Por Canuto  

El eterno techo de 21 millones de bitcoins vuelve a ser campo de batalla: Peter Todd propone una emisión perpetua para sostener la seguridad de la red, mientras Adam Back desestima la idea como una trampa narrativa. Analizamos los argumentos, el precedente de BIP-110 y el futuro de la minería.
***

  • Peter Todd defiende una recompensa de bloque infinita para evitar la reorganización de la cadena tras 2140.
  • Adam Back califica la propuesta como una narrativa falsa y la compara con el fallido soft fork BIP-110.
  • Cambiar el límite de suministro requiere un hard fork, un consenso casi imposible en el actual ecosistema.


La discusión sobre el número máximo de bitcoins que existirán volvió a encender el pulso entre dos referentes de la industria. Peter Todd, un desarrollador veterano, argumenta que la red necesita una emisión perpetua para garantizar su seguridad cuando se agoten los subsidios por bloque, mientras Adam Back, CEO de Blockstream, califica esa postura como una narrativa falsa peligrosa. La disputa se reactivó después de que la cuenta de la conferencia Bitcoin++ reviviera una charla de Todd sobre el tema esta semana.

El techo de 21 millones: la promesa absoluta de Bitcoin

Bitcoin se define por su oferta limitada: solo existirán 21 millones de unidades, una regla grabada en su código desde el génesis. Los mineros reciben actualmente 3,125 bitcoins por bloque como subsidio, además de las tarifas de transacción que acompañan cada bloque. Este subsidio se reduce a la mitad aproximadamente cada cuatro años, en un proceso conocido como halving, y llegará a cero alrededor de 2140, cuando se emita el último bitcoin.

A partir de ese momento, las tarifas por sí solas deberán financiar la seguridad de la red. Sin embargo, las tarifas son volátiles y dependen del uso de la red, lo que ha llevado a algunos desarrolladores a cuestionar si este modelo es sostenible a largo plazo. La propuesta de Todd busca añadir una emisión pequeña y perpetua para complementar los ingresos de los mineros, argumentando que esto eliminaría incentivos perversos que podrían desestabilizar la cadena.

Todd basa su modelo en la pérdida de monedas. Calcula que las monedas perdidas (aquellas enviadas a direcciones inaccesibles o destruidas) compensan la emisión nueva, por lo que la oferta real se asentaría en un techo estable. De esta manera, la emisión residual no generaría inflación adicional, sino que actuaría como un estabilizador. Como ejemplo, señala a Monero, una criptomoneda que ya funciona con una recompensa de bloque permanente y cuya tasa de inflación aparente tiende a cero con el tiempo.

La seguridad de la red depende de que los mineros actúen honestamente. Si las tarifas son demasiado bajas o erráticas, Todd sostiene que los mineros tendrían incentivos para reorganizar la cadena, re-minar bloques con tarifas más altas y socavar la integridad del sistema. Una recompensa fija, aunque sea pequeña, eliminaría ese riesgo y garantizaría que la cadena creciera de forma predecible incluso en escenarios de baja actividad.

La propuesta de Todd: emisión perpetua para no morir de hambre

Peter Todd ha defendido durante años que la emisión de nuevas monedas no debe cesar por completo. En su razonamiento, una vez que el subsidio llegue a cero, los mineros dependerán exclusivamente de las tarifas, que son impredecibles y pueden variar enormemente en períodos de baja demanda. Esto podría llevar a una situación en la que los mineros abandonen la red o busquen maximizar sus ingresos de manera perjudicial, como reescribir la historia de bloques recientes para capturar tarifas más altas.

Su propuesta consiste en mantener una emisión pequeña y constante, similar a la de Monero, que se sumaría a las tarifas. Todd modela la oferta frente a una tasa de pérdida y concluye que la oferta circulante se estabiliza en un techo, porque las monedas perdidas desaparecen tan rápido como aparecen las nuevas. Esa emisión residual, insiste, no es inflación en el sentido tradicional, sino un mecanismo de seguridad.

