El oro alcanzó USD $4.620 tras el anuncio de mayores recompras de bonos del Tesoro estadounidense, mientras el dólar retrocedió y BTC acompañó la narrativa de protección frente a una eventual devaluación.
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- El oro ganó 5% durante la semana y superó USD $4.600 por onza, con los futuros acercándose a USD $4.650.
- El índice del dólar cayó a 98,723 después de que el Tesoro duplicara su programa de recompras de bonos a largo plazo.
- BTC rondó los USD $76.000 y se benefició de la misma narrativa, aunque analistas marcaron diferencias frente al oro.
El oro alcanzó USD $4.620 por onza durante la semana del 24 de agosto de 2026, su nivel más alto en tres meses, mientras los futuros del metal se acercaron a USD $4.650. El avance coincidió con el anuncio del Tesoro de Estados Unidos sobre la ampliación de sus recompras de bonos a largo plazo, una medida que volvió a alimentar las preocupaciones sobre la fortaleza del dólar y llevó a los inversionistas a buscar activos considerados refugio.
El oro spot se movió entre USD $4.580 y USD $4.600 durante la semana, con una ganancia aproximada de 5%. En paralelo, BTC rondó los USD $76.000 y quedó vinculado a la misma narrativa de cobertura frente a una posible pérdida de valor del billete verde, aunque varios analistas advirtieron que los mercados todavía no tratan a la criptomoneda y al metal precioso como activos equivalentes.
El oro retoma el impulso alcista
Ole Hansen, estratega de materias primas de Saxo Bank, describió el movimiento como la continuación de una racha alcista particularmente fuerte. Según sus declaraciones, el oro ganó 1,8% durante la jornada y 5,1% en la semana, mientras la ruptura por encima de su media móvil de 200 días activó nuevas compras de impulso entre los operadores.
El estratega identificó USD $4.770 como el siguiente nivel de resistencia relevante para el metal. Algunos participantes del mercado consideran que una ruptura sostenida de esa zona confirmaría que la tendencia alcista todavía tiene recorrido, y el debilitamiento adicional del dólar ya impulsa conversaciones sobre un posible avance hacia USD $5.000 por onza.
La magnitud de la subida también superó las previsiones más optimistas formuladas con anterioridad. Una perspectiva del World Gold Council publicada en junio planteaba un avance hasta USD $4.500 como escenario alcista para 2026, pero advertía que ese resultado requeriría una señal fuerte y clara por parte de los bancos centrales.
El comportamiento registrado esta semana colocó al oro por encima de aquel escenario de referencia. Para los operadores, la decisión del Tesoro de ampliar las recompras funcionó como la señal que el mercado había estado esperando, aunque la interpretación no implica que el programa sea equivalente a una expansión monetaria ejecutada por la Reserva Federal.
Las recompras del Tesoro presionan al dólar
El catalizador inmediato apareció el 24 de agosto, cuando el Tesoro estadounidense anunció que duplicaría sus operaciones de recompra de bonos a largo plazo. El programa estará vigente del 9 de septiembre al 4 de noviembre, en un momento de tensión creciente dentro del mercado de renta fija estadounidense.
Días antes, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años había subido hasta 5,337%, su nivel más alto en 19 años. Ese movimiento elevó la presión sobre los costos de financiamiento a largo plazo y contribuyó a que las autoridades buscaran una herramienta capaz de mejorar la liquidez y estabilizar la demanda en ese segmento.
Después del anuncio, el rendimiento retrocedió hasta 5,198%, pero la reacción no fue positiva para el dólar. El índice de la moneda estadounidense cayó a 98,723 el 24 de agosto, su nivel más bajo desde el 14 de mayo, mientras el oro ampliaba sus ganancias y se reforzaba la percepción de que los mercados estaban tomando posiciones contra el billete verde.
Chris Turner, analista jefe de mercados globales de ING, y Ariane Curtis, economista líder de Capital Economics, señalaron que la expansión de las recompras fue el desencadenante del movimiento. Ambos explicaron que la estrategia desplaza parte del endeudamiento público hacia vencimientos más cortos y, aunque ayuda a estabilizar la deuda de mayor plazo, el mercado puede interpretarla como una señal negativa para el dólar.
