Brookfield y NextEra encabezan un plan de USD $100.000 millones para convertir un antiguo sitio de enriquecimiento de uranio en un campus de IA. La iniciativa promete miles de empleos y nueva capacidad energética, pero se anuncia en medio de dudas sobre la financiación, el consumo de recursos y la oposición a los centros de datos.
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- Brookfield desarrollaría un campus de centros de datos de IA y computación de alto rendimiento con capacidad de 1,8 GW en el oeste de Kentucky.
- NextEra proyecta 2 GW de generación a gas natural y 2,6 GW de almacenamiento en baterías, con el objetivo de abastecer el campus y aportar excedentes a la red regional.
- El anuncio llega mientras otros proyectos de IA afrontan dificultades de financiación, permisos y aceptación comunitaria, incluidos Stargate y el complejo Project Jupiter de Oracle.
⚡️ Kentucky proyecta un campus de IA de USD 100.000 millones
Brookfield prevé 1,8 GW en centros de datos. NextEra añadiría 2 GW a gas y 2,6 GW en baterías.
El plan estima 8.000 empleos durante la construcción. Financiación, permisos y aceptación local siguen entre los desafíos. pic.twitter.com/6yOftEtYwt
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 20, 2026
Brookfield y NextEra proyectan un campus de IA de USD $100.000 millones en Kentucky
Un antiguo sitio nuclear, reconvertido para la IA
El Departamento de Energía de Estados Unidos anunció una inversión privada de USD $100.000 millones para transformar el antiguo sitio de enriquecimiento de uranio de Paducah, en el oeste de Kentucky, en el Paducah American Energy Hub. El plan reúne a varias empresas para levantar un campus de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, junto con infraestructura energética nueva. Según la información publicada por ZeroHedge, a partir de un reporte de OilPrice, el secretario de Energía, Chris Wright, encabeza la iniciativa.
Brookfield Asset Management construirá el campus de centros de datos, cuya capacidad prevista alcanza 1,8 gigavatios (GW). NextEra Energy, por su parte, desarrollará 2 GW de generación eléctrica con gas natural y 2,6 GW de almacenamiento en baterías. La escala de las instalaciones refleja la necesidad de alimentar cargas informáticas intensivas, aunque la información difundida no detalla el calendario de cada etapa ni el costo desglosado de los componentes.
El proyecto contempla una construcción por fases hasta 2032 y estima que generará alrededor de 8.000 empleos durante las obras. Una vez que las instalaciones entren en operación, sus promotores calculan unos 600 puestos de trabajo permanentes. Las cifras ofrecen una medida de la dimensión económica que el plan atribuye al antiguo complejo industrial, aunque dependen de que el desarrollo avance conforme a lo previsto.
Los responsables del proyecto sostienen que las fuentes de energía dedicadas abastecerán el campus y permitirán enviar excedentes a la red regional, con el propósito de evitar aumentos en las facturas de hogares y negocios locales. También anunciaron un sistema de refrigeración de circuito cerrado, diseñado para recircular agua y reducir la necesidad de extraerla del entorno. La propuesta busca responder a dos inquietudes habituales en torno a los centros de datos: su demanda eléctrica y su consumo de agua.
El contraste con el uso anterior del terreno es central en la presentación del proyecto. La antigua Planta de Difusión Gaseosa de Paducah, construida durante la Guerra Fría para enriquecer uranio, estaba diseñada para extraer hasta 30 millones de galones de agua diarios del río Ohio. Los promotores describen el nuevo sistema de refrigeración como más eficiente en el uso de recursos, aunque el anuncio no aporta una cifra concreta sobre el consumo de agua esperado por el campus.
La expansión de la IA tropieza con la financiación
El plan de Paducah se anuncia mientras el entusiasmo del mercado por el gasto elevado en infraestructura de IA muestra señales de enfriamiento. En el centro de esa apuesta está Stargate, una empresa conjunta que el presidente Donald Trump presentó junto con Larry Ellison, de Oracle; Sam Altman, de OpenAI; y Masayoshi Son, de SoftBank. El objetivo anunciado fue invertir hasta USD $500.000 millones durante cuatro años en centros de datos de gran escala e infraestructura energética en Estados Unidos.
