Por Canuto  

Los precios del petróleo cerraron a la baja este miércoles por el temor a nuevas subidas de tasas en Estados Unidos, en un mercado que también sigue de cerca la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín, en medio de la guerra con Irán y crecientes dudas sobre la estabilidad del suministro global.
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  • El Brent cayó 2% hasta USD $105,63, mientras el WTI retrocedió 1,14% hasta USD $101,02 por barril.
  • El mercado reaccionó a señales de la Reserva Federal sobre posibles alzas de tasas si la inflación no cede.
  • La reunión entre Trump y Xi, junto con la guerra con Irán y la situación en Ormuz, mantiene alta la tensión energética.


Los precios del petróleo cerraron en terreno negativo este miércoles, golpeados por la preocupación de los inversores ante una posible subida de tasas de interés en Estados Unidos y por la expectativa en torno a la reunión entre el presidente Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping en Pekín.

El repliegue se produjo en un contexto de alta sensibilidad para el mercado energético mundial. A la presión monetaria en Estados Unidos se suma la guerra con Irán, un conflicto que sigue alterando la producción en Oriente Medio y elevando los riesgos sobre una ruta clave para el comercio petrolero global, el estrecho de Ormuz.

El crudo Brent terminó la jornada con una caída de USD $2,14, equivalente a 2%, para cerrar en USD $105,63 por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, perdió USD $1,16, o 1,14%, hasta ubicarse en USD $101,02.

La sesión había comenzado bajo la influencia de nuevos datos de inflación en Estados Unidos y de comentarios de la Reserva Federal. Ambos factores reforzaron la idea de que el banco central podría endurecer su política monetaria si las presiones sobre los precios no disminuyen en los próximos meses.

La Fed y la inflación enfrían el mercado

La presidenta de la Reserva Federal de Boston, Susan Collins, dijo el miércoles que la entidad podría necesitar subir las tasas de interés si las presiones inflacionarias no ceden. Su comentario fue interpretado por el mercado como una señal de que la guerra ha comenzado a pesar sobre la economía estadounidense.

En términos prácticos, un alza de tasas suele traducirse en mayores costos de financiamiento para hogares y empresas. Eso puede moderar el consumo, enfriar la actividad económica y, en consecuencia, reducir la demanda de energía, incluido el petróleo.

La inquietud de los operadores no surgió solo de las declaraciones de Collins. En abril, los precios al productor en Estados Unidos registraron su mayor aumento en cuatro años, impulsados por el fuerte encarecimiento de bienes y servicios durante la guerra con Irán.

A eso se sumó que los precios al consumidor del mismo mes subieron con fuerza por segundo mes consecutivo. Ese comportamiento produjo el mayor incremento anual de la inflación en casi tres años, lo que aumentó la presión sobre la Fed y elevó el nerviosismo en los mercados de materias primas.

Para lectores menos familiarizados con este vínculo, el petróleo no solo responde a problemas de oferta. También se mueve con fuerza por expectativas macroeconómicas. Si el mercado anticipa una economía más lenta por tasas más altas, suele descontar una demanda futura más débil, incluso si persisten riesgos geopolíticos graves.

Pekín entra en escena con la cumbre Trump-Xi

Otro foco central del mercado es la visita de Trump a Pekín. El mandatario estadounidense llegó este miércoles, un día después de afirmar que no creía necesitar la ayuda de China para poner fin a la guerra, aunque las perspectivas de un acuerdo de paz duradero seguían deteriorándose.

La reunión con Xi está prevista para el jueves y el viernes. El encuentro es observado con atención porque China es el mayor comprador de petróleo iraní, a pesar de la presión de las sanciones impulsadas por la administración Trump.

En este punto, la diplomacia y la energía quedan profundamente conectadas. Cualquier señal de coordinación entre Washington y Pekín podría alterar las expectativas sobre sanciones, comercio de crudo iraní y estabilidad del suministro en Asia, una región que concentra una parte decisiva de la demanda global.

Al mismo tiempo, la cumbre ocurre cuando Teherán ha reforzado su control sobre el estrecho de Ormuz. Esa vía marítima es uno de los puntos más delicados del mercado petrolero, ya que por allí transita una parte sustancial del crudo exportado desde Oriente Medio hacia el resto del mundo.