Qué significa la operación de recompra
Las recompras permiten al Tesoro retirar bonos antiguos y menos líquidos mediante la compra de esos títulos en el mercado. El organismo financia las operaciones con los ingresos obtenidos de nuevas ventas de deuda, por lo que la medida busca gestionar la estructura y la liquidez del mercado de bonos, no crear dinero directamente a través del banco central.
El Tesoro ha utilizado esta herramienta en varias ocasiones durante el año para evitar que los costos de los préstamos a largo plazo aumenten demasiado después de episodios de tensión en las subastas. La decisión de duplicar el programa, sin embargo, llevó a los operadores a concentrarse en la posibilidad de que el Gobierno dependa más de deuda de corto plazo.
Robert Kiyosaki, autor de “Padre rico, padre pobre”, calificó las recompras ampliadas como una forma de relajación cuantitativa y recomendó a sus seguidores considerar BTC, oro, plata y determinados segmentos inmobiliarios. Esa caracterización simplifica las diferencias técnicas entre ambas políticas, porque una expansión cuantitativa tradicional utiliza dinero creado por un banco central, mientras que el Tesoro financia sus recompras mediante nuevas emisiones de deuda.
Aun con esa diferencia, la reacción del mercado frente al dólar resultó parecida a la que suele observarse ante expectativas de mayor liquidez. El retroceso del índice de la moneda, combinado con el repunte del oro, mostró que los inversionistas priorizaron el efecto percibido sobre la oferta y el perfil de vencimientos de la deuda por encima de la distinción institucional entre el Tesoro y la Reserva Federal.
BTC acompaña la narrativa, pero no replica al oro
BTC también reaccionó al anuncio y registró poco después un rebote cercano al 20%, según el reporte de Bitcoin.com News. La subida prolongó una tendencia que quedó asociada a la misma expectativa de debilidad del dólar que impulsó al oro, aunque el comportamiento de ambos activos responde a estructuras de mercado, perfiles de riesgo y bases de inversionistas diferentes.
El economista Mohamed El-Erian destacó el avance de BTC por encima de USD $79.000 junto con la subida del oro por encima de USD $4.600 como dos expresiones visibles de una misma apuesta. Desde esa perspectiva, los operadores estarían buscando instrumentos capaces de preservar valor ante la percepción de que las políticas fiscales y de deuda pueden reducir el poder adquisitivo del dólar.
La comparación no es aceptada por todos los estrategas. Robin Brooks, quien se retiró de Goldman Sachs después de desempeñarse como responsable de estrategia cambiaria y popularizó la tesis de la “apuesta por la devaluación”, afirmó que prefería mantenerse alejado de BTC porque los mercados no lo consideran en los mismos términos que el oro y la plata.
La diferencia refleja un debate más amplio sobre el papel de BTC dentro de las carteras defensivas. Mientras el oro cuenta con una trayectoria histórica como reserva de valor y activo de refugio, BTC continúa enfrentando una volatilidad mayor y una valoración más sensible al apetito por el riesgo, aunque sus defensores sostienen que su escasez programada ofrece una alternativa frente a la expansión de la deuda pública.
Los próximos niveles que vigila el mercado
El comportamiento del oro dependerá ahora de si logra consolidarse por encima de USD $4.600 y superar la resistencia de USD $4.770 identificada por Hansen. Una ruptura de esa zona podría atraer nuevas compras técnicas, mientras que un retroceso del dólar ofrecería un respaldo adicional a los activos denominados en la moneda estadounidense.
Los operadores también seguirán la evolución de los rendimientos a 30 años y la respuesta del mercado a las recompras programadas entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre. Si la medida logra mejorar la liquidez sin generar una presión sostenida sobre la moneda, parte de la preocupación podría moderarse; si ocurre lo contrario, el oro podría conservar el impulso reciente.
Para BTC, el desafío consiste en demostrar que puede mantener las ganancias incluso si el apetito por activos de riesgo cambia. El rebote cercano al 20% tras los planes del Tesoro mostró la sensibilidad de la criptomoneda a las narrativas monetarias, pero la postura de Brooks recordó que no todos los inversionistas la consideran un refugio comparable al metal precioso.
Por ahora, el mercado observa una confluencia de señales: el oro en máximos de tres meses, el índice del dólar en 98,723 y una estrategia fiscal que modifica el equilibrio entre deuda corta y larga. Esa combinación reavivó la apuesta por la devaluación del dólar y dejó abierta la discusión sobre si el próximo gran movimiento pertenecerá al oro, a BTC o a ambos.
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