Por Canuto  

La correlación de 90 días entre Bitcoin y el oro subió a +0,56, su nivel más alto en aproximadamente nueve años, mientras el vínculo de BTC con el Nasdaq 100 cayó a cerca de +0,30. El movimiento vuelve a poner en el centro la tesis de Bitcoin como oro digital, aunque la correlación no demuestra una relación causal ni garantiza que la tendencia continúe.
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  • La correlación de 90 días entre BTC y el oro alcanzó +0,56, por encima del máximo previo de aproximadamente +0,5 registrado en noviembre de 2020.
  • En la misma ventana, la relación entre Bitcoin y el Nasdaq 100 cayó a cerca de +0,30, su nivel más bajo en un año.
  • Bitwise interpretó el mayor acoplamiento entre Bitcoin y el oro como una señal de que la tesis de BTC como una apuesta tecnológica podría ser incompleta.

 


La relación estadística entre Bitcoin y el oro alcanzó un máximo de aproximadamente nueve años, en un movimiento que vuelve a colocar la narrativa del llamado oro digital en el centro del debate sobre BTC. La correlación de precios a 90 días llegó a +0,56, su nivel más alto desde 2017, según análisis citados por distintos medios financieros.

El avance coincidió con un menor vínculo entre Bitcoin y las acciones tecnológicas estadounidenses. En la misma ventana, la correlación de BTC con el índice Nasdaq 100 cayó aproximadamente a +0,30, su nivel más bajo en un año. El dato debilita temporalmente la idea de que la criptomoneda se comporta únicamente como una apuesta tecnológica de mayor riesgo.

Bitcoin estrecha su vínculo con el oro

La correlación de Pearson se utiliza para medir cuánto tienden a moverse dos activos en la misma dirección durante un período determinado, aunque no demuestra por sí sola que uno provoque los cambios del otro. Su escala va de -1 a +1: una lectura de +1 representa movimientos perfectamente alineados, mientras que 0 indica ausencia de relación lineal y -1 refleja desplazamientos perfectamente opuestos, informa Protos.

En este caso, una lectura de +0,56 significa que Bitcoin y el oro han mostrado una coincidencia positiva relevante en sus movimientos recientes, pero no que ambos activos hayan respondido siempre de la misma manera ni con idéntica intensidad. La medición se calcula sobre una ventana móvil de 90 días, por lo que puede cambiar cuando entran nuevas jornadas de negociación y salen observaciones anteriores.

El dato también superó el máximo previo de aproximadamente +0,5, registrado en noviembre de 2020, de acuerdo con los análisis citados. La referencia temporal exacta del máximo histórico depende de la serie de datos utilizada, por lo que el resultado debe entenderse como un máximo dentro de la métrica y el período comparables reportados por esas fuentes.

Bitwise Asset Management interpretó este mayor acoplamiento como una señal de que la tesis de BTC como una inversión tecnológica apalancada podría resultar incompleta, porque su comportamiento reciente se parece más al de un activo asociado con la preservación de valor frente a la pérdida de poder adquisitivo. La firma describió el fenómeno como un acercamiento de Bitcoin al comportamiento del llamado oro digital.

Un analista sénior de ETF de Bloomberg también ha señalado que Bitcoin mantuvo durante un período prolongado una menor correlación con las acciones estadounidenses que con el oro. Esa lectura cuestiona la afirmación de que Bitcoin es simplemente una exposición equivalente al QQQ, el fondo cotizado que sigue al Nasdaq 100 y suele utilizarse como referencia para las grandes compañías tecnológicas.

El repunte de los activos contra la devaluación

La señal se volvió más intensa en una ventana de 30 días, durante la cual la correlación entre Bitcoin y el oro llegó a aproximadamente 0,8, según un análisis citado por DiarioBitcoin. Esta lectura de corto plazo sugiere un acoplamiento reciente más fuerte, aunque no debe confundirse con la medición de 90 días ni interpretarse como una relación permanente.

Causas de movimientos recientes. (a) Confirmado: el Tesoro de Estados Unidos amplió su programa de recompra de bonos en un contexto de presión sobre la deuda de largo plazo, según reportes sobre las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent. (b) Plausible: ese tipo de medidas pudo contribuir a que algunos operadores agruparan a Bitcoin y al oro como activos vinculados con la protección frente a la depreciación monetaria. Sin embargo, no hay evidencia suficiente para afirmar que el programa de recompras haya sido la causa confirmada del repunte conjunto ni del aumento de la correlación. La cobertura de “Efecto Bessent”: su plan de recompras empieza a mover el mercado de bonos largos describió el impacto inicial de la medida en el mercado de deuda.

El aumento de la correlación tampoco significa que los dos activos tengan los mismos fundamentos. El oro es un metal precioso con una larga función como reserva de valor, mientras que Bitcoin continúa dependiendo de la liquidez, el apetito especulativo y las condiciones propias del mercado de criptomonedas.

Una correlación que no elimina las diferencias

Una correlación elevada puede reflejar que dos activos respondieron de manera similar durante un período concreto, pero no permite concluir que uno haya provocado el movimiento del otro. También puede disminuir rápidamente si cambian las condiciones macroeconómicas o si Bitcoin vuelve a reaccionar de forma distinta frente a las acciones tecnológicas y los rendimientos de los bonos.

La divergencia entre las ventanas de 30 y 90 días aconseja evitar conclusiones permanentes a partir de un único indicador. Una lectura cercana a 0,8 en el período más corto refleja un acoplamiento reciente más fuerte, mientras que el +0,56 de 90 días incorpora un conjunto más amplio de sesiones y ofrece una perspectiva menos concentrada en el repunte inmediato.

Para los inversores, el cambio de correlaciones puede ser relevante porque altera la forma en que se evalúa la diversificación de una cartera. Si BTC se mueve más junto al oro y menos junto al Nasdaq, su inclusión podría responder a una tesis de cobertura frente a la devaluación, aunque las cifras citadas no garantizan que esa relación continúe ni convierten a Bitcoin en un sustituto perfecto del metal.

La narrativa del oro digital, por tanto, recuperó espacio sin desplazar por completo la dimensión tecnológica de Bitcoin. El activo continúa combinando características de una red digital, una reserva escasa y un instrumento de mercado altamente volátil, por lo que sus correlaciones deben leerse como fotografías estadísticas de un período y no como una definición definitiva de su naturaleza.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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