Por Canuto  

BlackRock ya procesó más de USD $5.000 millones en conversiones directas de BTC a ETF, mientras la reducción de mínimos en varias gestoras vuelve más accesible una operación antes reservada para grandes participantes. El modelo también se extiende a ETH y SOL.

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  • BlackRock redujo de USD $25 millones a USD $1 millón el mínimo para convertir BTC directamente en acciones de IBIT.
  • Las creaciones en especie de bitcoin en Grayscale subieron de 28% en marzo a 62% en junio.
  • Bitwise permite conversiones de BTC, ETH y SOL desde USD $3 millones, mientras otros emisores amplían el mecanismo.

 


 

BlackRock ya procesó más de USD $5.000 millones en conversiones directas de Bitcoin a acciones de su fondo cotizado en bolsa IBIT, una señal de que los grandes tenedores están adoptando con mayor frecuencia el mecanismo conocido como creación en especie.

En lugar de vender primero sus bitcoins (BTC) por efectivo y luego comprar participaciones del ETF, los inversores pueden aportar directamente el activo digital al fondo y recibir acciones a cambio. El proceso mantiene la exposición al mercado, pero traslada la custodia hacia la infraestructura financiera tradicional.

La tendencia coincide con una reducción importante en los requisitos mínimos de varias gestoras. BlackRock bajó en julio el umbral para las conversiones de USD $25 millones a USD $1 millón, cuando el servicio estuvo disponible por primera vez, ampliando el grupo de participantes que puede utilizar la operación. Robbie Mitchnick, responsable de activos digitales de BlackRock, dijo a Bloomberg que el volumen seguirá creciendo porque la empresa continúa ampliando el acceso.

BlackRock reduce la barrera de entrada

Las creaciones en especie ofrecen una ruta distinta para los inversores que desean pasar de la autocustodia a un producto regulado sin desprenderse temporalmente de su posición en bitcoin. La operación permite entregar BTC al ETF y recibir acciones que representan una exposición económica al activo, con la custodia administrada dentro del sistema financiero convencional. Para los tenedores institucionales, esa diferencia puede simplificar procesos internos relacionados con controles, reportes y administración de claves privadas.

El cambio en el mínimo de IBIT representa una reducción de 25 veces frente al requisito inicial, aunque la operación continúa dependiendo de participantes autorizados y creadores de mercado capaces de recibir y transferir criptomonedas. Estos intermediarios conectan el mercado del activo digital con la estructura del fondo, por lo que su disponibilidad resulta determinante para que el mecanismo funcione. La expansión de ese grupo puede convertir una operación excepcional en una herramienta habitual para la gestión de carteras.

Mitchnick describió la evolución como una ampliación progresiva del acceso, no como un cambio aislado en las condiciones de un solo producto. La declaración, citada por Bloomberg, vincula el crecimiento de las conversiones con la capacidad de BlackRock para atender operaciones de menor tamaño que las exigidas durante la etapa inicial. El resultado es una mayor flexibilidad para tenedores que todavía manejan posiciones relevantes, pero no alcanzan los antiguos mínimos de decenas de millones de dólares.

El atractivo también puede estar relacionado con la eficiencia fiscal, aunque sus efectos dependen de la situación de cada inversor y de la jurisdicción aplicable. Intercambiar bitcoin por acciones de un ETF no equivale necesariamente a venderlo por efectivo, de modo que la operación podría evitar un evento imponible inmediato en determinadas circunstancias. Esa posibilidad no constituye una garantía tributaria general y requiere análisis profesional, pero ayuda a explicar el interés creciente por las conversiones en especie.

Bitwise y otros emisores siguen el mismo camino

Bitwise también ha reducido gradualmente el tamaño mínimo de sus conversiones directas. La primera operación en especie de la gestora exigía al menos USD $100 millones, un nivel diseñado para asegurar la participación de los intermediarios autorizados; posteriormente, el umbral bajó a USD $50 millones y ahora se ubica en USD $3 millones.

Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, señaló que el proceso todavía requiere una configuración personalizada, aunque se vuelve cada vez más estandarizado. Esa transición importa porque la estandarización puede reducir la fricción operativa y facilitar que más instituciones incorporen transferencias de activos digitales a sus procedimientos habituales. También puede mejorar la previsibilidad de costos y tiempos para quienes estructuran posiciones mediante fondos cotizados.

