Por Canuto  

El estratega de Bank of America, Michael Hartnett, anticipa que una victoria republicana en el Senado y la reelección de Greg Abbott en Texas impulsarán el rally de acciones, especialmente las de inteligencia artificial. Si el resultado es adverso, las acciones podrían caer más de 10%, afectando también al dólar y los bonos.
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  • Bank of America señala que una victoria republicana en el Senado y la reelección de Abbott en Texas podrían disparar las acciones de IA.
  • La contienda en Texas es vista como un referéndum sobre la asequibilidad frente a los centros de datos de IA.
  • El mercado ya muestra ganancias sólidas y un gasto de capital en IA que superaría USD $1 billón para 2027, pero los bonos y los votantes presentan riesgos.


La estrategia electoral se mezcla con el optimismo tecnológico en el análisis más reciente de Bank of America. El equipo liderado por Michael Hartnett, uno de los estrategas más seguidos de Wall Street, considera que el éxito republicano en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre y la reelección de Greg Abbott en Texas serían el combustible perfecto para que las acciones, en especial las ligadas a la inteligencia artificial, continúen su rally hacia un 2027 que describen como “burbujeante”.

Según el informe difundido por Bloomberg, Hartnett y su equipo ven un escenario claro: si los republicanos mantienen el control del Senado y Abbott conserva la gubernatura de Texas, los mercados accionarios, con énfasis en el sector de IA, podrían dispararse. En contraste, una derrota para el partido de Donald Trump abriría la puerta a un “gran desplome” de más de 10% en las acciones, acompañado de caídas en el dólar y en los rendimientos de los bonos hacia fin de año.

El apetito por la IA depende de las urnas

La lectura de Bank of America parte de una observación histórica: las elecciones de medio mandato son un evento de riesgo importante para los mercados de EE. UU., y la volatilidad tiende a aumentar en los meses previos. Sin embargo, este año, la atención se centra en dos frentes: el control del Senado y la batalla por Texas, donde Abbott enfrenta a la demócrata Gina Hinojosa. “Si Trump mantiene el Senado y Abbott mantiene Texas, esperen que las acciones — especialmente la IA — se disparen hacia un 2027 burbujeante”, afirmó Hartnett en el documento.

La carrera texana adquiere una dimensión particular para el sector tecnológico. Texas alberga actualmente 335 centros de datos, con propuestas para otros 247, lo que la convierte en el epicentro del auge de la inteligencia artificial en EE. UU. Hartnett y su equipo interpretan la reciente pausa temporal que Abbott anunció sobre la expansión de centros de datos como una señal de “inquietud electoral” ante los costos de energía y los riesgos para la red eléctrica. En este contexto, la elección se convierte en un “referéndum sobre la asequibilidad frente a los centros de datos de IA”, según el informe de BofA.

De cara al mercado, los estrategas sostienen que el resultado electoral podría definir el ritmo de la inversión en infraestructura de IA. Si Abbott gana, se espera que continúe el apoyo proempresarial que ha atraído a gigantes tecnológicos y desarrolladores de centros de datos. Si Hinojosa, una crítica de la expansión descontrolada, logra la victoria, la industria enfrentaría mayores regulaciones y costos, lo que impactaría la cadena de suministro de chips y servidores.

El análisis de BofA no solo se centra en la política estatal. En el plano federal, el control del Senado determinará la agenda legislativa para la inversión en IA y tecnología. Los republicanos, tradicionalmente más favorables a la desregulación y los recortes de impuestos, son vistos como un catalizador para las empresas del sector. Los demócratas, por otro lado, han impulsado mayores restricciones y supervisión, lo que podría enfriar el entusiasmo inversionista.

El mercado ya anticipa ganancias récord

El optimismo de Hartnett se apoya en cifras concretas del segundo trimestre. El crecimiento de las ganancias del S&P 500 se sitúa en 32%, frente al 23% proyectado antes del inicio de la temporada de resultados. Un 93% de las empresas tecnológicas ha superado las estimaciones de beneficios, según el rastreador de Bloomberg Intelligence. Estos resultados han impulsado al índice a nuevos máximos históricos este mes, después de que los inversores compraran agresivamente las caídas en semiconductores y otras acciones relacionadas con la IA desde finales de julio.

