Alphabet prevé elevar de forma significativa su inversión de capital el próximo año, después de proyectar cerca de USD $200.000 millones para 2026. Ruth Porat defendió la apuesta de largo plazo, aunque las cifras de flujo de caja y la reacción de Wall Street reflejan la presión por demostrar que el gasto puede generar retornos.
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- Alphabet elevó en julio su previsión de inversión de capital para 2026 hasta un máximo de USD $205.000 millones y anticipa un nuevo aumento significativo el próximo año.
- La expansión de infraestructura coincide con ingresos de Google Cloud 82% mayores en el segundo trimestre, pero el flujo de caja libre de Alphabet cayó a terreno negativo.
- Ruth Porat defendió el retorno de la IA y reconoció inquietudes por los centros de datos, incluidos su consumo energético y el rechazo de algunas comunidades.
🚨 Alphabet elevará aún más su inversión en IA
Prevé hasta USD 205.000 millones en capex para 2026 y anticipa otro aumento significativo el año siguiente.
En el segundo trimestre, su flujo de caja libre cayó a -USD 5.900 millones. Google Cloud creció 82%.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 13, 2026
Alphabet aumentará su gasto en IA pese a la presión por demostrar retornos
Una inversión que seguirá creciendo
Alphabet prepara otro año de fuerte inversión en inteligencia artificial, con un gasto de capital que, según su presidenta y directora de inversiones, Ruth Porat, aumentará significativamente. En una conversación con Alyson Shontell, editora en jefe de Fortune, durante la Most Powerful Women Summit en Santa Bárbara, California, Porat afirmó que la compañía todavía enfrenta limitaciones de capacidad ante la demanda de cómputo de sus socios, empresas y gobiernos.
La ejecutiva describió el momento como una etapa de construcción acelerada, impulsada por el valor que los clientes dicen obtener de las herramientas y servicios de IA. Porat sostuvo que la oportunidad se extenderá durante bastante tiempo, en lugar de sugerir que Alphabet se acerca a un máximo de gasto; su argumento es que reducir ahora la inversión podría dejar a la compañía sin capacidad cuando sus clientes la necesiten.
Alphabet prevé invertir alrededor de USD $200.000 millones en 2026, con un gasto de capital que incluye infraestructura relacionada con la IA. En julio elevó su previsión para ese año a un rango cuyo máximo alcanza USD $205.000 millones. La empresa ya había anticipado que el gasto del próximo año crecería de manera significativa, una proyección que mantiene la atención de los inversionistas sobre cuánto tiempo puede sostenerse el ritmo de expansión.
Porat ocupa el puesto número 11 en la lista Most Powerful Women 2026 de Fortune y supervisa los vehículos de inversión de Alphabet, incluidos GV y CapitalG, además de Other Bets y las inversiones inmobiliarias. Antes de asumir su función actual en 2023, pasó casi una década como directora financiera de Alphabet y, previamente, fue CFO de Morgan Stanley, una trayectoria que aporta experiencia financiera a una de las mayores apuestas corporativas actuales.
El costo financiero y la respuesta de Wall Street
Las inversiones de capital de Alphabet llegaron a USD $44.900 millones en el segundo trimestre, y la directora financiera Anat Ashkenazi dijo que la gran mayoría se destinó a infraestructura técnica para respaldar las inversiones en IA. Ese desembolso coincidió con un flujo de caja libre negativo de USD $5.900 millones, la primera vez en más de 20 años como empresa pública que el flujo de caja trimestral de Alphabet cae por debajo de cero.
La magnitud del gasto no implica que todas las señales operativas sean negativas: Google Cloud elevó sus ingresos 82%, hasta USD $24.800 millones, mientras su beneficio operativo se triplicó y alcanzó USD $8.800 millones. Estas cifras muestran una demanda creciente por servicios en la nube, aunque por sí solas no resuelven la pregunta de si los retornos futuros compensarán el costo de construir centros de datos y ampliar la capacidad de cómputo.
La reacción del mercado a los planes de inversión evidencia esa exigencia. Cuando Alphabet elevó en julio su previsión de capex para 2026 hasta un máximo de USD $205.000 millones, sus acciones perdieron más de 6% al día siguiente. La caída coincidió con el anuncio, pero no permite establecer por sí sola una causa única. En su cobertura del aumento de la previsión, Bloomberg describió las dudas sobre la rentabilidad del gasto, una preocupación que forma parte del debate de Wall Street sobre los retornos de la inversión.
En el centro del debate está la distancia entre financiar infraestructura hoy y generar ingresos suficientes más adelante. Porat dijo que las empresas deben evaluar, por un lado, el valor que aportan a sus socios para impulsar el crecimiento de ingresos y, por otro, la eficiencia con que ofrecen capacidad de cómputo; ambos factores, según planteó, determinarán si la inversión produce retornos atractivos.
