Por Canuto  

El director del FBI, Kash Patel, afirma que el uso de inteligencia artificial en la agencia aumentó 605% desde su llegada. Los casos aprobados, los contratos tecnológicos y las nuevas herramientas de análisis muestran una expansión real, mientras crecen las preguntas sobre supervisión, privacidad y acceso a modelos privados.

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  • Kash Patel atribuyó a su gestión un aumento de 605% en el uso de IA dentro del FBI, sin explicar la base de cálculo.
  • La agencia pasó de 50 casos de uso de IA registrados en 2025 a 139 aprobados según una declaración posterior de Katie Noyes.
  • El FBI busca ampliar su infraestructura con una solicitud de servidores de IA por USD $88 millones y cooperación directa con grandes empresas tecnológicas.

 


El director del FBI, Kash Patel, afirmó en una entrevista con Fox News que el uso de inteligencia artificial dentro de la agencia aumentó 605% desde que asumió el cargo. La declaración presenta a la IA como una herramienta central para clasificar grandes volúmenes de información, seguir pistas y responder ante amenazas criminales, pero deja abierta una pregunta esencial: ¿qué métrica utiliza el FBI para calcular ese crecimiento?

Patel sostuvo que la inteligencia artificial, cuando se utiliza de manera legal, resulta fundamental para organizar datos y apoyar investigaciones complejas. También atribuyó a estas herramientas un papel decisivo en el seguimiento de una pista que permitió detener un tiroteo en Carolina del Norte, además de señalar que la tecnología habría contribuido en aproximadamente media docena de casos similares en otros estados desde su llegada a la dirección.

El problema no radica en que una agencia policial utilice modelos capaces de reconocer patrones, resumir documentos o relacionar información dispersa. Esas funciones encajan naturalmente con investigaciones que producen miles de mensajes, llamadas, registros y denuncias, aunque el uso de IA también exige controles sobre errores, sesgos, privacidad y decisiones que puedan afectar a ciudadanos.

La cifra de 605% resulta difícil de contrastar porque Patel no precisó si se refiere al número de herramientas, a la cantidad de investigaciones asistidas, al volumen de consultas, al gasto tecnológico o a otra variable interna. Sin una base de comparación y un periodo de referencia claramente definidos, el porcentaje funciona como una afirmación política más que como un indicador verificable del despliegue tecnológico.

Una expansión que sí aparece en los registros

Los datos disponibles sugieren que el FBI está ampliando el uso de sistemas de inteligencia artificial, aunque no confirman por sí solos el aumento mencionado por Patel. Un inventario de casos de uso de IA del Departamento de Justicia correspondiente a 2025 registró 50 aplicaciones atribuidas al FBI, de las cuales nueve fueron clasificadas como de alto impacto.

La evolución posterior apunta a una aceleración. Katie Noyes, directora de IA del FBI, declaró en agosto que la agencia tenía 139 casos de uso aprobados, una cifra casi tres veces superior a la registrada en enero y muy por encima del inventario de 2025, aunque las fechas y los criterios de cada recuento no necesariamente son idénticos.

La diferencia entre contar casos aprobados y medir el uso efectivo de una herramienta es importante para interpretar cualquier porcentaje. Un caso puede corresponder a una prueba, un sistema en desarrollo o una aplicación operativa, por lo que el número de autorizaciones no revela automáticamente cuántas investigaciones utilizan IA ni con qué frecuencia.

La expansión también se observa en el acceso a productos comerciales. El año pasado, la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos aprobó Claude, Gemini y ChatGPT como productos autorizados para agencias gubernamentales, mientras que en mayo el Pentágono alcanzó acuerdos con ocho empresas de inteligencia artificial.

Infraestructura, proveedores y cooperación

La capacidad de procesar información a escala requiere una infraestructura considerable, y el FBI parece estar preparándose para aumentarla. Hace algunos meses, la agencia publicó un documento de adquisiciones que solicitaba propuestas para servidores de IA por un valor de USD $88 millones, una señal de que busca ampliar sus servicios y no limitarse a proyectos experimentales.

