Los protocolos cripto llevaron las recompras de tokens a un récord de USD $640 millones, pero los desbloqueos, las emisiones y la presión vendedora siguen neutralizando buena parte de ese esfuerzo.
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- Los protocolos recompraron más de USD $1.400 millones en sus propios tokens durante 2025.
- Analistas advierten que las recompras suelen ser pequeñas frente a la presión vendedora diaria y las nuevas emisiones.
- Hyperliquid, Pump.fun, Uniswap y Aave muestran cómo la estrategia se extiende desde plataformas rentables hacia el DeFi dominante.
Los protocolos de criptomonedas gastaron un récord de USD $640 millones en recompras de sus propios tokens, una cifra que confirma el paso de esta herramienta desde una práctica de nicho hacia una estrategia habitual de tesorería. El dato, reportado por Financial Times y citado en el análisis de Cryptopolitan, contrasta con la reacción de los precios: varios activos sometidos a programas constantes de compra y quema permanecieron estancados o incluso retrocedieron durante 2025.
La lógica detrás de estas operaciones parece sencilla. Un protocolo utiliza parte de sus ingresos para comprar tokens en el mercado y, dependiendo del diseño del programa, los quema, los bloquea o los entrega a determinados participantes. Sin embargo, la reducción de oferta no garantiza por sí misma una subida, especialmente cuando los desbloqueos de inversionistas, las emisiones nuevas y las ventas de otros tenedores superan la demanda creada por el protocolo.
De recompras semanales a una estrategia multimillonaria
El crecimiento de las recompras resulta evidente al comparar las cifras actuales con las de un año antes. En agosto de 2025, las compras semanales de tokens por parte de protocolos rondaban los USD $40 millones, con Hyperliquid aportando cerca de USD $24 millones y el launchpad de memecoins Pump.fun alrededor de USD $10 millones.
La concentración de ese volumen mostraba que, en sus primeras etapas, las recompras estaban reservadas principalmente para plataformas capaces de generar comisiones elevadas y relativamente previsibles. Con el tiempo, la práctica comenzó a extenderse hacia cadenas de capa base y protocolos DeFi de mayor relevancia, lo que modificó la manera en que algunos inversores evalúan los ingresos y las tesorerías de estos proyectos.
Datos de CoinGecko citados por The Block indican que los protocolos terminaron recomprando más de USD $1.400 millones de sus propios tokens durante 2025. La magnitud anual supera ampliamente el ritmo observado en agosto y sugiere que los equipos están utilizando los flujos de caja como una señal de respaldo para sus activos, aunque todavía no existe evidencia uniforme de que esa señal se traduzca en mejores rendimientos.
Tokenomist ofrece una perspectiva más amplia sobre el fenómeno al incluir recompras y quemas de 27 tokens activos entre enero de 2025 y julio de 2026. El volumen total habría alcanzado aproximadamente USD $18.800 millones, de los cuales las quemas representaron más de 80%, mientras que las recompras, incluidas las iniciativas de HYPE y PUMP, sumaron casi USD $2.800 millones.
Por qué el precio no siempre responde
Una recompra crea demanda, pero su impacto depende de la escala del mercado y de la cantidad de tokens que llegan simultáneamente a los intercambios. Lex Sokolin, cofundador de Generative Ventures, explicó a The Block que estos programas suelen generar mucha menos demanda que la presión vendedora existente, una diferencia que puede volver casi invisible el gasto del protocolo.
Sokolin planteó que un programa anual de USD $100 millones pierde relevancia cuando el token registra operaciones por USD $20 millones cada día. En ese escenario, la recompra puede proporcionar un comprador persistente y mejorar la liquidez en ciertos momentos, pero no necesariamente cambia la tendencia general si otros participantes venden cantidades mayores o si el mercado mantiene una valoración negativa del proyecto.
Amir Hajian, investigador de Keyrock, señaló que los desbloqueos y las emisiones constantes pueden socavar la demanda de las recompras. Los desbloqueos liberan tokens previamente asignados a equipos, inversionistas o comunidades, mientras que las emisiones aumentan la oferta disponible; ambas dinámicas pueden contrarrestar una operación de compra incluso cuando el protocolo destina una suma considerable de sus ingresos.
Rob Hadick, de Dragonfly, resumió el mecanismo desde una perspectiva básica de mercado: si las ventas superan a las compras, el precio cae. La conclusión no implica que las recompras carezcan de utilidad, pero sí obliga a analizarlas junto con el calendario de vesting, la inflación del suministro, la distribución de tenedores y el volumen efectivo que puede absorber el mercado.
Comprar no siempre significa retirar tokens
El gasto anunciado por un protocolo tampoco equivale automáticamente a una reducción permanente de la oferta circulante. Tokenomist revisó 11 iniciativas con datos en cadena considerados limpios y encontró diferencias importantes en el destino de los activos recomprados, desde quemas irreversibles hasta reservas que continúan bajo control del proyecto.
