Por Canuto  

Un estudio de economistas vinculados a Stanford estima que el impuesto a los multimillonarios podría recaudar mucho menos de lo que esperan sus promotores y que las salidas de grandes fortunas elevarían las pérdidas fiscales futuras. Otros análisis ofrecen pronósticos distintos mientras California se prepara para votar la Proposición 40.
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  • Los economistas Benjamin Jaros y Joshua Rauh calculan una recaudación de entre USD 28.000 millones y USD 36.000 millones, frente a los USD 100.000 millones que esperan los partidarios.
  • Su análisis proyecta que las salidas de multimillonarios podrían reducir ingresos fiscales futuros y generar una pérdida neta de USD 38.900 millones en dólares actuales.
  • Otros economistas y la Oficina del Analista Legislativo de California presentan estimaciones menos pesimistas; la votación está prevista para el 3 de noviembre.


California debate si un impuesto a los multimillonarios terminaría costándole ingresos

California votará el 3 de noviembre sobre la Proposición 40, una iniciativa que establecería un impuesto único del 5% a ciertos contribuyentes con activos sujetos a la medida valorados en más de USD 1.000 millones. La guía oficial del votante de California señala que los ingresos se destinarían principalmente a la atención médica. Sus promotores sostienen que la medida podría recaudar USD 100.000 millones, pero dos economistas vinculados a Stanford advierten que el resultado fiscal total podría ser negativo.

Benjamin Jaros y Joshua Rauh estiman que el gravamen recaudaría alrededor de USD 30.000 millones, con un rango de USD 28.000 millones a USD 36.000 millones. Su cálculo no se limita a lo que entraría inicialmente a las arcas públicas: también considera posibles pérdidas futuras de impuestos sobre la renta si multimillonarios abandonan California y el riesgo de que los tribunales anulen la medida.

Qué propone la Proposición 40 y cuánto podría recaudar

La propuesta se aplicaría a quienes fueran residentes de California el 1 de enero de 2026 y pagarían el impuesto en 2027. Quienes opten por distribuir los pagos a lo largo de cinco años afrontarían un monto mayor, mientras que los bienes raíces, las pensiones y la mayoría de las cuentas de jubilación quedarían generalmente fuera de la base gravable.

Ese calendario importa porque la residencia fiscal se determina en una fecha concreta, no únicamente por el anuncio público de una mudanza. Por ello, informar que alguien se trasladó fuera del estado no basta para establecer si debe pagar el impuesto: también cuentan su situación y sus vínculos con California al comienzo de 2026, un matiz que influye en las estimaciones sobre quiénes integran la base imponible.

En un documento de trabajo publicado este mes por la National Bureau of Economic Research, Jaros y Rauh sostienen que las salidas de multimillonarios ya habrían reducido casi un 30% de la base potencial. Para elaborar su estimación, recurrieron a las clasificaciones de multimillonarios de Forbes, informes inmobiliarios y anuncios públicos de reubicación, y luego descontaron el efecto de una posible invalidación judicial del gravamen.

El análisis identifica siete multimillonarios que anunciaron públicamente su traslado fuera de California y cuya riqueza conjunta rondaría los USD 540.000 millones, según CBS News, que citó el estudio. Entre ellos figuran Peter Thiel y los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, aunque los anuncios por sí solos no prueban que todos hayan dejado de ser residentes fiscales en la fecha que define la iniciativa.

El cálculo de las pérdidas futuras y las objeciones

La principal preocupación de los investigadores es que el dinero recaudado una sola vez no necesariamente compense los ingresos tributarios que el estado dejaría de recibir en los años siguientes. Según su modelo, las salidas de multimillonarios podrían reducir los ingresos fiscales de California entre USD 1.000 millones y USD 3.500 millones cada año; si el efecto persistiera indefinidamente, el déficit futuro superaría la recaudación inicial en USD 38.900 millones, expresados en dólares actuales.

Los autores realizaron 100.000 simulaciones con distintos supuestos de recaudación y tasas de descuento, y el 85% concluyó que California sufriría una pérdida neta. Se trata de proyecciones, no de dinero que el estado ya haya dejado de percibir, y el resultado depende de condiciones futuras que podrían cambiar, entre ellas la duración del efecto migratorio y la recaudación efectiva del impuesto.

La nueva estimación representa un panorama más desfavorable que un análisis anterior de Hoover, también elaborado por Jaros y Rauh, que proyectaba alrededor de USD 40.000 millones de ingresos y una pérdida neta de USD 25.000 millones. En esta evaluación, los economistas reducen la recaudación esperada y amplían el impacto fiscal que atribuyen a los posibles traslados, además de incorporar el riesgo legal como un descuento sobre lo que finalmente ingresaría.

El sindicato SEIU–United Healthcare Workers West, patrocinador de la iniciativa, cuestionó la investigación y dijo a CBS News que la Proposición 40 busca evitar el colapso del sistema de atención médica de California. Los promotores, por su parte, defienden la capacidad del gravamen para generar recursos extraordinarios; el debate enfrenta así una promesa de financiación sanitaria con un cálculo que incorpora las posibles consecuencias sobre otras fuentes de ingresos estatales.

Otros pronósticos y el desacuerdo entre economistas

Un estudio distinto de la National Bureau of Economic Research, firmado por Jasper Boll, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, llega a una conclusión menos pesimista sobre los efectos migratorios. Incluso bajo un escenario extremo en el que todos los multimillonarios dejaran California de forma permanente, calcula que las pérdidas acumuladas del impuesto sobre la renta tardarían unos 25 años en igualar el aumento propuesto de USD 100.000 millones.

Saez asesoró de manera no solicitada el diseño de la medida y, en una revisión de agosto, los autores elevaron de USD 4.100 millones a USD 4.300 millones su estimación de los impuestos estatales sobre la renta pagados por multimillonarios californianos en 2025. También cuestionaron el enfoque de Stanford por tratar el gravamen sobre el patrimonio como un cobro único y, a la vez, asumir que la migración que este provocaría sería permanente.

Según ese argumento, si California no introduce nuevos impuestos sobre la riqueza, algunos multimillonarios podrían regresar con el tiempo y las fortunas creadas posteriormente podrían ampliar de nuevo la base tributaria. La diferencia entre los estudios no consiste solo en cuántas personas se mudarían, sino también en cuánto durarían esos traslados y si el estado podría recuperar ingresos cuando cambien las decisiones de residencia o surjan nuevas grandes fortunas.

La Oficina del Analista Legislativo de California ofrece una tercera perspectiva: espera que el impuesto genere decenas de miles de millones de dólares durante varios años y que la reducción anual de los ingresos por impuestos sobre la renta sea potencialmente inferior a USD 1.000 millones. Ninguna de estas proyecciones determina por sí sola el resultado, pero muestran que el cálculo depende tanto del monto inicial recaudado como de las respuestas de los contribuyentes y de las decisiones judiciales.

Una batalla política costosa antes de la votación

La disputa también se refleja en el gasto electoral. Según divulgaciones de financiación de campañas revisadas por The Guardian, multimillonarios del sector tecnológico han recaudado más de USD 340 millones para oponerse a la medida y respaldar iniciativas relacionadas; Sergey Brin, el mayor donante mencionado, ha aportado más de USD 100 millones.

Entre los demás donantes citados figuran Eric Schmidt, ex CEO de Google, Peter Thiel, cofundador de Palantir, Patrick Collison, CEO de Stripe, y Tony Xu, CEO de DoorDash. La campaña contraria gastó al menos USD 21,2 millones solo durante los primeros 19 días de septiembre, una inversión que subraya el peso político y económico de la propuesta antes de que los votantes decidan.

El gobernador Gavin Newsom también rechaza el impuesto y sostiene que podría empujar fuera del estado a residentes adinerados y a los pagos de impuestos sobre la renta que generan. El 9 de octubre respaldó la Proposición 42, una medida financiada por Brin que prohibiría impuestos retroactivos y vetaría nuevos impuestos estatales sobre la propiedad personal, lo que bloquearía efectivamente la Proposición 40 si entra en vigor.

Newsom ha defendido, en cambio, un impuesto mínimo de alcance nacional para estadounidenses con más de USD 100 millones. La Proposición 42 y una segunda iniciativa de contrapeso, la Proposición 41, podrían cada una impedir la aplicación del impuesto a los multimillonarios si obtienen más votos favorables que la Proposición 40, de modo que la aprobación de esta última no resolvería por sí sola el futuro de la medida.

La votación también enfrenta señales de apoyo y rechazo

Los electores parecen divididos sobre la propuesta: una encuesta reciente del Citrin Center y Politico encontró que el 46% de los votantes probables la apoya y el 43% se opone. La diferencia refleja una disputa entre quienes ven en el impuesto una fuente de recursos para la atención médica y quienes temen que la medida altere la residencia de los contribuyentes más ricos y reduzca ingresos públicos a largo plazo.

El debate se produce mientras aumenta la concentración de riqueza en Estados Unidos. Según datos de la Reserva Federal, el 1% más rico de los hogares poseía un récord del 32,5% del patrimonio neto total del país en el segundo trimestre de 2026, frente al 31,1% de un año antes; la mitad inferior de los hogares tenía el 2,3%, por debajo del 2,4% registrado en el mismo periodo comparativo.

No todos los multimillonarios respaldan la salida o la oposición a la medida. Jensen Huang, CEO de Nvidia y residente de California desde hace mucho tiempo, dijo que se sentiría cómodo pagando un estimado de USD 8.000 millones distribuidos en cinco años y calificó esa posibilidad como un privilegio; además, ha instado a la gente a mudarse a California en vez de marcharse.

La votación está prevista para el 3 de noviembre, pero incluso una victoria de la Proposición 40 podría no bastar para que el impuesto entre en vigor, debido a las medidas competidoras y a eventuales impugnaciones judiciales. Determinar si el estado termina mejor o peor podría tomar años, pues dependerá de la recaudación efectiva, la residencia fiscal de los contribuyentes y la evolución de los ingresos que el gravamen podría desplazar.


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