Por Canuto  

Las autoridades marítimas alertan que las sanciones, los conflictos y las banderas falsas están creando un comercio global dividido entre operaciones reguladas y flotas fantasma.
***

  • El Consultative Shipping Group advierte sobre un sistema marítimo de dos niveles, uno regido por normas y otro por la opacidad.
  • Las flotas fantasma representan cerca del 20% de los petroleros y pueden trasladar costos ambientales a comunidades y gobiernos locales.
  • El grupo pide más transparencia, intercambio de información y respaldo político para preservar las reglas internacionales.


El comercio marítimo mundial enfrenta una fractura que podría alterar la forma en que circulan las mercancías, según autoridades navieras de 18 países. En medio de conflictos regionales, restricciones sobre rutas estratégicas y sanciones, las llamadas flotas fantasma aprovechan las tensiones geopolíticas para operar al margen de las normas internacionales, creando una competencia desigual entre buques legítimos y embarcaciones opacas.

El Consultative Shipping Group, conocido como CSG, advirtió que esta tendencia puede consolidar una economía marítima de dos niveles: uno gobernado por reglas y otro por la falta de transparencia. La alerta importa porque el transporte por mar concentra entre 80% y 90% del comercio global, según estimaciones citadas por distintas fuentes sectoriales.

Un comercio marítimo dividido

En una declaración conjunta publicada el martes, el CSG señaló que el caos persistente en los mares está debilitando la estructura que permite mover combustibles, alimentos y bienes industriales entre continentes. El organismo representa a autoridades marítimas de 18 naciones navieras, entre ellas Canadá, Noruega y el Reino Unido, y considera que la pérdida gradual de reglas puede fragmentar las cadenas de suministro.

El grupo sostuvo que, sin el comercio marítimo, las cadenas globales se dividirían y la economía mundial se detendría de forma repentina. La actividad también sostiene a millones de trabajadores, incluidos 41 millones de empleos en Estados Unidos, por lo que cualquier deterioro de la seguridad marítima puede trasladarse a empresas, consumidores y gobiernos.

Brian Wessel, director general de la Autoridad Marítima Danesa y presidente del CSG, afirmó que las flotas fantasma ya constituyen aproximadamente 20% de los petroleros, aunque continúan siendo una minoría dentro del conjunto de buques comerciales. Su tamaño no elimina el riesgo, porque una cantidad limitada de embarcaciones puede afectar los precios, las rutas de suministro y la protección ambiental cuando opera en zonas estratégicas.

El concepto de flota fantasma describe a embarcaciones utilizadas para transportar mercancías sujetas a sanciones o para esquivar controles comerciales, ambientales y de seguridad. Algunos barcos no se registran adecuadamente ante un Estado de bandera, mientras otros emplean banderas falsas para aparentar vínculos con países donde no existen restricciones aplicables.

El impacto de las sanciones y los conflictos

La preocupación aumentó durante los primeros días de las restricciones sobre rutas energéticas estratégicas, cuando el tránsito por el estrecho de Ormuz quedó limitado. Según el relato difundido por Fortune, algunas embarcaciones que ignoraron las restricciones internacionales lograron cruzar el paso, una situación que expuso la diferencia entre quienes cumplen las normas y quienes se benefician de su incumplimiento.

Las flotas fantasma no surgieron únicamente por las guerras o por el bloqueo de rutas comerciales esenciales, sino también por una acumulación de presiones durante la última media década. Sanciones, aranceles, políticas proteccionistas y otros conflictos geopolíticos han incentivado a determinados operadores a buscar mecanismos ilícitos para mantener sus negocios, incluso cuando esos métodos trasladan riesgos a terceros.

Wessel dijo que el problema genera riesgos simultáneos para la seguridad, el ambiente y la competencia económica, porque un operador regulado enfrenta costos que otro puede evitar. Un petrolero que cumple las exigencias internacionales debe asumir controles, seguros y estándares ambientales, mientras una embarcación opaca puede ofrecer transporte más barato al ignorar parte de esas obligaciones.

El presidente del CSG vinculó el deterioro actual con varios acontecimientos recientes, incluida la guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Medio, la inestabilidad en el mar Rojo y el crecimiento de las flotas fantasma. A su juicio, estos episodios muestran una tendencia general: las reglas de navegación ya no se respetan con la misma consistencia que antes, lo que justifica una advertencia pública más contundente.

