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Hace 200 años una comunidad «descubrió Blockchain»: semejanzas entre las piedras «rai» y Bitcoin

Una antigua comunidad al oeste de Micronesia utilizó piedras gigantes con un sistema monetario muy similar al que conocemos hoy como las criptomonedas y su tecnología subyacente, Blockchain.

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Una antigua comunidad de una isla del océano Pacífico parece haber descubierto Bitcoin y su tecnología subyacente hace casi 200 años atrás.

Hace siglos, en el oeste de Micronesia (Oceanía), los isleños de Yap navegaron hasta el archipiélago de Palaos, a 400 Km de distancia, para tallar sus famosos discos de piedra, denominados «Rai». Luego, transportaron esos gigantescos círculos de piedra caliza de regreso para utilizarlos como objetos de valor y método de cambio en diversas transacciones. 

De acuerdo con un estudio publicado por arqueólogos de la Universidad de Oregon, a pesar de que las rai no eran estrictamente monedas, su empleo es muy similar al moderno uso de Bitcoin. Según la investigación, el concepto detrás del dinero de piedra de los antiguos yapeses pudo incluso haber inspirado la creación de Bitcoin y Blockchain

Historia de las Rai

Los pueblos del pequeño grupo de islas de Yap iniciaron uno de los sistemas de intercambio más inusuales y ambiciosos del mundo antiguo. Una ambición comparable al proyecto que Satoshi Nakamoto lanzó en 2008 y que inspiró la creación de las miles de criptomonedas que existen en la actualidad.

Como la  caliza no existía en Yap, los isleños viajaban cientos de kilómetros al suroeste, al archipiélago de Palau, para extraer las gigantes y preciadas piedra. Pero no solo la escasez de la caliza les dio el valor a las rai entre la comunidad. Las precarias condiciones de transporte marítimo y la mano de obra para forjar el «dinero de piedra«, también las convirtieron en objetos valiosos.

Al llegar a Yap después de su arduo viaje, los discos de dinero de piedra se ofrecían o intercambiaban con varios individuos y posteriormente se exhibían en lugares prominentes. Por lo general, las rai son discos con un agujero en medio y de tamaños muy variables. Las más grandes pueden llegar a pesar 4 toneladas, y las más pequeñas, medir 8 centímetros. 

Cabe destacar que antes de que los europeos se involucraran en este sistema de intercambio a finales del siglo XIX, las rai eran los objetos portátiles más grandes en el Pacífico jamás transportados en mar abierto.

Similitudes

Una de las principales similitudes entre el Bitcoin y las Rai es que ambas mantuvieron un sistema similar para gestionar la información de la propiedad. A pesar de que sus diferencias se evidencian a la hora de relacionar el método de una sociedad antigua con el uso de tecnología moderna, el principio de ambas actividades es el mismo.

Las rai eran extremadamente valiosas, pero debido a su tamaño, peso y fragilidad, no era común que fueran trasladados después de haber sido colocados en un lugar específico. Como resultado, los dueños de un disco podían no habitar muy cerca de la ubicación de la piedra. La primera similitud entre Bitcoin y las rai salta a la vista: ninguno requiere la posesión física.

A pesar de que -a diferencia de Bitcoin– las rai sí tienen un referente físico y la incapacidad de posesión se debe a cuestiones como su tamaño y peso, estas piedras ofrecen un ejemplo antiguo de asignación de valor a un instrumento monetario sin requerir posesión física.

De hecho, cuenta una historia local que en una oportunidad una embarcación que trasladaba un gigante disco de piedra se hundió al fondo del mar. A pesar de que nunca pudieron recuperar la piedra, los yapeses mantuvieron la propiedad a través de la tradición oral, resguardando el valor de un objeto sin necesidad de tenerlo físicamente. 

«Blockchain oral»

Por otro lado, la naturaleza de las rai obligó a los yapeses a crear un método peculiar para asegurar la propiedad: la invención de un libro de contabilidad oral. De esta forma, la comunidad registraba la propiedad, y mantenía transparencia y la seguridad.

