Por Canuto  

NASA presentó su hoja de ruta más concreta para levantar una base lunar permanente en el polo sur de la Luna, con misiones desde 2026, nuevos contratos para módulos de carga, y SpaceX como actor crítico para llevar astronautas bajo Artemis IV. En paralelo, Elon Musk volvió a pedir una gran base lunar.

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  • NASA anunció tres primeras misiones de Moon Base entre 2026 y 2028, junto con nuevos contratos para rovers lunares y entregas de carga.
  • Astrolab y Lunar Outpost construirán los primeros vehículos de terreno lunar, mientras Blue Origin entregará módulos de carga y Firefly participará en MoonFall.
  • SpaceX sigue siendo clave para Artemis IV, pero antes debe demostrar transferencia de propelente en órbita a gran escala para su sistema derivado de Starship.

 


La NASA dio a conocer la actualización más amplia hasta ahora sobre Moon Base, su iniciativa para establecer una presencia humana sostenida en el polo sur de la Luna. El plan contempla una secuencia de misiones robóticas y, más adelante, tripuladas, con el objetivo de desplegar infraestructura, movilidad de superficie y capacidades científicas que sirvan como antesala a futuras operaciones humanas.

El anuncio también reordena el mapa de proveedores privados que participarán en ese esfuerzo. Blue Origin, Astrolab, Lunar Outpost, Intuitive Machines, Astrobotic, Firefly Aerospace y SpaceX aparecen dentro de la arquitectura inicial, en un momento en que Washington busca convertir el regreso a la Luna en una plataforma de aprendizaje para misiones cada vez más complejas, incluyendo las primeras expediciones tripuladas a Marte.

Durante la presentación oficial, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó que Moon Base será “el primer puesto avanzado de Estados Unidos y de la humanidad en otro mundo celeste”. Añadió que cada misión, sea tripulada o no, servirá para aprender a vivir y operar en uno de los entornos más exigentes y peligrosos imaginables, con fines científicos, económicos y tecnológicos.

Para los lectores menos familiarizados con el programa Artemis, la lógica de esta estrategia es simple. Antes de sostener presencia humana en la superficie lunar, la NASA necesita probar transporte, logística, reconocimiento del terreno, movilidad, energía y operaciones de larga duración. Moon Base busca ordenar esas piezas en una secuencia de menor a mayor complejidad.

Las primeras misiones de Moon Base

La agencia confirmó las tres primeras misiones del programa. Moon Base I está prevista para lanzarse no antes del otoño de 2026 y usará el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance, de Blue Origin, para llevar cargas útiles de la NASA a Shackleton Connecting Ridge, una región vinculada a futuros alunizajes tripulados de Artemis.

Entre los instrumentos que viajarán en esa misión se encuentra Stereo Cameras for Lunar Plume-Surface Studies, diseñado para estudiar cómo interactúan los propulsores con la superficie lunar. También llevará Laser Retroreflective Array, que ayuda a las naves en órbita a determinar una ubicación más precisa mediante el uso de luz láser reflejada.

Moon Base II, según el calendario presentado, despegará más adelante este mismo año. La misión utilizará el módulo Griffin, de Astrobotic, para transportar más de 1.100 libras de carga, incluido el rover FLIP de Astrolab, con la meta de madurar sistemas de movilidad que orienten futuras operaciones vinculadas al vehículo de terreno lunar, conocido como LTV por sus siglas en inglés.

Moon Base III también figura en el cronograma de este año. Volará la investigación Lunar Vertex a bordo del módulo Nova-C Trinity, de Intuitive Machines. Esa misión estudiará los remolinos lunares, zonas claras en la superficie del satélite, para mejorar la comprensión de la evolución superficial y del comportamiento de materiales en condiciones extremas. La misión incluirá además cargas útiles de la Agencia Espacial Europea y del Korea Astronomy and Space Science Institute.

La NASA indicó que estas tres misiones son apenas el comienzo de más de una docena de anuncios previstos para este año. La idea es generar datos operativos y reducir riesgos antes de la llegada de astronautas a la superficie bajo Artemis, cuya siguiente gran referencia sigue situada hacia 2028.

Rovers, carga y contratos multimillonarios

Uno de los componentes más importantes del anuncio fue la asignación de contratos para movilidad de superficie. La NASA adjudicó USD $219.000.000 a Astrolab y USD $220.000.000 a Lunar Outpost para construir y entregar la primera fase de los vehículos de terreno lunar. Ambos sistemas deben estar desplegados en la superficie para 2028 a través de la iniciativa CLPS.

El vehículo tripulado de Astrolab, denominado CLV-1 y adaptado desde la arquitectura FLEX de la empresa, está diseñado para transportar astronautas, llevar suministros y apoyar operaciones remotas. La NASA detalló que tendrá una masa cercana a 2.000 libras y podrá alcanzar velocidades superiores a 6 mph en terreno llano.

Por su parte, Pegasus, de Lunar Outpost, es una evolución del rover Eagle. Fue concebido para cumplir con los requisitos actualizados del programa LTV y podrá operar durante hasta un año mediante conducción manual, autónoma o teleoperada, con velocidades de más de 9 mph. La agencia destacó que incorpora tecnologías con herencia del programa Apollo y experiencia previa en prototipos y vuelos.

La movilidad temprana en superficie tiene una función estratégica. Permitirá caracterizar riesgos del terreno, mover materiales, preposicionar recursos y apoyar investigaciones científicas y demostraciones tecnológicas antes de la llegada de misiones tripuladas. Durante los próximos 18 meses, los proveedores seleccionados deberán cerrar diseños, realizar evaluaciones tripuladas y calificar unidades de vuelo.

