Scott Bessent sostuvo que futuras alzas de tasas de la Reserva Federal no serían necesariamente un error y respaldó la gestión de Kevin Warsh, mientras la inflación energética y la guerra con Irán complican las perspectivas.
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- La Fed dejó sin cambios las tasas en octubre, pero los operadores esperaban ampliamente otra subida en diciembre.
- Bessent dijo que Warsh ha tenido un buen comienzo y pidió considerar que el impacto del shock energético podría ser transitorio.
- El secretario calificó de exitosos los esfuerzos de aislamiento económico contra Irán y estimó que su economía podría contraerse más de 25% entre marzo de 2026 y marzo de 2027.
⚠️ Bessent: una futura subida de tasas de la Fed no sería necesariamente un error.
La Fed mantuvo las tasas en octubre, pero el mercado anticipa otro aumento en diciembre.
Bessent pidió considerar que el impacto del shock energético podría ser transitorio. pic.twitter.com/A7raeV2Jww
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 28, 2026
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que un futuro aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal no constituiría necesariamente un error. En una entrevista con CNBC el 28 de octubre de 2026, respondió “No es necesariamente así” cuando Brian Sullivan le preguntó si nuevas alzas representarían una equivocación de política monetaria. Sus comentarios llegaron horas después de que el banco central mantuviera sin cambios los costos de endeudamiento.
La decisión de octubre coincidió con las expectativas generalizadas del mercado, pero no despejó el debate sobre el siguiente paso de la Fed. Los operadores de futuros de fondos federales esperaban ampliamente que el banco central volviera a subir las tasas en diciembre, de acuerdo con la información citada en la entrevista. Bessent evitó anticipar una decisión concreta y defendió, en cambio, la posibilidad de que el banco central evalúe nuevos aumentos según la evolución de sus objetivos.
Una Fed entre las tasas y sus objetivos
La política de tasas afecta el costo del crédito y, por esa vía, las decisiones de gasto, inversión y contratación. Por eso, una pausa no significa necesariamente que la Fed haya terminado de ajustar su política: la autoridad puede mantener los tipos mientras observa nuevos datos y modificar el rumbo si considera que la inflación o el empleo lo requieren. La entrevista no detalló qué indicadores específicos justificarían una futura subida, y Bessent tampoco presentó una previsión propia sobre el nivel de las tasas.
El contexto inmediato es que la Fed mantuvo las tasas estables en octubre, un mes después de elevar los costos de endeudamiento por primera vez en tres años. Ese orden de decisiones describe un giro reciente en la trayectoria de la política monetaria, aunque la información disponible no ofrece cifras sobre el nivel de las tasas ni explica el tamaño del ajuste anterior. La ausencia de esos datos impide precisar cuánto crédito se encareció, pero deja claro que el debate sobre nuevos cambios sigue abierto.
La perspectiva de otra subida contrasta con las reiteradas solicitudes del presidente Donald Trump para que las tasas sean más bajas. Bessent es descrito como un estrecho confidente de Trump, quien presionó a Jerome Powell por ese asunto durante los últimos meses de Powell al frente del banco central. La entrevista no indica que Bessent respaldara esas presiones ni que la Casa Blanca hubiera presentado una nueva instrucción a la Fed; su respuesta fue que un aumento futuro no sería automáticamente un error.
La diferencia entre una preferencia política por menores tasas y el mandato del banco central ayuda a explicar la tensión planteada en la conversación. Bessent dijo que tanto él como Trump consideran que Kevin Warsh está haciendo bien su trabajo y que puede encontrar un equilibrio entre el pleno empleo y la estabilidad de precios. Al elogiar al presidente de la Fed, el secretario respaldó su capacidad para ponderar esos objetivos, pero no afirmó que el equilibrio ya estuviera alcanzado ni anticipó la decisión de diciembre.
