La Reserva Federal está evaluando si el frenesí de inversión en inteligencia artificial podría desembocar en una crisis financiera. Mientras algunos funcionarios piden calma, otros advierten sobre el apalancamiento y las estructuras de financiamiento complejas. Con comparaciones con la burbuja inmobiliaria de 2008, la Fed busca construir un tablero de control para anticipar riesgos.
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- El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, no ve una burbuja en la IA, pero reconoce un alto nivel de entusiasmo y volatilidad.
- El economista jefe de Apollo, Torsten Slok, señala que la construcción de centros de datos es menos de la mitad del auge inmobiliario de 2005, pero crece a un ritmo más rápido.
- Los presidentes de la Fed de Kansas City y San Francisco, Jeff Schmid y Mary Daly, expresan preocupación por el apalancamiento y la posibilidad de contagio financiero.
- La Fed está monitoreando el aumento de la deuda en el sector de IA y la creación de estructuras financieras complejas que podrían propagar riesgos.
Los funcionarios de la Reserva Federal han comenzado a evaluar si el frenesí de inversión en inteligencia artificial (IA) se está saliendo de control y podría generar riesgos para el sector financiero. La preocupación surge en un contexto de escalada en el gasto en centros de datos y estructuras de financiamiento cada vez más complejas.
Según informó Reuters, algunos de los funcionarios que han abordado el tema piden vigilancia, aunque consideran que una crisis financiera como la de la vivienda hace 20 años o el colapso de las puntocom es poco probable. Sin embargo, la escala de la inversión, los retornos inciertos para una tecnología no probada y el mayor uso de deuda han puesto las finanzas de la IA en el radar de los banqueros centrales.
La Fed vigila el frenesí de inversión en IA
En una entrevista con Reuters, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, dijo: “No veo esto como una situación de burbuja”. Williams explicó que lo que se observa es un alto nivel de emoción y entusiasmo en torno a la tecnología de IA.
“Los inversores están tratando en tiempo real de resolver un problema casi intratable, y eso es cuán grandes van a resultar ser los beneficios de la IA”, señaló Williams. A su juicio, esas preguntas generarán volatilidad en los mercados.
Williams reconoció que ha habido un aumento en el endeudamiento para apoyar la inversión en IA, pero destacó que está siendo gestionado por empresas con altas ganancias. “No estoy tan preocupado por la estabilidad financiera derivada del apalancamiento en este momento”, afirmó.
El funcionario neoyorquino, conocido por su papel clave en la política monetaria, no descartó que la volatilidad pueda intensificarse. Su postura contrasta con la de otros colegas que ven mayores riesgos en el sector.
Esta divergencia refleja la incertidumbre que reina en la Fed sobre cómo abordar un fenómeno que podría tener implicaciones profundas para la economía. La inversión en IA se ha disparado en los últimos años, con empresas tecnológicas y fondos de inversión apostando fuertemente por esta tecnología.
Comparaciones con la burbuja inmobiliaria
El economista jefe de la gestora de dinero Apollo, Torsten Slok, comparó la situación actual con el auge inmobiliario que precedió a la crisis financiera mundial. En una nota de investigación, Slok señaló que la construcción de centros de datos “todavía es menos de la mitad del tamaño del auge inmobiliario, que alcanzó su punto máximo en el 6.6% del PIB en 2005”.
Sin embargo, Slok advirtió que el ritmo de inversión en relación con el PIB ha estado creciendo más rápido que el de la vivienda en el período previo a la crisis. Esto podría indicar que la acumulación de riesgos está ocurriendo a un ritmo acelerado.
La comparación con la vivienda es relevante porque aquella burbuja se convirtió en una crisis sistémica cuando los precios cayeron. Ahora, los centros de datos y la infraestructura de IA podrían enfrentar un destino similar si los rendimientos no cumplen con las expectativas.
La inversión en centros de datos ha sido impulsada por la demanda de capacidades de cómputo para entrenar modelos de IA. Empresas como Microsoft, Google y Amazon han anunciado desembolsos millonarios, aunque muchos proyectos siguen en fase de planificación.