La discusión sobre una posible destrucción de capital
Durante la entrevista, Shontell preguntó a Porat por un análisis de Chris Wood, jefe global de estrategia de renta variable de Jefferies, quien advirtió que el auge de la IA podría terminar en una destrucción masiva de capital en Estados Unidos. Su argumento, según el reporte de Fortune, contempla que modelos chinos de código abierto y menor costo podrían ganar participación de mercado y debilitar el retorno de las inversiones actuales.
Porat rechazó esa conclusión y respondió que le parecía ilógico observar una demanda intensa de conocimiento y de herramientas para mejorar empresas y gobiernos, y al mismo tiempo asumir que no puede haber retorno. Su réplica no elimina el riesgo competitivo que planteó Wood, pero expone la premisa con la que Alphabet justifica seguir expandiendo sus instalaciones y servicios mientras la demanda supera su capacidad disponible.
La ejecutiva tampoco definió el éxito como una carrera por demostrar quién ofrece el mejor modelo. En cambio, destacó el despliegue responsable y la capacidad de crear valor a largo plazo, y sostuvo que las iniciativas que no se construyen pensando en su permanencia difícilmente perdurarán; esa visión coloca la inversión sostenida por encima de una medición inmediata del liderazgo.
Porat vinculó el gasto actual con una estrategia trazada años atrás, cuando Google pasó en 2016 de priorizar los dispositivos móviles a adoptar una orientación «AI first». Según explicó, invertir para el crecimiento futuro es necesario porque esperar hasta que la capacidad haga falta puede ser demasiado tarde; la apuesta, sin embargo, obliga a Alphabet a convertir esa visión en productos y servicios por los que sus clientes estén dispuestos a pagar.
Centros de datos, energía y resistencia comunitaria
La expansión de la infraestructura también enfrenta objeciones fuera de los mercados financieros. Porat reconoció una creciente resistencia a los centros de datos y citó una encuesta de Gallup, según la cual siete de cada diez estadounidenses se oponen a la construcción de un centro de datos de IA en su zona; 48% expresó una oposición firme.
La presidenta de Alphabet argumentó que la opinión puede cambiar cuando los proyectos incorporan capacidad energética, protegen la asequibilidad y generan empleos en la zona. Porat señaló inversiones de Google en energía nuclear, geotérmica, solar y eólica, presentándolas como parte de la respuesta a inquietudes sobre el suministro y el costo de la electricidad, aunque reconoció que la ansiedad por los efectos negativos es real y sustancial.
Google también cofundó una Skilled Trades Alliance junto con Ford, BlackRock y Carhartt para capacitar a electricistas, soldadores y otros trabajadores necesarios en la construcción. El programa, según Porat, busca atender la demanda de oficios especializados asociada a la expansión; la ejecutiva sostuvo que, si la industria puede construir IA, también debe afrontar las preocupaciones que acompañan esa decisión.
En junio, durante un evento del Economic Club of New York, Porat describió los centros de datos como creadores de empleo y argumentó que pueden ayudar a moderar el crecimiento de los precios de la energía al distribuir costos fijos entre una base más amplia. En el Global Forum de Fortune en Riad del año anterior, también defendió que la IA va más allá de los chatbots y expresó su esperanza de que pueda contribuir a curar el cáncer durante su vida; son argumentos optimistas que no sustituyen la evaluación de costos, impactos y resultados concretos.
La experiencia de Porat y el riesgo de quedarse atrás
La defensa de la inversión de Porat está marcada por su experiencia financiera durante la crisis de 2008. En Morgan Stanley trabajó estrechamente con Hank Paulson, entonces secretario del Tesoro, y encabezó el equipo que asesoró al Departamento del Tesoro sobre Fannie Mae y Freddie Mac, además de colaborar con la Reserva Federal de Nueva York en el caso de AIG.
De esa crisis, dijo, extrajo una lección aplicable a las empresas actuales: identificar pronto la mayor vulnerabilidad y fortalecer la compañía antes de que sea demasiado tarde para actuar. En el caso de las compañías que compiten en IA, Porat identificó el riesgo de quedarse atrás, porque un rival que establezca conexiones con los clientes mediante nuevas herramientas puede crear una desventaja competitiva para quienes no reaccionen.
La posición de Alphabet combina, por tanto, dos presiones que no se resuelven con una sola métrica: ampliar capacidad para responder a la demanda y demostrar que esa expansión puede producir beneficios sostenibles. El aumento de ingresos y ganancias operativas de Google Cloud ofrece una señal favorable, mientras el flujo de caja libre negativo y la reacción de las acciones ante la previsión de capex muestran por qué los inversionistas siguen reclamando evidencias.
Porat sostiene que la construcción de infraestructura debe evaluarse con un horizonte largo y que la eficiencia del cómputo, junto con el valor para los socios, será clave para obtener retornos. Alphabet, mientras tanto, tendrá que justificar su gasto ante accionistas y comunidades, además de mostrar que sus inversiones energéticas, laborales y tecnológicas acompañan el crecimiento de la IA.
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