La conferencia Bitcoin++ compartió esta semana una charla de Todd sobre el tema, lo que reavivó el debate en las redes sociales. El momento no es casual: quedan cerca de 30 halvings por delante, y cada uno reduce el subsidio en un 50%. Con las tarifas aún irregulares, la preocupación por el futuro de la minería es legítima, incluso si la próxima crisis está lejana.

Todd no es el único que ha planteado estas inquietudes. El ex CTO de Ripple, David Schwartz, también ha comentado sobre los incentivos de los mineros en contextos de tarifas bajas. Sin embargo, Todd lleva esta idea al extremo, proponiendo un cambio de reglas que alteraría el principio fundamental de oferta finita de Bitcoin.

Adam Back: la trampa de la narrativa

Adam Back ha rechazado de plano la propuesta de Todd. En una publicación en su cuenta de la red social (citada por el medio original), Back escribió: “El truco es encontrar formas de activar y movilizar a la gente hacia tu causa peligrosamente desaconsejable con narrativas simples aunque falsas”. Hizo referencia al fallido soft fork BIP-110, un intento de filtrar datos no relacionados con pagos de los bloques, como un ejemplo de cómo se venden estas campañas.

BIP-110 propuso un soft fork que había sido impulsado por algunos sectores bajo la premisa de que los desarrolladores estaban capturados por intereses de capa 2. En palabras de Back, esa narrativa usaba el miedo al spam JPEG y al contenido ilegal para movilizar apoyo, pero el fork fracasó estrepitosamente. El apoyo de los mineros llegó a cerca del 2,53%, muy por debajo del umbral del 55% requerido, y el fork murió después de solo dos bloques, como había predicho Back semanas antes.

Para Back, la propuesta de Todd sobre la emisión perpetua sigue un patrón similar: utilizar una preocupación legítima (la seguridad de la red) para promover un cambio de protocolo que podría tener consecuencias imprevistas. En su argumento, alterar el límite de suministro no solo vulneraría la confianza en Bitcoin como activo escaso, sino que también rompería el contrato social de la red. Además, señala que las tarifas podrían crecer con la adopción y que la seguridad por sí sola podría ser suficiente, aunque nadie vivirá para verlo.

El comentarista de Bitcoin Trey Sellers hizo explícita la comparación al afirmar que un fork del calendario de suministro fracasaría tan duramente como BIP-110, si no más. Incluso Michael Saylor, conocido maximalista de Bitcoin, advirtió sobre los peligros de doblar las reglas de consenso ante un bando, enfatizando la necesidad de neutralidad en el protocolo.

BIP-110: un precedente de fracaso

BIP-110 fue un soft fork propuesto en 2026 que intentó filtrar datos no relacionados con pagos de los bloques. Sus promotores argumentaban que impediría el spam de imágenes y contenido ilegal, pero también lo vincularon a la lucha contra supuestos anclajes anti-capa 2 de los desarrolladores. El fork fue presentado como una medida urgente para proteger la red, pero su apoyo real fue mínimo.

Según los datos del bloque, solo el 2,53% de los mineros apoyaron el fork, muy por debajo del 55% requerido para activarse. A pesar de la campaña mediática, el fork colapsó en cuestión de días, y sus impulsores terminaron apostando por una moneda separatista. Back había anticipado el estancamiento semanas antes, y el resultado reforzó su postura sobre la resistencia de la comunidad a cambios forzados.

La comparación con la propuesta de Todd es directa: ambos intentos buscan alterar reglas básicas de Bitcoin mediante narrativas apocalípticas. Sin embargo, hay una diferencia técnica crucial. BIP-110 era un soft fork, que solo requiere la cooperación de los mineros (aunque no exclusiva). Elevar el límite de suministro exigiría un hard fork, un cambio incompatible que requeriría la aceptación de todos los nodos y tenedores. Un hard fork de esta magnitud no solo dividiría la red, sino que crearía dos Bitcoin separados, con todo lo que eso implica.