En una audiencia del Senado celebrada el 15 de septiembre, Patel afirmó que puede comunicarse directamente con los directores ejecutivos de los principales actores de la industria tecnológica. Según su declaración, cada uno de ellos habría atendido solicitudes del FBI y colaborado con la agencia en asuntos relacionados con la aplicación de la ley.

Patel sostuvo además que el acceso a los modelos de los proveedores facilitaría la lucha contra delitos asistidos por IA. Su argumento parte de que organizaciones criminales están desarrollando sus propios modelos con ayuda de ataques de destilación, una técnica que puede permitir extraer capacidades o comportamientos de un sistema avanzado para reproducirlos en otro modelo.

La cooperación entre empresas privadas y organismos policiales puede acelerar la respuesta ante amenazas, pero también plantea preguntas sobre los límites de esa relación. El acceso directo a modelos comerciales, los criterios para compartir información y la supervisión de las solicitudes deberían quedar documentados para evitar que la eficacia operativa sustituya las garantías legales.

Del análisis criminal a los riesgos de la IA

El FBI incorporó un descriptor específico para clasificar delitos relacionados con inteligencia artificial, una decisión que refleja la aparición de nuevas modalidades de fraude y abuso. En su informe más reciente sobre delitos en internet, la agencia destacó la inversión, el romance y el empleo como áreas frecuentes de actividad maliciosa vinculada con estas tecnologías.

La IA puede facilitar estafas de inversión con mensajes personalizados, falsos perfiles sentimentales o propuestas laborales inexistentes, porque permite producir contenido convincente con rapidez. Para una agencia de investigación, esa escala convierte la clasificación de señales y la correlación entre denuncias en tareas especialmente atractivas para sistemas automatizados.

En un artículo de opinión publicado en mayo, Patel afirmó que las herramientas de IA, incluido el reconocimiento facial, contribuyeron a un aumento de 30% en la localización de niños desaparecidos y de 20% en los arrestos por abuso infantil. Esas cifras fueron presentadas como resultados asociados a la tecnología, pero la información disponible no detalla el método utilizado para aislar el efecto de la IA frente a otros factores de investigación.

Patel también escribió que el FBI emplea nuevas herramientas para generar transcripciones de llamadas, producir resúmenes concisos y relacionar contactos con otras denuncias. A su juicio, los mensajes obtenidos mediante una orden de registro pueden tardar semanas en ser procesados por un equipo de analistas, mientras que un sistema automatizado puede revisar ese material con mucha mayor rapidez.

La cifra de 605% queda pendiente de una base

La información disponible permite concluir que el FBI está incorporando más herramientas, aprobando más casos de uso y buscando mayor capacidad de cómputo para sus operaciones. También muestra que la agencia considera la IA un recurso relevante frente a investigaciones que involucran grandes volúmenes de datos y delitos que aprovechan modelos generativos.

Sin embargo, ninguno de esos elementos demuestra por sí mismo que el uso de IA haya aumentado exactamente 605% desde la llegada de Patel. Para validar esa afirmación haría falta conocer el valor inicial, la definición de uso, el periodo analizado y si el cálculo incluye aplicaciones aprobadas, pruebas internas, contratos o investigaciones efectivamente asistidas.

Tom’s Hardware destacó que existen pocas cifras públicas capaces de explicar con precisión cuánto y cómo utiliza IA el FBI. La publicación también relacionó la afirmación del director con los registros del Departamento de Justicia, las declaraciones de Noyes, la disponibilidad de modelos comerciales y la solicitud de infraestructura por USD $88 millones.

El debate no terminará con la publicación de un nuevo porcentaje, porque la expansión de la IA policial exige transparencia continua. Mientras el FBI profundiza su cooperación con proveedores y acelera el procesamiento de evidencia, la confianza pública dependerá de que pueda explicar qué sistemas usa, qué errores cometen, quién los supervisa y qué controles protegen los derechos de las personas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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