Hyperliquid quema el HYPE que compra, mientras Pump.fun quema el PUMP adquirido mediante su programa. Jupiter, en cambio, coloca los tokens recomprados en un fideicomiso, y Aster los devuelve a los stakers; por tanto, estas dos últimas iniciativas no reducen necesariamente la cantidad de tokens que puede circular en el mercado.
La diferencia es relevante porque una quema destruye unidades de manera permanente, mientras una transferencia a una tesorería, un fideicomiso o un grupo de participantes puede mantenerlas disponibles para una distribución futura. Según la investigación de Tokenomist, entre los tokens que continúan registrando nuevas emisiones, BNB y RAY fueron los únicos que habían experimentado una reducción real de sus respectivas ofertas.
Hyperliquid se mantiene como uno de los casos más agresivos. Un memorando de Bitwise comentado por Cryptopolitan sostiene que el protocolo utiliza aproximadamente 99% de sus más de USD $800 millones en ingresos anuales para comprar y quemar HYPE, y que desde el inicio de sus operaciones en noviembre de 2024 habría retirado alrededor de USD $1.300 millones del activo.
Hyperliquid, Pump.fun y la expansión hacia DeFi
Pump.fun también mantiene un programa de gran escala dentro del sector de memecoins. La plataforma afirma que destina la mitad de cada dólar ganado a recomprar y quemar PUMP. Según información citada sobre el programa, la plataforma habría quemado todos los tokens recomprados, por un valor aproximado de USD $370 millones, equivalente a cerca de 36% de la oferta en circulación.
Estos casos muestran por qué las recompras se han convertido en un punto central de las conversaciones sobre valoración. Los defensores de la estrategia sostienen que un protocolo con ingresos elevados puede devolver valor a los tenedores y reducir la oferta, mientras sus críticos advierten que el efecto depende de la transparencia, la permanencia de la quema y la capacidad del negocio para mantener sus ingresos.
La tendencia también llegó a proyectos DeFi consolidados. La votación de Uniswap conocida como “UNIfication”, realizada en diciembre de 2025, activó las comisiones del protocolo y quemó alrededor de USD $590 millones en UNI de una sola vez, una decisión que vinculó de manera más directa la operación del protocolo con la economía de su token.
Aave comenzó igualmente a retirar aproximadamente USD $30 millones en AAVE cada año bajo Aavenomics 3.0. Matt Hougan, CIO de Bitwise, sostiene que el mercado valora cada vez más los tokens según sus ingresos, de forma parecida a las acciones, y considera que los activos infravalorados podrían duplicar o superar su valoración si esta tendencia continúa.
La diferencia frente a las recompras de acciones
La comparación con el mercado bursátil puede resultar atractiva, pero tiene límites importantes. En una recompra de acciones, la reducción del número de títulos puede concentrar la participación económica y los derechos sobre las ganancias entre los accionistas que permanecen, mientras que la mayoría de los poseedores de tokens no tiene un derecho legal equivalente sobre los flujos de caja del protocolo.
Amir Hajian subrayó precisamente esa diferencia estructural. Aunque una quema puede disminuir la cantidad de tokens en circulación, no necesariamente concentra la propiedad sobre los ingresos de la misma manera que una recompra corporativa, porque el token puede no representar una reclamación legal sobre los activos o beneficios de la red.
Por esa razón, los inversores deben separar tres preguntas que a menudo aparecen mezcladas en los anuncios. La primera es cuánto dinero se gastó; la segunda, cuántos tokens fueron efectivamente retirados de manera permanente; y la tercera, qué derechos económicos conserva el activo después de la operación.
El análisis también exige observar qué ocurre con la oferta total y no únicamente con la oferta disponible en un momento determinado. Un protocolo puede quemar tokens y, al mismo tiempo, emitir unidades nuevas para recompensas, incentivos o desbloqueos, de modo que el suministro neto siga aumentando pese a una campaña de recompras aparentemente contundente.
Una señal de madurez con resultados todavía inciertos
La expansión de estas iniciativas puede interpretarse como una señal de madurez financiera dentro de la industria cripto. Los protocolos con ingresos relevantes ya no dependen exclusivamente de narrativas de crecimiento, sino que intentan mostrar cómo sus comisiones pueden respaldar operaciones concretas sobre el token.
Eso no elimina los riesgos de valoración ni convierte automáticamente los activos en equivalentes de acciones. Un programa de recompra puede mejorar la disciplina de tesorería y ofrecer un comprador recurrente, pero su eficacia dependerá de que los ingresos sean sostenibles, la política sea verificable en cadena y el volumen comprado sea significativo frente a las ventas.
Los datos disponibles tampoco muestran una relación constante entre reducción de oferta y aumento de precios. Un análisis publicado por Cryptopolitan en enero concluyó que las quemas no siempre se correlacionaron con avances de cotización, mientras varios tokens con recompras regulares continuaron rindiendo por debajo del mercado.
Para los inversores, el récord de USD $640 millones representa una señal relevante sobre la evolución de las tesorerías cripto, pero no constituye una garantía de apreciación. La pregunta decisiva ya no es solo cuánto compra un protocolo, sino si puede superar la presión vendedora, retirar realmente los tokens y ofrecer a sus tenedores una relación económica clara con el crecimiento de la red.
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