La comunidad ha mostrado una resistencia férrea a cualquier modificación que afecte el suministro. La escasez es el pilar de la propuesta de valor de Bitcoin, y cualquier intento de relajarlo sería visto como un ataque existencial. Por eso, aunque Todd tiene argumentos técnicos, la batalla política parece perdida de antemano.

Los desafíos para cambiar el protocolo

Un cambio como el propuesto por Todd requiere un hard fork, y ese escenario enfrenta obstáculos casi insuperables. Primero, necesitaría el consenso de todos los actores: mineros, exchanges, empresas y, sobre todo, la base de usuarios. En segundo lugar, la mayoría de los tenedores consideran que el límite de 21 millones es intocable; alterarlo provocaría una pérdida de confianza masiva y probablemente un colapso del precio.

Además, la seguridad de Bitcoin no depende solo de los ingresos de los mineros. Existen mecanismos como la dificultad ajustable y el mercado de tarifas que podrían adaptarse con el tiempo. Aunque las tarifas son volátiles, la adopción institucional y la capa 2 (Lightning Network) podrían incrementar la actividad en cadena, generando ingresos más estables. También hay propuestas más ambiciosas, como cambiar el algoritmo de consenso, pero todas están fuera del alcance práctico a corto plazo.

Peter Todd insiste en que su modelo no busca inflar la oferta, sino preservar la integridad de la cadena. Sin embargo, la percepción pública es otra. Para la mayoría, Bitcoin es “dinero duro” con un tope absoluto; cualquier alteración de ese tope sería percibida como una traición a los principios fundacionales. La comunidad ha demostrado que está dispuesta a defender esta regla con uñas y dientes, como se vio con la respuesta a BIP-110.

El debate también toca un problema más profundo: la evolución de los incentivos en sistemas descentralizados. A medida que el subsidio se reduce, la economía de la minería cambia, y algún día las tarifas deberán bastar. No sabemos si eso será suficiente, pero la respuesta de la comunidad es clara: prefiere resolverlo con innovaciones en el mercado de tarifas antes que cambiar el suministro. El tiempo dirá quién tenía razón, pero para entonces, todos los protagonistas habrán desaparecido.

¿Qué significa para el futuro de Bitcoin?

La controversia refleja la tensión entre la necesidad de adaptación y la rigidez como garantía de valor. Frente a la propuesta de Todd, la red ha respondido con un firme rechazo, incluso de figuras consideradas pragmáticas. La industria prefiere apostar por el desarrollo de capas y mecanismos de tarifas antes que tocar una regla sagrada.

Mientras tanto, los mineros siguen operando con el subsidio actual y las tarifas. El halving de 2028, el próximo en el calendario, reducirá el subsidio a 1,5625 bitcoins por bloque. Cada ciclo acercará la fecha límite, pero también dará tiempo para que maduren soluciones alternativas. Algunos apuntan a que las tarifas podrían aumentar gracias a la adopción masiva y a productos como los ordinales y las inscripciones, que ya han demostrado generar ingresos significativos por transacción.

La propuesta de Todd probablemente seguirá siendo una idea marginal, defendida por un puñado de desarrolladores. Sin embargo, su rol es útil: obliga a la comunidad a pensar en el largo plazo y a no dar por sentada la seguridad automática. Después de todo, la pregunta de qué pasará después de 2140 no se resolverá en las próximas décadas, pero la discusión ya está plantada.

Al final, la respuesta de Adam Back, aunque dura, resume el sentir mayoritario: no se puede cambiar el suministro sin romper la esencia. La dificultad técnica es menor que la política, y en un sistema diseñado para resistir cambios arbitrarios, la propuesta de Todd choca con un muro de principios. La cuestión es si ese muro resistirá el paso del tiempo y las presiones del mercado.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín