Por Canuto  

La prima del cobre al contado en la LME se disparó hasta 478 dólares por tonelada, el nivel más alto desde la escasez de 2021, mientras los inventarios caen por 42 días consecutivos. Este déficit estructural amenaza con elevar los costos de infraestructura para los mineros de Bitcoin y los centros de datos de IA, intensificando la competencia por energía y recursos.
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  • Prima récord: el cobre al contado llegó a 478 dólares por tonelada sobre el contrato a tres meses, el nivel más amplio desde 2021.
  • Inventarios en caída: las existencias en la LME retrocedieron por 42 días seguidos y casi la mitad del metal restante ya está apartado para retiro.
  • Impacto dual: el aumento del cobre encarece la construcción de nuevas granjas de minería de Bitcoin y centros de datos de IA, y podría frenar la expansión de ambas industrias.


La escasez de cobre más severa desde 2021 está enviando señales de alerta a dos industrias que dependen de un consumo eléctrico intensivo: la minería de Bitcoin y el auge de la inteligencia artificial. El contrato al contado de cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME) alcanzó el lunes una prima de 478 dólares por tonelada sobre el contrato a tres meses, un nivel de backwardation que no se veía desde la crisis de oferta de 2021. Esta situación indica que los compradores están dispuestos a pagar precios inusualmente altos por el metal disponible de inmediato, una señal típica de un mercado con inventarios ajustados y demanda urgente.

El movimiento se dio después de que el viernes se registrara una prima de 370 dólares por tonelada en el contrato de mes anterior, y se profundizó con el descenso de los inventarios de la LME por 42.º día consecutivo, la racha de retiros más larga desde 2014. Las existencias cayeron hasta 204.975 toneladas, de las cuales casi la mitad ya está apartada para retiro. En consecuencia, los precios del cobre han subido casi un 16% en lo que va de año, con el contrato a tres meses en 14.360,50 dólares por tonelada, acercándose al récord de enero de 14.527,50 dólares.

El cobre no se consume directamente como combustible en la minería de Bitcoin, pero la expansión de esta industria depende de una infraestructura eléctrica intensiva en cobre. Las instalaciones mineras requieren transformadores, subestaciones, conexiones de transmisión, equipos de conmutación, sistemas de refrigeración y un extenso cableado eléctrico. Por lo tanto, el aumento del precio del metal podría incrementar el costo de capital para construir nuevas granjas o ampliar las existentes, presionando márgenes que ya lidian con la volatilidad del Bitcoin y la creciente dificultad de la red.

La presión sería especialmente significativa para los mineros que ya enfrentan márgenes reducidos tras los sucesivos halvings de la recompensa por bloque. Unos mayores costos de infraestructura podrían retrasar proyectos y favorecer a los grandes operadores capaces de firmar contratos de suministro a largo plazo, mientras que los más pequeños podrían ver afectada su viabilidad financiera. La escasez de cobre también podría intensificar la competencia por las conexiones a la red eléctrica, un recurso escaso y clave para el sector.

Oferta estructuralmente limitada

La escasez de cobre refleja tanto la caída de la producción como la distorsión causada por las expectativas de aranceles en Estados Unidos. Los precios estadounidenses se han elevado por encima de los puntos de referencia de la LME, creando una oportunidad de arbitraje que anima a los operadores y productores a redirigir el metal hacia EE. UU. en lugar de entregarlo en los almacenes europeos. El resultado es una escasez cada vez más grave de cobre entregable en bolsa en otras regiones, especialmente en Europa.

La producción también ha decepcionado, según el último informe de seguimiento de Jefferies, que cubre a los mineros responsables de aproximadamente el 55% de la oferta mundial. La producción en el segundo trimestre fue un 3,9% inferior interanual, hasta 3,113 millones de toneladas. Ivanhoe Mines registró un descenso del 43% tras las interrupciones en su mina Kamoa-Kakula, mientras que la producción de Newmont cayó un 53% debido a las menores leyes del mineral. Freeport-McMoRan, Antofagasta y BHP también reportaron descensos, lo que confirma que las limitaciones operativas y geológicas están afectando la oferta global.

