Por Canuto  

Con apoyo minero inferior al 3%, el BIP-110 se activará este fin de semana como un soft fork por usuarios. Sus defensores impondrán reglas más estrictas contra Ordinals y Runes, mientras los mineros siguen minando bloques normales. ¿Se partirá Bitcoin?

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  • La propuesta BIP-110 busca restringir temporalmente datos no monetarios en la cadena de bloques de Bitcoin.
  • El apoyo de los mineros es menor al 3%, pero la activación por usuarios (UASF) comenzará el 9 de agosto.
  • Una posible bifurcación de la red mantiene en alerta a intercambios, que pausarían depósitos y retiros.

 


 

Bitcoin enfrenta una prueba poco común este fin de semana cuando un pequeño grupo de nodos se prepara para rechazar bloques producidos por casi todos los mineros de la red. La Propuesta de Mejora de Bitcoin (BIP)-110, una propuesta controvertida para restringir temporalmente cuántos datos no relacionados con pagos pueden almacenarse en la cadena de bloques, se acerca a su período de señalización obligatoria planificado desde hace tiempo.

La activación está prevista para el 9 de agosto, y la implementación real seguiría en el bloque 965.664, estimada aproximadamente cuatro semanas después. Su umbral de aprobación ordinario del 55% ya está fuera de alcance, con un señalado público de los pools de minería por debajo del 3%.

Si el BIP-110 fuera un referéndum, “derrota aplastante” no comenzaría a describir la escala de su fracaso. Sin embargo, sus defensores argumentan que el software de Bitcoin significa que cualquiera es libre de adoptar una versión diferente del código y hacer cumplir las reglas que considere que definen la red.

La filosofía del UASF

Los soft forks activados por usuarios (UASF) están diseñados en torno al principio de que los mineros no gobiernan Bitcoin: solo producen los bloques. Los nodos deciden si esos bloques cumplen con las reglas, y pueden comenzar a hacer cumplir nuevas reglas desde una altura de bloque predeterminada, independientemente del apoyo de los mineros.

Esta filosofía sustentó la activación de SegWit en 2017, que permitió la separación de la firma digital de los datos de transacción. Irónicamente, SegWit allanó el camino para Ordinals y Runes, que el BIP-110 busca restringir.

Dathon Ohm, el autor seudónimo de la propuesta, declaró en un hilo en X el jueves: “Los bitcoiners están a punto de mostrarle al mundo, una vez más, lo que sucede cuando el pueblo se levanta contra grandes instituciones corruptas que nos dicen que Bitcoin no es dinero y que nuestros nodos les pertenecen”.

En ese mismo hilo, Ohm aconsejó a los mineros que planean hacer cumplir el libro de reglas del BIP-110 que actualicen a Bitcoin Knots, advirtiendo que Bitcoin Core no debería ejecutarse porque se volvería “inseguro“.

La retórica de Ohm es elevada, pero el trasfondo es técnico. Cuando Bitcoin alcance el bloque 961.632, los nodos que ejecuten el software BIP-110 comenzarán a rechazar los bloques que no señalen, incluso si son aceptados por la red en general.

La activación y sus riesgos

Si algunos mineros continúan produciendo bloques señalados mientras el resto mina como siempre, podrían surgir dos ramas. La rama BIP-110 probablemente tendría solo una pequeña fracción del poder de hash de Bitcoin al inicio.

Según la propuesta, la activación se declara exitosa si el 90% de los mineros señalan soporte dentro de un período de retraso, pero ese umbral está lejos de alcanzarse. Aun así, los defensores del BIP-110 argumentan que no se trata de una votación de mineros, sino de una decisión de los nodos.

La posibilidad de una cadena dividida ha llevado a algunos intercambios solo de Bitcoin a pausar temporalmente los depósitos y retiros alrededor de la ventana de activación. Tales precauciones reflejan la realidad de que el consenso de Bitcoin no se produce solo por el poder de hash, ni por el número de nodos de forma aislada, sino por la coordinación entre mineros, intercambios, proveedores de billeteras y otros actores.

Los partidarios del BIP-110 creen que la rama que ellos sostienen ganará tracción gradualmente, pero muchos observadores consideran que el resultado favorecerá a la cadena que mantienen la mayoría de los mineros. La historia de los soft forks activados por usuarios muestra que, si bien los nodos pueden intentar imponer reglas, los mineros tienen incentivos económicos para seguir la cadena más valiosa.

El episodio revela que la gobernanza de Bitcoin está, en última instancia, impulsada por la coordinación económica, no por un consenso absoluto. La próxima prueba del BIP-110 será medible en bloques, no en argumentos, y el domingo se definirá si la cadena principal se divide o la propuesta se desvanece.

Apoyos y oposiciones

El BIP-110 ha atraído escaso apoyo entre figuras influyentes fuera del sector minero. Michael Saylor y Adam Back han expresado su oposición, argumentando que la mayor fortaleza de Bitcoin es su umbral excepcionalmente alto para cambiar las reglas de consenso.

Los críticos sostienen que el mercado de tarifas de la red debería determinar cómo se utiliza el espacio de bloque, en lugar de imponer restricciones artificiales. Para ellos, el uso de la red para datos no financieros como Ordinals y Runes es legítimo siempre que se paguen las tarifas correspondientes.

Por el contrario, los defensores del BIP-110 argumentan que el uso de la red para datos no financieros consume espacio de bloque, encarece su funcionamiento y socava el propósito de Bitcoin como dinero digital. Sostienen que la propuesta no reescribe Bitcoin sino que lo restaura.

“Ya sea que el BIP-110 tenga éxito o fracase, más allá del paso de su punto de activación el 9 de agosto, su importancia probablemente resonará más allá de cualquier debate sobre Ordinals o spam”, comentó un analista. La próxima prueba del BIP-110 será medible en bloques, y la cuestión pasa a ser si suficientes mineros, intercambios y usuarios siguen a los nodos que harán cumplir la regla para mantener viva una segunda rama.

El escenario recuerda a la activación de SegWit en 2017, cuando los nodos impusieron un soft fork contra la resistencia inicial de los mineros. En aquel entonces, la coordinación económica finalmente se alineó y la red no se dividió permanentemente. Pero el BIP-110 enfrenta un rechazo mucho mayor hoy.

Los intercambios que pausan operaciones son una señal de incertidumbre real. La decisión de Bitcoin se tomará en la cadena, con nodos rechazando bloques y mineros decidiendo si se unen o no a la nueva rama.

Implicaciones para el futuro de Bitcoin

El desenlace del BIP-110, aunque probablemente no produzca una división permanente, tendrá implicaciones para futuros debates sobre gobernanza. Si los nodos logran imponer cambios sin respaldo minero, se establecería un precedente que podría facilitar futuros UASF.

Si fracasa, reforzará la idea de que el consenso requiere la cooperación de mineros y usuarios. Ambas posibilidades son significativas para una red que históricamente ha evitado cambios por decreto.

Por lo que vale, el BIP-110 parece tener escaso apoyo entre figuras influyentes fuera del sector minero. La resistencia de actores como Saylor y Back sugiere que la oposición no es solo técnica, sino también ideológica.

La propuesta continua, con su fecha de activación acercándose, y el mundo cripto observa si Bitcoin se parte o permanece unido. La respuesta llegará en bloque, no en palabras.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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