El mercado petrolero dio un vuelco inesperado tras la reapertura del estrecho de Ormuz y el retorno de barriles desde Medio Oriente. Con China aún al margen, analistas de grandes bancos advierten que el repunte del suministro podría empujar al crudo hacia un exceso global de oferta durante 2027.
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- El Brent borró todas sus ganancias de guerra y cotiza cerca de USD $70 por barril.
- Más de 60 millones de barriles atrapados durante la guerra volvieron al mercado tras la distensión entre EE. UU. e Irán.
- Morgan Stanley, Goldman Sachs, JPMorgan y Citigroup alertan sobre una posible sobreoferta si China no reactiva sus compras.
🚨 PLOMO EN EL PETRÓLEO 🚨
El Brent ha borrado todas sus ganancias de guerra y cotiza cerca de USD $70 por barril.
Más de 60 millones de barriles regresan al mercado tras la distensión entre EE.UU. e Irán.
Analistas advierten de un posible exceso global de crudo para 2027.… pic.twitter.com/aRkWDvwbkG
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 4, 2026
El mercado petrolero atraviesa un giro drástico después de que la distensión entre Estados Unidos e Irán permitiera reabrir el estrecho de Ormuz y destrabara una oleada de suministro. Ese cambio ha reactivado temores sobre un exceso global de crudo, justo cuando hace pocas semanas dominaba la narrativa opuesta.
Hace menos de tres meses, el principal referente físico del petróleo en el mundo tocó un máximo histórico. Poco después, ejecutivos de la industria advirtieron que las reservas globales se acercaban a niveles críticamente bajos.
Ahora el panorama es distinto, aunque la incertidumbre geopolítica no ha desaparecido y parte de la producción de Medio Oriente sigue fuera de línea. Aun así, los futuros del Brent ya borraron todas sus ganancias de guerra y se negocian cerca de USD $70 por barril.
La debilidad no solo aparece en los precios de referencia. El mercado físico del crudo muestra señales de fragilidad más extremas que en cualquier momento desde el colapso de la demanda provocado por Covid.
Para la economía global, este paso súbito desde la escasez hacia una percepción de abundancia reduce de forma importante el temor a un shock inflacionario liderado por el petróleo. Para la OPEP y sus aliados, en cambio, abre preguntas incómodas sobre cuánto suministro deberían volver a retirar para sostener los precios.
Del miedo a la escasez al temor por un exceso de crudo
El cambio de tono ha sido tan rápido que varias firmas de Wall Street ya alertan sobre un posible exceso de oferta hacia el próximo año. Entre ellas figuran Morgan Stanley, Goldman Sachs Group Inc., JPMorgan Chase & Co. y Citigroup Inc.
Kitt Haines, jefe de petróleo en la consultora Energy Aspects, resumió el sentimiento actual con una frase contundente. Según dijo, en este momento la sensación abrumadora es bajista.
Incluso antes de que Washington y Teherán firmaran a mediados de junio un memorando de entendimiento para reabrir Ormuz, varios productores del Golfo Pérsico ya habían empezado a aumentar sus envíos. Tras el acuerdo, la normalización cobró mucha más velocidad.
En las semanas siguientes llegó al mercado una ola de más de 60 millones de barriles que habían quedado atrapados cuando comenzó la guerra. Ese volumen se sumó a un sistema que ya había pasado meses ajustándose para operar sin parte de ese flujo.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han estado en o cerca de los niveles de exportación previos a la guerra con Irán. Para lograrlo, contaron con protección militar estadounidense para cruzar Ormuz y también con oleoductos usados para evitar la vía marítima.
Otro factor clave es el regreso del crudo iraní al mercado internacional. Tras años bajo fuertes sanciones estadounidenses, ese petróleo puede volver a ser comprado luego de que Estados Unidos emitiera exenciones de sanciones.
Ormuz se reabre, pero las soluciones de guerra siguen activas
La reapertura de Ormuz coincide con la permanencia de varias medidas extraordinarias que fueron implementadas durante la guerra para estabilizar el sistema energético. Eso crea un efecto acumulativo de oferta, justo cuando la demanda no acompaña con la misma fuerza.
China, que ayudó a estabilizar el mercado global al recortar de forma drástica sus compras, se ha mantenido en gran medida al margen. Ese comportamiento es central porque el exceso actual tiene pocos destinos claros fuera del mercado chino.
Además, cada semana siguen saliendo millones de barriles desde cavernas subterráneas de almacenamiento de emergencia en la costa del Golfo de Estados Unidos. Esa liberación forma parte de un retiro récord de 400 millones de barriles diseñado para mitigar una crisis petrolera que ya no existe en los mismos términos.
Natasha Kaneva, jefa de investigación de commodities en JPMorgan Chase & Co., advirtió en una nota que el mercado enfrenta el riesgo de un exceso temporal. En su análisis, el petróleo atrapado está regresando a un sistema que ya aprendió a funcionar sin esos barriles.
Kaneva agregó que los barriles que están saliendo de Ormuz tienen cada vez menos lugares a donde ir, salvo China. Sin embargo, remarcó que China no está comprando.
Ese desbalance ayuda a explicar por qué la normalización del flujo no ha generado alivio alcista, sino el efecto contrario. El mercado no teme hoy una interrupción aguda del suministro, sino una acumulación de crudo difícil de absorber.
Contango, tanqueros sin comprador y descuentos históricos
La presión no solo es teórica ni se limita a informes de bancos. También se ve en las pantallas de negociación y en las rutas marítimas que siguen los superpetroleros alrededor del mundo.
En los últimos días, los principales referentes de futuros en Estados Unidos, Europa y Asia pasaron a negociar en contango. Esa estructura aparece cuando el mercado ofrece incentivos para almacenar barriles porque la oferta supera a la demanda inmediata.
Los movimientos físicos de crudo reflejan esa desorganización. Petróleo de Emiratos Árabes Unidos está viajando hasta Estados Unidos e incluso se ofrece a compradores en Hawái.
Un buque cargado con crudo venezolano navegó más de 10.000 millas hasta la costa de India. Después de ese trayecto, permaneció inmóvil durante más de dos semanas sin encontrar comprador.
Una razón decisiva detrás de esas rutas inusuales es la debilidad de las compras chinas. El país ha recortado sus importaciones en unos 5 millones de barriles diarios frente a los niveles previos a la guerra.
Esa ausencia también golpeó a los crudos que suelen absorber las refinerías chinas. El precio físico del crudo de Omán, una referencia clave de Medio Oriente, cayó a un descuento de USD $4 frente al marcador de Dubái, el mayor desde 2020.
La presión se extiende a otras variedades. Un cargamento de crudo Djeno, de la República del Congo, no logró venderse pese a ofrecerse con un descuento de USD $14 frente al Brent, el más amplio registrado.
Hubo algunas señales recientes de compras oportunistas de crudo de Medio Oriente por parte de refinadores chinos. Sin embargo, los analistas consideran que esas operaciones aún no son suficientemente grandes como para revertir el sentimiento dominante.
Analistas de Citigroup Inc., entre ellos Francesco Martoccia, señalaron que los compradores chinos siguen ausentes de manera conspicua. Según su evaluación, sin un regreso significativo de la demanda china, los barriles adicionales solo profundizan el exceso emergente.
Por qué el desplome del crudo no implica debilidad en todo el complejo energético
Pese a la debilidad del crudo, el mercado no ofrece una lectura uniforme en todos los derivados energéticos. Algunos productos refinados siguen mostrando fortaleza relativa, lo que sugiere un equilibrio menos simple de lo que indica el Brent por sí solo.
El diésel de referencia en Europa cotizaba casi USD $50 por barril por encima del crudo. Detrás de ese diferencial persiste la preocupación por una fuerte caída en los envíos rusos el mes pasado y hasta por una posible prohibición de exportación.
La gasolina también enfrenta su propia tensión. En Estados Unidos, las existencias están muy por debajo de las normas estacionales.
Parte de esa escasez relativa en gasolina se explica porque los refinadores dedicaron más atención a la producción de combustible para aviones en los últimos meses. Eso alteró la combinación habitual de productos disponibles en el mercado.
Otro elemento que podría modificar el panorama es el fin gradual de las liberaciones desde reservas estratégicas. La Agencia Internacional de Energía prevé que esas ventas se desaceleren hasta casi detenerse el próximo mes.
Varios analistas también consideran probable que algunos gobiernos intenten reconstruir sus reservas con rapidez. Si eso ocurre, la demanda adicional podría ayudar a absorber parte del excedente actual.
Además, la propia ola de crudo que sale ahora desde Ormuz tiene un componente excepcional. Se trata, por definición, de un impulso de oferta único, no de una expansión permanente con la misma intensidad.
La producción en el Golfo está aumentando con rapidez, pero todavía permanece lejos de los niveles previos a la guerra. Una encuesta de Bloomberg mostró que la producción de la OPEP en junio estaba 28% por debajo de los niveles de febrero.
Las tres variables que definirán el próximo movimiento del petróleo
El siguiente capítulo del mercado dependerá en gran medida de tres factores. El primero es si el frágil acuerdo de paz puede mantenerse.
El segundo es la disposición de la OPEP+ para frenar la recuperación de producción y proteger los precios. El tercero, y quizá el más decisivo en el corto plazo, es si China volverá a comprar con más fuerza.
Jorge León, jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy y exintegrante de la secretaría de la OPEP, cree que la normalización de los flujos por Ormuz abrirá un debate complejo dentro del grupo productor. Su diagnóstico apunta a una transición desde sumar barriles hacia defender mercado y precio.
León afirmó que el verdadero desafío llegará una vez que se normalicen los flujos, se reconstruyan las reservas y el grupo deba pasar de agregar barriles a defender el mercado. En ese momento, dijo, la pregunta ya no será cuánto puede producir la OPEP+, sino quién estará dispuesto a recortar.
Del lado de la demanda, algunos observadores creen que los precios más bajos que podrían fijar los productores de Medio Oriente en su nuevo ciclo mensual de ventas convencerían a los refinadores chinos de regresar. Esa expectativa todavía no se ha materializado de forma clara.
Homayoun Falakshahi, analista senior de la firma de inteligencia Kpler Ltd., sostuvo que el petróleo iraní está teniendo dificultades para venderse pese a la exención. También señaló que, en China, el crudo de Emiratos Árabes Unidos e Irak es incluso más barato que el iraní.
Falakshahi añadió que para una recuperación se necesita el regreso de China al mercado. Aun así, dijo que cree que el petróleo está cerca de tocar fondo.
En términos más amplios, este episodio también importa fuera del sector energético. El precio del petróleo condiciona inflación, costos logísticos, márgenes industriales y expectativas de política monetaria, variables que a su vez influyen en acciones, divisas, bonos y hasta en el apetito por activos de riesgo.
Por eso, aunque la noticia gira en torno al crudo, su lectura se extiende a todo el ecosistema financiero global. Si el exceso de oferta se consolida, la presión bajista sobre la energía podría aliviar tensiones inflacionarias, pero también intensificar la disputa por cuota de mercado entre grandes productores.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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