Arthur Hayes, cofundador de BitMEX y gestor del fondo Maelstrom, cree que Bitcoin se encuentra en una “zona de no operar” mientras dos fuerzas dominan el panorama: el impacto deflacionario de la inteligencia artificial sobre el empleo y la incertidumbre geopolítica por la guerra en Irán. Su tesis es clara: sin una nueva inyección de liquidez de la Reserva Federal, el mercado aún no tiene un catalizador convincente para subir.
***
- Arthur Hayes dijo que su fondo Maelstrom no hizo operaciones relevantes en el primer trimestre de 2026.
- El empresario sostiene que la IA ya está desplazando trabajadores del conocimiento y podría tensionar el crédito al consumo.
- También planteó tres escenarios para la guerra en Irán, pero considera que Bitcoin solo subiría con fuerza si la FED vuelve a inyectar liquidez.
Bitcoin atraviesa una etapa de indefinición, y Arthur Hayes cree que no es momento de asumir más riesgo. El cofundador de BitMEX y actual gestor del fondo de cobertura cripto Maelstrom afirmó que la principal criptomoneda permanece en una “zona de no operar”, atrapada entre temores macroeconómicos y una falta de liquidez que, a su juicio, impide una tendencia alcista sostenible.
En un ensayo fechado el 16 de abril, Hayes explicó que su fondo “no hizo una mierda de trading en el primer trimestre” de 2026. Su argumento parte de dos factores que, en su visión, están paralizando a los inversionistas: la acelerada disrupción de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral y la guerra en Irán, que añade presión sobre materias primas, energía y política monetaria.
Para Hayes, ninguno de esos dos frentes ofrece por sí solo una razón inmediata para comprar Bitcoin de forma agresiva. El punto de inflexión, dijo, sería una reacción de la Reserva Federal que implique crear nuevos dólares e inyectar liquidez al sistema, algo que en la práctica ocurre cuando el banco central compra bonos del Tesoro a los bancos.
Ese trasfondo importa porque Bitcoin suele ser analizado no solo como un activo tecnológico o especulativo, sino también como un reflejo de las condiciones globales de liquidez. Cuando el dinero fluye con mayor facilidad en la economía, los activos de riesgo tienden a recibir más capital. Cuando eso no ocurre, la cautela domina las decisiones de inversión.
La tesis de Hayes sobre la IA y el empleo
Uno de los elementos centrales del análisis de Hayes es el impacto de la inteligencia artificial sobre los trabajadores del conocimiento. Según su lectura, la advertencia de que la IA “se comería tu trabajo” ya no pertenece al futuro, sino al presente. En su ensayo, planteó que los agentes de IA están sustituyendo personal a gran escala y que ese proceso podría convertirse en una fuerza deflacionaria para la economía.
Para ilustrarlo, citó el caso de un emprendedor del sector de criptojuegos que habría automatizado su flujo de trabajo de ingeniería únicamente con agentes de IA de Claude. También mencionó a un ingeniero que, según su relato, lanzó en cuatro días un producto que originalmente debía tardar seis meses en completarse.
La consecuencia directa de ese salto de productividad, agregó Hayes, sería un recorte profundo en las nóminas. En el caso descrito por él, la mitad del personal de la empresa sería despedida en pocas semanas. Más allá del ejemplo puntual, su preocupación de fondo apunta a un desplazamiento estructural de empleos bien remunerados en Estados Unidos.
Hayes explicó que un trabajador del conocimiento promedio en ese país podría ganar entre USD $85.000 y USD $90.000 al año. Si esa persona pierde su empleo y pasa a depender del seguro de desempleo, sus ingresos podrían caer hasta unos USD $28.000 anuales, de acuerdo con cifras de la Bureau of Labour Statistics y la FED de St. Louis citadas en su análisis.
Desde esa perspectiva, la brecha entre ingresos previos y nuevos ingresos no sería un simple ajuste de consumo. Hayes cree que muchos hogares tendrían que apoyarse en el crédito al consumo para cubrir facturas y gastos cotidianos. Allí es donde ubica un riesgo mayor para la estabilidad del sistema financiero.
Su argumento es que, si esos trabajadores no logran generar suficientes ingresos para atender sus deudas, el siguiente paso sería el deterioro de los pagos a bancos y emisores de crédito. En sus palabras, eso podría convertirse en “el fin del sistema bancario fiduciario fraccionalizado fugazi”, una frase con la que retrata una fragilidad acumulada en el modelo financiero tradicional.
