El Banco de Corea prepara la compra de cerca de una tonelada de oro de producción nacional, valorada en unos USD $140 millones. La operación prevista para diciembre reanudaría las adquisiciones físicas tras 13 años y permitiría sumar metal a las reservas pagando en wones, sin recurrir a divisas extranjeras.
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- La primera transacción está prevista para el 14 de diciembre, una vez que el banco complete la infraestructura para operar oro en el mercado local.
- El plan se suma a la compra de USD $250 millones en ETF de oro durante el segundo trimestre y a las 104,4 toneladas físicas que el banco ya tenía en agosto.
- El oro nacional permitiría aumentar las reservas sin gastar dólares, aunque la cifra de valoración de las tenencias actuales presenta inconsistencias en el reporte.
🥇🇰🇷 Corea del Sur retomaría la compra de oro físico tras 13 años
El Banco de Corea prevé adquirir cerca de 1 tonelada de producción local por unos USD 140 millones.
La operación, prevista para diciembre, se pagaría en wones y no con reservas en dólares. pic.twitter.com/Uam4Ut0f6o
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 30, 2026
Corea del Sur prepara una compra de oro físico por primera vez desde 2013
El Banco de Corea (BOK) planea comprar cerca de una tonelada de oro producido en el país, en una operación valorada en KRW 200.000 millones, equivalentes a unos USD $140 millones. La primera transacción está prevista para el 14 de diciembre, cuando el banco espera contar con los sistemas necesarios para negociar oro en el mercado local, una decisión que reabriría una vía de acumulación física cerrada desde 2013.
La compra sería pequeña frente a las reservas existentes, pero tiene importancia por el mecanismo elegido: el BOK adquiriría metal que productores locales originalmente iban a exportar y pagaría en wones. Así, podría sumar oro sin convertir dólares de sus reservas de divisas, al tiempo que mantiene dentro del país parte de la producción que de otro modo saldría al exterior.
Una operación modesta con un cambio de estrategia
La oficina del diputado Chung Tae-ho, integrante del Partido Democrático de Corea y del Comité de Estrategia y Finanzas de la Asamblea Nacional, informó el 30 que el volumen previsto ronda una tonelada. Los materiales entregados a su oficina por el banco central señalan que la infraestructura para operar estaría lista alrededor del 14 de diciembre, fecha que permitiría concretar la primera transacción.
El monto estimado equivale a KRW 200.000 millones, o aproximadamente USD $140 millones, según la información difundida sobre el plan. El Banco de Corea tenía 104,4 toneladas de oro físico a finales de agosto, por lo que una tonelada adicional representaría menos del 1% de su tenencia actual y no implicaría, por sí sola, una transformación radical de la cartera.
La novedad está en la reanudación de las compras físicas, no en el tamaño inicial de la operación. El BOK detuvo esas adquisiciones en febrero de 2013, después de intensificar sus inversiones y recibir críticas de políticos cuando el precio del metal retrocedió; ahora, la decisión vuelve a poner el oro en el debate sobre la diversificación de las reservas surcoreanas.
Chung calificó el regreso a las compras físicas, después de 13 años, como un primer paso significativo para diversificar la cartera de reservas de divisas del país. El reporte de ZeroHedge indica que el banco había anunciado oficialmente en agosto que retomaría estas compras, en un contexto de mayor interés institucional por el oro como activo de resguardo y de cuestionamientos sobre el tamaño de las tenencias surcoreanas frente a las de otros bancos centrales.
Del oro en fondos cotizados a los lingotes
La compra prevista no llega aislada: durante el segundo trimestre, el BOK adquirió USD $250 millones en ETF de oro, clasificados como valores. Estos instrumentos ofrecen exposición al precio del metal sin que el banco tenga que custodiar lingotes, organizar su almacenamiento o gestionar directamente las operaciones físicas que exige una reserva de oro.
El paso de los ETF a los lingotes sugiere que la inversión financiera pudo funcionar como una etapa previa, aunque la información disponible no establece que ese fuera formalmente el propósito del banco. La diferencia práctica es relevante: un fondo cotizado permite seguir el precio, mientras que el metal físico se incorpora directamente a los activos de reserva y requiere procesos de compra, custodia y liquidación.
Para facilitar la operación, la Bolsa de Corea modificó recientemente los sistemas de negociación, custodia y liquidación de su mercado de oro KRX. El diseño contempla adquirir oro que productores nacionales tenían pensado exportar, lo que daría al BOK un canal de compra local y reduciría la necesidad de acudir a mercados externos para sumar el metal.
