Un panel del Blockchain Summit Latam Colombia 2026 reunió a directivos de Asobancaria, BBVA Colombia, Banco W y Banco Popular para discutir cómo evoluciona el sistema financiero: la segunda línea de defensa frente a proveedores críticos, el presente y el futuro de Bre-B, la colaboración entre banca y fintech, las finanzas abiertas y una innovación que no sacrifique el cumplimiento.
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- Sandra Meza (BBVA Colombia) y Willian Santos (Banco W) coincidieron en que el cumplimiento debe participar desde el diseño de los productos y formar parte de la estrategia, no actuar como un freno tardío.
- Jaime Rincón (Asobancaria) calificó a Bre-B como un caso de éxito y propuso juzgarlo por su capacidad de superar al efectivo; Nicolás Molina (Banco Popular) ve la oportunidad en el ecosistema que se construye alrededor del pago.
- Las finanzas abiertas y una gobernanza de datos de carácter público-privada fueron planteadas como habilitadores para pasar de la colaboración entre bancos y fintech a esquemas permanentes.
- El panel “El sistema financiero en transformación: infraestructura, innovación y nuevos modelos institucionales” se realizó en la Universidad Externado de Colombia, sede del evento que se desarrolla del 4 al 6 de noviembre en Bogotá.
🏦⚡ La banca colombiana redefine sus prioridades ante la transformación digital
En Blockchain Summit Latam 2026, directivos destacaron que el cumplimiento debe integrarse desde el diseño y que los proveedores tecnológicos críticos requieren monitoreo continuo.
Bre-B apunta a… pic.twitter.com/qghACNkpzu
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) November 4, 2026
La transformación del sistema financiero ya no se discute solo desde la tecnología, sino también desde la gobernanza, el cumplimiento y la experiencia del cliente. Esa fue la tónica del panel “El sistema financiero en transformación: infraestructura, innovación y nuevos modelos institucionales”, realizado este 4 de noviembre en el marco del Blockchain Summit Latam Colombia 2026, que se desarrolla hasta el 6 de noviembre en la Universidad Externado de Colombia, en Bogotá.
La conversación reunió a Jaime Rincón, director de Transformación Digital e Inclusión Financiera de Asobancaria; Sandra Meza Cuervo, vicepresidente ejecutiva de Control Interno y Cumplimiento de BBVA Colombia; Willian Santos, gerente de Compliance y oficial de Cumplimiento de Banco W; Nicolás Molina, gerente de Ingeniería de Productos Digitales de Banco Popular; y Luis Botello, profesor de la Universidad Externado de Colombia.
El cumplimiento, invitado desde el inicio
Ante la pregunta de cómo integrar nuevas tecnologías sin que el cumplimiento frene la innovación, Willian Santos fue gráfico: el compliance no debe ser invitado al final de la fiesta, sino de primero, para que todo pueda abordarse de forma pertinente. Para el oficial de cumplimiento de Banco W, cuando esa función llega tarde a las iniciativas solo alcanza a trabajar sobre lo que quedó por decidir y con el afán que exige sacar un producto. La innovación no se frena desde el cumplimiento, sostuvo, cuando este participa desde el comienzo.
Santos añadió que innovar también implica que el monitoreo sea preciso, lo que requiere capacidad técnica para plantear alternativas y disposición para escuchar a otras áreas hasta lograr convergencias. En esa línea, llamó la atención sobre la cultura organizacional: el oficial de cumplimiento debe funcionar de forma complementaria y no restrictiva, y la organización no debería dejar de invitarlo para evitarse inconvenientes.
Sandra Meza fue en la misma dirección. A su juicio, el cumplimiento debe ser parte de la estrategia de la entidad, porque los objetivos estratégicos son de todos, y debe formar parte de la primera línea de reporte del CEO. La gestión de los riesgos no financieros, explicó, no puede recaer únicamente en la segunda línea de defensa, un esquema que el propio Santos había descrito en su charla previa dentro de este mismo evento, sino que debe estar en el ADN de toda la organización. El cumplimiento genera valor, afirmó, por lo que hay que invertir en esa área e incorporarla al diseño del negocio con un mínimo de controles; de lo contrario, las pérdidas operacionales terminan llegando por otro lado.
La segunda línea de defensa ya no termina en la propia infraestructura
Sobre cómo debería evolucionar la segunda línea de defensa cuando los servicios se extienden a APIs y sistemas interoperables, Meza planteó que las entidades no pueden poner el foco únicamente en su infraestructura tecnológica, porque el riesgo no termina ahí: también hay que mirar la infraestructura de quienes prestan servicios. Retomó la teoría básica de la gestión de riesgos, identificar, medir, monitorear y controlar, y explicó que lo que antes se trataba como outsourcing ha evolucionado, en particular en la regulación europea, donde los supervisores piden especial atención a los proveedores tecnológicos que prestan servicios críticos.
Esos proveedores, indicó, deben identificarse y recibir un tratamiento diferencial, con interacciones distintas a través de la debida diligencia. Tampoco basta con las cláusulas de un contrato: hay que ir más allá y revisar que el proveedor cumpla los anexos de seguridad pactados, además de mantener un monitoreo continuo. Así es como las entidades financieras están evolucionando su relación con quienes prestan servicios críticos, concluyó.
Bre-B: del acceso al uso, la confianza y la apuesta contra el efectivo
Consultado sobre qué debe priorizar la banca en el corto plazo y con qué indicador juzgar el éxito en un sistema de pagos inmediatos aún no interoperable, Jaime Rincón calificó a Bre-B como un caso de éxito impresionante, producto de la colaboración entre el sector público y el privado. Esa penetración, dijo, podría hacer pensar que quedan pocos cuellos de botella, pero invitó a recordar para qué se creó la infraestructura: no solo para ofrecer pagos digitales, sino para hacerle la vida más fácil a la gente, bajar costos y generar la trazabilidad que permita, por ejemplo, otorgar créditos.
Hacia esos objetivos, planteó tres frentes: profundizar en el uso, pues el acceso ya existe y el sistema se usa incluso más que las tarjetas; ganar la confianza de las personas mediante seguridad y resiliencia operativa; y expandir los casos de uso hacia el segmento B2B y el sistema gubernamental. Sobre la medida del éxito fue tajante: el mejor indicador para Bre-B es la preferencia del efectivo en Colombia, y el día que el sistema le gane al efectivo podrá decirse que los pagos digitales triunfaron.
Las cifras oficiales dan contexto a esa apuesta. Según datos del Banco de la República recogidos por La República, Bre-B llegó a 116 millones de llaves y 36 millones de clientes registrados al cumplir un año de operación, y la presentación de balance del emisor registra 10,4 millones de transacciones en un solo día a comienzos de octubre.
Qué viene después del pago: ecosistema, fricción y trazabilidad
Para Nicolás Molina, los indicadores de Bre-B son muy positivos, pero el pago inmediato ya dejó de ser un diferenciador: lo interesante está en el ecosistema que se construye alrededor y en lo que pasa después de pagar. Aunque el uso de la inteligencia artificial ya está extendido en las empresas, explicó, la IA agéntica apenas despega, y ahí ubicó la oportunidad: montar sistemas inteligentes y parametrizados que hagan más eficientes a las compañías. Vienen épocas de un nuevo nivel de agentización, sumamente controlado, que permitirá dinamizar todo el proceso más allá de los pagos, vaticinó.
Sobre cómo eliminar la fricción de los procesos frente a los pagos instantáneos, Meza sostuvo que la seguridad y la experiencia del cliente no deberían tener objetivos contrapuestos, sino nivelarse con un enfoque basado en riesgo. Menciónó programas capaces de detectar si quien opera es o no el cliente según la forma en que usa el celular, y subrayó que anticiparse a las anomalías y detectar el fraude temprano es fundamental. Si una alerta aparece en un pago inmediato, explicó, no se puede cortar la experiencia del cliente sin más, porque resulta frustrante y trae consecuencias negativas: lo correcto es darle al usuario la oportunidad de autogestionarse, por ejemplo con un mensaje en el que confirme o niegue que está realizando una transacción. Y sobre qué automatizar, su criterio fue que si un proceso está preparado para automatizarse por completo, debe hacerse, siempre con un diseño de proceso adecuado y controles apropiados.
En el plano de la trazabilidad, el monitoreo y la prevención del fraude ante la interoperabilidad, Santos propuso empezar por estandarizar reglas: es más fácil determinar con quién no se quiere jugar para luego armar el grupo de con quién sí, ilustró. Ese trabajo se apoya en procesos, políticas, controles y mucha minucia de cumplimiento, además de auditoría y verificación para garantizar los debidos procesos. La auditoría, advirtió, no puede levantar lo que ya cayó, sino ayudar a que personas y entidades no tengan accidentes que comprometan el buen funcionamiento del sistema.
