Por Canuto  

Goldman Sachs recortó en USD $500 por onza su objetivo de cierre de año para el oro, al asumir que la Reserva Federal no relajará su política en 2026. Aunque mantiene una visión estructuralmente alcista, advirtió que el metal enfrenta presión a corto plazo por tasas altas, menores flujos hacia ETF y la posibilidad de un tono monetario aún más agresivo.

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  • Goldman Sachs redujo su meta de fin de año para el oro a USD $4.900 por onza, frente a su previsión anterior.
  • El ajuste responde al retraso esperado en los recortes de tasas de la Fed y a menores entradas previstas en ETF respaldados por oro.
  • Si la Fed termina subiendo tasas, los analistas del banco ven un escenario de USD $4.400 por onza al cierre del año.

 


El gigante de Wall Street Goldman Sachs recortó en USD $500 por onza su pronóstico de fin de año para el oro, en un ajuste que refleja una lectura más dura sobre la política monetaria de Estados Unidos. El nuevo objetivo para diciembre quedó en USD $4.900 por onza.

El cambio no elimina la expectativa de ganancias para el metal en la segunda mitad del año. Sin embargo, sí indica que el avance proyectado ahora sería menor al que el banco anticipaba previamente.

Para entender el trasfondo, conviene recordar que el oro suele beneficiarse cuando el mercado espera tasas de interés más bajas. Eso ocurre porque un entorno monetario más flexible reduce el atractivo relativo de activos que sí pagan rendimiento.

En este caso, el detonante del recorte fue una visión de que la Reserva Federal podría no relajar su política en 2026. Esa expectativa golpea uno de los argumentos más importantes que habían apoyado la narrativa alcista del oro en Wall Street.

Según una nota de los analistas Lina Thomas y Daan Struyven, la postura del banco sigue siendo favorable en términos estructurales. Aun así, el mensaje inmediato es más prudente y reconoce riesgos concretos para el corto plazo.

Los analistas resumieron esa posición con una frase clara. Dijeron que sus opiniones sobre el precio del oro siguen siendo “estructuralmente constructivas pero tácticamente cautelosas, con riesgo de baja a corto plazo y riesgo al alza a mediano plazo”.

Un ajuste que cambia el tono, no la tesis de fondo

Goldman ha sido una de las voces más visibles y consistentemente optimistas sobre el oro en los últimos años. Por eso, el recorte de su meta representa un cambio de tono que no pasó desapercibido en el mercado.

La firma ya había hecho varios pronósticos alcistas sobre el lingote. Entre ellos destacó su consejo a inversionistas a finales de 2024, cuando recomendó “ir por el oro” y acertó al anticipar un repunte importante.

Esa trayectoria explica por qué el nuevo ajuste luce más como una moderación táctica que como un abandono de la tesis alcista. El banco sigue viendo factores de soporte, pero ahora reconoce que el camino podría ser más accidentado.

El metal precioso ha enfrentado dificultades en los últimos meses. La guerra en Medio Oriente elevó inicialmente los precios de la energía y eso reforzó las expectativas de una política monetaria más estricta.

Cuando la energía sube y la inflación amenaza con permanecer elevada, los bancos centrales tienen menos espacio para recortar tasas. Esa dinámica suele afectar al oro, incluso cuando persiste la demanda por refugio.

En la semana más reciente, la Reserva Federal dejó las tasas sin cambios. No obstante, los responsables de política monetaria expresaron un apoyo creciente a realizar aumentos de tasas este mismo año.

Ese giro endureció aún más el entorno para el oro. También reforzó la idea de que los inversionistas podrían tener que convivir con condiciones financieras ajustadas durante más tiempo del previsto.

La Fed de Kevin Warsh y el impacto sobre el oro

Otro elemento central en el análisis es el liderazgo del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh. Según el reporte citado por Bloomberg, Warsh se comprometió a restaurar la estabilidad de precios.

Esa promesa fue leída como una señal de firmeza monetaria. También ayudó a reducir, al menos por ahora, las preocupaciones sobre una eventual pérdida de independencia del banco central.

Goldman indicó que esa percepción se apoya en la “sorprendentemente agresiva” primera reunión de la Fed bajo el mando de Warsh. El comentario sugiere que el mercado esperaba un arranque menos duro del nuevo presidente.