Janiv Shah, analista de Rystad, advirtió que “es probable que exista cierta rigidez estructural” en el mercado petrolero al menos durante el resto de este año. La frase resume bien el momento actual: incluso con correcciones diarias, el trasfondo sigue siendo de escasez relativa y alta fragilidad geopolítica.

Inventarios en EE. UU. y señales mixtas de oferta

Los datos semanales de inventarios en Estados Unidos ofrecieron una lectura mixta, aunque inicialmente impulsaron los futuros del petróleo. Según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, las existencias de crudo cayeron en 4,3 millones de barriles la semana pasada.

Esa reducción fue mayor a la esperada por analistas consultados por Reuters, que proyectaban una caída de 2,1 millones de barriles. En general, un descenso mayor al previsto puede sugerir una demanda sólida o una oferta más ajustada, lo que suele dar respaldo a los precios.

Las existencias de gasolina también disminuyeron en 4,1 millones de barriles. El consenso del mercado esperaba una baja de 2,9 millones, por lo que la cifra superó ampliamente las previsiones.

Sin embargo, las reservas de destilados, categoría que incluye diésel y combustible para calefacción, aumentaron en 0,2 millones de barriles. El mercado esperaba una caída de 2,7 millones, de modo que ese dato introdujo una nota menos alcista dentro del balance semanal.

En conjunto, estas cifras provocaron una reacción positiva transitoria en los futuros, pero no lograron revertir la presión dominante derivada de la política monetaria y de la incertidumbre geopolítica. El mercado parece estar ponderando más el riesgo macroeconómico inmediato que las señales puntuales de inventarios.

Guerra con Irán, OPEP e IEA mantienen el trasfondo alcista

La caída del miércoles se produjo después de una fuerte subida en la jornada previa. El martes, los precios del petróleo habían avanzado más de 3% a medida que se desvanecían las esperanzas de un alto el fuego duradero entre Estados Unidos e Irán, debilitando las perspectivas de reapertura del estrecho de Ormuz.

La tensión volvió a subir con nuevas declaraciones desde Teherán. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, afirmó el miércoles que Kuwait atacó de forma “ilegal” una embarcación iraní y detuvo a cuatro ciudadanos iraníes en el Golfo.

Araqchi añadió que Teherán exige su liberación y se reserva el derecho de responder. Aunque el incidente no cambió de inmediato los flujos globales de crudo, sí reforzó la percepción de riesgo en una zona donde cualquier confrontación adicional puede trasladarse rápidamente a los precios internacionales.

En paralelo, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo que cree que se está avanzando en las negociaciones con Irán para poner fin a las hostilidades. Su comentario llegó después de que Trump rechazara la última propuesta de Teherán por considerarla inaceptable.

El cuadro de fondo sigue siendo complejo. La OPEP recortó este miércoles su previsión de crecimiento de la demanda mundial de petróleo en 2026, una señal de cautela sobre el consumo futuro. Aun así, la Agencia Internacional de la Energía advirtió que la oferta global no cubriría la demanda total este año debido al daño que la guerra está causando sobre la producción de Oriente Medio.

Visto en conjunto, el mercado enfrenta fuerzas opuestas. Por un lado, tasas más altas e inflación amenazan con enfriar la economía y la demanda. Por otro, la guerra, el riesgo en Ormuz y la interrupción de la producción mantienen ajustada la oferta, lo que impide una caída más profunda de los precios.

Según reportó Reuters, esa combinación explica buena parte de la volatilidad reciente. El petróleo ya no se mueve solo por fundamentos clásicos de consumo y producción, sino también por la velocidad con la que cambian las expectativas políticas, diplomáticas y monetarias.

Para los mercados financieros, incluyendo a inversionistas en activos de riesgo como acciones, divisas y criptomonedas, el comportamiento del crudo sigue siendo un indicador clave. Cuando la energía sube por choques geopolíticos, la inflación puede resistirse a bajar, lo que complica el margen de acción de los bancos centrales y altera el apetito global por riesgo.


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