El shock energético complica la lectura de la inflación
Bessent pidió que la Fed mantuviera una “mente abierta” respecto de la posibilidad de que el impacto de los precios de la energía tuviera una naturaleza transitoria. Su argumento no fue que el encarecimiento ya hubiera desaparecido, sino que el banco central debería contemplar que el choque de oferta pudiera moderarse con el tiempo. Esa distinción importa para evaluar la inflación: un aumento temporal de costos puede exigir una respuesta distinta de un avance persistente que se extienda a otros precios.
Según el relato de la entrevista, la guerra de Estados Unidos con Irán se vinculó con una fuerte reducción de los volúmenes mundiales de producción de crudo. La caída de la oferta petrolera contribuyó a que las lecturas anuales de inflación se alejaran aún más de la meta de 2% de la Reserva Federal. El material no proporciona cifras de producción ni una medición concreta del aumento de precios atribuible al conflicto, por lo que no permite cuantificar cuánto del desvío responde a la energía.
La petición de Bessent plantea una cuestión práctica para la política monetaria: cuánto peso debe dar la Fed a un shock de oferta que podría ser pasajero y cuánto a la inflación que ya aparece en las cifras anuales. Si el impacto energético es transitorio, una reacción basada únicamente en ese movimiento podría no describir las presiones de precios de mediano plazo; si persiste, el banco central tendría razones distintas para considerarlo. La entrevista expuso esa incertidumbre, pero no ofreció una conclusión sobre cuál escenario prevalecerá.
En ese marco, la pausa de octubre no equivale a una promesa de mantener las tasas sin cambios durante las próximas reuniones. La expectativa ampliamente extendida entre los operadores de futuros de una nueva subida en diciembre muestra que el mercado contemplaba ese desenlace, aunque una expectativa no es una decisión oficial ni garantiza que se concrete. Bessent tampoco confirmó que la Fed vaya a actuar entonces; se limitó a rechazar que cualquier aumento posterior deba calificarse de antemano como un error.
Bessent respalda a Warsh y destaca la presión sobre Irán
El secretario calificó de buen comienzo la gestión de Warsh y dijo que confiaba mucho en él. También afirmó que el presidente de la Fed puede encontrar un punto de equilibrio entre garantizar el pleno empleo y preservar la estabilidad de precios, los dos objetivos que mencionó durante la entrevista. El respaldo de Bessent no modifica la independencia de las decisiones del banco central ni permite saber qué hará Warsh en la próxima reunión, pero sí muestra que el secretario no presentó las posibles alzas como incompatibles con el trabajo del presidente de la Fed.
La atención de la conversación también se desplazó a Irán y a las medidas estadounidenses para aislar su economía, que Bessent denominó Operación Aislamiento Económico. El secretario calificó esos esfuerzos de “muy exitosos” y sostuvo que la economía iraní podría contraerse más de 25% entre marzo de 2026 y marzo de 2027. Se trata de una estimación atribuida a Bessent; la información de la entrevista no incluye una metodología, datos de respaldo ni una verificación independiente de esa proyección.
El vínculo entre ese frente y la discusión monetaria aparece en la oferta de crudo: la guerra con Irán, según la información presentada, ha reducido los volúmenes mundiales de producción y contribuido a alejar la inflación anual del objetivo de 2%. Por un lado, Bessent destacó el impacto de la operación económica contra Teherán; por otro, pidió que la Fed no descarte que el shock energético sea temporal. La entrevista no explicó cómo se relacionan directamente ambas políticas ni atribuyó la caída de la producción a la operación de aislamiento.
Por ahora, los elementos confirmados en la entrevista son una Fed que dejó las tasas sin cambios en octubre, expectativas de mercado favorables a otra subida en diciembre y un secretario del Tesoro que considera posible justificar futuros aumentos. A eso se suma la presión pública de Trump por tasas más bajas y la incertidumbre que Bessent atribuye al impacto energético de la guerra. La decisión del banco central seguirá dependiendo de su evaluación de precios y empleo, mientras la entrevista no permite dar por definido el rumbo de la próxima reunión.
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