Por Canuto  

La Cámara de los Lores aprobó una enmienda que obliga al Tesoro británico a diseñar una estrategia integral para criptoactivos, stablecoins, valores tokenizados e infraestructura financiera digital. La decisión refleja la preocupación de varios pares por la pérdida de competitividad frente a Estados Unidos y la Unión Europea, mientras el Banco de Inglaterra redefine las reglas para las stablecoins sistémicas.
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  • La enmienda incorporada al Financial Services and Markets Bill obliga al Tesoro a preparar una estrategia integral de activos digitales.
  • El Banco de Inglaterra estableció una estructura de reservas de 70% en deuda pública británica de corto plazo y 30% en depósitos no remunerados.
  • Cada stablecoin sistémica tendrá un límite temporal de emisión de GBP 40.000 millones mientras los reguladores evalúan sus riesgos.

 


La Cámara de los Lores del Reino Unido aprobó una enmienda que obliga a HM Treasury a desarrollar una estrategia formal para los activos digitales. El plan deberá abarcar criptoactivos, stablecoins, valores tokenizados e infraestructura financiera digital, en un intento por sustituir la regulación fragmentaria con una hoja de ruta común.

La medida fue incorporada al Financial Services and Markets Bill y expone una preocupación política que atraviesa el debate británico: el riesgo de que el país pierda terreno frente a Estados Unidos y la Unión Europea. Según la información publicada por CryptoBriefing, varios miembros de la Cámara alta señalaron que los marcos regulatorios de esas jurisdicciones se están convirtiendo en referencias competitivas para el Reino Unido.

Una estrategia para dejar atrás la fragmentación

La enmienda no se limita a pedir nuevas normas para las criptomonedas, sino que exige al Tesoro organizar una estrategia cohesiva para todo el ecosistema financiero digital. Su alcance incluye los activos utilizados como medios de intercambio o inversión, las stablecoins, la representación tokenizada de valores y las redes que sostienen esas operaciones.

Esta amplitud resulta relevante porque cada segmento plantea riesgos y oportunidades diferentes para las autoridades. Las stablecoins pueden relacionarse con los pagos y los mercados monetarios, mientras que los valores tokenizados conectan la tecnología blockchain con la infraestructura tradicional de los mercados de capitales.

El impulso legislativo se apoya en un informe publicado en junio de 2026 por el Comité de Regulación de Servicios Financieros. Ese documento instó a los reguladores a reconsiderar su postura sobre las stablecoins y cuestionó específicamente el requisito inicial que habría obligado a mantener 40% de las reservas en depósitos no remunerados del banco central.

Los críticos de esa propuesta sostenían que inmovilizar una proporción tan alta de los activos de respaldo sin generar intereses podía volver económicamente inviable la emisión de stablecoins con sede en el Reino Unido. La discusión, por tanto, no se centra únicamente en la estabilidad financiera, sino también en los incentivos para que emisores y empresas tecnológicas operen desde el país.

El nuevo enfoque del Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra presentó el 10 de septiembre de 2026 una declaración de políticas que refinó su enfoque para las stablecoins consideradas sistémicas. La nueva estructura establece que 70% del respaldo debe mantenerse en deuda pública británica de corto plazo, mientras que el 30% restante debe permanecer en depósitos no remunerados en el propio banco central.

La distribución representa un cambio frente al planteamiento inicial y busca equilibrar dos objetivos regulatorios. Por un lado, una mayor participación de títulos públicos de corto plazo permite que los emisores obtengan rendimiento sobre la mayor parte de sus reservas; por otro, los depósitos en el Banco de Inglaterra conservan una herramienta directa para la transmisión de la política monetaria y la gestión de eventuales crisis.

El diseño también introduce un límite temporal de emisión de GBP 40.000 millones para cada stablecoin sistémica. Ese tope ofrece a los supervisores un mecanismo de contención mientras estudian cómo estos instrumentos pueden afectar los mercados monetarios, los sistemas de pago y la estabilidad del sistema financiero.

En la práctica, la regla crea una etapa de observación controlada para los proyectos que alcancen una escala relevante. Los emisores podrán acceder al rendimiento de la deuda pública de corto plazo, pero deberán operar dentro de un límite que permita a los reguladores evaluar los efectos reales de sus tokens antes de considerar una expansión mayor.

Competencia regulatoria con Estados Unidos y Europa

La preocupación expresada por los Lores está vinculada directamente con la competitividad internacional del Reino Unido. Varios pares mencionaron los avances de Estados Unidos y la Unión Europea como puntos de comparación, en un momento en que ambas jurisdicciones desarrollan reglas específicas para las stablecoins y otros componentes del mercado digital.

En la Unión Europea, el Reglamento de Mercados de Criptoactivos, conocido como MiCA, está vigente desde mediados de 2024. Su existencia ofrece a las empresas un marco regional definido, aunque también impone obligaciones que los emisores y proveedores de servicios deben cumplir para operar en el mercado europeo.

