Deutsche Bank rebajó sus previsiones para el oro y advirtió que el metal podría caer hacia USD $3.800 por onza si la Reserva Federal ejecuta entre tres y cuatro aumentos de tasas. El ajuste refleja un giro más agresivo en las expectativas monetarias de Estados Unidos, en un mercado que ya acumula una fuerte corrección desde marzo.
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- Deutsche Bank ahora proyecta oro en USD $4.300 para el tercer trimestre y USD $4.800 para el cuarto trimestre.
- El banco advierte que entre tres y cuatro alzas de tasas de la Fed podrían empujar al metal cerca de 7% por debajo de los niveles actuales.
- El oro ha caído más de 21% desde comienzos de marzo y cotizaba cerca de USD $4.088 el miércoles.
Deutsche Bank advirtió que el oro podría retroceder hasta alrededor de USD $3.800 por onza si la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) concreta entre tres y cuatro aumentos de tasas. El aviso llega en medio de un nuevo recorte de previsiones para el metal precioso.
La entidad alemana se suma así a otras firmas que han moderado su optimismo sobre el oro. En días recientes, Goldman Sachs también redujo su meta de fin de año a USD $4.900 por onza, desde un cálculo previo de USD $5.400.
El cambio de tono es relevante porque el oro suele verse como activo de refugio, pero también compite con instrumentos que sí generan rendimiento. Cuando suben las tasas, el costo de oportunidad de mantener lingotes tiende a elevarse.
Ese contexto ha cobrado fuerza a medida que el mercado reevalúa la trayectoria monetaria en Estados Unidos para 2026. La combinación de datos económicos resilientes y una Reserva Federal menos complaciente ha pesado sobre las cotizaciones.
Al momento del reporte, el oro al contado operaba por debajo de USD $4.100 por onza. La caída ya superaba el 21% desde inicios de marzo, una corrección significativa tras el repunte récord observado a comienzos de año.
Deutsche Bank recorta sus previsiones para el oro
En una nota publicada el martes, Deutsche Bank sostuvo que “los halcones están echando a los toros” en el mercado del oro. Con esa frase resumió el impacto del endurecimiento monetario sobre el sentimiento alcista que dominaba hace pocos meses.
El banco ahora espera que el oro cierre el tercer trimestre en USD $4.300 por onza. Esa cifra queda más de 22% por debajo de su estimación anterior. Para el cuarto trimestre, la nueva previsión se ubica en USD $4.800 por onza. Incluso ese objetivo representa un recorte de aproximadamente 17% frente al pronóstico previo de la firma.
Michael Hsueh, analista citado en la nota, explicó que la previsión revisada para el cierre del año parte de un supuesto clave. Ese escenario considera que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés sin cambios.
Si esa premisa deja de cumplirse, la trayectoria del oro podría deteriorarse más de lo previsto. Deutsche Bank señaló que una secuencia de alzas modificaría de forma clara las matemáticas detrás de su escenario base.
Según el banco, entre tres y cuatro incrementos de tasas podrían llevar los precios del oro cerca de 7% por debajo de los niveles actuales. Bajo ese supuesto, el metal podría caer hasta alrededor de USD $3.800 por onza.
La política monetaria vuelve a presionar al metal
El telón de fondo de esta revisión es el viraje en las expectativas sobre la Reserva Federal. En los mercados, la discusión ya no gira tanto en torno a recortes, sino a la posibilidad de nuevos aumentos de tasas en 2026.
Bank of America sugirió recientemente que la autoridad monetaria estadounidense podría aplicar hasta tres subidas de tasas durante ese año. Esa referencia ayudó a reforzar la idea de una Fed más agresiva de lo anticipado.
Deutsche Bank agregó que el reajuste de expectativas, junto con la solidez de los datos económicos en Estados Unidos, ha presionado al mercado de lingotes. El razonamiento es conocido, pero sigue siendo central para entender el movimiento del oro.
Las tasas más altas elevan los rendimientos reales en la economía. Como el oro no paga intereses, ese entorno suele restarle atractivo relativo frente a otros activos financieros.
La venta reciente del metal refleja precisamente ese cambio en la estructura de incentivos. A medida que los operadores incorporan un costo financiero más elevado, el refugio tradicional pierde parte de su impulso.
Para los inversionistas, esto también implica un cambio en la narrativa macro. El oro deja de responder solo al miedo geopolítico y vuelve a quedar condicionado por la disciplina monetaria y por el nivel de tasas reales.
Una corrección profunda tras los máximos del año
El oro ha caído más de 21% desde comienzos de marzo. Esa magnitud llama la atención porque se produjo después de un arranque de año que llevó al metal a niveles récord.
En enero, el precio había sido impulsado por una combinación de demanda defensiva y tensiones internacionales. Parte de ese avance se revirtió cuando el conflicto entre Estados Unidos e Irán elevó los precios de la energía y alimentó apuestas sobre futuras alzas de tasas.
Ese episodio recuerda que el oro no siempre sube de manera lineal durante crisis geopolíticas. Si el choque inflacionario derivado de una crisis fortalece la probabilidad de ajuste monetario, el efecto sobre el metal puede darse vuelta.
Hacia el miércoles, el oro al contado cotizaba cerca de USD $4.088 por onza. En la jornada, el descenso rondaba casi 1%.
El hecho de que el precio perforara el umbral de USD $4.100 fue interpretado como otra señal de debilidad. En mercados sensibles a la narrativa de tasas, los niveles psicológicos suelen amplificar la percepción de riesgo.
La corrección también expone un cambio de humor entre grandes bancos de inversión. El mercado pasó de discutir cuánto más podía subir el oro a evaluar cuán profundo puede ser el retroceso si la Fed se mantiene firme.
Qué dijo la Fed y por qué importa para el mercado
La nota también recoge el contexto de la primera reunión del FOMC bajo la presidencia de Kevin Warsh. En ese encuentro, la Reserva Federal dejó las tasas sin cambios.
Aun así, el mensaje no fue completamente benigno para los activos sensibles al costo del dinero. Nueve de los 18 responsables de política monetaria esperan al menos un aumento de tasas en 2026. Esa división interna sugiere que el debate sobre nuevas subidas sigue muy vivo dentro del banco central. Para el oro, eso basta para mantener abiertas las presiones bajistas.
El tono más hawkish refuerza la advertencia de Deutsche Bank sobre un posible descenso hacia USD $3.800. No se trata del escenario base del banco, pero sí de un riesgo que considera firmemente sobre la mesa.
Para quienes siguen mercados de materias primas, la lectura es clara. Mientras la Reserva Federal no ofrezca señales de relajación y la economía estadounidense conserve fortaleza, el oro podría seguir enfrentando obstáculos importantes.
En ese sentido, la revisión de Deutsche Bank no solo ajusta cifras. También refleja un cambio más amplio en la relación entre inflación, energía, política monetaria y activos de refugio en un entorno de incertidumbre persistente.
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