Por Canuto  

La compañía busca captar al menos USD $25.000 millones en su primera gran emisión de deuda de alto grado en EE. UU. desde 2017, mientras aumentan las inversiones para ampliar su infraestructura de IA y la demanda de Azure supera la capacidad disponible.
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  • La operación tendría hasta 10 tramos, vencimientos de 2 a 40 años y un tamaño final sujeto a la demanda de los inversores.
  • Microsoft informó que su gasto en centros de datos y equipos llegó a USD $45.200 millones en el trimestre hasta septiembre, mientras el flujo de caja libre cayó 27%.
  • La emisión se suma a las operaciones de deuda de otras grandes tecnológicas que financian la infraestructura necesaria para sus servicios de IA.


Microsoft busca al menos USD $25.000 millones en bonos en medio de su expansión de IA

Microsoft prepara una emisión de bonos por al menos USD $25.000 millones en Estados Unidos, una operación que marcaría su primera gran oferta de deuda de alto grado en ese mercado desde 2017. El monto definitivo dependerá del interés de los inversores, y la venta podría distribuirse en hasta 10 tramos con vencimientos que van de dos a 40 años.

La iniciativa coincide con un fuerte aumento de las inversiones necesarias para ampliar la infraestructura que sostiene los servicios de inteligencia artificial y computación en la nube de la compañía. The Next Web informó que Bloomberg reportó la operación citando a personas familiarizadas con el asunto, y señaló que Wells Fargo, JPMorgan Chase y UBS gestionan la venta.

Una emisión poco habitual para Microsoft

Microsoft no ha necesitado recurrir de manera frecuente a grandes emisiones de deuda en los últimos años, según el reporte. Su operación anterior de gran escala en el mercado estadounidense tuvo lugar en enero de 2017, cuando recaudó USD $17.000 millones, en parte para ayudar a financiar la adquisición de LinkedIn.

La nueva colocación se produce mientras aumenta el desembolso asociado a centros de datos y equipos para las operaciones de nube e inteligencia artificial de la compañía. El reporte no especifica el destino de cada dólar que se obtenga, por lo que no corresponde presentar toda la emisión como financiación exclusiva de un proyecto determinado.

La operación podría organizarse en hasta 10 partes, cada una con su propio plazo, dentro de un rango total de vencimientos de dos a 40 años. Esta estructura permite ofrecer alternativas a inversores con diferentes horizontes, aunque el tamaño final de la venta dependerá de la demanda que reciba la compañía durante el proceso.

La magnitud propuesta también pone de relieve las necesidades financieras de Microsoft: una empresa que rara vez necesitaba endeudarse a gran escala vuelve al mercado en un momento de inversión intensa. La emisión aún debe encontrar compradores y su monto definitivo no está fijado, de modo que los USD $25.000 millones representan el mínimo que busca captar, no una cifra final confirmada.

El costo de ampliar la infraestructura de IA

Un día antes de que se conociera la operación, Microsoft informó que sus gastos en centros de datos y equipos, incluidos los arrendamientos, alcanzaron USD $45.200 millones durante los tres meses hasta septiembre. En el mismo periodo, el flujo de caja libre descendió 27%, hasta USD $18.600 millones, una combinación que muestra cómo la expansión de infraestructura puede presionar los recursos disponibles.

El flujo de caja libre es el dinero que queda después de cubrir los gastos operativos y las inversiones de capital, y suele servir para evaluar cuánto margen tiene una compañía para financiar planes, pagar obligaciones o devolver capital a sus accionistas. La caída trimestral reportada no demuestra por sí sola una dificultad financiera, pero sí coincide con el salto en el gasto y con la búsqueda de fondos.

La empresa también señaló que la demanda de sus servicios en la nube supera la capacidad que puede poner en funcionamiento. Azure, su plataforma de nube, registró un aumento de ingresos de 48%, hasta USD $33.200 millones en el trimestre, y Microsoft prevé que el crecimiento se ubique entre 49% y 50% en el periodo actual.

«Todavía tenemos una demanda que supera la oferta», dijo la directora financiera Amy Hood a los analistas, según el reporte. La frase resume el desafío inmediato: la compañía necesita aumentar la capacidad disponible mientras sus servicios atraen más clientes, y esa ampliación exige inversiones en instalaciones y equipos antes de que toda la capacidad nueva pueda entrar en operación.