Estados Unidos, por su parte, ha avanzado con legislación sobre stablecoins y con proyectos de ley relacionados con la estructura de mercado. La referencia a Washington no implica que el sistema estadounidense ya tenga una arquitectura regulatoria única, pero sí refleja la velocidad con la que el Congreso debate reglas capaces de influir en la localización de empresas y capital.

Para el Reino Unido, la aprobación de la enmienda supone una señal política de que la falta de coordinación puede tener un costo económico. La estrategia que deberá preparar el Tesoro busca reunir en una misma visión los criptoactivos, los pagos basados en stablecoins, la tokenización de valores y la infraestructura financiera digital.

El marco que prepara la autoridad financiera

La Autoridad de Conducta Financiera, conocida por sus siglas FCA, está llamada a supervisar un nuevo marco integral para las actividades con criptoactivos. Según la información disponible, se espera que ese régimen entre en vigor a partir de 2027, aunque su implementación depende de los instrumentos jurídicos y regulatorios que todavía deben completar el proceso institucional.

Un instrumento legal destinado a establecer las bases de ese marco estaba previsto para diciembre de 2025. La enmienda aprobada por los Lores añade presión política a esa agenda, porque exige que las distintas piezas regulatorias formen parte de una estrategia reconocible y no de decisiones aisladas adoptadas por organismos separados.

La coordinación será especialmente importante para los proyectos que combinen varias actividades, como una plataforma que emita una stablecoin, facilite pagos y ofrezca instrumentos tokenizados. En esos casos, las obligaciones relacionadas con reservas, protección al consumidor, estabilidad financiera y funcionamiento de los mercados podrían superponerse si el Gobierno no define una arquitectura clara.

El reto del Tesoro consistirá en equilibrar la innovación con controles suficientes para limitar los riesgos sistémicos. Una regulación demasiado restrictiva podría desalentar a los emisores y empresas tecnológicas, mientras que un marco insuficiente podría aumentar la exposición de los usuarios y de los mercados financieros a fallas de liquidez o gobernanza.

Qué cambia para las stablecoins sistémicas

Las nuevas condiciones del Banco de Inglaterra sugieren que las stablecoins de mayor tamaño serán tratadas como instrumentos con posibles efectos sobre el sistema financiero, no únicamente como productos tecnológicos. El respaldo combinado entre deuda pública de corto plazo y depósitos no remunerados busca asegurar que el valor de los tokens pueda sostenerse incluso durante episodios de tensión.

La participación de 30% en depósitos del banco central mantiene una reserva líquida bajo control directo de la autoridad monetaria. Aunque esos depósitos no pagan intereses, cumplen una función de seguridad y pueden facilitar la respuesta institucional ante problemas de liquidez, interrupciones de pagos o deterioro de la confianza en un emisor.

El componente de 70% en deuda pública británica de corto plazo modifica los incentivos económicos de los emisores. Frente al requisito inicial de mantener una proporción mayor en depósitos sin remuneración, la nueva distribución permite que una parte más amplia de las reservas genere rendimiento, aunque siempre dentro de activos considerados adecuados por el regulador.

El límite de GBP 40.000 millones por stablecoin introduce además una barrera cuantitativa al crecimiento inmediato. Su carácter temporal permite que las autoridades revisen la experiencia del mercado y ajusten sus decisiones antes de que un solo proyecto alcance una escala capaz de influir de forma significativa en los pagos o en los mercados monetarios.

El siguiente paso para Londres

La aprobación de la enmienda no equivale por sí sola a la entrada en vigor de una regulación completa para todos los activos digitales. El Tesoro todavía debe desarrollar la estrategia exigida, mientras la FCA prepara el marco de supervisión previsto para 2027 y el Banco de Inglaterra define las condiciones aplicables a las stablecoins sistémicas.

El proceso pondrá a prueba la capacidad del Reino Unido para coordinar objetivos que a veces entran en tensión. Londres quiere conservar su relevancia como centro financiero, pero también necesita evitar que la innovación digital genere riesgos que terminen trasladándose a los usuarios, las instituciones y los mercados tradicionales.

La referencia constante a Estados Unidos y la Unión Europea revela que la competencia regulatoria ya forma parte del debate sobre los activos digitales. Para los Lores, contar con normas dispersas no parece suficiente cuando otras jurisdicciones avanzan con marcos capaces de ofrecer mayor claridad a emisores, inversionistas y proveedores de servicios.

El desenlace dependerá de cómo el Tesoro convierta la exigencia política en un plan operativo con prioridades, plazos y responsabilidades concretas. Por ahora, la Cámara alta ha dejado claro que espera una política digital integral y que considera insuficiente seguir abordando las criptomonedas mediante medidas aisladas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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