Irán como detonante de liquidez o de crisis
El segundo gran factor en la lectura de Hayes es la guerra en Irán. A su juicio, el conflicto puede transformarse en un motor de inestabilidad para los mercados globales, sobre todo por su capacidad de alterar el comercio energético y de encarecer materias primas clave. Sin embargo, insiste en que el efecto positivo para Bitcoin no sería automático.
En su esquema, hay tres escenarios posibles. El primero contempla un final inmediato de la guerra. En ese caso, Hayes considera que Bitcoin podría rebotar hasta BTC 90.000. Aun así, dijo que no desplegaría capital antes de una respuesta concreta de la Reserva Federal para cubrir los agujeros en balances bancarios.
El artículo original de DL News señaló que Bitcoin cotizaba alrededor de USD $75.000 el jueves. Esa referencia sirve para dimensionar el movimiento implícito en el escenario optimista de Hayes. Incluso con una recuperación de ese tipo, su postura sigue siendo defensiva porque entiende que el mercado necesita una base monetaria más amplia para sostener una subida.
El segundo escenario es más disruptivo. Hayes planteó que, si Irán lograra restringir los envíos a través del estrecho de Ormuz y comenzara a cobrar peajes en yuanes o en Bitcoin, los países necesitarían vender activos denominados en dólares para conseguir yuanes. Ese reacomodo podría provocar una liquidación de activos en dólares y elevar la presión sobre la FED.
En ese caso, su conclusión vuelve al mismo punto: Bitcoin solo despegaría una vez que la FED “encienda la impresora de dinero”. Para Hayes, el activo no respondería tanto al conflicto en sí mismo como al giro monetario que pudiera desatar una crisis de liquidez o de confianza alrededor del dólar y del sistema financiero.
El tercer escenario contempla que Estados Unidos destruya la capacidad de Irán para interrumpir los envíos, pero que Teherán arrastre en el proceso parte de la producción energética del golfo Pérsico. Si eso ocurriera, los precios de las materias primas podrían dispararse. Hayes estima que los bancos centrales tendrían entonces pocas opciones distintas a imprimir dinero para subsidiar alimentos y energía.
Ese panorama también sería alcista para Bitcoin, aunque bajo condiciones mucho más duras para la economía real. El activo podría beneficiarse de la expansión monetaria, pero a costa de un contexto de shock energético y presión inflacionaria sobre bienes básicos. Hayes subraya así una idea incómoda: no todo repunte de Bitcoin tendría detrás una mejora económica.
Por qué Hayes prefiere no operar por ahora
La conclusión del gestor de Maelstrom es que el equilibrio actual entre riesgo y recompensa no justifica nuevas asignaciones de capital. Su fondo, según dijo, se mantuvo esencialmente inactivo durante el primer trimestre de 2026. Esa pasividad no responde a una falta de convicción sobre Bitcoin en el largo plazo, sino a la ausencia de una señal macro clara.
En mercados cripto, donde muchos participantes buscan anticiparse al próximo impulso alcista, la lectura de Hayes destaca por su cautela. El empresario sostiene que todavía no existe un motivo contundente para que Bitcoin suba de forma sostenida si la Reserva Federal no modifica el entorno de liquidez. En otras palabras, la variable decisiva no sería solo geopolítica ni tecnológica, sino monetaria.
Ese enfoque conecta con una visión extendida en sectores del mercado, donde Bitcoin es visto como un activo sensible a los ciclos de expansión y contracción del dinero. Aunque también se le atribuye un rol de refugio o cobertura frente a ciertos riesgos sistémicos, la experiencia de los últimos años ha mostrado que su desempeño suele depender en gran medida de la disponibilidad de capital y del apetito por riesgo.
Por ahora, Hayes ve un tablero dominado por fuerzas contradictorias. La IA podría generar presiones deflacionarias a través del empleo y el crédito. Irán podría desencadenar tensiones inflacionarias vía energía y materias primas. Entre ambos extremos, Bitcoin sigue buscando dirección, mientras los inversionistas esperan una reacción de la FED que cambie la ecuación.
Hasta que eso ocurra, su recomendación implícita es la paciencia. No descarta subidas en ciertos escenarios, ni niega que la situación global pueda volverse más favorable para la criptomoneda. Pero insiste en que el momento de entrar con decisión llegará solo cuando la liquidez vuelva a fluir y el banco central estadounidense dé una señal inequívoca al mercado.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Análisis de Mercado
Análisis de mercado
U se mantiene en USD $1,0 pese a picos de volumen
Análisis de mercado
Dogecoin sube 5,74% en 24 horas con volumen explosivo
Análisis de mercado
Bnb sube 2,89% en rebote técnico pese a presión bajista
Análisis de mercado