Un costo ambiental y financiero creciente

El caso del petrolero Caroline Bezengi ilustra las consecuencias que pueden producir estas operaciones. El buque, sancionado y vinculado con la flota fantasma de Rusia, transportaba aproximadamente 800.000 barriles de petróleo ruso y terminó encallado frente a la costa de Omán tras sufrir daños. El derrame se extendió por una amplia zona y puso de manifiesto los riesgos asociados con este tipo de embarcaciones.

Los barcos que forman parte de flotas fantasma suelen carecer de seguros ampliamente reconocidos, una condición que complica la respuesta cuando ocurre un accidente. En esos escenarios, las autoridades y comunidades locales pueden quedar atrapadas con los costos de limpieza, recuperación ambiental y reparación de daños, aunque no hayan participado en la operación que provocó el derrame.

El riesgo ambiental también tiene una dimensión económica porque la falta de seguros confiables reduce la posibilidad de recuperar rápidamente los fondos necesarios para atender una emergencia. Además, cuando una empresa evita controles y coberturas exigidas por la normativa, compite con una ventaja artificial frente a los transportistas que sí cumplen los estándares de la Organización Marítima Internacional.

El CSG sostiene que el incumplimiento no afecta únicamente a un país o a una ruta, ya que puede deteriorar la confianza en todo el mercado marítimo. Si los operadores legales perciben que competir bajo las reglas resulta demasiado costoso, la presión puede favorecer una carrera hacia menores estándares, con más opacidad, accidentes y tensiones sobre los precios finales.

Causas de movimientos recientes

(a) Confirmado: el aumento de las sanciones y los conflictos regionales ha impulsado el uso de buques vinculados con las llamadas flotas fantasma para transportar petróleo y eludir restricciones. El caso del Caroline Bezengi, relacionado con Rusia y afectado por un derrame frente a Omán, ilustra los riesgos ambientales y financieros de esa actividad.

(b) Plausible: la fragmentación de las reglas marítimas y la presión sobre rutas energéticas estratégicas pueden favorecer mayores costos de transporte, cambios en las rutas y volatilidad en los precios. Sin embargo, no existe una causa única confirmada para cada movimiento del mercado.

La respuesta que proponen las autoridades

El CSG pidió renovar los esfuerzos para hacer cumplir el derecho marítimo internacional y recuperar la transparencia perdida. Entre sus propuestas figuran un mayor intercambio de información entre autoridades navieras, Estados de bandera y Estados portuarios, así como un respaldo político sostenido para desarrollar y mantener los estándares globales.

Los Estados de bandera supervisan a los barcos registrados bajo su jurisdicción, mientras los Estados portuarios controlan las embarcaciones y mercancías que llegan a sus terminales. La cooperación entre ambos resulta esencial para detectar registros falsos, identificar operaciones sancionadas y evitar que un buque cambie de identidad o de bandera para eludir las restricciones.

La aplicación de las normas se ha vuelto más compleja porque los países actúan cada vez más en función de sus propios intereses y porque la tecnología modifica las prácticas marítimas con mayor rapidez que las leyes. Esa combinación dificulta establecer responsabilidades, seguir la trayectoria de una nave y coordinar respuestas cuando una operación cruza varias jurisdicciones.

Christian Bueger, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Copenhague, señaló a DW News que existe una señal positiva en el interés de Estados Unidos por buscar respaldo internacional en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Según Bueger, ese apoyo puede incluir tropas de otros países y recursos financieros destinados a reforzar el cumplimiento del derecho internacional.

El académico describió el momento como una etapa de disputa, pero también como una oportunidad para construir reglas más sólidas y estables para los mares. Para las autoridades navieras, la prioridad consiste en evitar que la normalización de las flotas fantasma convierta la opacidad en una alternativa permanente dentro del comercio internacional.

La advertencia del CSG llega cuando las restricciones comerciales y los conflictos regionales ya presionan las rutas marítimas y las cadenas de suministro. Si los gobiernos no fortalecen la supervisión y el intercambio de información, el mercado puede terminar dividido entre quienes financian la seguridad y quienes obtienen ventajas al esquivarla.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín