Por Canuto  

Donald Trump anunció que pronto comenzaría una exploración «masiva» de petróleo, gas y minerales en Groenlandia, pero no identificó proyectos concretos. El clima extremo, la falta de infraestructura, la suspensión de nuevas licencias de exploración de petróleo y gas y los límites del reciente acuerdo con Dinamarca plantean dudas sobre el alcance real de la promesa.
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  • Trump dijo que la exploración de recursos en Groenlandia comenzaría el miércoles, sin precisar qué iniciativas respaldaban el anuncio.
  • La isla posee recursos minerales y posibles depósitos de hidrocarburos, pero los intentos de extracción no han superado la etapa exploratoria.
  • El acuerdo reciente con Dinamarca facilita una mayor presencia militar estadounidense, pero no concede derechos especiales de exploración.


Trump promete explorar los recursos de Groenlandia, aunque no detalla proyectos

Donald Trump anunció que una exploración «masiva» de petróleo, gas y minerales comenzaría el miércoles en Groenlandia, a la que describió como «nuestra nueva y hermosa Groenlandia». El presidente de Estados Unidos no precisó a qué proyectos o desarrollos se refería, una omisión relevante en una isla donde las condiciones naturales y la falta de infraestructura han frustrado durante décadas los esfuerzos por extraer recursos. Fortune informó que ningún intento ha avanzado más allá de la etapa exploratoria.

El anuncio se produjo después de un acto político en Wasilla, Alaska, donde Trump respaldó al senador republicano Dan Sullivan en su campaña por un tercer mandato, frente a la excongresista demócrata Mary Peltola. La declaración sobre Groenlandia también coincidió con un contexto de preocupación por el costo de la energía en Estados Unidos: Fortune relacionó el alza de precios con la guerra de Trump en Irán y señaló que el encarecimiento presiona las finanzas de los trabajadores antes de las elecciones de medio término del próximo mes.

Una promesa sin proyectos identificados

Trump presentó la exploración como inminente, pero su publicación no señaló empresas, permisos, ubicaciones ni calendarios para las actividades que mencionó. Por eso, el anuncio no permite establecer si se refería a estudios geológicos, a una nueva fase de prospección o a proyectos de extracción, una diferencia importante en una región donde las iniciativas anteriores se han quedado en las primeras etapas.

La distancia entre la promesa política y la viabilidad industrial es considerable. Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca, no parte de Estados Unidos, y sus condiciones climáticas severas y su infraestructura limitada han complicado históricamente el trabajo de las compañías interesadas en sus recursos. Además, el Gobierno groenlandés dejó de conceder nuevas licencias de exploración de petróleo y gas en 2021, según la información publicada. La fuente señala que, hasta ahora, ningún esfuerzo de extracción ha superado la fase exploratoria.

La afirmación de Trump también retoma su interés de larga data por la isla, que ha expresado desde 2019. Durante su segundo mandato, el presidente ha amenazado con tomar el control del territorio, una postura que generó tensiones con Dinamarca y otros aliados de la OTAN; el anuncio de una futura exploración no resuelve esas disputas ni establece por sí solo una nueva relación jurídica con Groenlandia.

El momento político puede ayudar a explicar el tono del mensaje, aunque no confirma que exista un plan operativo. Tras el acto en Alaska para apoyar a Sullivan, Trump habló de actividad económica en un territorio de importancia estratégica y con recursos potenciales, mientras el aumento de los precios energéticos representa una preocupación para los votantes estadounidenses. La conexión entre ambas cuestiones no prueba que la exploración vaya a aliviar el costo de la energía ni que pueda comenzar de inmediato.

El acuerdo con Dinamarca no autoriza exploraciones especiales

En septiembre, Trump firmó un acuerdo con los líderes de Dinamarca y Groenlandia para reforzar la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte. El pacto llegó después de meses de tensiones provocadas por las reiteradas exigencias del presidente estadounidense de tomar el control del territorio semiautónomo, y buscó aliviar el enfrentamiento entre aliados de la OTAN.

Ese acuerdo no concede a Estados Unidos derechos especiales para explorar los recursos groenlandeses, por lo que no puede presentarse como la autorización que haría posible el anuncio de Trump. Sí establece algunos límites a las inversiones de países que no pertenecen a la OTAN en sectores estratégicos, un aspecto que adquiere relevancia por la competencia internacional en áreas como los minerales críticos.

