Hachette, Cengage, Elsevier, Scott Turow y S.C.R.I.B.E. demandaron a Google en Nueva York. Alegan que la empresa usó libros protegidos para entrenar Gemini y alteró datos de copyright.
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- La demanda colectiva acusa a Google de copiar libros entregados para Google Books y Google Play sin autorización para entrenar Gemini.
- Los demandantes sostienen que la compañía eliminó o modificó información de copyright para ocultar el origen de los materiales.
- El caso llega al Distrito Sur de Nueva York mientras tribunales de California han respaldado parcialmente la defensa de uso justo.
📚⚖️ ¡NUEVA DEMANDA A GOOGLE!
Hachette, Cengage, Elsevier y otros demandan a Google en Nueva York.
Acusan a la compañía de usar libros protegidos sin autorización para entrenar a Gemini.
Se alega que Google eliminó datos de copyright para ocultar el origen de los materiales.… pic.twitter.com/WSmCfZAk02
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 14, 2026
Un grupo de editores y autores presentó una demanda colectiva contra Google el 14 de julio de 2026. El caso fue radicado ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.
La acción incluye a Hachette, Cengage, Elsevier, el autor Scott Turow y S.C.R.I.B.E. Los demandantes sostienen que Google utilizó sus obras protegidas para entrenar Gemini, la plataforma de inteligencia artificial de la compañía.
Según TechCrunch, el grupo también acusa a Google de eliminar o modificar de manera intencional la información de copyright asociada con las obras. La demanda afirma que esa conducta buscaba ocultar que los modelos Gemini habían sido entrenados con materiales presuntamente robados.
La denuncia describe el entrenamiento de inteligencia artificial como un uso distinto de los acuerdos que Google mantenía con editores y autores. Los demandantes aseguran que la empresa tenía permiso para emplear determinados libros en programas limitados, pero no para copiarlos con fines de entrenamiento.
El documento judicial sostiene que Google conocía la falta de autorización. También afirma que la compañía copió ilegalmente obras procedentes de varios programas de alcance restringido para incorporarlas al desarrollo de su tecnología de IA.
La acusación se concentra en materiales que ya estaban relacionados con servicios de Google. Entre ellos figuran libros proporcionados para hacer posible la búsqueda de fragmentos mediante Google Books.
Google Books no permite que los usuarios consulten libros completos en esos resultados. El servicio muestra fragmentos breves junto con información bibliográfica, lo que constituye una función diferente de alimentar un modelo generativo.
Los editores y autores alegan que Google utilizó copias completas de esos libros para entrenar Gemini. De acuerdo con la demanda, esa práctica superó los límites del permiso concedido originalmente para facilitar las búsquedas.
Los demandantes también señalan libros que fueron cargados en la tienda Google Play. Su argumento es que la disponibilidad de esas obras dentro de un servicio de Google no otorgaba automáticamente permiso para emplearlas en el entrenamiento de inteligencia artificial.
La relación entre Google y la industria editorial, por tanto, no comenzó con esta disputa. Las partes habían mantenido durante años una interacción vinculada con la digitalización, la búsqueda y la distribución de libros.
Ese historial vuelve más compleja la controversia. Los editores no describen necesariamente todos sus vínculos con Google como ilegales, sino que cuestionan el uso específico de sus materiales para una finalidad distinta.
Un nuevo frente en la disputa por el uso justo
La demanda contra Google forma parte de una ola de litigios presentados por editores, autores y otros titulares de derechos. Las acciones también han alcanzado a Meta, OpenAI y Anthropic por el uso de obras protegidas en el entrenamiento de sistemas de IA.
Muchas de esas demandas todavía siguen pendientes. La cuestión central consiste en determinar cuándo la copia de materiales protegidos para entrenar un modelo puede considerarse uso justo bajo la legislación estadounidense.