La actividad de otros emisores muestra que el modelo no depende exclusivamente de BlackRock. En 21Shares, las operaciones en especie completadas durante los últimos tres meses promediaron cerca de USD $5 millones, mientras Morgan Stanley indicó que esas conversiones equivalen aproximadamente a entre 5% y 7% de las tenencias de su ETF de bitcoin al contado, cuyo tamaño ronda los USD $560 millones.

Las cifras sugieren que las conversiones ya representan una parte identificable de los flujos hacia algunos productos, aunque todavía no dominan el mercado completo. El dato de Morgan Stanley también muestra que la práctica puede aparecer en fondos de menor tamaño relativo, no solo en los vehículos con las mayores entradas. La comparación entre emisores permite observar una competencia creciente por ofrecer canales de acceso más convenientes a los tenedores de criptomonedas.

El modelo se extiende a ETH y SOL

La expansión del mecanismo alcanza a otros activos digitales que cuentan con productos cotizados.

Grayscale utiliza transacciones en especie para sus productos vinculados con ether, mientras Bitwise acepta conversiones de BTC, Ethereum (ETH) y Solana (SOL) desde un mínimo de USD $3 millones. La disponibilidad en varias redes y fondos apunta a una posible normalización del procedimiento más allá del mercado de bitcoin.

En Grayscale, el crecimiento fue especialmente visible entre marzo y junio. Las creaciones brutas en especie de bitcoin pasaron de 28% a 62% durante ese periodo, mientras las de ether aumentaron de 57% a 63%, según las cifras incluidas en la información reportada. El avance indica que una porción cada vez mayor de las nuevas participaciones llega mediante activos digitales, en lugar de hacerlo exclusivamente a través de aportes en efectivo.

El aumento no elimina las dificultades técnicas y comerciales de la operación. Cada conversión requiere intermediarios dispuestos a manejar criptomonedas, además de procesos de liquidación, custodia y valoración que pueden añadir costos y complejidad. La infraestructura debe coordinar el movimiento del activo digital con la emisión de las acciones del fondo, sin perder de vista las reglas operativas aplicables a cada producto.

Aun con esas limitaciones, la dirección del mercado resulta clara: los intercambios directos de BTC, ETH y SOL por acciones de ETF están dejando de ser un servicio exclusivo de grandes operaciones financieras. La reducción de mínimos, el aumento de la participación en Grayscale y la oferta de Bitwise sugieren que los emisores buscan convertirlos en una parte más rutinaria de la inversión institucional. Para los inversores, el cambio abre una vía para sustituir la custodia directa por exposición mediante fondos sin pasar necesariamente por una venta en efectivo.

Una nueva conexión entre autocustodia y mercados tradicionales

La creación en especie modifica la relación entre los tenedores de criptomonedas y los fondos cotizados al permitir que el activo original entre directamente en la estructura del producto. En el esquema tradicional, un inversor vende BTC, recibe efectivo y luego compra acciones del ETF, con exposición a precios, costos y posibles consecuencias fiscales durante dos operaciones separadas. El canje directo reduce ese recorrido, aunque no elimina los riesgos de mercado, contraparte o ejecución asociados con la operación.

Para las instituciones, la custodia representa uno de los puntos centrales del cambio. Las claves privadas y las billeteras dejan de estar bajo la administración directa del inversor, mientras el fondo y sus proveedores asumen la responsabilidad de conservar el activo subyacente. Esa transferencia puede resultar atractiva para organizaciones que priorizan controles institucionales, pero también implica confiar en la infraestructura del emisor y de sus participantes autorizados.

La reducción de mínimos muestra que el mercado intenta equilibrar esa infraestructura con una base más amplia de usuarios profesionales. Un requisito de USD $1 millón sigue estando lejos del alcance de muchos inversores minoristas, pero resulta considerablemente más accesible que USD $25 millones. En Bitwise, el descenso hasta USD $3 millones refleja una lógica similar: mantener una escala operativa relevante mientras se amplía el universo de operaciones posibles.

El siguiente paso dependerá de que más intermediarios puedan procesar estas conversiones con costos competitivos y procedimientos repetibles. Si la participación continúa aumentando, los canjes en especie podrían reforzar la conexión entre los mercados de criptomonedas y los productos regulados, especialmente para BTC, ETH y SOL. Por ahora, los datos divulgados por los emisores muestran una tendencia de adopción institucional creciente, no una sustitución completa de las creaciones tradicionales en efectivo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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