El pacto también contempla que Estados Unidos pueda establecer dos nuevas bases en Groenlandia y reafirma que la soberanía de la isla no cambia. Según la información publicada, Groenlandia permanecería en la OTAN si eventualmente se independizara de Dinamarca. Esa posibilidad vincula el futuro político del territorio con el marco de seguridad, pero no equivale a una transferencia de soberanía ni demuestra que el acuerdo otorgue derechos de exploración.

Las autoridades danesas y groenlandesas no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios formuladas el miércoles por la fuente. Naaja H. Nathanielsen, ministra groenlandesa, dijo a la cadena danesa TV2 que interpretaba la publicación de Trump como un intento de llamar la atención y que no daba importancia a que el presidente se refiriera a la isla como «nuestra Groenlandia».

Tierras raras y petróleo potencial, bajo condiciones extremas

Groenlandia alberga grandes depósitos de tierras raras, un grupo de minerales que se utiliza en productos como computadoras y teléfonos inteligentes, así como en baterías y tecnologías solares y eólicas. Estos materiales son importantes para la transición energética y para la fabricación de equipos tecnológicos, mientras China domina actualmente el suministro mundial y la administración Trump busca reducir la influencia de Pekín en ese mercado.

La existencia de recursos potenciales, sin embargo, no significa que puedan extraerse con facilidad o a bajo costo. Los minerales están encapsulados en roca, de modo que su aprovechamiento exige superar dificultades geológicas y logísticas; a ello se suman las condiciones climáticas de la isla y la ausencia de infraestructura suficiente para sostener operaciones de gran escala.

El Servicio Geológico de Estados Unidos también ha identificado depósitos potenciales importantes de petróleo y gas natural en alta mar. Esos recursos se encuentran bajo hielo ártico, una circunstancia que hace especialmente compleja su explotación y que contrasta con la afirmación de que la exploración comenzaría pronto, sobre todo porque Trump no explicó qué trabajos concretos se iniciarían ni dónde.

La importancia estratégica de Groenlandia no se limita a sus yacimientos. Trump afirmó que la isla ocupa una posición sin comparación para la defensa de Estados Unidos y Europa, y sostuvo que un ataque futuro contra Estados Unidos tendría que cruzar el territorio, donde las defensas podrían derribar drones, misiles u otras armas. En su mensaje, destacó que la ubicación ofrecería tiempo, posición y línea de visión, aunque esas declaraciones no aportan detalles operativos sobre los sistemas o planes a los que aludía.

La dimensión militar también está en el centro del anuncio

Estados Unidos mantuvo durante décadas una presencia militar significativa en Groenlandia, pero desde 1945 su despliegue se redujo de miles de soldados distribuidos en 17 bases e instalaciones a unos 200 efectivos en la remota base espacial de Pituffik. Situada en el noroeste de la isla, esa instalación respalda operaciones de alerta de misiles, defensa antimisiles y vigilancia espacial para Estados Unidos y la OTAN.

Trump dijo el mes anterior que Estados Unidos iniciaría de inmediato el proceso para desarrollar una presencia militar importante en lugares apropiados, y mencionó la construcción de dos bases de gran relevancia. La declaración se enmarca en el acuerdo de seguridad firmado con Dinamarca y Groenlandia, aunque la información disponible no especifica dónde estarían esas bases ni ofrece un calendario para su construcción.

Así, la noticia reúne dos asuntos relacionados, pero distintos: el interés por los recursos naturales y el refuerzo de la posición militar estadounidense en el Ártico. El acuerdo reciente se ocupa de la seguridad y contempla dos nuevas bases estadounidenses, mientras que no entrega derechos especiales para explorar petróleo, gas o minerales; la promesa de Trump no elimina esa diferencia.

Por ahora, el anuncio no demuestra que la extracción vaya a comenzar ni que haya proyectos listos para pasar a una fase comercial. La riqueza mineral y los posibles hidrocarburos explican el interés internacional en Groenlandia, pero el hielo, la geología, la falta de infraestructura, la suspensión de nuevas licencias de petróleo y gas y el marco político del territorio siguen siendo obstáculos centrales para convertir ese potencial en producción.


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