El uso justo permite ciertos usos de obras protegidas sin autorización del titular. Sin embargo, su aplicación depende de factores específicos y no ofrece una respuesta automática para cada tecnología o conjunto de datos.
Dos decisiones tempranas de tribunales en California favorecieron a compañías de inteligencia artificial. Esos fallos determinaron que el uso de obras protegidas para el entrenamiento de IA podía quedar cubierto por la doctrina de uso justo.
La legislación estadounidense sobre copyright no se ha actualizado desde antes de la existencia de internet. Esa brecha tecnológica deja a los tribunales la tarea de aplicar principios antiguos a modelos capaces de procesar grandes volúmenes de contenido.
Los fallos de California no garantizan que otros tribunales adopten la misma interpretación. El caso contra Google fue presentado en Nueva York, donde otro juez tendrá la oportunidad de examinar los argumentos sobre autorización, transformación y finalidad del uso.
La defensa de uso justo tampoco resuelve por sí sola cualquier alegación relacionada con la obtención de los datos. El origen de las copias, los permisos existentes y la forma en que una empresa consiguió los libros pueden influir en el análisis judicial.
El litigio contra Anthropic muestra esa diferencia. La empresa recibió una multa de USD $1.500 millones por piratería de las obras utilizadas para su entrenamiento, en el mayor pago registrado hasta entonces en la historia de la ley de derechos de autor de Estados Unidos.
Aproximadamente medio millón de escritores podía recibir pagos de al menos USD $3.000 dentro de ese acuerdo. No obstante, muchos autores decidieron no aceptar la compensación para conservar la posibilidad de iniciar acciones legales adicionales relacionadas con el entrenamiento de IA.
El conflicto con el uso de material protegido
El resultado de Anthropic no elimina las diferencias entre ese caso y la demanda contra Google. Cada tribunal debe valorar los hechos específicos, los acuerdos entre las partes y la manera en que las obras llegaron a los sistemas de entrenamiento.
Los litigios reflejan una tensión más amplia dentro de la industria tecnológica. Las empresas buscan grandes volúmenes de datos para mejorar sus modelos, mientras los creadores reclaman control, reconocimiento y compensación por sus obras.
Un documento interno citado por los demandantes supuestamente advertía que utilizar libros protegidos para entrenar IA podía ser “altamente problemático para Google”. El mismo documento habría calculado posibles multas de entre USD $10.000 millones y USD $100.000 millones.
La cifra aparece como una estimación interna citada en la demanda, no como una sanción impuesta por el tribunal. Su inclusión busca mostrar que Google habría evaluado previamente los riesgos legales asociados con el uso de esos materiales.
Google no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. La compañía todavía tendrá la oportunidad de presentar su posición dentro del proceso judicial y de discutir las acusaciones formuladas por los editores y autores.
El caso puede convertirse en una prueba importante para el alcance de los permisos concedidos en servicios digitales. También podría influir en la forma en que las plataformas documentan el origen de los datos empleados para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Para los titulares de derechos, la disputa plantea una pregunta económica y jurídica. Si una obra se entrega para una función limitada, los autores quieren determinar si una empresa puede reutilizarla para construir productos de IA sin negociar una autorización adicional.
Para Google y otras compañías tecnológicas, el debate afecta la disponibilidad de materiales necesarios para desarrollar modelos competitivos. Una decisión que limite el entrenamiento podría aumentar los costos de licenciamiento y modificar la relación entre las plataformas y la industria editorial.
El tribunal del Distrito Sur de Nueva York deberá analizar ahora los argumentos de ambas partes. La demanda no establece por sí misma que Google haya cometido las conductas denunciadas, pero sí formaliza nuevas acusaciones sobre el uso de obras protegidas para entrenar Gemini.
La controversia continuará mientras los tribunales intentan aplicar normas de copyright anteriores a internet en un entorno dominado por modelos generativos. Por ahora, las decisiones de California ofrecen contexto, pero no constituyen un precedente definitivo para este nuevo litigio.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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