Goldman Sachs advierte que el gasto del consumidor estadounidense se desacelerará en la segunda mitad de 2026, tras un respiro temporal por los reembolsos de impuestos. El banco espera que el crecimiento del gasto real caiga a 1-1,5% y plantea dudas sobre la resiliencia del consumo, con implicaciones para minoristas y mercados.
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- Goldman Sachs anticipa una desaceleración del gasto del consumidor en la segunda mitad del año, con un crecimiento del gasto real de solo 1-1,5%.
- El impulso de los reembolsos de impuestos se desvanece, y las ventas minoristas de julio mostraron una trayectoria revisada que respalda la tesis del banco.
- Minoristas como Walmart, Home Depot, Lowe’s y Target serán clave para confirmar la debilidad, según Goldman y Deutsche Bank.
El consumidor estadounidense ha mostrado una resiliencia notable en lo que va de 2026, soportando los altos precios de la gasolina y los alimentos, pero Goldman Sachs advierte que esa fortaleza podría estar llegando a su límite. El banco de inversión publicó una nota esta semana en la que anticipa una desaceleración del gasto del consumidor para la segunda mitad del año, a medida que el impacto temporal de los reembolsos de impuestos se desvanece y el flujo de caja real de los hogares se estanca.
El economista jefe de Goldman Sachs, Jan Hatzius, explicó que las ventas entre las empresas orientadas al consumidor crecieron a un ritmo saludable durante el segundo trimestre, pero que ese dinamismo fue alimentado en gran parte por reembolsos de impuestos mayores a los esperados. En particular, las ventas del segundo trimestre en las empresas de consumo discrecional del S&P 500 aumentaron un 5,9% interanual para la mediana, mientras que las de productos básicos de consumo subieron un 3,9%. Esa solidez fue generalizada: las ventas en mismas tiendas, un indicador clave para los minoristas, se aceleraron tanto para empresas que atienden a consumidores de ingresos bajos como altos.
El fin del efecto reembolsos y la trayectoria revisada
A pesar de los datos positivos del segundo trimestre, Hatzius escribió en la nota que “esperamos un crecimiento lento del gasto del consumidor en el futuro”. El economista reconoció que la caída de las ventas minoristas de julio se debió en parte al impacto negativo de un Prime Day de Amazon más temprano de lo habitual, pero señaló que la trayectoria secuencial revisada ahora parece mucho más consistente con la visión del banco de que la fortaleza del gasto real en primavera fue un subproducto temporal del aumento de los reembolsos de impuestos.
Goldman Sachs proyecta que el crecimiento del gasto real del consumidor se desacelere a un rango de 1-1,5% en la segunda mitad del año, en contraste con el ritmo más acelerado observado en meses anteriores. La previsión se sustenta en la idea de que el flujo de caja real de los hogares se está estancando, lo que limitará la capacidad de gasto de los consumidores. Esta advertencia llega en un momento en que la economía estadounidense se expandió a una tasa anualizada del 2,4% en el segundo trimestre, según el PIB, aunque el banco anticipa un ritmo más lento en los próximos meses.
El análisis de Goldman cobra relevancia porque el consumo representa alrededor de dos tercios de la actividad económica en Estados Unidos, y cualquier desaceleración en el gasto de los hogares tendría implicaciones directas para el crecimiento general. Los datos recientes ya mostraban señales de agotamiento: los consumidores han acumulado deudas de tarjetas de crédito y han reducido sus ahorros, lo que sugiere que la capacidad de apuntalar el consumo con endeudamiento también tiene límites.
La prueba de fuego: los minoristas y Walmart como indicador clave
La tesis de Goldman sobre la desaceleración del gasto se pondrá a prueba esta semana con los resultados y las perspectivas de Home Depot, Lowe’s, Walmart y Target, cuatro gigantes del comercio minorista que ofrecen una ventana al comportamiento real del consumidor estadounidense. De todas las empresas, Walmart debería ser el foco principal, particularmente dados sus pronósticos para el tercer trimestre, ya que su base de clientes incluye tanto a consumidores de bajos ingresos como a aquellos que buscan valor en tiempos de inflación.
La analista de Deutsche Bank Krisztina Katai también advirtió sobre el entorno para los minoristas: “El aumento incremental de las ventas puede ser difícil de generar en un contexto de consumo cauteloso y mayores presiones competitivas”. Esa cautela coincide con la visión de Goldman, que ve un consumidor más racional y menos impulsivo, lo que podría traducirse en un crecimiento más moderado de las ventas minoristas en los próximos trimestres.
La combinación de una inflación persistente en alimentos y energía, junto con el agotamiento del efecto reembolsos, plantea un escenario mixto para la segunda mitad de 2026. Si bien los datos del segundo trimestre mostraron un consumo robusto, los economistas de Goldman sugieren que esa fortaleza fue un espejismo temporal, y que la desaceleración podría ser más pronunciada de lo que anticipan los mercados.
Para los inversores en criptomonedas, esta desaceleración del consumo podría tener efectos indirectos, especialmente si afecta el apetito por activos de riesgo. Un consumidor más cauteloso podría implicar menores ingresos para empresas tecnológicas y minoristas, lo que a su vez podría influir en la demanda de activos como Bitcoin, que suelen ser más sensibles a la liquidez y al sentimiento macroeconómico.
Implicaciones para los mercados y el comercio minorista
La advertencia de Goldman llega en un momento en que los mercados financieros han mostrado optimismo, pero los datos económicos comienzan a revelar grietas. El informe del PIB del segundo trimestre mostró un crecimiento del 2,4%, una cifra decente, pero que ya refleja una moderación respecto al primer trimestre. Si el consumo, que representa la mayor parte del PIB, efectivamente se desacelera como anticipa Goldman, el crecimiento del tercer trimestre podría ser considerablemente más débil.
Para los minoristas, la clave está en cómo se adaptan a un consumidor más selectivo. Walmart, con su enfoque en precios bajos y eficiencia, podría resistir mejor que otros, pero incluso sus ejecutivos tendrán que gestionar expectativas ante un entorno de gasto más tibio. La vigilancia de datos como las ventas en mismas tiendas y las previsiones de las cadenas minoristas será crucial en los próximos meses para confirmar si la tesis de Goldman se materializa.
En resumen, Goldman Sachs ha lanzado una advertencia clara: el impulso que dieron los reembolsos de impuestos al consumo estadounidense se está agotando, y la segunda mitad del año será más desafiante. La pregunta es si el consumidor logrará mantener el ritmo o si la desaceleración será más profunda de lo esperado. La respuesta podría definir el rumbo de la economía y los mercados en los próximos meses.
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