Por Canuto  

En una entrevista reciente, Scott Nolan, ex ingeniero de SpaceX y actual CEO de General Matter, trazó un plan para resucitar la industria nuclear estadounidense. Nolan, socio en el Founders Fund de Peter Thiel, explicó por qué la independencia energética de Estados Unidos depende del uranio enriquecido en casa y cómo esto podría abaratar la energía para la era de la inteligencia artificial.
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  • Scott Nolan, de Founders Fund, advierte que EE. UU. perdió toda su capacidad de enriquecimiento de uranio y ahora depende de Rusia.
  • Su compañía, General Matter, construye una planta en Kentucky para suplir la creciente demanda de los reactores nucleares modulares (SMR).
  • Asegura que la energía nuclear, si se produce en masa en fábricas, podría costar menos de 3 centavos de dólar por kilovatio hora.


Scott Nolan no es un extraño a los proyectos de alto riesgo. Ex ingeniero de SpaceX, socio en Founders Fund y ahora al frente de una startup de enriquecimiento de uranio, General Matter, tiene una misión clara: reindustrializar Estados Unidos con energía nuclear masiva y barata.

La hoja de ruta de Nolan fue detallada en una conversación con Joe Lonsdale, cofundador de Palantir, en el episodio del 5 de junio de 2026 de su programa American Optimist. Allí, el ejecutivo explicó por qué la energía nuclear, y no solo la solar o el gas natural, será el pilar para alimentar los centros de datos de inteligencia artificial (IA) y la manufactura avanzada.

De SpaceX a la fisión nuclear

Antes de fundar General Matter, Nolan fue testigo de cómo se construyen cohetes desde cero. Se unió a SpaceX como pasante en 2003, cuando la compañía apenas contaba con unas 30 personas. “Leí el manual del empleado y en la primera página decía: esto no es un experimento científico”, recordó en la entrevista con Lonsdale.

Esa experiencia le enseñó una lección fundamental: la optimización del costo y el tiempo es la clave. Ahora aplica la misma filosofía a la producción de combustible nuclear. “En SpaceX, cada día en tierra costaba una fortuna. Si podías acelerar el cronograma en un día, valía la pena gastar más. La misma lógica aplica aquí”, afirmó.

El cuello de botella atómico de Estados Unidos

El renacimiento nuclear tiene un problema geopolítico. Estados Unidos carece de capacidad de enriquecimiento de uranio a escala comercial. “En la década de 1980, teníamos más del 80 % de la capacidad global de enriquecimiento”, señaló Nolan a Lonsdale. “Hoy tenemos que importar de Rusia”.

La paradoja es histórica. Tras la caída del Muro de Berlín, Washington desmanteló su infraestructura y optó por comprar uranio ruso de ojivas nucleares desmanteladas, en un programa llamado ‘Megatones a Megavatios’. La última planta de enriquecimiento estadounidense cerró en 2013. Ahora, la nación que inventó la energía atómica es dependiente de su rival estratégico.

General Matter se ha propuesto solucionar ese eslabón perdido. La empresa está construyendo una instalación de enriquecimiento en el oeste de Kentucky, justo donde operaba la última planta que se cerró. El proceso es complejo: el uranio se extrae, se convierte en gas, se enriquece mediante centrifugado y luego se solidifica en pastillas del tamaño de una uña, capaces de generar más energía que 100 barriles de petróleo.

China, la carrera de la IA y los 4.500 teravatios hora

La urgencia de Nolan está respaldada por datos contundentes. “En 2010, Estados Unidos y China estaban empatados en capacidad total de red eléctrica”, explicó a Lonsdale. “En los 15 años posteriores, la capacidad de China se ha triplicado. Añaden el equivalente a un Texas entero cada año”.

Para Nolan, esa brecha energética es la madre de todas las batallas industriales. La IA generativa, los vehículos eléctricos y la relocalización de fábricas (reshoring) están disparando una demanda eléctrica que la red actual no puede satisfacer. Según su análisis, la energía nuclear no solo es la más limpia y segura, sino que tiene el potencial de ser la más barata si se escala correctamente.

“En los años 60 y 70, la energía nuclear costaba cerca de 3 centavos de dólar por kilovatio hora en dólares de hoy”, afirmó. El costo actual oscila entre 5 y 30 centavos según el estado. La meta es bajar de ese piso de 3 centavos mediante la fabricación en serie de reactores modulares (SMRs), que requieren uranio enriquecido al 19,75 %, un tipo de combustible conocido como HALEU (uranio de bajo enriquecimiento y alto ensayo).

El combustible HALEU y la seguridad pasiva

Los nuevos reactores avanzados buscan ser intrínsecamente seguros. General Matter se enfoca en un tipo de combustible encapsulado, en el que el uranio se recubre con carburo de silicio y circonio. “Son como semillas de amapola blindadas”, describió Nolan.

Esta cobertura soporta temperaturas superiores a los 1.000 grados Celsius y se autorregula. Si el reactor se calienta demasiado, el recubrimiento absorbe neutrones y reduce la reacción. Se elimina así el riesgo de fusión del núcleo. El reto es que estas pequeñas partículas necesitan mucho más enriquecimiento que el combustible tradicional, lo que aumenta la presión sobre la cadena de suministro de General Matter.

Licencias, construcción y el modelo SpaceX

La hoja de ruta de General Matter no está exenta de obstáculos. La empresa debe coordinar ocho frentes de trabajo en simultáneo: desde la licencia nuclear hasta la manufactura y la construcción. Nolan declaró que su equipo gestiona todo de forma interna, emulando el modelo de Tesla y SpaceX.

“No puedes subcontratar la construcción. Tienes que tener tu propio equipo de ingeniería, compras y construcción”, dijo. Actualmente, 20 personas lideran el proyecto en Kentucky. La Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés), bajo los nuevos mandatos ejecutivos firmados en 2025, se ha comprometido a tramitar licencias de instalaciones de ciclo de combustible en 12 meses.

En enero de 2026, General Matter recibió un contrato por hitos de USD $900 millones del Departamento de Energía (DOE). Es un contrato de precio fijo, no de “costo más tarifa” como los antiguos programas del sector aeroespacial que Nolan criticó con dureza. Además, el Export Import Bank (EXIM) ha emitido una carta de intención para respaldar contratos con servicios públicos de Japón y Corea del Sur.

Abundancia más allá de la Tierra

El alcance de la fisión no se limita al planeta. Nolan confirmó en la entrevista su respaldo a los planes de la NASA para probar propulsión iónica nuclear en el espacio en 2028 y para instalar reactores en la superficie lunar. “Si piensas en cómo alimentar la cara oculta de la Luna, lo nuclear es la única respuesta sensata”, razonó.

En el fondo, Nolan es un optimista radical del crecimiento. Cree que una energía más barata que el agua embotellada haría posible reflotar la industria del acero y el aluminio, construir fábricas inteligentes y multiplicar la prosperidad global. “La gente tendrá la capacidad de construir castillos si quiere; solo necesitan que la energía y la IA trabajen en conjunto”, bromeó con Lonsdale.

En el corto plazo, el objetivo es estar en línea antes de 2030, justo cuando los hiperescaladores de centros de datos y las flotas de SMRs empiecen a exigir combustible HALEU a escala comercial. “El próximo cuarto de milenio va a ser aún más transformador que los últimos 250 años”, sentenció Nolan. “Vamos a tener el futuro de ciencia ficción que nos prometieron, siempre y cuando no lo frenemos nosotros mismos”.


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