Elon Musk dijo que una fusión de SpaceX y Tesla sería una buena idea, pero las conversaciones siguen en una etapa temprana y, según reportes, sus comentarios públicos habrían alarmado a personas involucradas en el proceso. La operación tendría que superar una exigente votación en Tesla, posibles cuestionamientos de accionistas y revisiones regulatorias.
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- Las empresas formaron comités de directores independientes, pero todavía no acordaron términos para una eventual operación.
- La aprobación en Tesla exigiría el respaldo de la mitad de todas sus acciones, incluidas las que no voten.
- Un posible acuerdo podría enfrentar litigios y revisiones regulatorias, además de alterar la compensación accionaria de Musk según su estructura.
🚨 SpaceX y Tesla estudian una posible fusión, sin acuerdo cerrado
Los comités independientes aún no pactan términos y las conversaciones siguen en fase inicial.
En Tesla, la aprobación exigiría el respaldo del 50% de todas las acciones, incluso las que no voten.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 22, 2026
Elon Musk expresó su respaldo a una posible fusión entre SpaceX y Tesla, aunque insistió en que los accionistas tendrán la última palabra y que no existe un acuerdo cerrado. Según Reuters, algunas personas familiarizadas con las conversaciones temen que sus declaraciones públicas atraigan más escrutinio de los inversores y retrasen el proceso varias semanas.
Las compañías formaron comités especiales de directores independientes para estudiar alternativas, pero la negociación aún estaría en una fase inicial. La posibilidad de unir dos de las empresas más valiosas vinculadas a Musk abre interrogantes sobre la representación de los accionistas, el control corporativo y las condiciones financieras de una operación sin precedentes.
Una declaración pública que inquietó a los involucrados
Durante una llamada de resultados de SpaceX, Musk dijo que ambas empresas habían creado comités especiales a petición de sus accionistas y confirmó que considera atractiva una fusión. También precisó que esos grupos todavía no habían acordado ningún término, por lo que su apoyo no equivale a una decisión formal ni anticipa el resultado de las deliberaciones.
El empresario afirmó que, por ser una parte en conflicto, no puede participar en las discusiones de los comités. Una persona con conocimiento directo de las conversaciones describió a Reuters la divulgación pública como un «desastre» para el proceso, al considerar que podría provocar dudas sobre la manera en que Tesla protege los intereses de sus accionistas.
Musk señaló que llamar a la operación una certeza sería exagerado y condicionó cualquier avance a la aprobación de los inversores. «¿Creo que sería una buena idea? Sí. Pero al final del día, los accionistas tienen que respaldar esto», dijo en la llamada, donde también reconoció que existe un obstáculo considerable para obtener ese respaldo.
La estructura de gobierno de Tesla vuelve especialmente relevante el papel de los directores independientes. La empresa tiene siete, incluida su presidenta Robyn Denholm, según una presentación corporativa citada en la información; Ira Ehrenpreis también integra el consejo de SpaceX. Musk no reveló quiénes forman los comités especiales ni detalló cómo organizarán su evaluación.
El umbral de aprobación y las alternativas financieras
Para que una fusión avance, necesitaría el apoyo del 50% de todas las acciones de Tesla, de acuerdo con lo expuesto por Musk, incluso al contabilizar las que no participen en la votación. Él calificó esa condición como un umbral alto, una señal de que el entusiasmo del principal ejecutivo no basta para resolver la cuestión corporativa.
Las compañías contrataron asesores y analizan distintas estructuras, aunque tres fuentes dijeron a Reuters que las conversaciones siguen en una etapa temprana. Una alternativa contempla que SpaceX compre Tesla; otra propone combinar ambas bajo una nueva sociedad holding. También evalúan cómo financiar el acuerdo, incluida la posibilidad de una transacción enteramente en acciones.
Una persona familiarizada con el asunto dijo que SpaceX se acercó a Tesla en las últimas semanas y que los asesores mantienen contacto con los abogados de Musk para asegurar que él permanezca al margen de las negociaciones. Reuters calcula que Musk posee casi una quinta parte de Tesla y poco menos de la mitad de SpaceX, mientras las valoraciones aproximadas citadas para las empresas son de USD $1,5 billones y USD $2 billones, respectivamente.
