La agencia de ciberseguridad de Estados Unidos (CISA) ha incluido una vulnerabilidad crítica en el marco de IA Ray en su catálogo de fallas explotadas activamente, dando a las agencias federales solo tres días para parchear o desconectar el software. La falla, que permite ejecución remota de código desde un navegador, ya está siendo utilizada en ataques reales y pone en riesgo la infraestructura de aprendizaje automático de numerosas organizaciones.
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- CISA incorpora la vulnerabilidad CVE-2025-62593 en Ray a su catálogo KEV, confirmando su explotación activa.
- Las agencias federales tienen hasta el 20 de agosto para parchear o suspender el uso de Ray, según directiva vinculante.
- La falla permite ejecución remota de código desde un navegador, afectando a implementaciones de IA y clústeres de aprendizaje automático.
La Agencia de Seguridad de Ciberseguridad e Infraestructura de Estados Unidos (CISA) ha añadido una nueva vulnerabilidad a su catálogo de fallas explotadas conocidas (KEV, por sus siglas en inglés), y el objetivo esta vez es Ray, un marco de código abierto ampliamente utilizado en el entrenamiento e inferencia de inteligencia artificial. La inclusión, registrada como CVE-2025-62593, confirma que la falla está siendo utilizada en ataques reales, lo que llevó a la agencia a dar a las agencias federales apenas tres días para parchear el software o discontinuar su uso, hasta el 20 de agosto.
La vulnerabilidad consiste en una debilidad de inyección de código que permite a un atacante no autenticado lograr ejecución remota de código en implementaciones vulnerables de Ray. En términos prácticos, alguien que nunca haya accedido al sistema podría hacer que la máquina de un objetivo ejecute comandos arbitrarios. Según CISA, la falla puede explotarse mediante un navegador web ordinario, como Firefox o Safari, sin necesidad de acceder directamente a la red del servicio Ray, lo que reduce significativamente la barrera para los atacantes.
Ray, mantenido por Anyscale, es un componente central en los pipelines modernos de aprendizaje automático, ya que distribuye cargas de trabajo de Python entre grupos de CPUs y GPUs. Esta ubicuidad es precisamente lo que hace que la vulnerabilidad sea grave, pues el software raramente se ejecuta en una sola computadora portátil, sino en conjuntos de costosa potencia de cómputo que albergan modelos propietarios, datos de entrenamiento y credenciales en la nube. Es el tipo de sistema que los equipos de ciencia de datos suelen poner en marcha rápidamente y que luego queda desatendido.
Una amenaza con antecedentes de criptominería
El problema en Ray no es nuevo en cuanto a su explotación. Investigadores de Oligo Security documentaron una campaña llamada Shadow Ray, vinculada a una vulnerabilidad anterior en el marco, en la que más de 230.000 servidores expuestos a internet fueron escaneados y los sistemas comprometidos se utilizaron para extraer criptomonedas, robar credenciales y acceder a repositorios completos de código fuente y modelos. Esa falla previa no es la que ahora CISA ha incluido en su catálogo, pero es un indicio de lo que ocurre cuando la infraestructura Ray queda expuesta.
Anyscale ha corregido el problema en la versión 2.52.0 de Ray, por lo que los operadores que siguen en versiones anteriores son los expuestos. La compañía no ha publicado detalles sobre la explotación específica, y CISA tampoco los divulga, pues el propósito del catálogo KEV no es explicar cómo funciona el ataque, sino señalar que ya está ocurriendo. El calendario gubernamental sugiere que la urgencia es máxima, y que otros sectores deberían tomar nota.
La inclusión en el catálogo KEV es parte de la Directiva Vinculante 22-01, ahora regulada por la Directiva Vinculante 26-04 basada en riesgos. Para las agencias federales, el plazo es de solo tres días, uno de los más ajustados que ha impuesto CISA. El sector privado no enfrenta un plazo legal, pero la celeridad gubernamental subraya la gravedad del asunto.
La exposición desde el navegador: una barrera más baja
La característica inusual de esta falla es que puede explotarse a través de un navegador web ordinario, lo que elimina la necesidad de acceso directo a la red interna. Este factor reduce la barrera técnica para los atacantes, permitiendo que incluso actores con habilidades moderadas puedan comprometer sistemas. La agencia de ciberseguridad actuó rápidamente precisamente por esta razón, según se desprende de la nota oficial.
El contexto es delicado, pues Ray se encuentra en el núcleo de muchas operaciones de IA. La explotación de esta vulnerabilidad podría derivar en robo de datos, interrupción de servicios y, como se ha visto en campañas anteriores, criptominería no autorizada que secuestra el hardware para obtener criptomonedas. Aunque CISA clasifica el uso conocido en ransomware como “desconocido”, no se puede descartar el ángulo de extorsión en futuros ataques.
Para los responsables de seguridad, la recomendación es localizar cualquier implementación de Ray en la red, verificar si es accesible desde el exterior, restringir el acceso y actualizar a la versión 2.52.0 sin demora. La ventana para actuar es estrecha, y la historia reciente, con fallas como Log4j, muestra que este tipo de errores pueden tener consecuencias masivas si no se atienden a tiempo.
El dilema del código abierto y la financiación
El caso de Ray también reaviva el debate sobre la sostenibilidad del software de código abierto. Una infraestructura ampliamente desplegada, escrita y mantenida por equipos relativamente pequeños, se convierte en un punto único de fallo para todos quienes dependen de ella. La crisis de Log4j dejó a la vista este problema, y la IA ha elevado las apuestas porque el cómputo que respalda estos marcos es ahora de los más valiosos en cualquier red.
La urgencia de CISA, con su plazo de tres días, refleja la preocupación del gobierno estadounidense por los ataques activos a infraestructura sensible. La agencia, que recientemente fue criticada por no manejar su propio manual de respuesta a incidentes, pretende con esta acción presionar a las redes federales para que cierren las brechas conocidas. El sector privado, aunque no obligado, haría bien en seguir el ejemplo y aplicar los parches sin esperar a ser víctimas.
La recomendación final desde la mesa de seguridad es clara: si su organización utiliza Ray, verifique su versión y actualice a la 2.52.0. Las señales son contundentes, y el tiempo para actuar es ahora.
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