Por Canuto  

La caída del Brent y del WTI reflejó un giro brusco en el mercado petrolero: el temor por una interrupción grave del suministro en el estrecho de Ormuz comenzó a ceder a medida que más buques lograron salir de la zona y Washington abrió la puerta a mayores ventas de crudo iraní.

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  • El Brent cayó USD $3,08, o 4,02%, hasta USD $73,98 por barril, su nivel más bajo desde antes de la guerra en Irán.
  • Unos 20 millones de barriles salieron del estrecho de Ormuz en 24 horas, mientras EE. UU. alivió sanciones sobre ventas de petróleo iraní.
  • Pese al alivio por oferta, las reservas totales de crudo de EE. UU. bajaron 15,1 millones de barriles hasta 743,3 millones, el nivel más bajo desde 1984.

 


Los precios internacionales del petróleo profundizaron su descenso el miércoles y llevaron al Brent a su nivel más bajo desde antes del inicio de la guerra en Irán. El movimiento respondió a una menor preocupación por el suministro, luego de que más petroleros lograran salir del estrecho de Ormuz.

El crudo West Texas Intermediate de EE. UU. también retrocedió con fuerza y cayó por debajo de USD $70 por barril durante la jornada. Ese nivel no se veía desde el 2 de marzo, en otra señal de que el mercado comenzó a desmontar parte de la prima de riesgo geopolítico.

En términos puntuales, los futuros del Brent bajaron USD $3,08, o 4,02%, hasta USD $73,98 por barril a las 17:15 GMT. El WTI estadounidense cedió USD $3,13, o 4,06%, hasta USD $73,95 por barril.

Durante la sesión, el Brent tocó un mínimo intradía de USD $73,22. Ese fue su punto más débil desde el 27 de febrero, el día anterior a los ataques estadounidenses e israelíes en Irán.

Para lectores menos familiarizados con este mercado, el estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. Una interrupción en esa vía puede alterar el flujo de millones de barriles diarios y desatar subidas abruptas en los precios globales del crudo.

Más buques en movimiento reducen la prima de riesgo

Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, afirmó el miércoles en el Foro Global de Energía de Reuters en Nueva York que alrededor de 20 millones de barriles de crudo salieron del estrecho de Ormuz en las últimas 24 horas. Aun así, advirtió que el retorno a flujos normales se ha retrasado por las minas iraníes en la zona.

Wright sostuvo además que Irán no tendrá la capacidad de bloquear el estrecho en adelante. También dijo que Estados Unidos garantizará los flujos petroleros incluso si no se concreta un acuerdo con Teherán.

Los datos de envío mostraron que tres petroleros que habían quedado varados y transportaban 5 millones de barriles de crudo estaban saliendo del estrecho el miércoles. Dos de esas embarcaciones iban rumbo a Asia.

Ese movimiento se produjo mientras el acuerdo provisional entre Irán y Estados Unidos libera más suministro que había quedado atascado en el Golfo. La reacción del mercado fue inmediata porque la perspectiva de mayor oferta tiende a presionar los precios a la baja.

Analistas de ING señalaron, en una nota citada por Reuters, que las señales positivas desde el Golfo Pérsico están alimentando el optimismo sobre los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz. También remarcaron que los cruces de barcos aumentaron en los últimos días, aunque todavía siguen muy por debajo de los niveles previos a la guerra.

Descuentos físicos y alivio parcial a las ventas iraníes

El mercado físico del crudo comenzó a reflejar el cambio de percepción con cargamentos vendidos con descuentos en distintas regiones. Ese ajuste está modificando los flujos comerciales, en un entorno presionado por el rápido aumento de la oferta desde Medio Oriente.

Irán aparece en el centro de esa nueva dinámica porque se prepara para elevar sus ventas luego de un alivio temporal de las sanciones estadounidenses. Si ese volumen adicional entra al mercado con rapidez, la presión bajista sobre los precios podría extenderse.

Otra señal observada por los operadores fue el comportamiento de la curva del Brent. Los contratos para entrega en el segundo mes pasaron a cotizar por encima de los precios para entrega inmediata por primera vez desde la guerra.

Esa estructura sugiere un incremento del suministro en el corto plazo. En mercados de materias primas, estos cambios suelen leerse como una relajación de la tensión inmediata sobre disponibilidad física.

Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM Trade, dijo que si las sanciones se alivian, la producción y las exportaciones iraníes podrían aumentar con relativa rapidez por la cantidad sustancial almacenada en petroleros. Según su lectura, el mercado estaría hablando de semanas y no de meses.

Washington, Teherán y Omán intentan estabilizar el tránsito

Estados Unidos autorizó esta semana las ventas de petróleo iraní, con lo que alivió sanciones de décadas mientras busca avanzar hacia un acuerdo de paz final con Teherán. A cambio, Washington espera compromisos sobre inspecciones nucleares y tránsito libre por el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, la durabilidad del acuerdo sigue en duda. El presidente Donald Trump dijo el martes que Irán aceptó inspecciones nucleares “hasta el infinito”, pero Teherán sostiene que no ha hecho una concesión de ese tipo.

La distancia entre ambas versiones mantiene una capa importante de incertidumbre política sobre el mercado petrolero. Esa tensión importa porque cualquier reversión diplomática podría devolver volatilidad a los precios con rapidez.

Por su parte, Omán anunció que mantendrá el estrecho de Ormuz abierto a la navegación y que no impondrá peajes. Además, designó dos rutas temporales, una al norte y otra al sur del canal de navegación existente, para facilitar el paso seguro de los buques que abandonan la región.

Ese gesto es relevante porque Omán actúa como actor logístico y diplomático clave en una de las arterias más delicadas del comercio energético mundial. Cuando la navegación se normaliza, el riesgo percibido por refinadores, navieras y traders tiende a moderarse.

Reservas ajustadas en EE. UU. y nuevas proyecciones de JPMorgan

A pesar del alivio por el lado de la oferta global, la situación de inventarios en Estados Unidos siguió mostrando estrechez. La demanda de refinación se mantuvo fuerte, al tiempo que continúa la liberación de crudo desde la reserva de emergencia del gobierno.

La Administración de Información de Energía informó que las existencias de crudo estadounidenses, incluidas las comerciales y las de la Reserva Estratégica de Petróleo, cayeron 15,1 millones de barriles. El total quedó en 743,3 millones de barriles en la semana terminada el 19 de junio.

Ese nivel es el más bajo desde 1984. En otras circunstancias, una caída de esa magnitud en inventarios habría servido de soporte para los precios, pero en esta ocasión pesó más la expectativa de un aumento acelerado del suministro desde Medio Oriente.

En ese contexto, JPMorgan redujo el miércoles su previsión para el precio del Brent en la segunda mitad de 2026. El banco justificó el ajuste por una reducción menor a la esperada en inventarios comerciales de la OCDE y por una demanda de petróleo más débil.

La entidad ahora prevé que el Brent promedie USD $86 por barril en el tercer trimestre y USD $80 en el cuarto trimestre. Aunque esos niveles están por encima de la cotización actual, el recorte apunta a una visión menos tensionada para el balance petrolero global.

Un mercado aún expuesto a shocks geopolíticos

La fuerte baja del miércoles no elimina el riesgo de nuevos sobresaltos. El mercado sigue expuesto a cualquier deterioro en la relación entre Washington y Teherán, así como a incidentes de seguridad en el Golfo o a interrupciones logísticas en rutas estratégicas.

También persisten otras variables de oferta fuera de Medio Oriente. Dos fuentes de la industria dijeron el miércoles que la refinería de petróleo de Moscú permanecerá fuera de servicio durante al menos seis meses tras sufrir daños extensos en ataques con drones ucranianos.

Ese dato no cambió la dirección del mercado en la jornada, pero recuerda que el mapa energético global sigue fragmentado por conflictos superpuestos. La recuperación del flujo en Ormuz convive con vulnerabilidades en otras infraestructuras críticas.

Para inversionistas en mercados financieros, incluidos quienes siguen acciones energéticas, divisas y activos de riesgo como bitcoin, el petróleo continúa siendo una variable macro relevante. Un crudo menos tensionado puede aliviar presiones inflacionarias, aunque la inestabilidad diplomática aún limita cualquier lectura demasiado lineal.

En síntesis, la jornada mostró un cambio abrupto desde el miedo a una interrupción severa hacia la expectativa de una oferta más abundante en el corto plazo. Aun así, la evolución del acuerdo entre Estados Unidos e Irán será el factor clave para saber si la caída del Brent marca una nueva tendencia o solo una tregua temporal.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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