Las apuestas del mercado sobre una subida de tipos de la Reserva Federal la próxima semana aumentaron con fuerza, después de que los precios mayoristas y el petróleo mostraran nuevas señales de presión inflacionaria. Los operadores también comenzaron a contemplar otra subida antes de finalizar el año, mientras el banco central espera un último dato clave de inflación.
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- Las probabilidades de una subida de tipos de la Fed la próxima semana subieron al 70% según FedWatch de CME Group.
- El crudo Brent superó los USD 100 por barril en medio de la intensificación de las tensiones en torno al estrecho de Ormuz.
- Los mercados asignan cerca de 60% de probabilidad a otra subida en diciembre, antes de conocer el próximo dato del IPC.
⚠️ FedWatch eleva al 70% la probabilidad de una subida de tipos de la Fed la próxima semana, según CME.
El Brent supera los 100 dólares por las tensiones en Ormuz.
El mercado asigna casi 60% a otra subida en diciembre. El IPC será clave. pic.twitter.com/gUVXJidTMs
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 10, 2026
Las expectativas de una subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal la próxima semana aumentaron con fuerza, en un contexto marcado por el repunte de los precios mayoristas y el salto del petróleo por encima de USD 100 por barril. Los operadores también comenzaron a valorar una segunda subida antes de terminar el año, porque la presión inflacionaria parece extenderse desde las materias primas hacia las cadenas de suministro y los precios al consumidor.
El mercado de futuros elevó al 70% la probabilidad de un incremento de tipos durante la sesión matutina del jueves, según el indicador FedWatch de CME Group. La posibilidad de otra subida en diciembre se acercó al 60%, una señal de que los inversores ya no consideran el episodio inflacionario como un impacto transitorio limitado a la energía.
El mercado cambia sus apuestas
La modificación de las expectativas ocurrió después de que un informe mostrara un aumento de los precios mayoristas durante agosto. Aunque el dato mensual coincidió con las previsiones, su combinación con una revisión al alza del registro de julio y el encarecimiento del crudo reforzó la percepción de que la Fed podría necesitar una postura más restrictiva para contener la inflación.
El índice de precios al productor, conocido como PPI, avanzó 0,4% en agosto, después de que el aumento de julio fuera revisado al alza hasta 0,1%. Como consecuencia, la variación anual del indicador llegó a 5,4%, ligeramente por encima de lo esperado, y mostró que las presiones de costos siguen acumulándose antes de llegar al consumidor final.
El petróleo Brent superó brevemente la barrera de USD 100 por barril, mientras la intensificación de las tensiones en torno al estrecho de Ormuz inquietaba a los operadores de materias primas. El encarecimiento del crudo amenaza con elevar los costos de combustibles, transporte y producción, precisamente cuando el mercado intentaba evaluar si la inflación comenzaba a moderarse de manera sostenible.
Causas de movimientos recientes
(a) Catalizador confirmado: el repunte del petróleo estuvo asociado a la escalada de las tensiones en el estrecho de Ormuz. Según DW: “Precio del petróleo supera USD 100 por ataques en Ormuz”, Irán afirmó el 9 de septiembre que había atacado más de una decena de embarcaciones que intentaban atravesar ese paso estratégico. La interrupción o amenaza al tránsito marítimo ayuda a explicar el salto del Brent por encima de los USD 100.
(b) Explicación plausible para las apuestas de tipos: la combinación del PPI elevado, la revisión al alza del dato de julio y el encarecimiento de la energía pudo reforzar las expectativas de una política monetaria más restrictiva. Sin embargo, la subida del petróleo y el aumento de las probabilidades de una subida de la Fed son movimientos relacionados en el tiempo, no una prueba de causalidad directa. La decisión dependerá también del IPC, del mercado laboral y de las comunicaciones de los funcionarios del banco central.
La energía vuelve a complicar el panorama
Jeffrey Roach, economista jefe de LPL Financial, sostuvo que la prolongación del conflicto con Irán está haciendo que las presiones inflacionarias parezcan cada vez más arraigadas. Según su análisis, los inversores buscan un catalizador suficientemente fuerte para cambiar la narrativa sobre la inflación, pero la evolución del petróleo ya está ofreciendo un argumento para una respuesta más agresiva del banco central.
David Russell, jefe global de estrategia de mercado en TradeStation, afirmó que las presiones podrían aumentar porque el crudo y los productos refinados continuaron subiendo después de la recopilación de los datos de agosto. A su juicio, el repunte del petróleo, combinado con unas solicitudes de desempleo bajas, dificulta que la Fed decida no subir los tipos durante su próxima reunión.
La relevancia de la energía no depende únicamente del precio observado en las estaciones de servicio. Un petróleo más caro puede trasladarse a la logística, la fabricación, la agricultura y los servicios, de modo que el impacto inicial de una guerra sobre el crudo puede convertirse en una presión más amplia sobre los márgenes empresariales y los precios finales.
