Por Canuto  

La propuesta del FASB podría permitir que ciertas stablecoins sean registradas como equivalentes de efectivo, una modificación que Jeremy Allaire considera decisiva para ampliar el uso corporativo de USDC. El proyecto, sin embargo, impone requisitos estrictos y todavía está abierto a comentarios públicos.
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  • El FASB planteó incorporar ejemplos al Tema 230 sin modificar la definición vigente de equivalente de efectivo.
  • Las stablecoins deberán ofrecer reembolso directo, efectivo conocido y reservas segregadas de activos líquidos a corto plazo.
  • Jeremy Allaire calificó la propuesta como un desbloqueo estratégico para USDC, aunque expertos cuestionan si los tokens deben considerarse efectivo.


La Junta de Normas de Contabilidad Financiera de Estados Unidos, conocida como FASB, propuso una guía que podría permitir a las empresas clasificar determinadas stablecoins como equivalentes de efectivo. Jeremy Allaire, cofundador de Circle, calificó el planteamiento como un “desbloqueo estratégico enorme” para USDC, el token vinculado al dólar que emite la compañía, porque un tratamiento contable favorable podría facilitar su llegada a tesorerías corporativas e instituciones financieras.

La propuesta no convierte automáticamente a todas las stablecoins en efectivo ni cambia la definición contable vigente. En cambio, añade orientación al Tema 230, dedicado al estado de flujos de efectivo, para precisar bajo qué circunstancias un activo digital puede recibir ese tratamiento y exige que las empresas revelen cada año los principales componentes de sus equivalentes de efectivo.

Por qué la clasificación contable importa para USDC

La forma en que una compañía registra un token puede determinar si sus responsables financieros están dispuestos a mantenerlo. Un activo clasificado como intangible puede generar una penalización en el balance frente a un equivalente de efectivo, una diferencia relevante cuando prestamistas y otros participantes evalúan la liquidez disponible para atender obligaciones.

Allaire otorgó a la propuesta una valoración de nueve sobre diez y la relacionó con la GENIUS Act. Según su interpretación, la legislación y el posible ajuste contable podrían reforzarse mutuamente, al ofrecer un marco que reduzca las barreras para que empresas e instituciones incorporen USDC en sus operaciones de tesorería.

La expectativa de Circle se apoya en una consecuencia práctica: los tesoreros suelen preferir instrumentos cuya clasificación resulte clara y cuya liquidez sea fácil de explicar ante auditores, directores y acreedores. Si una stablecoin cumple los criterios del FASB, su reconocimiento como equivalente de efectivo podría evitar el tratamiento menos favorable asociado con los activos intangibles.

Sin embargo, la propuesta sigue siendo un proyecto y no una norma definitiva. El resultado dependerá de los comentarios de emisores, empresas, tesoreros, auditores y otros participantes, además de la decisión final de la junta sobre el contenido y la fecha de entrada en vigor.

Los requisitos planteados por el FASB

El FASB estableció tres condiciones principales para que una stablecoin pueda considerarse equivalente de efectivo. Primero, el titular debe tener un derecho contractual de reembolso a demanda; segundo, debe poder reclamar directamente al emisor una cantidad de efectivo conocida; y tercero, el emisor debe conservar reservas segregadas por un mínimo de USD $1,00 en activos de corto plazo y alta liquidez por cada token en circulación.

El primer requisito busca distinguir una promesa contractual de una expectativa basada solamente en la actividad del mercado. La posibilidad de vender un token en un exchange no sería suficiente, porque el precio secundario puede apartarse del valor prometido durante episodios de tensión o cuando disminuye la liquidez.

La segunda condición concentra la atención en el vínculo entre el titular y el emisor. Para cumplirla, la red de negociación o la existencia de compradores no reemplazan el derecho de canje directo por un importe de efectivo previamente conocido.

La tercera prueba limita los activos que pueden respaldar el token. El tratamiento propuesto no abarcaría reservas compuestas por activos volátiles como criptomonedas u oro, lo que podría dejar fuera a los tokens algorítmicos y sobrecolateralizados aunque sus emisores los presenten como estables.

El tratamiento propuesto sería opcional para las empresas que cumplan los requisitos, no una obligación general. Esa característica permitiría que cada entidad evalúe si la clasificación refleja adecuadamente su política contable, sus controles internos y la información que necesita ofrecer a los usuarios de sus estados financieros.

El antecedente de Coinbase y las dudas del mercado

Coinbase informó a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos que comenzó a utilizar un método contable nuevo el 31 de diciembre de 2025. La empresa indicó que USDC, EURC y PYUSD estaban respaldados por reservas segregadas equivalentes y podían redimirse en una relación de uno a uno, argumentos que sustentaron su aplicación del cambio.

El exchange aplicó el tratamiento de forma retroactiva, pero afirmó que la modificación no produjo variaciones en los activos, la deuda, el patrimonio neto ni las ganancias por acción previamente reportadas. El antecedente muestra que las empresas ya enfrentan la necesidad de explicar cómo registran stablecoins respaldadas por reservas, incluso antes de que el FASB cierre su proceso.

La propuesta también enfrenta objeciones desde el ámbito académico. Jack Castonguay, profesor de contabilidad de la Universidad de Feel, celebró que el borrador no ampliara más su alcance, aunque sostuvo que permitir que las stablecoins sean clasificadas como efectivo ya representa, en sí mismo, una extensión excesiva del concepto.

La crítica refleja una preocupación más amplia sobre los límites de la categoría. El efectivo tradicional no depende de una infraestructura de activos digitales ni de la solvencia operativa de un emisor privado, mientras que una stablecoin combina una promesa de redención, reservas y mecanismos tecnológicos que los auditores deberán valorar con cuidado.

El contraste entre la visión de Circle y la cautela de los críticos anticipa un debate sobre la utilidad y el significado de los equivalentes de efectivo. Para los emisores, una clasificación favorable puede desbloquear demanda institucional; para los contadores, la prioridad consiste en evitar que una etiqueta de estabilidad oculte riesgos de liquidez y respaldo.

Causas de movimientos recientes

El borrador no aporta datos sobre un movimiento reciente del precio de USDC ni identifica un catalizador de mercado confirmado. Por ello, no es posible atribuir una variación concreta a la propuesta del FASB. El posible impacto sobre la adopción corporativa debe entenderse como una expectativa de Circle, no como una reacción de mercado demostrada.

Qué ocurrirá antes de la decisión definitiva

La FASB publicó la propuesta de Actualización de Normas de Contabilidad el 18 de agosto de 2026, tres días antes de las declaraciones de Allaire del viernes 21 de agosto. El período de comentarios públicos concluirá el 19 de noviembre de 2026, por lo que todavía existe margen para que los participantes cuestionen, apoyen o soliciten cambios en los criterios.

La junta decidirá la norma definitiva y su fecha de entrada en vigor después de revisar las observaciones recibidas. Hasta entonces, ninguna empresa puede asumir que el tratamiento propuesto se convertirá automáticamente en una regla aplicable a todos los balances estadounidenses.

Los emisores de stablecoins tendrán incentivos para demostrar que sus reservas cumplen con la exigencia de segregación, liquidez y respaldo mínimo. Los tesoreros corporativos, por su parte, probablemente centrarán sus comentarios en la claridad operativa, la documentación del derecho de reembolso y el impacto que la clasificación pueda tener sobre controles, auditorías y relaciones crediticias.

El proceso también pondrá a prueba la manera en que las normas contables adaptan categorías tradicionales a instrumentos digitales. Si el FASB adopta una guía cercana al borrador, USDC podría beneficiarse de una vía más clara hacia las tesorerías, aunque la elegibilidad dependerá de las características concretas del token y de la evaluación de cada entidad.

Por ahora, la adopción institucional de stablecoins continúa dependiendo de dos vías separadas: el marco regulatorio asociado con la GENIUS Act y la evolución de las normas contables. La eventual convergencia de ambas podría favorecer al dólar digital corporativo, pero la discusión sobre si una stablecoin debe llamarse efectivo apenas comienza.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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