Quizás la similitud más llamativa entre Bitcoin y rai es el uso de un libro mayor distribuido para los registros de propiedad. En el caso de Bitcoin es Blockchain, mientras para los aldeanos yapeses lo era un libro mayor oral compartido entre la comunidad.

Dentro de la red Bitcoin, los «nodos» guardan una copia del libro mayor, validando y retransmitiendo nuevas transacciones. Un análogo antiguo de los nodos de Bitcoin son los aldeanos de Yap, quienes confirmaban y repetían información acerca de las transacciones hechas con piedras rai a través de la tradición oral. Una forma en que, además, se evita el doble gasto de una misma moneda. 

Esencialmente, el proceso era el de viajar por el mar, negociar con los jefes de Palau para extraer la piedra caliza, tallar los rai, traerlos de vuelta a Yap, y hacer que un jefe local los inspeccione y verifique. Todo ello, con el fin de colocarlos en un «depósito» y mantener la prueba de propiedad durante largos períodos de tiempo a través de la «Blockchain oral«. Esto es análogo a la forma en que Bitcoin se crea y se mantiene a través de la Blockchain.

Contribución del trabajo

Asimismo, el proceso de creación de ambas monedas es parecido. Así como los bitcoins no se pueden generar a voluntad, la oferta de rai también se vio limitada. En el caso de Bitcoin, debido a que el programa de suministro se establece de antemano por código y no se puede modificar unilateralmente. En el caso de los rai, se trataba de una limitación física relacionada a los viajes marítimos y la negociación con los habitantes de Palau. 

En ambos casos, Bitcoin y rai, la expansión de la oferta monetaria se genera únicamente a través de la contribución del trabajo. En el caso de la rai, requería la energía de la mano de obra para navegar, tallar nuevos discos y regresar a Yap con las nuevas unidades de cambio. Del mismo modo, las nuevas unidades de Bitcoin se acuñan sólo a través del proceso de minería, que requiere trabajo mediante recursos computacionales -conocidos como hashpower– para validar y contabilizar las transacciones.

Además, en ambos casos existen incentivos para contribuir al trabajo. Para los rai, los honorarios o recompensas de los mineros yapeses podían representarse en rai, productos o en el estatus dentro de la comunidad. Para Bitcoin, el principal incentivo económico es la recompensa de bloque: una pequeña cantidad de Bitcoin nuevo que se acuña y se concede al minero que completa el bloque.

Descentralización y validación colectiva

En el sistema financiero tradicional, las transacciones de propiedad se realizan a través de un intermediario. Los bancos, por ejemplo. En el caso de rai y Bitcoin la transferencia de valor no consiste en un intermediario central sino de una red de participantes.

Tanto para los rai como Bitcoin, los terceros son eliminados durante las transacciones entre pares y el valor se transfiere sin intermediación. Para la tradición de los rai implicaba la realización de rituales y eventos sociales para comunicar y verificar la propiedad. 

El hecho de verificar la propiedad a través de «redes«, usando libros de contabilidad –Blockchain u oral- permite que todos los participantes lleguen a un consenso sobre la propiedad. Además de que es una forma de garantizar la transparencia; una característica clave en ambos sistemas.

Tanto los «Blockchains orales» como los digitales representan una «fuente inequívoca de verdad«. En esta red, cualquier persona dentro del sistema -sociedad insular o reino digital- puede conocer toda la historia de las transacciones, lo que permite la auditabilidad.

Desafío común: escalabilidad

Pero ambos sistemas se han topado con el mismo problema: la escalabilidad. En el caso de Bitcoin porque existe un límite en el tamaño de cada bloque, lo que limita el volumen de transacciones que pueden ser procesadas. Y lo mismo podría decirse de rai.