El equipo de BofA ve “la puerta abierta de par en par para que los alcistas eleven el riesgo”, citando tres factores: el crecimiento acelerado de las ganancias, un aumento de riqueza de USD $10 billones en 2026 y un gasto de capital en IA que se espera supere USD $1 billón para 2027. “Las únicas restricciones son los bonos (aumento de rendimientos), los votantes (aumento socialista), además del hecho de que todos están posicionados para el alza”, advierten.

Este diagnóstico coincide con la tendencia observada en los mercados de futuros. Los inversores han estado apostando por un escenario de crecimiento continuo en el sector tecnológico, a pesar de las dudas sobre la sostenibilidad del auge de la IA. La combinación de resultados sólidos y el respaldo de políticas favorables podría ser el detonante para una nueva fase de expansión.

Sin embargo, Hartnett no ignora los riesgos. Si los demócratas toman el control del Senado y vencen a Abbott en Texas, el impacto sería inmediato y severo. La caída de más de 10% en las acciones se contagiaría al dólar y a los bonos, creando un escenario de incertidumbre que ningún inversor desea. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, que ya superan el 4% en el tramo a 10 años, podría intensificar ese desplome.

La batalla por Texas: un pulso entre energía y tecnología

La contienda entre Abbott y Hinojosa es vista por los analistas como un microcosmos del debate nacional sobre la relación entre el desarrollo tecnológico y la sostenibilidad de los recursos. Texas, con su red eléctrica independiente, ya ha sufrido apagones masivos en eventos climáticos extremos, como el de 2021. La entrada de decenas de centros de datos, que consumen enormes cantidades de energía, ha generado tensiones entre las comunidades locales y las empresas tecnológicas.

La pausa temporal anunciada por Abbott en la expansión de estos centros fue interpretada por BofA como una concesión electoral. “Es un reflejo de la inquietud sobre los costos de energía y los riesgos para la red eléctrica”, dice el informe. Esta medida busca apaciguar a los votantes preocupados por el aumento en las tarifas eléctricas y la estabilidad del suministro, sin alienar a la industria tecnológica que ha impulsado la economía del estado.

Para el sector de la IA, Texas no es solo un estado más; es un nodo crucial en la infraestructura global de cómputo. La concentración de centros de datos en áreas como Dallas y Austin proporciona la capacidad de procesamiento necesaria para entrenar modelos avanzados. Una victoria de Hinojosa, quien ha prometido revisar los permisos y exigir estudios ambientales, podría frenar nuevos proyectos y desalentar inversiones millonarias.

El resultado en Texas, por tanto, tendrá implicaciones más allá de las fronteras estadounidenses. Las empresas de IA, tanto estadounidenses como extranjeras, observan con atención el desenlace electoral. No solo afectará a las acciones, sino también a la cadena de suministro global de semiconductores y a la competencia geopolítica por dominar la próxima ola tecnológica.

El contexto global y las perspectivas

El análisis de BofA se enmarca en un momento de alta tensión geopolítica, con la guerra comercial entre Estados Unidos y China en plena efervescencia. La IA se ha convertido en un campo de batalla estratégico, y cualquier señal de que Estados Unidos podría dar marcha atrás en su apoyo al sector tendría resonancia mundial. La euforia de los mercados en los últimos meses se ha sostenido por la confianza en que Washington mantendrá una postura favorable a la innovación.

Los estrategas de BofA señalan que la riqueza generada en el sistema financiero durante 2026, unos USD $10 billones adicionales, proporciona un colchón para soportar una eventual corrección. Sin embargo, también advierten que el exceso de optimismo es un factor de riesgo: “todos están posicionados para el alza”, lo que podría amplificar cualquier noticia negativa. En este sentido, las elecciones de noviembre se perfilan como el catalizador más relevante del último tramo del año.

El calendario electoral también coincide con la temporada de resultados de las grandes tecnológicas, lo que añade una capa adicional de volatilidad. Los inversores deberán evaluar no solo los fundamentales de las empresas, sino también el impacto potencial de los cambios políticos. La gestión del riesgo será clave en las próximas semanas, mientras el mercado digiere las encuestas y los discursos de campaña.

En conclusión, la visión de Bank of America es clara: la política y la IA están entrelazadas como nunca antes. Las elecciones de medio mandato no son solo una cuestión ideológica, sino un factor determinante para los mercados. Los jugadores del sector deben prepararse para un escenario binario que podría definir la tendencia de los próximos años. Los datos apuntan a que, si los republicanos triunfan, el rally alcista tiene amplio margen para continuar; si no, el ajuste será brusco y generalizado.


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