Ese mecanismo explica por qué los inversores están prestando atención tanto al PPI como al petróleo, incluso antes de conocer el nuevo índice de precios al consumidor. Una lectura moderada del IPC podría no ser suficiente para disipar los temores si las empresas siguen enfrentando costos mayoristas altos y si el crudo mantiene niveles capaces de reavivar la inflación durante los próximos meses.
La decisión del Banco Central Europeo también contribuyó a endurecer el tono de las expectativas globales. La institución anunció una subida de un cuarto de punto porcentual y elevó su pronóstico de inflación, al advertir que la guerra con Irán podría tener efectos económicos más profundos y provocar daños de mayor duración sobre los precios al consumidor.
El próximo dato será el IPC
Los responsables de política monetaria tendrán una última referencia importante antes de reunirse la próxima semana, cuando la Oficina de Estadísticas Laborales publique el índice de precios al consumidor el viernes por la mañana. El consenso de Dow Jones apunta a una inflación general anual de 3,4%, mientras que el indicador subyacente, que excluye alimentos y energía, se ubicaría en 2,4%.
La Fed, sin embargo, utiliza como referencia oficial el índice de precios de gastos de consumo personal, conocido como PCE, para valorar la evolución de la inflación. El PCE subyacente registró 3,3% en julio y el índice general alcanzó 3,7%, mientras el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiteró recientemente que ese indicador constituye la vara principal del banco central.
Stephen Juneau, economista senior para Estados Unidos de Bank of America, estimó que el PCE subyacente estaría siguiendo una tasa mensual de 0,26% a partir de la lectura de agosto del PPI. El cálculo se redondearía a 0,3%, aunque el economista advirtió que el resultado podría cambiar de forma significativa después de que se conociera el IPC.
Juneau señaló que, si la estimación resulta correcta, el dato ofrecería luz verde para una subida durante la reunión de la próxima semana. Bank of America mantiene una de las previsiones más agresivas de Wall Street y espera tres subidas en las próximas reuniones, una proyección que permanece fuera del consenso reflejado actualmente por los futuros de tipos.
Una lectura débil no resolvería todas las dudas
Peter Boockvar, director de inversiones de One Point BFG Wealth Partners, advirtió que incluso un IPC débil podría interpretarse de otra manera. En su opinión, el resultado podría mostrar simplemente que las empresas tienen mayores dificultades para trasladar sus costos elevados a los consumidores, en lugar de demostrar que las presiones inflacionarias desaparecieron.
Boockvar sostuvo que quienes observan únicamente los precios al consumidor para construir sus pronósticos sobre la inflación y los tipos de interés están dejando fuera una parte importante del panorama. Para el estratega, el PPI constituye una evidencia de que el problema continúa recorriendo toda la cadena de suministro, desde los insumos hasta los bienes y servicios finales.
La diferencia entre ambos indicadores resulta especialmente importante para los mercados financieros. El IPC refleja el precio que enfrentan los consumidores, mientras el PPI permite observar con mayor anticipación parte de los costos que soportan productores y proveedores, por lo que una brecha temporal entre ambos puede retrasar la transmisión de la inflación.
Los operadores deberán evaluar el próximo dato junto con el comportamiento del petróleo, las condiciones del mercado laboral y la orientación de los funcionarios de la Fed. La noticia no garantiza una subida de tipos, pero sí muestra que el equilibrio de riesgos cambió de forma visible y que una decisión más dura cuenta ahora con un respaldo considerable en los mercados.
Qué significa para los mercados
Una subida de tipos suele aumentar el atractivo relativo de los activos denominados en dólares y elevar el costo de financiación para empresas, hogares e inversores. Si el mercado empieza a descontar dos movimientos adicionales en lugar de uno, los rendimientos de los bonos pueden subir y las valoraciones de activos de mayor riesgo pueden enfrentar una presión renovada.
El efecto también puede extenderse a las criptomonedas y a otros activos sensibles a la liquidez, aunque la información analizada no proporciona una previsión concreta para BTC, ETH u otros tokens. En un escenario de política monetaria más restrictiva, los inversores suelen revisar sus posiciones especulativas y exigir mayores retornos para mantener exposición a activos volátiles.
Para el dólar, una Fed más agresiva podría representar respaldo adicional si las expectativas de tipos estadounidenses se separan de las de otras economías. Sin embargo, el resultado dependerá de la magnitud del shock energético, de la respuesta de otros bancos centrales y de si la inflación subyacente confirma o contradice la presión observada en los precios mayoristas.
La publicación del IPC será, por tanto, el siguiente punto de control para las apuestas del mercado. Una cifra superior a lo previsto podría consolidar la probabilidad de una subida inmediata y fortalecer las expectativas de diciembre, mientras un dato más suave tendría que compensar el PPI elevado y el petróleo por encima de USD 100 para cambiar de manera convincente la narrativa.
La información fue reportada por CNBC, que destacó el aumento de las probabilidades calculadas por FedWatch y la influencia combinada del PPI, el petróleo y las decisiones de otros bancos centrales. El dato decisivo llegará con el IPC del viernes, aunque la Fed también deberá valorar el PCE, la evolución laboral y el riesgo de que el conflicto en Medio Oriente prolongue la presión sobre los precios.
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