Si la población de Yap hubiese crecido a cientos de miles de habitantes, sería extremadamente difícil transmitir el Blockchain oral a toda la comunidad. Esencialmente, existe una restricción cognitiva en el número de transacciones del dinero de piedra que podrían ser procesadas de boca en boca, limitando su capacidad de escalar.

Diferencias

Una gran diferencia entre los dos sistemas es el anonimato, o más exactamente, el seudónimo. La identidad offline de los propietarios de Bitcoin está protegida por el hecho de que las direcciones de las billeteras son largas cadenas de número y letras.

Mientras quienes participan del mercado cripto no necesitan revelar la identidad para comerciar bitcoins, en Yap actuar bajo seudónimos era inviable.

La identidad de los propietarios de piedra rai era visible para todos los aldeanos y se les exigía que mantuvieran la transparencia y la seguridad, y como tal, el libro mayor distribuido en Yap solo funcionaba a través de la visibilidad.

Otra diferencia clave es que todos los bitcoins son fungibles e intercambiables entre sí. En otras palabras, son idénticos y tienen características uniformes. Los rai, por otro lado, difieren en cuanto a sus dimensiones, una característica que en muchos casos también influía en su valor. 

Pero otra característica que separa indiscutiblemente a Bitcoin del dinero de piedra es que la criptomoneda puede dividirse. Es decir, fraccionarse en hasta 1 satoshi (o 0,00000001 BTC), mientras que el rai no. Y esta es una de las principales razones por las que el dinero de piedra no es una moneda en sentido estricto, sino un valor de cambio.

Bitcoin: valor de cambio

Si bien Bitcoin y rai se asimilan por su uso como valores de cambio, algunos escépticos de las criptomonedas sostienen que Bitcoin no es dinero. Recientemente, el presidente de EE UU, Donald Trump, publicó un mensaje en su cuenta Twitter donde sostenía que «Bitcoin no es dinero y su valor es volátil y basado en aire«.

En líneas un poco menos escépticas, el presidente de la Reserva Federal de EE UU, Jerome Powell comparó Bitcoin con el oro como una «reserva de valor«. Powell, que twiteó a penas unas horas antes que Trump, comentó que el uso más común del Bitcoin no es el de método de pago, o valor de cambio, sino el de reserva de valor.

No obstante, la experiencia de cientos de criptoentusiastas en todo el mundo podrían reflejar lo contrario. De hecho, la mayor celebración anual del ecosistema criptográfico -el Bitcoin Day– conmemora la primera vez que alguien usó la criptomoneda para comprar una pizza, en 2010. En la actualidad, las monedas digitales se pueden utilizar para pagos tan tradicionales como alimentos, ropa, servicios de transporte, hospedaje, etc.

Rai y las criptomonedas como valores de uso

Muy similar al Bitcoin, las rai eran valiosas para intercambios y podían ser utilizadas en una variedad de transacciones sociales diferentes, por ejemplo, regalos en el matrimonio. Pero más allá de Bitcoin, existen miles de criptomonedas, muchas de ellas han sido creadas por pequeños grupos con el objetivo de utilizarlos para transacciones internas de la comunidad.

Recientemente, el municipio Marcos Paz en Argentina creó una criptomoneda para el uso de servicios municipales, como el pago de impuestos y reciclaje. Este tipo de proyectos sugieren que, en un futuro, las criptomonedas podrían alcanzar la adopción masiva para usos tanto locales, como globales.

Sin embargo, aunque casi todas monedas digitales nos hablan del futuro de la economía, a veces también lo hacen acerca del pasado. Encuentros como los que se producen entre los rai y Bitcoin, nos hacen pensar en la confiabilidad como el primer y más importante valor de cambio en una transacción. Algo que se asienta en las sociedades humanas desde hace cientos de años y que ahora trazan un curso, así como los navegantes yapeses, hacia el futuro.

 

Fuente: Economic Anthropology

Versión de Hannah Estefanía Pérez / DiarioBitcoin

Imagen de Youtube

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