Warsh fue nombrado por el presidente Donald Trump. Su ascenso ocurrió después de que Trump criticara repetidamente a su antecesor por no recortar las tasas lo suficiente. Ese contexto político había alimentado dudas sobre si la Fed podría inclinarse hacia una postura más flexible. Pero la primera reunión bajo Warsh pareció enviar el mensaje opuesto.

Para los analistas de Goldman, si la Fed terminara subiendo las tasas, la demanda de oro como cobertura de política macro podría desvanecerse de manera más persistente. En ese escenario, proyectan un precio de USD $4.400 por onza para fin de año.

La advertencia no es menor porque introduce un riesgo bajista más severo que el simple recorte base a USD $4.900. En otras palabras, la tesis alcista todavía existe, pero ya no domina sin resistencia el panorama inmediato.

ETF, recortes postergados y un mercado menos favorable

La reducción del pronóstico también estuvo impulsada por una previsión más baja para las entradas a fondos cotizados en bolsa respaldados por oro. Ese detalle importa porque los ETF suelen ser un canal clave de demanda financiera para el metal.

Si los inversionistas ven menos probable una baja de tasas, el incentivo para aumentar exposición a oro mediante ETF puede enfriarse. Eso resta fuerza a una fuente de compra que había sido relevante en otros tramos del ciclo.

Goldman explicó que este ajuste en los flujos esperados se produjo después de que sus economistas aplazaran las expectativas de recortes en Estados Unidos. Ahora esperan esos recortes para junio y diciembre del próximo año.

Antes, el banco preveía reducciones en diciembre de 2026 y marzo de 2027. Ese desplazamiento del calendario luce pequeño en apariencia, pero tiene implicaciones importantes para la valuación de activos sensibles a tasas.

El mercado del oro reacciona no solo al nivel absoluto de las tasas, sino también a la velocidad con la que cambia la trayectoria esperada de la Fed. Por eso, una postergación en los recortes puede traducirse en presión inmediata sobre el precio.

En este contexto, los inversionistas deben mirar tanto las decisiones efectivas de la Fed como la evolución de las expectativas. A veces, la revisión del calendario pesa casi tanto como un movimiento real en la tasa de referencia.

Desde una perspectiva más amplia, el caso del oro también interesa a quienes siguen Bitcoin y otros activos alternativos. Ambos suelen entrar en la conversación cuando aumentan las dudas sobre inflación, tasas reales y credibilidad monetaria.

Sin embargo, el comportamiento de cada activo puede diferir bastante. El oro tiene una base institucional más profunda en reservas oficiales y ETF, mientras Bitcoin responde además a dinámicas propias del ecosistema cripto y del apetito por riesgo.

Compras de bancos centrales y desempeño reciente del metal

A pesar del ajuste, Goldman no abandonó los factores que todavía sostienen una visión favorable para el oro a mediano plazo. Entre ellos, destacó las compras de bancos centrales.

Los analistas proyectaron compras del sector oficial por 50 toneladas al mes este año. Para el próximo año, estimaron un ritmo de 40 toneladas mensuales. Ese flujo ayuda a explicar por qué la visión estructural sigue siendo positiva. Las compras oficiales pueden actuar como un piso de demanda, incluso cuando los inversionistas financieros muestran más cautela.

En el mercado al contado, el oro cotizaba por última vez cerca de USD $4.165 por onza. Con ese nivel, el metal se encaminaba a una tercera caída semanal consecutiva. La corrección ha sido notable si se compara con el máximo registrado a finales de enero. En ese momento, el oro alcanzó un récord de poco menos de USD $5.600 por onza.

Además, mayo marcó una tercera pérdida mensual consecutiva para el metal. Esa secuencia muestra que el impulso alcista de comienzos de año perdió fuerza a medida que cambió la lectura sobre la Fed.

El mensaje final del banco es doble y algo incómodo para los alcistas más agresivos. El oro todavía conserva apoyo estructural, pero su trayectoria en los próximos meses dependerá en gran medida de si la inflación cede y de cuánto endurecimiento adicional esté dispuesta a aplicar la Reserva Federal.

En síntesis, el recorte de Goldman no implica una capitulación sobre el oro. Más bien refleja un mercado en el que la política monetaria volvió a imponerse sobre el impulso del refugio y obligó a recalibrar expectativas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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