Trump describió Stargate como el mayor proyecto de infraestructura de IA de la historia y lo vinculó con la intención de mantener el liderazgo estadounidense frente a competidores extranjeros, incluida China. Oracle ocupa un papel central como proveedor de nube e infraestructura para la iniciativa. El desarrollo inicial comenzó en Abilene, Texas, donde el proyecto contempla varios edificios de centros de datos de 500.000 pies cuadrados para alojar la capacidad de cómputo necesaria para modelos de IA de próxima generación.
La escala de Stargate también ha puesto a prueba la disposición de los prestamistas y los inversionistas a asumir grandes compromisos financieros con instalaciones ligadas a la demanda de IA. En enero, Business Insider informó que JPMorgan Chase tenía dificultades para sindicar USD $38.000 millones en deuda de construcción que había garantizado para la iniciativa. Los bancos llevaban más de seis meses tratando de distribuir paquetes de deuda relacionados con campus en Texas y Wisconsin, mientras los inversionistas institucionales mostraban cautela ante la exposición concentrada al sector tecnológico.
Según ese reporte, los compradores se resistían a asumir grandes montos de deuda vinculados estrechamente a operaciones de IA de un solo inquilino. Oracle alquila las instalaciones y, en julio, S&P rebajó su calificación a BBB-, un escalón por encima del grado especulativo, en medio de su gasto en centros de datos. Los inversionistas exigieron mayores rendimientos para mantener la deuda y los bancos terminaron vendiéndola con descuento, señales de que financiar nuevos proyectos puede resultar más costoso de lo que anticipaban sus promotores.
Las dificultades no se limitaron a Estados Unidos. En abril, OpenAI pausó su proyecto Stargate en el Reino Unido, donde planeaba trabajar con Nvidia y Nscale para desplegar miles de chips de IA. El plan comenzaría con 8.000 GPU y podría escalar hasta 31.000 en instalaciones del noreste de Inglaterra, incluidas Cobalt Park, cerca de Newcastle, y Blyth; OpenAI atribuyó la pausa a los altos precios de la electricidad industrial y a la incertidumbre regulatoria.
Permisos, oposición local y expectativas por comprobar
OpenAI no canceló Stargate UK, pero indicó que retomaría el desarrollo cuando existieran condiciones adecuadas para una inversión en infraestructura de largo plazo. La pausa afectó a Nscale, firma fundada por Josh Payne que ampliaba sus operaciones y sopesaba una posible oferta pública inicial, además de representar un revés para las aspiraciones británicas de convertirse en una potencia soberana de IA. El episodio fue descrito como un segundo golpe en un mes a la capacidad planificada por OpenAI.
El otro proyecto citado es Project Jupiter, un complejo de centros de datos de Oracle en Nuevo México que ocupa una superficie prevista de 1.400 acres. Bloomberg informó que el desarrollo se paralizó después de que Oracle comunicara un aviso de fuerza mayor al prestamista Blue Owl Capital, en relación con un centro de datos hiperescalar de 2,45 GW. La empresa no había conseguido los permisos estatales y federales de uso de suelo que necesitaba para una planta de gas natural.
Ante ese obstáculo, Oracle anunció que cambiaría su estrategia y recurriría a celdas de combustible de óxido sólido como solución provisional. La tecnología, conocida por sus siglas en inglés SOFC, no se había implementado antes a una escala tan grande, según la información publicada. El cambio ilustra cómo los permisos y la disponibilidad de fuentes energéticas pueden obligar a revisar los planes de infraestructura, incluso cuando una empresa mantiene sus ambiciones de expansión.
La aceptación de las comunidades es otro punto de presión para el sector. Una encuesta de Gallup citada en la información indica que alrededor del 71% de los estadounidenses se opone a construir centros de datos de IA en sus localidades. El rechazo se relaciona con la huella ambiental y económica de estas instalaciones, que pueden requerir grandes cantidades de electricidad y recursos, y convierte la aprobación social en una variable relevante para el avance de nuevos campus.
En Estados Unidos, proyectos valorados en más de USD $130.000 millones han quedado bloqueados o retrasados, mientras los reportes mencionan más de 500 prohibiciones o moratorias activas para centros de datos en todo el país. Esas cifras plantean un desafío para iniciativas como Paducah, que no solo necesitan capital y capacidad de generación, sino también permisos y respaldo local. La promesa de empleos, refrigeración de circuito cerrado y energía excedente puede contribuir a justificar el proyecto, pero su ejecución determinará si esos compromisos se materializan.
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