesores profesionales.
- Recomendación experta: La IA sirve para aprender conceptos, pero no tiene responsabilidad fiduciaria; los expertos aconsejan verificar la información con fuentes confiables.
Uso de la IA para asesoría financiera: una tendencia en aumento
Un nuevo sondeo de Gallup, realizado en colaboración con Edward Jones, revela que una parte significativa de los estadounidenses está recurriendo a la inteligencia artificial para obtener consejos sobre sus finanzas. Según la encuesta, aproximadamente 1 de cada 5 adultos que buscaron asesoramiento financiero en el último año utilizó herramientas de IA.
Este porcentaje refleja un interés creciente por las tecnologías emergentes en el ámbito financiero. Sin embargo, el mismo estudio muestra que la confianza en estas soluciones es notablemente baja.
Entre los adultos en general, solo alrededor de 3 de cada 10 expresaron tener “mucha” o “algo” de confianza en la IA para gestionar dinero. De hecho, apenas un 3% afirmó confiar “mucho” en estas herramientas, lo que contrasta con el 80% que confía en asesores financieros humanos.
La encuesta, realizada en primavera de 2026, analizó las opiniones de adultos de al menos 21 años. Los resultados evidencian una desconexión entre los recursos que los estadounidenses utilizan y aquellos que consideran confiables.
Mientras que el 73% de los encuestados que buscaron asesoría financiera dependieron de su propia investigación en internet, solo un tercio acudió a un asesor profesional. Esta brecha refleja una preferencia por el autoservicio, aunque los expertos advierten sobre los riesgos de confiar plenamente en la IA sin supervisión.
Confianza limitada en la inteligencia artificial
La confianza en la IA para asuntos financieros es mínima, incluso entre quienes la utilizan. A pesar de que un porcentaje considerable la usa, solo el 30% tiene cierta confianza en su capacidad para manejar dinero.
El hecho de que solo el 3% del total de adultos confíe “mucho” en la IA subraya la percepción de que esta tecnología aún no sustituye el criterio humano. Taha Choukhmane, profesor asociado de la Escuela de Gestión Sloan del MIT, sugiere que la IA debería utilizarse como una herramienta de aprendizaje, no como un oráculo financiero.
Choukhmane afirma que “animaría a la gente a usar la IA para explicar y definir conceptos”, como qué es el mercado de valores o la diferencia entre un fondo mutuo y un fondo indexado. Para él, la IA puede empoderar a las personas al brindarles conocimientos básicos, pero no debe sustituir decisiones complejas.
El experto también recomienda pedir a la IA referencias a fuentes confiables para verificar la información. Esta práctica puede ayudar a los usuarios a validar los consejos recibidos y evitar caer en errores por información incompleta o sesgada.
La falta de confianza también se relaciona con la ausencia de responsabilidad legal. A diferencia de los planificadores financieros certificados, las herramientas de IA no tienen la obligación de actuar en el mejor interés del cliente, lo que genera un riesgo inherente.
Brecha generacional en el uso y la preferencia
Las generaciones más jóvenes son más propensas a adoptar la IA para sus consultas financieras. Según la encuesta, aproximadamente un 25% de la Generación Z y los millennials que buscan asesoría utilizaron IA, en comparación con el 16% de la Generación X y solo el 7% de los baby boomers.
Esta adopción temprana no se traduce en una mayor confianza. De hecho, los jóvenes también muestran escepticismo, aunque en menor medida que sus mayores. La diferencia es que la asequibilidad juega un papel clave: contratar un asesor financiero profesional puede resultar costoso, mientras que la IA ofrece acceso gratuito o de bajo costo.
Por otro lado, los adultos mayores prefieren acudir a profesionales certificados. El 55% de los baby boomers que buscaron orientación financiera recurrieron a un asesor humano, frente al 14% de la Generación Z y al 21% de los millennials.