Banca y fintech: de la colaboración a las finanzas abiertas
Al ser preguntado por cómo pasar del piloto entre banco y fintech a algo permanente sin limitar la competencia ni trasladar costos al cliente, Rincón matizó la premisa: no es cierto que todo esté en pilotos, pues la colaboración entre bancos y fintech lleva tiempo y Colombia es referente en la materia, con ejemplos como la colocación de crédito en la última milla, donde los bancos se apoyan en gran medida en las fintech. Aun así, reconoció espacio de mejora y señaló un gran habilitador: las finanzas abiertas. Los datos no están solo en las entidades financieras, explicó, sino en quienes hacen parte de la cadena productiva, y liberarlos, quitando costos de transacción, abrirá la puerta a colaboraciones más fluidas.
Sobre qué cambio concreto de gobernanza tendría impacto en las finanzas abiertas, el directivo de Asobancaria planteó que la inclusión financiera ya superó la discusión del acceso y que el siguiente paso es el crédito, el ahorro y la construcción de patrimonio. Para eso se necesitan datos verídicos y utilizables, por lo que habilitar su flujo será clave. Contó que desde el sector se propuso una gobernanza para crear un sistema de datos abiertos, con apoyo técnico y trabajo de evangelización hacia otros sectores e incluso hacia reguladores como los de las telecomunicaciones. La estructura tendría dos capas: una estratégica, donde el gobierno fije la línea sobre los datos, y una técnica, donde se definan los estándares y se traten temas de ciberseguridad, en un esquema público-privado. Sin gobernanza, advirtió, los datos que ya existen seguirán siendo silos y no se llegará a la gran promesa de aprovecharlos.
Innovación que nace del dolor del cliente
Sobre cómo decidir qué optimizar con aliados, Molina recordó que la tecnología es un medio para alcanzar un fin: la experiencia del cliente, lo que exige analizar sus dolores y ponerse en sus zapatos. Contó que el año pasado Banco Popular se declaró banco de nicho, enfocado en la economía plateada, las personas mayores de 50 años que, según la teoría de la curva de la felicidad, vuelven a tener necesidades parecidas a las de sus 20 o 30 años. Esa definición facilitó estructurar la hoja de ruta, y el criterio que más pesa es la necesidad del cliente y el momento en que está. De ahí salen productos como el CDT millonario, que ofrece flujo de caja mes a mes con rentabilidad y se diseñó precisamente desde la comprensión de esas necesidades, además de la claridad sobre cuál es el núcleo propio y qué se busca en los partners.
Para convertir una innovación tecnológica en un producto que los clientes adopten, su receta fue primero el dolor y el problema, y luego la solución: muchas veces se diseña desde la oficina y eso no resuelve lo que uno cree. Como ejemplo de adopción digital en un segmento particular, contó el caso de los “Asistentes mijos”, personas pensionadas que acompañan a otras de su mismo grupo cuando llegan con dudas sobre lo digital, de modo que pares les expliquen en sus propios términos y se venzan las barreras de usabilidad y miedo.
Santos, por su parte, puso el foco en los microcréditos como caso de análisis: clientes que suelen ser vendedores informales y que necesitan financiamientos de monto pequeño, con los que se evita que caigan en el gota a gota. Para encontrar esas oportunidades, dijo, hay que entender de qué se quejan los clientes y comenzar por ahí. Y aunque preguntar soluciones tecnológicas a los ingenieros de sistemas suele salir costoso, la innovación permite usar rieles y canales de alta eficiencia y bajo costo; solo hay que evaluar esas alternativas como oportunidades para mejorar los servicios.
Sobre el Blockchain Summit Latam Colombia 2026
Recordamos a nuestros lectores que el Blockchain Summit Latam Colombia 2026 se realiza del 4 al 6 de noviembre en la Universidad Externado de Colombia, en Bogotá, con conferencias, networking y zona de stands.
Si desea conocer más sobre el evento, sus incidencias y sus conferencias, puede visitar la web del Blockchain Summit Latam o seguirles en sus redes sociales a continuación:
DiarioBitcoin figura como Media Partner del Blockchain Summit Latam
Artículo de Angel Di Matteo / DiarioBitcoin
Imágenes de DiarioBitcoin
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