Por Canuto  

Una carta enviada desde Roma en 1542 permaneció oculta detrás de miles de dígitos hasta que una investigación combinó criptanálisis, modelos de lenguaje y revisión del manuscrito. La lectura recuperada expone las dudas del papa Paulo III sobre armar 100 naves, financiar la defensa de Hungría y conservar margen político frente a Carlos V y la amenaza otomana.
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  • La carta de Alessandro Farnese a Giovanni Poggio ocupa ocho páginas y contiene 6.577 posiciones cifradas.
  • Una búsqueda computacional recuperó una clave de longitud variable, aunque el texto final todavía incluye conjeturas.
  • El mensaje describe debates sobre una flota de 100 naves, ayuda para Hungría y movimientos de Ridolfo Gonzaga.


Una carta diplomática enviada desde Roma hacia la corte de Carlos V en España en abril de 1542 acaba de recuperar buena parte de su contenido después de siglos de silencio. El documento, escrito por el cardenal Alessandro Farnese para Giovanni Poggio, nuncio papal ante el Emperador, combina prosa abierta con ocho páginas de instrucciones protegidas por miles de dígitos, una estructura que durante años resistió los intentos de lectura.

La investigación publicada por Simon Klee propone una clave para el manuscrito conservado en el Archivio Apostolico Vaticano, aunque advierte que la interpretación sigue siendo candidata y no una solución certificada por otros criptoanalistas. El resultado permite reconstruir una discusión urgente sobre la defensa frente al Imperio otomano, el financiamiento de tropas y naves, la ayuda a Hungría y la delicada posición del papa Paulo III entre Carlos V y Francia.

Una carta diplomática convertida en un problema criptográfico

Farnese tenía apenas 21 años cuando dirigía la secretaría papal y pertenecía a una familia con acceso directo al poder pontificio, pues era nieto de Paulo III. Poggio, obispo de Tropea y nuncio ante Carlos V, recibía información sobre las negociaciones de paz entre el Emperador y Francisco I, un asunto que Farnese decidió no repetir porque Giovanni Ricci da Montepulciano ya había llevado las condiciones imperiales.

La carta ocupa los folios 70r a 73v del expediente Spagna 1A. Comienza con texto italiano legible, pero cerca del final del folio 70r la escritura cambia abruptamente a dígitos, que llenan por completo los folios 70v a 72r y rodean un pasaje claro sobre asuntos eclesiásticos y noticias de Ancona; el cifrado reaparece como instrucciones reservadas dentro de un marco diplomático visible.

La transcripción pública utilizada para la investigación registraba 6.577 posiciones de dígitos, con 44 marcas ilegibles y 207 señales superiores, principalmente puntos. El desafío planteado en 2019 por George Lasry todavía mostraba cero soluciones cuando fue revisado el 16 de septiembre de 2026, mientras que un estudio académico anterior había concluido que el material parecía utilizar una clave distinta de otras cifras papales conocidas.

Los recuentos ofrecieron la primera pista sólida: el dígito 7 representaba 17,5% del texto, mientras el 1 aparecía apenas en 3,1%, y ciertos pares se repetían con una frecuencia inusual. Las combinaciones 80, 57, 27, 03 y 73 dominaban el manuscrito, los dobles casi no aparecían y los dígitos tendían a alternarse entre dos grupos, un patrón compatible con vocales y consonantes distribuidas de forma regular.

La búsqueda combinó criptanálisis y modelos de lenguaje

La clave finalmente recuperada sigue un diseño sencillo, documentado en otras cifras de la secretaría papal: cada letra recibe un código de uno o dos dígitos y el lector debe decidir dónde termina cada unidad. Así, la secuencia inicial podía leerse como 73 4 57 4 para formar “dopo”, después de, pero también podía dividirse como 7 3 4 57 4 y producir una combinación sin sentido en italiano.

Para resolver simultáneamente la clave y las fronteras entre códigos, Klee utilizó una búsqueda externa que cambiaba las asignaciones de letras y un decodificador interno que evaluaba distintas divisiones. El sistema conservaba varias lecturas parciales, las comparaba mediante un modelo de cinco gramos y descartaba caminos menos plausibles cuando compartían la misma posición y el mismo contexto lingüístico.

El modelo se entrenó con cerca de 4,9 millones de letras procedentes de obras de Maquiavelo, Castiglione y Vasari, además de líneas con apariencia italiana extraídas de correspondencia diplomática de 1541 a 1544. La normalización eliminó acentos y la letra h, fusionó v con u y redujo letras dobles, decisiones que coincidieron con los hábitos ortográficos observados en el manuscrito, como “tute”, “esendo” y “facia”.

La búsqueda empleó recocido simulado, una técnica que permite aceptar temporalmente claves peores para escapar de soluciones locales que parecen buenas pero son incorrectas. En la primera ejecución aparecieron frases reconocibles como “dopo la partita del Montepulciano”, además de referencias a preparativos contra el Turco, 100 naves, Hungría, Ridolfo Gonzaga, la fortaleza de Luzzara y el marqués de Granvela.

Después, el investigador restringió el sistema a un código por letra, un solo nulo y ningún código de palabra. Dos de tres reinicios recuperaron la misma clave para las 18 letras utilizadas por el escribano y el mismo nulo, mientras que la división de la carta en dos mitades produjo esas asignaciones en los 12 reinicios realizados, una prueba que Klee considera más convincente que una única lectura completa.

Qué escondía el mensaje sobre la guerra

El texto recuperado describe la visita del marqués de Aguilar al Papa y el consejo de Andrea Doria para armar una flota contra los otomanos. Paulo III, según la carta, no quería retener recursos y prometía aportar cuanto estuviera dentro de sus posibilidades, ya fuera en el mar o en Hungría, pero prefería esperar para decidir dónde gastar el dinero porque todavía no estaba claro si el mayor peligro llegaría por tierra o por mar.