Con esas valoraciones, la operación podría convertirse en la mayor de su tipo si llegara a concretarse. Por separado, Bloomberg informó que existe interés en anunciar un acuerdo durante la primera mitad de 2027, con la intención de cerrarlo mientras Donald Trump todavía ocupe la presidencia; el calendario dependería de cuándo el consejo de Tesla esté cómodo con los detalles.
Litigios, reguladores y el antecedente de SolarCity
El historial de Tesla con SolarCity ofrece un antecedente delicado para los accionistas que evalúen el nuevo proyecto. En 2016, Tesla compró esa empresa de energía solar, fundada por primos de Musk; después, inversores demandaron al empresario y alegaron que había dirigido la operación para rescatar su propia inversión.
Los tribunales consideraron justo aquel acuerdo, aunque el litigio se prolongó durante años y directores de Tesla resolvieron reclamaciones relacionadas mediante un pago de USD $60 millones. Desde entonces, Tesla trasladó su constitución de Delaware, donde se atendió ese caso, a Texas, un cambio que introduce incertidumbre sobre cómo se resolvería una disputa similar en otra jurisdicción.
Eric Talley, profesor de derecho de la Universidad de Columbia, dijo a Reuters que el traslado a Texas es una incógnita porque ese estado no ha tratado casos como el de SolarCity. También sostuvo que las declaraciones de Musk no representan necesariamente un problema y que una unión podría beneficiar a los accionistas si reduce la división de su tiempo entre las dos compañías; el riesgo legal dependería de los términos acordados.
Una operación también tendría que superar revisiones regulatorias en distintos países, debido a la actividad de Tesla en China y al trabajo de SpaceX en defensa estadounidense e inteligencia artificial. La amplitud de esos negocios plantea desafíos distintos de los financieros, aunque la información disponible no detalla qué organismos revisarían el acuerdo ni anticipa el resultado de esas evaluaciones.
Terafab, los vínculos existentes y lo que falta resolver
Tesla y SpaceX ya comparten vínculos comerciales y tecnológicos, aunque eso no implica que una fusión esté acordada. El nuevo Roadster de Tesla fue desarrollado con SpaceX e incorpora propulsores, mientras ambas compañías trabajan en la planta de chips Terafab en Texas, con participación de Intel.
En la llamada de resultados de Tesla, Musk dijo que Terafab apunta a fabricar un primer chip de prueba alrededor de mayo o junio del próximo año y a alcanzar producción en volumen cerca del tercer trimestre de 2028. También situó el costo del equipo en «decenas de miles de millones» de dólares y reconoció que Tesla y SpaceX todavía deben definir qué parte pagará cada una.
Bloomberg informó además que Tesla ha presionado a sus ingenieros para que sustituyan Claude, de Anthropic, por los modelos Grok de SpaceX en tareas de programación. Ese dato muestra otro punto de contacto entre las empresas, aunque por sí solo no confirma que las conversaciones sobre una fusión hayan alcanzado una etapa avanzada ni que exista una decisión sobre la integración de sus operaciones.
La posible operación también podría incidir en la remuneración accionaria de Musk, según cálculos del Bloomberg Billionaires Index citados en el reporte. Si el acuerdo calificara como un cambio de control bajo sus premios de pago de Tesla, podría añadir más de USD $110.000 millones a su fortuna y permitir que unos 286 millones de acciones se consoliden de inmediato, en lugar de hacerlo en enero de 2028; el resultado dependería de la estructura final.
Barclays sugirió la semana pasada que las empresas podrían anunciar un acuerdo antes de la reunión anual de Tesla en diciembre, según Reuters, pero esa posibilidad convive con conversaciones aún preliminares y con varias decisiones pendientes. Musk dijo en la llamada de Tesla, un día después de la de SpaceX, que ya había dicho todo lo necesario y describió su intervención anterior como caminar por un campo minado; por ahora, los comités y los accionistas conservan el papel decisivo.
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