Esta disparidad también refleja una brecha de confianza generacional. Los baby boomers, al haber vivido ciclos económicos complejos, valoran la experiencia y la responsabilidad fiduciaria que ofrecen los asesores humanos.
La investigación en internet sigue siendo el método dominante en todos los grupos, con un 73% global. Esto indica que la información digital es una herramienta primaria, aunque la calidad y veracidad de esas fuentes no siempre está garantizada.
La IA como complemento, no reemplazo
Los expertos consultados coinciden en que la IA puede ser un excelente complemento educativo, pero no debe sustituir el asesoramiento profesional. Choukhmane enfatiza que la IA puede ayudar a entender conceptos básicos, pero las decisiones importantes requieren análisis humano.
Bobbi Rebell, planificadora financiera certificada y fundadora de Financial Wellness Strategies, resalta que “la responsabilidad fiduciaria es muy real”, y que ninguna IA asume ese papel. Rebell argumenta que la IA no conoce la vida completa del usuario ni hace las preguntas necesarias para ofrecer consejos personalizados.
La falta de contexto personal es una limitación importante. Mientras que un asesor humano puede evaluar el perfil de riesgo, los objetivos financieros y las circunstancias únicas de cada individuo, la IA opera con datos genéricos.
Sin embargo, Choukhmane sugiere que la IA puede ser útil al inicio del proceso de aprendizaje. Por ejemplo, si una persona quiere saber qué es un fondo indexado, puede usar la IA para obtener una definición clara y luego profundizar con fuentes especializadas.
También recomienda solicitar a la IA que proporcione referencias bibliográficas o enlaces a sitios confiables. De esta manera, el usuario puede verificar la información y reducir el riesgo de malentendidos.
Preocupaciones sobre la responsabilidad y la veracidad
Uno de los mayores riesgos de confiar en la IA para asesoría financiera es la ausencia de rendición de cuentas. Los asesores financieros certificados tienen la obligación legal de actuar en el mejor interés del cliente, mientras que las herramientas de IA no tienen esa responsabilidad.
Rebell señala que las decisiones tomadas basándose en consejos de IA recaen enteramente en el usuario. No existe un organismo que regule estos consejos, lo que puede llevar a errores costosos.
Además, los consejos de IA pueden variar según cómo se formulen las preguntas. Esto introduce un elemento de inconsistencia que dificulta la comparación de recomendaciones.
Sin embargo, los expertos no descartan que la IA pueda evolucionar para ser más confiable. La clave está en que los usuarios eduquen su criterio y no deleguen decisiones importantes sin verificación externa.
La encuesta de Gallup, que incluyó a 5.075 adultos de 21 años o más, se realizó entre el 20 de marzo y el 6 de abril de 2026. El margen de error es de ±1,8 puntos porcentuales para el total de la muestra.
Perspectivas a futuro
La adopción de la IA en finanzas personales es una tendencia que probablemente seguirá creciendo, especialmente entre los más jóvenes. No obstante, la confianza tardará en alcanzar niveles similares a los de los asesores humanos.
Los expertos coinciden en que la educación financiera es esencial para aprovechar al máximo estas herramientas. Entender los conceptos básicos permite a los usuarios evaluar críticamente las respuestas de la IA.
Por otra parte, la industria financiera tradicional podría integrar la IA como un complemento en sus servicios, en lugar de verla como una amenaza. Muchos asesores ya utilizan algoritmos para procesar datos, pero el contacto humano sigue siendo insustituible.
La responsabilidad fiduciaria continuará siendo un diferenciador clave. Mientras las herramientas de IA no puedan asumir esa responsabilidad, su papel se limitará a ser un asistente informativo.
Choukhmane concluye que “usar la IA para explicar y definir” es el uso más beneficioso. Al empoderar a las personas con conocimiento, la IA puede ayudar a tomar decisiones más informadas, siempre que se combine con otras fuentes confiables.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
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