El Papa expresaba dos dudas sobre el proyecto de reunir 100 naves. En primer lugar, sostenía que una flota mixta de galeras y navíos de vela nunca había funcionado bien; en segundo, advertía que equipar tantas embarcaciones tomaría demasiado tiempo y podrían no servir durante el año para el que se solicitaba el dinero, aunque aun así se comprometía a pagar la parte que le correspondiera además de sus propias seis galeras.

La carta también discutía el origen de los soldados que viajarían en esas naves. Farnese explicaba que los Estados Pontificios tenían buenos combatientes acostumbrados a la guerra y que, si el Papa no los mantenía ocupados, ningún edicto impediría que aceptaran el salario de otro gobernante, una posibilidad que podía generar desorden interno sin ofrecer una ventaja real al Emperador.

Al mismo tiempo, el pontífice buscaba preservar una posición neutral que le permitiera mediar por la paz. Esa cautela explica por qué la defensa contra el Turco debía presentarse con cuidado, sin que otras potencias pudieran acusar a Roma de financiar una operación distinta o de abandonar su papel diplomático en el conflicto europeo.

Otro bloque del mensaje aborda la ayuda para Hungría, acordada en Roma con Nicolas Perrenot de Granvela y presentada públicamente por Giovanni Morone en la Dieta de Espira. Informes independientes de Morone confirman que el 23 de marzo de 1542 expuso la ayuda papal contra los turcos y que los asistentes consideraron insuficiente la propuesta, pues algunos reclamaban 5.000 infantes y 2.000 caballos sin condiciones.

La revisión del manuscrito cambió varias lecturas

Descifrar la clave no resolvió por sí solo todas las palabras, porque algunos dígitos estaban mal transcritos, unidos por la caligrafía o cubiertos por manchas y sellos. En el nombre Montepulciano, por ejemplo, la transcripción ofrecía un 2, código de r, pero la fotografía mostraba un 1, que correspondía a u y confirmaba la lectura histórica del apellido.

La revisión fotográfica encontró cinco grupos duplicados que sumaban 21 dígitos ausentes del manuscrito, además de 14 dígitos omitidos y dos pares intercambiados. Tras las correcciones, la transcripción pasó de 6.577 a 6.562 dígitos, mientras que las unidades leídas exactamente bajo la clave aumentaron de 6.216 a 6.358 y los dígitos con una desviación registrada bajaron de 300 a 170.

Un clasificador de siete vecinos comparó la forma de cada glifo con ejemplos del mismo escribano y coincidió con las etiquetas de la transcripción en 90,5% de los casos. Cuando solo se consideraron los glifos clasificados con alta confianza, el acuerdo llegó a 98,9%, aunque esas cifras miden coincidencia con etiquetas provisionales y no una tasa independiente de reconocimiento histórico.

La investigación también incorporó una segunda fase de lectura con la clave ya fijada, capaz de proponer sustituciones, eliminar dígitos, ignorar marcas superiores o completar posiciones ilegibles. El método ayudó a reparar nombres y frases, pero no siempre acertó: en un pasaje transformó “sus propias seis galeras” en una lectura peor porque el modelo evaluaba secuencias cortas y no comprendía plenamente el argumento militar.

Dos ejecuciones nuevas de GPT-6 Astra recibieron páginas decodificadas literalmente, sin ver las fotografías ni la edición propuesta. Ambas reconstruyeron el sentido general y detectaron errores en la versión del investigador, incluida una frase que debía leerse “vendrá la mayor crecida” y otra donde el Emperador aparecía diciendo que las fuerzas papales eran pequeñas, correcciones que fueron incorporadas a la edición final.

Una solución prometedora, pero todavía abierta

El descifrado atribuye a Ridolfo Gonzaga movimientos militares en Luzzara y luego en un castillo de su propiedad en el territorio de Parma, posiblemente Poviglio. La genealogía Gonzaga respalda esa identificación, ya que Massimiliano poseía Luzzara y Rodolfo aparece vinculado con Poviglio, aunque el nombre del castillo y el empleador que habría encargado la operación continúan ilegibles.

El contexto histórico refuerza varias partes de la lectura. Carlos V se había reunido con Paulo III en Lucca en septiembre de 1541, dos semanas después de la toma otomana de Buda, y la paz que Montepulciano llevaba no prosperó: Francisco I declaró la guerra al Emperador en julio de 1542, mientras un informe de finales de ese mes comunicaba que la negociación había quedado excluida.

La clave utiliza el 9 como nulo, una marca que puede separar palabras, aparecer dentro de ellas o evitar que una secuencia se lea como otra letra. Los puntos sobre los pares también cambian el resultado: ciertas marcas producen “qua”, “que” o “qui”, mientras otras permiten leer “che”, “chi” y “non”, además de abreviaturas para títulos como Su Santidad, Su Majestad y Vuestra Señoría.

La lectura no debe confundirse con una transcripción definitiva del archivo. El día exacto de abril sigue ilegible, algunas letras fueron suplidas mediante contexto y ninguna otra persona especializada en criptanálisis había verificado o cuestionado formalmente la solución cuando Klee envió la clave y el texto a MysteryTwister el 15 de septiembre de 2026.

El principal aporte del trabajo consiste en mostrar que una cifra papal de longitud variable podía recuperarse a partir de los propios dígitos, sin depender de una clave conservada o de un texto plano conocido. La combinación de estadística, modelos de lenguaje, comparación de escritura y contexto histórico no elimina la incertidumbre, pero convierte un bloque aparentemente incomprensible en una ventana concreta a las decisiones militares y diplomáticas de Roma en vísperas de otra guerra europea.


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