Jefferies proyecta que el mercado del cobre registrará un déficit de 442.000 toneladas en 2026, que se ampliará a 782.000 toneladas en 2030. Este déficit estructural se suma a la demanda creciente de sectores como las energías renovables, los vehículos eléctricos y la modernización de la red eléctrica, lo que mantendrá los precios bajo presión durante varios años. Los pronósticos de Jefferies anticipan precios medios del cobre de 13.380 dólares por tonelada en 2026, que subirían a 17.637 dólares en 2030, si las condiciones actuales persisten.

El impacto en la minería de Bitcoin

Para los mineros de Bitcoin, el cobre se convierte en otro factor de costos que no estaba completamente considerado en los modelos de negocio. El cableado, los transformadores y las subestaciones eléctricas son componentes esenciales de cualquier instalación minera, y su precio está directamente ligado al del cobre. Un aumento sostenido del metal podría encarecer significativamente los proyectos nuevos, que ya requieren inversiones millonarias en equipos y energía.

La escasez de cobre también podría retrasar la conexión a la red de nuevas granjas mineras, ya que los operadores eléctricos necesitarán cobre para ampliar la infraestructura de transmisión y distribución. Este retraso se traduce en una mayor competencia por los sitios con energía disponible y asegurada, lo que podría elevar aún más los costos operativos. Las instalaciones mineras existentes, que ya cuentan con electricidad contratada e infraestructura completada, podrían volverse más valiosas en este contexto, ya que su capacidad de producción ya está garantizada.

Además, la escasez de cobre se suma a otros desafíos que enfrenta la minería de Bitcoin, como la volatilidad del precio del activo y la creciente dificultad de la red. Los mineros con márgenes más ajustados podrían verse obligados a revisar sus planes de expansión o a buscar fuentes alternativas de energía, como la generación renovable, que también requiere cobre para su construcción. La combinación de estos factores podría retrasar la adopción de nuevas tecnologías mineras y concentrar aún más el sector en manos de los actores más grandes.

IA y Bitcoin: competencia por el cobre

El auge de la inteligencia artificial presenta un desafío similar, aunque potencialmente mayor, para el suministro de cobre. Los centros de datos a hiperescala requieren cobre en los sistemas de distribución de energía, la infraestructura de refrigeración, la generación de respaldo y las conexiones a la red eléctrica. La Agencia Internacional de la Energía espera que el consumo de electricidad de los centros de datos aumente bruscamente a medida que las empresas despliegan modelos de IA cada vez más potentes, lo que incrementará la demanda de cobre en este sector.

La demanda de cobre relacionada con la red se expandirá a un ritmo del 5% anual hasta 2030, mientras que la demanda de vehículos eléctricos crecerá un 9,6%, según las proyecciones de Jefferies. Estos crecimientos se suman a la demanda tradicional de cobre en construcción y manufactura, creando una presión adicional sobre una oferta que ya no puede seguir el ritmo. Los mineros de Bitcoin y los operadores de IA compiten por los mismos sitios, contratos de energía y equipos eléctricos, lo que podría intensificar los conflictos por los recursos disponibles.

Un déficit prolongado de cobre podría aumentar los costos de construcción para ambas industrias y, al mismo tiempo, frenar el avance de la capacidad eléctrica necesaria para sostener el crecimiento de la IA. La competencia por el cobre se está convirtiendo en un cuello de botella crítico en la carrera por la potencia de cómputo, tanto para la minería de Bitcoin como para el desarrollo de inteligencia artificial. Si las expectativas arancelarias cambian o los inventarios vuelven a los almacenes de la LME, la escasez actual podría aliviarse temporalmente, pero los problemas estructurales de oferta sugieren que la presión sobre el cobre continuará.

La caída de las leyes del mineral y los repetidos contratiempos operativos en las minas indican que la limitación general es estructural, y no solo un fenómeno de corto plazo. Para los mineros de Bitcoin y los desarrolladores de IA, el cobre se está convirtiendo en un recurso estratégico que podría definir el ritmo de expansión en los próximos años. La planificación a largo plazo, los contratos de suministro y la diversificación de fuentes de energía serán clave para mitigar el impacto de un metal que se vuelve cada vez más escaso y costoso.


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