Por Canuto  

La administración de Donald Trump asegura que Irán perdió la capacidad de volver a cerrar el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles para el mercado energético global. La declaración llega tras una semana de escalada militar, escoltas navales de EE. UU. y un acuerdo temporal de 60 días que mantiene abierto el paso de crudo.

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  • Chris Wright dijo que Irán ya no podrá cerrar el estrecho de Ormuz en el futuro.
  • Según el funcionario, 72 barcos con 19 millones de barriles cruzaron la vía en las últimas 24 horas.
  • Washington advirtió que podría reimponer su bloqueo naval si Teherán no cumple con sus demandas.

 


La administración de Estados Unidos afirmó que Irán ya no tiene capacidad para cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el suministro energético mundial. La declaración fue hecha el miércoles 24 de junio de 2026 por el secretario de Energía, Chris Wright, durante una conferencia en Nueva York.

El funcionario sostuvo que los escoltas militares de EE. UU. a los barcos comerciales han neutralizado la principal herramienta de presión de Teherán en esa zona. En sus palabras, Irán “no tendrá la capacidad de cerrar el estrecho de Hormuz en adelante”.

Wright añadió que esa era la “palanca clave” del gobierno iraní y que Washington está quitándole ese margen de maniobra. Su intervención se produjo en un contexto de fuerte tensión geopolítica tras meses de ataques, represalias y disrupciones en el tráfico marítimo regional.

Para dimensionar la relevancia del paso, antes de la guerra aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo cruzaba por Ormuz. Cualquier interrupción en ese estrecho suele repercutir con rapidez sobre los precios de la energía, la inflación y la percepción de riesgo en los mercados financieros.

Para los inversionistas de activos de riesgo, incluidos Bitcoin y otras criptomonedas, el comportamiento del petróleo y la estabilidad geopolítica siguen siendo variables relevantes. Un shock energético de gran escala puede endurecer expectativas macroeconómicas y alterar el apetito por riesgo en múltiples clases de activos.

Washington asegura que el tráfico de petróleo volvió a fluir

Chris Wright aseguró que, incluso cuando Irán declaró cerrado el estrecho durante el fin de semana, unos 17 millones de barriles de petróleo lograron pasar por la zona. Según explicó, la protección naval estadounidense en las aguas territoriales de Omán, al sur del estrecho, impidió que Irán interceptara buques comerciales.

El secretario también dijo que, en las últimas 24 horas, alrededor de 72 barcos cargados con 19 millones de barriles de petróleo atravesaron Ormuz. Esa cifra fue presentada como evidencia de que el corredor marítimo sigue operativo a pesar de la amenaza iraní.

La firma de inteligencia comercial Kpler confirmó, de acuerdo con la información citada por CNBC, que desde que EE. UU. e Irán acordaron reabrir la vía marítima la semana pasada han salido del estrecho cerca de 4,8 millones de barriles por día. Ese flujo sugiere una recuperación parcial del tránsito luego del colapso registrado tras los ataques.

Wright planteó que la actual presencia militar estadounidense garantiza que los cargamentos energéticos puedan seguir moviéndose hacia los mercados internacionales. A la vez, dejó abierta la posibilidad de nuevas medidas coercitivas si la relación con Teherán vuelve a deteriorarse.

Según el funcionario, Estados Unidos podría restablecer su bloqueo naval si Irán no cumple con las exigencias de Washington. También afirmó que la administración Trump garantizará que el mundo permanezca bien abastecido de energía.

La presión sobre Irán y el alcance limitado del acuerdo de 60 días

Wright declaró que la actual exención de sanciones de EE. UU. sobre las ventas de petróleo iraní por 60 días no representa una gran victoria para la República Islámica. Su mensaje buscó rebajar cualquier interpretación de que Teherán ya obtuvo beneficios amplios a cambio de abrir la navegación.

No hemos descongelado fondos, no han obtenido nada significativo todavía”, dijo el secretario durante el evento organizado por Reuters. Añadió que Irán podría obtener concesiones importantes, pero solo si entrega “victorias significativas” para Washington y “seguridad para el mundo”.

El tono de sus declaraciones mostró que el acuerdo actual tiene un carácter provisional y condicionado. Aunque la navegación fue restablecida, la Casa Blanca mantiene una postura de presión y no presenta el arreglo como una normalización plena de la relación con Teherán.

En los hechos, Irán aceptó permitir el paso de barcos por Ormuz sin cobrar peaje durante 60 días bajo el acuerdo firmado con Estados Unidos la semana pasada. Como parte de ese entendimiento, Washington levantó su bloqueo naval sobre Irán.

La combinación de apertura temporal y amenaza de nuevas restricciones deja un escenario frágil para el mercado petrolero. Para operadores y analistas, la señal central es que el flujo se reanudó, pero sigue atado a un equilibrio diplomático y militar inestable.

Cómo se llegó a la mayor disrupción petrolera de la historia

Irán comenzó a atacar barcos comerciales en Ormuz después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una masiva oleada de ataques aéreos contra el país el 28 de febrero. Esa secuencia provocó una rápida escalada militar en una de las zonas más estratégicas del comercio mundial.

Como consecuencia, el tráfico marítimo a través del estrecho se desplomó. La interrupción derivó en lo que la cobertura original describe como la mayor disrupción del suministro de petróleo en la historia.

La importancia de Ormuz no se limita al volumen absoluto de barriles que cruza por allí. También se trata de un cuello de botella geográfico cuya vulnerabilidad puede multiplicar el impacto económico de cualquier confrontación regional.

En ese contexto, la declaración de cierre emitida por Irán durante el fin de semana elevó la tensión sobre los mercados energéticos. Sin embargo, Washington sostiene que el paso efectivo de millones de barriles demostró que Teherán ya no pudo ejecutar ese cierre de forma total.

La narrativa de la Casa Blanca apunta a mostrar que el poder de disuasión estadounidense bastó para preservar la circulación de petróleo. Aun así, el episodio deja claro que el estrecho sigue siendo un punto de riesgo extremo para la economía global.

Lo que sigue para Ormuz y por qué importa más allá del petróleo

No está claro cómo se gobernará el estrecho de Ormuz una vez que expire el período de 60 días. Ese vacío es clave, porque la apertura actual depende de un arreglo transitorio más que de un marco estable y permanente.

Según los términos del acuerdo, Irán deberá discutir la administración del estrecho con Omán y con sus vecinos del Golfo. Esa negociación será observada de cerca por gobiernos, navieras, traders de crudo y participantes del sistema financiero internacional.

Para los mercados, el desenlace no solo afectará el precio del petróleo. También puede influir en costos logísticos, inflación importada, expectativas sobre tasas de interés y flujos hacia activos refugio o de alta volatilidad.

En momentos de tensión energética severa, los inversionistas suelen reevaluar exposición a acciones, divisas emergentes, materias primas y criptoactivos. Por eso, aunque la noticia nace en el frente geopolítico, sus efectos potenciales se extienden mucho más allá del sector petrolero.

Por ahora, el mensaje oficial de Washington es que Irán perdió la capacidad de cerrar Ormuz y que el flujo de energía está protegido. Lo que permanece abierto es la pregunta más importante para el mercado: si esa estabilidad podrá sostenerse cuando termine la tregua temporal.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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