La calificación crediticia y el acceso a financiación

Microsoft cuenta con una calificación crediticia AAA, la categoría más alta, y el reporte la identifica, junto con Johnson & Johnson, como una de solo dos empresas estadounidenses que conservan esa nota. También señala que la calificación se encuentra por encima de la del gobierno de Estados Unidos y puede contribuir a que Microsoft acceda a condiciones de endeudamiento favorables.

Una nota crediticia elevada suele reflejar la evaluación de las agencias sobre la capacidad de un emisor para cumplir sus obligaciones, aunque no elimina los costos ni los riesgos asociados a pedir prestado. Para Microsoft, ese perfil puede ayudar a atraer compradores de bonos, pero la demanda concreta por esta operación y el precio que exijan los inversores determinarán las condiciones finales.

La diferencia entre una calificación sólida y una emisión de gran tamaño importa porque permite observar cómo el mercado responde a las necesidades de financiación de una empresa tecnológica con alta calidad crediticia. La nota AAA puede ofrecer margen para captar recursos, pero no significa que la deuda sea gratuita ni que el gasto en inteligencia artificial deje de competir con otras prioridades financieras.

En ese sentido, el retorno de Microsoft al mercado estadounidense no debe interpretarse únicamente como una señal de fortaleza o de presión financiera. Es una decisión de financiación que llega junto con una expansión considerable de la infraestructura y una demanda de nube que la empresa afirma que todavía no puede atender por completo.

Una carrera compartida por las grandes tecnológicas

Microsoft no es la única compañía tecnológica que acude a los mercados de deuda para financiar infraestructura relacionada con el auge de la inteligencia artificial. En agosto, Alphabet recaudó USD $25.000 millones mediante una venta dividida en 10 partes y con vencimientos distribuidos en un rango similar, según la información citada por The Next Web.

Alphabet indicó que planea endeudarse dos veces al año en Estados Unidos, una señal de que sus necesidades de financiación podrían mantenerse. El antecedente ofrece un punto de comparación para la emisión de Microsoft, aunque cada compañía enfrenta condiciones distintas y el resultado de una colocación no permite anticipar automáticamente la recepción de otra.

Los datos de Bloomberg citados por The Next Web indican que Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle aproximadamente duplicaron su deuda combinada en cinco años, hasta alrededor de USD $350.000 millones. La cifra refleja el peso creciente de la financiación mediante deuda entre las principales empresas del sector, en un periodo en que estas compañías amplían sus inversiones para sostener servicios digitales y proyectos de IA.

Sin embargo, el acceso al mercado no garantiza una respuesta favorable en todos los casos. La venta de bonos de Amazon por USD $25.000 millones en julio de este año tuvo una recepción tibia, mientras que S&P rebajó la calificación de Oracle hasta un nivel situado un escalón por encima del grado especulativo, a medida que crecía su deuda.

El contraste deja a Microsoft en una posición relativamente ventajosa por su calificación AAA, pero también muestra que los inversores no evalúan todas las emisiones de la misma manera. El tamaño de la deuda, el costo de los planes de expansión y la capacidad de generar efectivo pueden influir en la percepción del riesgo, incluso cuando una compañía pertenece al grupo de las mayores tecnológicas.

Qué observar en la operación

El dato clave será el tamaño definitivo de la colocación, ya que la cifra final dependerá de la demanda de los inversores y podría superar el mínimo anunciado. También será relevante la distribución entre los distintos vencimientos, que abarcan desde dos hasta 40 años y permitirían observar qué plazos resultan más atractivos para los compradores.

La operación permitirá medir el apetito del mercado por deuda de Microsoft en un momento en que la empresa eleva sus inversiones y reconoce que la demanda de Azure sigue por encima de su capacidad. No obstante, la emisión por sí sola no determina cuánto crecerán los ingresos futuros ni cuándo la infraestructura adicional podrá traducirse en más servicios disponibles.

Para los inversores, la cuestión central será ponderar la solidez crediticia de Microsoft frente al volumen de capital que exige la expansión de sus negocios de nube e inteligencia artificial. La calificación AAA puede apoyar el acceso a financiación, pero el costo de los bonos y la respuesta de los compradores ofrecerán una señal más concreta sobre las condiciones que el mercado está dispuesto a aceptar.

Por ahora, el anuncio se enmarca en una tendencia más amplia de las grandes tecnológicas, que han recurrido a la deuda mientras aumentan sus inversiones en infraestructura. Microsoft llega a esa carrera con una nota crediticia excepcional, pero también con mayores gastos, una caída del flujo de caja libre en el trimestre reportado y una demanda de Azure que, según Amy Hood, todavía supera la oferta.


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