Para transportar estos rovers al polo sur lunar, la NASA otorgó a Blue Origin un contrato por USD $188.000.000, con un período de opción valorado en USD $280.400.000 para dos órdenes de tarea. La agencia señaló que esta contratación, bajo el marco CLPS 1.0, representa una inversión estratégica para habilitar movilidad e infraestructura lunares sostenidas.

MoonFall y la siguiente fase logística

La actualización también incluyó novedades sobre MoonFall, una misión que desplegará cuatro drones capaces de realizar saltos cortos sobre la superficie lunar para inspeccionar posibles sitios de aterrizaje de Artemis. El Jet Propulsion Laboratory de la NASA ha estado desarrollando el diseño y probando hardware prototipo para esta iniciativa.

La nave que transportará esos drones desde la órbita terrestre hasta la Luna será construida por Firefly Aerospace, con un lanzamiento previsto para 2028. Una vez en destino, los drones aterrizarán de manera independiente y capturarán imágenes de alta resolución de zonas de difícil acceso a lo largo de un día lunar.

Tras su vuelo final, cada dron dejará una carga útil survive-the-night operando durante varios meses. Esa característica permitirá extender la presencia tecnológica estadounidense en el polo sur lunar incluso después de completar la fase principal de exploración aérea.

Además, la NASA explicó que CLPS 2.0 ampliará la flexibilidad para futuras entregas de carga a la superficie y órbita lunar. La solicitud final de propuestas fue publicada el 15 de mayo y las respuestas están previstas para el 30 de junio. Según la agencia, en las próximas semanas y meses también se anunciarán nuevas adjudicaciones relacionadas con cargas útiles y demostraciones tecnológicas para Moon Base.

El papel de SpaceX y la conexión con Marte

Aunque varias empresas aparecen en el despliegue inicial, SpaceX ocupa un lugar singular dentro de la arquitectura general. La compañía mantiene el contrato del Sistema de Aterrizaje Humano de la NASA para un módulo derivado de Starship, que será el encargado de llevar astronautas a la superficie lunar durante Artemis IV, actualmente previsto para 2028.

Sin embargo, ese paso depende de una prueba clave. SpaceX debe demostrar transferencia de propelente en órbita a gran escala, un proceso que requerirá múltiples lanzamientos de naves cisterna Starship para abastecer una sola misión lunar. Esa capacidad es vista como un requisito operativo central para sostener vuelos humanos de alta complejidad fuera de la órbita terrestre.

El plan lunar también está íntimamente ligado al recurso más codiciado del polo sur: el hielo de agua. Si puede extraerse y procesarse, ese material serviría para producir agua potable, oxígeno respirable y combustible para cohetes. Esa posibilidad reduciría la dependencia de reabastecimiento desde la Tierra y volvería mucho más práctica la idea de reutilizar sistemas como Starship en la Luna o cerca de ella.

En ese contexto, la base lunar aparece como un puente entre dos ambiciones mayores: establecer una presencia humana sostenida en la Luna y preparar el salto a Marte. Según el reporte de Teslarati, esta capa de infraestructura es la conexión entre ambas metas, y hoy SpaceX es la única empresa estadounidense contratada para construir el cohete que llevaría humanos a cualquiera de esos dos destinos.

Elon Musk vuelve a empujar la narrativa lunar

En paralelo al anuncio de la NASA, Elon Musk intervino públicamente para pedir una expansión más ambiciosa. “¡Es hora de construir una gran base en la Luna!”, escribió mientras la agencia difundía su actualización. El comentario reforzó una posición que el empresario ha repetido en otras ocasiones sobre la necesidad de crear civilizaciones autosostenibles fuera de la Tierra.

Musk ha sostenido que tanto la Luna como Marte deberían albergar comunidades autosostenibles y que esa meta constituye la directiva principal de SpaceX. Su argumento distingue entre ambos destinos: la Luna podría desarrollarse más rápido por su cercanía, pero también sería más vulnerable a problemas originados en la Tierra; Marte tardaría más en sostenerse por sí mismo, aunque estaría más aislado frente a grandes desastres terrestres.

El comentario llegó, además, en un momento corporativo sensible. La declaración se produjo pocos días después de que SpaceX presentara documentación para salir a bolsa en lo que ese medio describió como la mayor oferta pública (IPO) del mundo en la historia financiera.

En el plano cripto, los efectos fueron nulos. A pesar de que las alusiones de Musk a la “Luna” suelen despertar asociaciones inmediatas con el lenguaje del mercado digital, Bitcoin y Dogecoin no mostraron reacción positiva. Al momento de la publicación citada por TheStreet, BTC cotizaba en USD $75.756,87, con una caída diaria de 2%, mientras DOGE se negociaba en USD $0,1006, también con un descenso de 2%.

Ese mismo reporte añadió otro dato relevante para el público cripto: la documentación S-1 de SpaceX ante la SEC reveló que la compañía mantiene BTC 18.712 en su balance. Aunque ese hecho no forma parte del anuncio lunar de la NASA, sí refuerza el interés de los mercados digitales por cualquier declaración de Musk o por los próximos movimientos financieros de la empresa espacial.

En conjunto, la actualización marca un punto de inflexión para el programa lunar estadounidense. Moon Base ya no se presenta solo como una idea estratégica, sino como una secuencia concreta de misiones, contratos y hardware en desarrollo. Si los hitos técnicos se cumplen, la Luna podría convertirse en la primera plataforma permanente de actividad humana más allá de la Tierra, con implicaciones científicas, industriales y geopolíticas que irán mucho más allá del programa Artemis.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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