Slok destacó que el crecimiento es más rápido que el de la vivienda, lo que sugiere una posible formación de burbuja. No obstante, el tamaño actual es menor, lo que reduce el impacto potencial sobre la economía real.
Aun así, la Fed no puede ignorar la velocidad de la expansión. La historia muestra que las burbujas más peligrosas son las que crecen rápido y silenciosamente, hasta que estallan.
El apalancamiento y las estructuras de financiación
Uno de los aspectos que más preocupa a los banqueros centrales es el aumento del endeudamiento para financiar proyectos de IA. Muchas empresas están recurriendo a deuda para construir centros de datos, lo que incrementa la vulnerabilidad del sistema financiero.
Jeff Schmid, presidente de la Fed de Kansas City, planteó la cuestión en un discurso: “¿Se está convirtiendo esta industria en otro ‘demasiado grande para quebrar’?” Schmid se refirió al flujo de financiamiento y a cómo los vínculos entre compromisos contractuales podrían propagar un problema.
El funcionario describió un escenario circular: un compromiso con un centro de datos, un proveedor de energía y una comunidad. Si ese círculo está demasiado apalancado, “una chispa” podría iniciar una llama que se extienda a todo el sistema.
Este tipo de interconexión financiera es típico de las crisis modernas, donde un impago en un sector puede arrastrar a otros. La Fed debe vigilar estos canales de contagio para evitar un efecto dominó.
Mary Daly, jefa de la Fed de San Francisco, adoptó una postura más matizada. Aunque reconoció que la tasa de crecimiento y la cantidad de inversión en IA podrían parecer “muy preocupantes”, señaló que muchos compromisos son anuncios que aún no se han convertido en realidades físicas.
Esto reduce el riesgo de “activos varados”, es decir, infraestructuras que pierden valor rápidamente. Daly enfatizó que el aumento del endeudamiento podría ser un problema, por lo que la Fed busca crear un “tablero de control” para identificar posibles fallas.
La complejidad de las estructuras de financiamiento, como los acuerdos de compra de energía o los vehículos de inversión especializados, dificulta la evaluación del riesgo. La Fed, por tanto, debe monitorear no solo el volumen, sino la calidad y la conexión de estos instrumentos.
Voces de alerta en la Reserva Federal
Las declaraciones de Schmid y Daly reflejan una creciente inquietud dentro de la Fed. Mientras Williams se muestra tranquilo, otros funcionarios consideran que el sector de IA podría estar acumulando riesgos de forma silenciosa.
Schmid, conocido por su enfoque en la estabilidad financiera, ha pedido un análisis más profundo de las redes de financiamiento. Su pregunta sobre el “demasiado grande para quebrar” resuena con la experiencia de la crisis de 2008, cuando ciertas instituciones eran tan grandes que su quiebra habría derribado al sistema.
Por su parte, Daly destacó la necesidad de distinguir entre la inversión real y la especulativa. Muchos proyectos de IA podrían no concretarse, lo que disminuiría el impacto de una eventual corrección. Sin embargo, la rapidez con la que se anuncian nuevos proyectos es un factor de riesgo.
La Fed ya ha comenzado a recopilar datos sobre la inversión en IA y su financiación, con el objetivo de anticipar escenarios adversos. Aunque no hay signos inmediatos de crisis, la institución busca evitar repetir los errores del pasado.
El contexto global también influye: la competencia tecnológica entre países y la demanda de chips avanzados están alimentando la euforia. La Fed debe equilibrar el apoyo a la innovación con la protección de la estabilidad financiera, una tarea delicada en tiempos de incertidumbre.
A medida que la IA se integra en todos los sectores de la economía, las autoridades monetarias tendrán que adaptar sus herramientas de supervisión. La vigilancia proactiva podría marcar la diferencia entre un aterrizaje suave y una crisis.
Por ahora, la Fed ha optado por observar y recopilar información, sin intervenir directamente. El desafío es definir umbrales de riesgo que justifiquen una acción regulatoria, sin frenar el desarrollo tecnológico.
Los próximos trimestres serán clave para evaluar si la inversión en IA se traduce en ganancias reales o si, como ocurrió con las puntocom, el estallido de la burbuja deja secuelas duraderas. La Fed, mientras tanto, se prepara para cualquier escenario.
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