Ese canal también cambia el efecto sobre las reservas de divisas: en una compra convencional en el exterior, una autoridad monetaria emplea moneda extranjera para adquirir oro y modifica la composición de sus activos. En cambio, pagar en wones por producción local permitiría incorporar oro sin desembolsar reservas en dólares, aunque la operación no elimina otros costos asociados con la adquisición y custodia del metal.
El peso del oro en las reservas y una discrepancia en las cifras
El reporte presenta cifras distintas para valorar las 104,4 toneladas que el BOK poseía a finales de agosto. En un pasaje las sitúa en USD $14.880 millones y afirma que equivalían al 3,4% de las reservas de divisas; más adelante menciona un valor contable de USD $4.790 millones, que representaría el 1,1% de esas reservas, aunque vuelve a señalar que la proporción a precios de mercado sería del 3,4%.
Esas cantidades no coinciden entre sí y la información proporcionada no explica la diferencia entre la valoración de mercado y la contable, por lo que conviene no presentar una sola como cifra definitiva. Lo que sí sostiene el reporte es que las tenencias surcoreanas son reducidas frente a las de grandes economías y que, de acuerdo con los últimos datos del World Gold Council citados en la nota, el país ocupa el puesto 39 mundial por reservas de oro.
La nueva tonelada tendría un impacto limitado sobre esa posición, incluso si la adquisición se concreta en el volumen anunciado. Su relevancia reside más bien en que el banco está preparando un sistema para comprar metal de manera local, con reglas de negociación y custodia habilitadas para una actividad que había permanecido suspendida durante más de una década.
El cambio también debe leerse frente al historial de la institución. La caída de precios que acompañó las compras anteriores provocó críticas políticas y detuvo las adquisiciones en 2013; el retorno actual, según el reporte, ocurre con riesgos geopolíticos en aumento y con reclamos de que la reserva de oro del banco es menor que la de otros bancos centrales, aunque no se detallan metas de compra posteriores a esta tonelada.
La tendencia de los bancos centrales y el contexto del mercado
El Banco de Corea se incorpora a una tendencia más amplia de acumulación oficial de oro que incluye a China, identificada en el reporte como uno de los compradores más visibles. Según la información citada, el banco central chino sumó 650.000 onzas en un mes reciente, su mayor compra mensual desde 2023, y llevaba 22 meses consecutivos adquiriendo metal.
La nota describe esa demanda institucional como un soporte persistente para el oro, incluso durante un periodo de retrocesos en el mercado. En su referencia del 28 de septiembre, el metal cotizaba cerca de USD $4.144 por onza, aproximadamente 25% por debajo del récord de enero de USD $5.600, y acumulaba tres caídas semanales consecutivas hasta mediados de septiembre.
La divergencia entre las compras de bancos centrales y los movimientos de otros inversionistas es uno de los elementos destacados por el reporte: las instituciones siguieron incorporando oro mientras algunos flujos de mercado apuntaban en sentido contrario. La información no permite atribuir esa diferencia a una sola causa, pero vincula el interés oficial con la función del metal como activo de resguardo y con preocupaciones sobre riesgos geopolíticos y fiscales.
Strategic Analytics, firma con sede en Chicago citada en la nota, sostuvo que desde 2022 el oro ha respondido cada vez más a percepciones de riesgo fiscal, como las primas por plazo, los déficits y la sostenibilidad de la deuda, y menos al rumbo de la política de la Reserva Federal. Ese planteamiento coincide con el contexto de tasas descrito en el reporte, que puede influir en el atractivo relativo de activos que no generan intereses.
La nota señaló que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años superó el 5,6% un martes, su nivel más alto desde junio de 2002, mientras el rendimiento a 10 años alcanzó cerca de 5,3%, un máximo desde 2007. También mencionó que Markus Thielen, de 10x Research, anticipaba un posible avance del rendimiento a 10 años hasta el 6%; esas referencias corresponden al contexto reportado y no alteran el carácter todavía previsto de la compra surcoreana.
Por ahora, el siguiente paso concreto es que el BOK complete los sistemas y ejecute la transacción programada para diciembre. Si el plan se lleva a cabo, Corea del Sur habrá reanudado la compra física de oro con una operación limitada, pero bajo un esquema que permite usar producción local y wones en lugar de recurrir directamente a sus reservas de moneda extranjera.
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