Por Canuto  

El rial iraní se desplomó a un mínimo histórico en medio de nuevas sanciones estadounidenses que señalaron a los activos digitales, amenazando una red de minería de Bitcoin que Teherán utiliza para aliviar la presión financiera.
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  • El rial alcanzó 2,02 millones por dólar el 24 de agosto, frente a 1,53 millones durante el primer trimestre de 2026.
  • Las granjas estatales vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica supuestamente controlan 65% de la capacidad minera de Bitcoin de Irán.
  • El Tesoro estadounidense sancionó plataformas y entidades cripto iraníes, mientras el país enfrenta una inflación proyectada de 68,9% en 2026.


El rial iraní alcanzó un mínimo histórico de aproximadamente 2,02 millones por dólar en el mercado abierto el 24 de agosto, en una semana marcada por nuevas sanciones estadounidenses. La moneda había cotizado cerca de 1,53 millones por dólar durante el primer trimestre de 2026, por lo que el deterioro refleja una presión cambiaria cada vez más severa. El desplome coincidió con un paquete de medidas de Washington que, por primera vez según el Departamento del Tesoro, incluyó a los activos digitales entre los sectores susceptibles de sanciones.

La ofensiva, anunciada inicialmente el 19 de agosto bajo el nombre de Operación Exilio Económico, incorporó más de 60 entidades a la lista negra del Tesoro. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló a los activos digitales junto con la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo, en una estrategia destinada a restringir las vías financieras de Teherán. Bessent afirmó que el propósito consiste en obligar al Banco Melli, controlado por el Estado iraní, a quedarse sin acceso al dólar, y advirtió que podrían llegar sanciones secundarias contra socios comerciales en cuestión de semanas.

El impacto económico ocurre en un entorno especialmente frágil para Irán. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la inflación anual promediará 68,9% en 2026, mientras la economía se contraería 5,4%, con aumentos pronunciados en productos como el arroz y la carne vacuna. La combinación de inflación, pérdida de valor cambiario y restricciones financieras eleva el atractivo de mecanismos alternativos, aunque también expone a esos canales a una vigilancia internacional más intensa.

La minería como vía financiera

Irán legalizó la minería de Bitcoin en 2019 y permitió que los operadores con licencia accedieran a electricidad industrial a un costo aproximado de USD $0,004 por kilovatio-hora. A cambio, los mineros debían vender las monedas producidas al banco central, un esquema que vinculó formalmente la actividad digital con las necesidades financieras del Estado. La regulación convirtió a la minería en una herramienta potencial para obtener divisas y sortear parte de las restricciones impuestas al sistema bancario tradicional.

Según las estimaciones citadas por la fuente, las granjas estatales vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica controlarían actualmente 65% de la capacidad minera iraní. Desde 2019, los mineros radicados en el país habrían representado entre 3% y 7% de la tasa de hash global de Bitcoin en distintos momentos. Esa participación habría generado monedas con un valor estimado de entre USD $1.350 millones y USD $3.150 millones, dependiendo del periodo y del precio del activo.

La magnitud de esas cifras ayuda a explicar por qué las sanciones que mencionan explícitamente los activos digitales pueden afectar una infraestructura considerada estratégica por Teherán. La minería no elimina las restricciones sobre bancos, comercio exterior o acceso a dólares, pero ofrece un activo transferible que puede liquidarse mediante intermediarios y plataformas. Por ello, el control de la energía, las granjas y los canales de conversión se vuelve tan relevante como la capacidad computacional instalada.

El ecosistema cripto iraní es más amplio que la minería y alcanzó un valor de USD $7.780 millones el año pasado, de acuerdo con los datos presentados. Chainalysis estima que las direcciones de billeteras vinculadas a la Guardia Revolucionaria recibieron más de USD $3.000 millones durante el cuarto trimestre de 2025. Por separado, Elliptic identificó que el banco central iraní había acumulado al menos USD $507 millones en USDT para respaldar al rial, una señal de que las stablecoins también cumplen una función dentro de la estrategia financiera nacional.

El cerco estadounidense al ecosistema cripto

Las nuevas medidas se suman a una campaña que Washington comenzó a intensificar meses atrás. En junio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro sancionó a Nobitex, Wallex, Bitpin y Ramzinex, cuatro plataformas consideradas relevantes para los flujos de activos digitales iraníes. Nobitex, en particular, habría procesado más de la mitad de las entradas cripto del país y facilitado al banco central el movimiento de cientos de millones de dólares en stablecoins.

La plataforma también habría permitido que integrantes del régimen accedieran a intercambios internacionales, según la información citada. Esa acusación convirtió a Nobitex en un objetivo central para las autoridades estadounidenses, porque conecta el mercado local con proveedores externos y con instrumentos digitales que pueden circular a través de múltiples redes. Las sanciones buscan encarecer esas operaciones y dificultar que los activos lleguen a efectivo utilizable.

La acción de junio siguió a una incautación de casi USD $500 millones en activos digitales vinculados a Irán realizada por el Tesoro en abril. El episodio estuvo relacionado con un ciberataque que drenó más de USD $90 millones de Nobitex a mediados de 2025, después del cual el banco central habría redirigido sus flujos de stablecoins mediante varias cadenas de bloques. Esa dispersión muestra la capacidad de adaptación del sistema, aunque también añade complejidad operativa y nuevos puntos de exposición.

TRM Labs calculó que los flujos cripto totales de Irán se enfriaron hasta USD $3.700 millones en 2025. El retroceso respondió al hackeo de Nobitex, a las congelaciones de Tether y al creciente riesgo geopolítico, factores que redujeron la confianza en los canales disponibles. La caída del volumen no significa necesariamente el abandono de las criptomonedas, pero sí sugiere que operar dentro de esa red se volvió más costoso y riesgoso.

Causas de movimientos recientes

(a) Catalizador confirmado: el rial alcanzó el mínimo señalado en un contexto de nuevas sanciones estadounidenses que ampliaron la presión sobre las vías financieras iraníes e incluyeron referencias a los activos digitales. La coincidencia temporal no demuestra por sí sola que las sanciones hayan causado todo el movimiento cambiario.

(b) Explicación plausible: la combinación de inflación elevada, restricciones financieras y expectativas de nuevas sanciones pudo aumentar la demanda de divisas y acelerar la depreciación del rial. Con la información disponible, no puede identificarse un único motivo concluyente para el descenso.

Los límites de la estrategia iraní

La posibilidad de sanciones secundarias amenaza a los intermediarios que convierten stablecoins en dinero utilizado para comercio, energía o importaciones. Si empresas y operadores de terceros países enfrentan penalizaciones por trabajar con Teherán, podrían abandonar esas relaciones o exigir mayores descuentos y garantías. En ese escenario, Irán conservaría la capacidad de minar y transferir activos, pero encontraría más dificultades para convertirlos en recursos económicos de uso inmediato.

La infraestructura energética representa otro límite importante para la minería iraní. La red eléctrica del país ya opera bajo presión, y cualquier escalada militar, racionamiento o interrupción del suministro podría cerrar granjas vinculadas a la Guardia Revolucionaria sin necesidad de una nueva lista de sanciones. Una actividad que depende de electricidad barata y constante queda expuesta tanto a decisiones regulatorias como a problemas físicos de generación y distribución.

La relación entre el rial y los activos digitales también contiene una tensión estructural. Las autoridades pueden utilizar BTC y USDT para preservar valor o mover fondos, pero la volatilidad de Bitcoin, los controles sobre stablecoins y la necesidad de encontrar contrapartes hacen que esas herramientas no sustituyan por completo al acceso normalizado al dólar. Además, cada operación deja rastros en redes públicas, lo que permite a empresas de análisis y autoridades identificar patrones, direcciones y vínculos financieros.

La experiencia de los últimos años indica que cada medida contra la red cripto iraní ha recibido una respuesta basada en nuevas rutas, billeteras o cadenas de bloques. Sin embargo, la caída del rial, la inflación proyectada y la amenaza de sanciones secundarias elevan el costo de mantener esa capacidad de adaptación. Irán todavía cuenta con minería, stablecoins y plataformas locales, pero su margen de maniobra dependerá de la energía disponible y de cuántos intermediarios extranjeros acepten seguir asumiendo el riesgo.

El episodio representa así una nueva etapa de la disputa financiera entre Washington y Teherán. La presión ya no se concentra únicamente en bancos, petróleo o transporte, porque también alcanza la infraestructura digital que permite producir, transferir y liquidar valor fuera de los canales tradicionales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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