Por Canuto  

La CFTC advierte que una exigencia para pagar mediante un cajero de criptomonedas, una aplicación desconocida o tarjetas de regalo puede ser una señal clara de fraude. El FBI registró más de USD $388 millones en pérdidas reportadas durante 2025; el IC3 indicó que el aumento interanual de esas pérdidas fue del 58%.

***

  • El FBI reportó más de USD $388 millones en pérdidas vinculadas con estafas mediante cajeros de criptomonedas durante 2025.
  • Los delincuentes suplantan a bancos, agencias gubernamentales, empresas de servicios públicos y soporte técnico para crear miedo y urgencia.
  • La CFTC recomienda cortar la comunicación, verificar por canales oficiales y denunciar de inmediato cualquier fraude sospechoso.

 


 

La Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) de Estados Unidos pidió a los consumidores hacer una pausa antes de transferir dinero cuando una persona les indique utilizar un cajero de criptomonedas, una tarjeta de regalo o una aplicación desconocida.

La advertencia llega después de que el Internet Crime Complaint Center del FBI registrara más de USD $388 millones en pérdidas reportadas por estafas relacionadas con cajeros automáticos o ATM de criptomonedas durante 2025. Según los datos del IC3, las pérdidas aumentaron un 58% frente a 2024.

La agencia señaló que el monto real probablemente sea mayor, debido a que muchas víctimas no presentan denuncias. Su recomendación central es tratar cualquier solicitud de pago mediante un canal inusual como una señal de alerta, especialmente si quien llama afirma representar a un banco, una firma de inversión, una agencia gubernamental o un proveedor de servicios conocido.

El mecanismo de una transferencia irreversible

Los cajeros de criptomonedas, también llamados cajeros de Bitcoin o quioscos de criptomonedas, convierten el efectivo depositado en distintas formas de activos digitales y los envían a una dirección específica de una billetera. Ese funcionamiento los diferencia de un cajero automático bancario convencional, donde el dinero suele entrar o salir de una cuenta administrada por el usuario.

En una estafa típica, el delincuente convence a la víctima de retirar efectivo de su cuenta bancaria y depositarlo en la máquina. Después le entrega una dirección de billetera o un código QR que debe escanear, de modo que la criptomoneda se envía directamente al destino elegido por el criminal.

La operación suele ejecutarse de inmediato y, por lo general, no puede revertirse una vez confirmada. Además, identificar al verdadero propietario de la billetera puede resultar difícil o incluso imposible, una característica que permite a los estafadores ocultar su identidad y mover los fondos con rapidez.

La CFTC también alertó sobre otros métodos empleados con el mismo objetivo, entre ellos plataformas de comercio falsas, aplicaciones móviles fraudulentas, tarjetas de regalo y entregas de efectivo o metales preciosos a un mensajero. Estas alternativas reducen la trazabilidad, dificultan los contracargos y ofrecen a los delincuentes más oportunidades para separar a la víctima de su dinero.

Suplantación, presión y secretismo

Los estafadores suelen presentarse como funcionarios de una agencia gubernamental, empleados de un banco, asesores de una firma de inversión, representantes de una empresa de servicios públicos o integrantes del soporte técnico. El contacto con frecuencia es no solicitado y puede llegar mediante una llamada, un correo electrónico, un mensaje de texto o una alerta emergente.

El guion busca provocar miedo y reducir el tiempo disponible para pensar. El impostor puede afirmar que los fondos o la identidad de la víctima están en peligro inmediato, prometer una riqueza garantizada o insistir en que cualquier demora permitirá que un supuesto atacante robe el dinero.

Otra señal consiste en recibir instrucciones complicadas y estrictas sobre cómo completar la operación. El delincuente puede permanecer en la llamada mientras la persona realiza el depósito, pedirle que divida los pagos, indicarle qué debe decir si alguien pregunta por la transacción o exigir que mantenga todo en secreto.

La solicitud de instalar software o conceder acceso remoto al teléfono o al computador eleva aún más el riesgo. Según la advertencia, una entidad legítima no ordenará a sus clientes mover dinero mediante un cajero de criptomonedas, comprar tarjetas de regalo ni entregar efectivo a un mensajero como condición para proteger sus fondos.

Qué hacer antes de enviar el dinero

La primera medida consiste en interrumpir la conversación y no retirar ni transferir fondos mientras persista la presión. Después, el consumidor debe comunicarse de manera independiente con su banco, correduría, agencia gubernamental o empresa, utilizando un número verificado o el sitio web oficial, nunca los enlaces, teléfonos o aplicaciones proporcionados por quien hizo la exigencia.

También conviene actuar con cautela cuando la transferencia se dirige a una billetera que la persona no controla o no reconoce. Si alguien suministra la dirección y la víctima no la creó, debe considerarla sospechosa, porque la transacción no podrá revertirse sin importar cuánto dinero se haya enviado y podría terminar en una entidad ubicada en el extranjero.

La CFTC recomendó evitar software desconocido y no conceder acceso remoto a ningún dispositivo. Antes de completar una operación inusual, hablar con un familiar, un amigo, un profesional financiero o un agente policial de confianza puede ayudar a romper el aislamiento que los delincuentes intentan imponer.

La verificación debe hacerse con una fuente confiable y no con los datos entregados durante la llamada sospechosa. Los actores maliciosos mienten con frecuencia sobre su profesión y su identidad, por lo que el nombre, el uniforme, el logotipo o el tono de urgencia no constituyen una prueba de legitimidad.

Denunciar puede ayudar a limitar el daño

La recomendación de las autoridades es denunciar el presunto fraude tan pronto como sea posible, incluso si la víctima no completó el pago. Una denuncia temprana puede aportar información sobre direcciones de billeteras, números telefónicos, aplicaciones, cajeros o patrones de contacto utilizados contra otras personas.

Los clientes pueden presentar una queja ante la CFTC mediante CFTC.gov/complaint. Los fraudes facilitados por internet también pueden reportarse al Internet Crime Complaint Center del FBI en IC3.gov, donde las autoridades recopilan información sobre esquemas digitales y sus posibles conexiones.

La CFTC remitió además a materiales de la Federal Trade Commission sobre cajeros de Bitcoin utilizados como portales de pago por estafadores. Entre las referencias adicionales figuran un aviso de la Financial Crimes Enforcement Network sobre el uso de quioscos de moneda virtual convertible para pagos de estafas y otras actividades ilícitas, así como los datos del IC3 sobre denuncias de cajeros de criptomonedas por estado.

El aumento de las pérdidas reportadas refuerza una regla sencilla para los usuarios: la urgencia y un método de pago inusual deben detener la operación, no acelerarla. Verificar por un canal independiente antes de enviar fondos sigue siendo la defensa más importante cuando una transacción cripto puede ser inmediata e irreversible.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín