Por Canuto  

Bitcoin retrocedió hasta cerca de USD $63.000 tras el repunte de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, mientras el petróleo subió por el temor a interrupciones en el Estrecho de Ormuz. Aun así, los ETF de Bitcoin y Ether rompieron una racha de ocho semanas de salidas, una señal de que la demanda institucional todavía intenta sostener al mercado.

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  • Bitcoin cayó más de 1% y se ubicó cerca de USD $63.000, en medio de una ola global de aversión al riesgo.
  • Futuros del Brent subieron más de 3% por preocupaciones sobre el transporte petrolero en el Estrecho de Ormuz.
  • Los ETF de Bitcoin y Ether rompieron 8 semanas de salidas antes de los datos de inflación en Estados Unidos.

 


Bitcoin retrocedió hasta cerca de USD $63.000 el 13 de julio de 2026, después de perder más de 1% desde la medianoche UTC. La caída coincidió con una nueva ola de aversión al riesgo provocada por los ataques aéreos mutuos entre Estados Unidos e Irán durante el fin de semana.

El movimiento muestra cómo los activos digitales todavía reaccionan con fuerza ante los shocks geopolíticos. Aunque algunos inversionistas consideran a bitcoin una reserva alternativa de valor, el mercado suele tratarlo como un activo de riesgo cuando aumentan la incertidumbre y la presión sobre la liquidez.

El conflicto vuelve a golpear al mercado

Los futuros del crudo Brent subieron más de 3% y se acercaron a USD $79 por barril. El repunte reflejó el temor de que la lucha renovada afecte los envíos a través del Estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte mundial de petróleo.

En otra referencia de la jornada, los futuros del Brent cotizaban en USD $77,68, mientras que el West Texas Intermediate alcanzaba USD $73,00. La diferencia entre ambas cotizaciones refleja el momento específico de cada actualización dentro de una sesión marcada por una alta volatilidad.

El encarecimiento de la energía puede aumentar las presiones inflacionarias. También reduce el margen para que los bancos centrales adopten una política monetaria más flexible, una relación que ya pesó sobre bitcoin durante choques petroleros anteriores.

Los operadores observan el Estrecho de Ormuz porque cualquier interrupción prolongada podría alterar los costos de transporte y energía. El temor no requiere una interrupción total para afectar los precios, pues basta con elevar las primas de riesgo en los mercados de materias primas.

El retroceso alcanzó a buena parte del mercado de criptomonedas. El índice CD20 bajó 1,29% hasta 1.718,21 puntos, mientras Bitcoin (BTC) descendió 1,66%, Ether (ETH) perdió 1,31%, XRP cayó 1,72% y Solana (SOL) retrocedió 0,84%.

La lectura general de la sesión fue defensiva. Los inversionistas redujeron su exposición a varios activos considerados sensibles al riesgo, mientras seguían de cerca los movimientos del petróleo, las señales de inflación y la evolución militar en Medio Oriente.

La demanda de los ETF ofrece un contrapeso

La presión vendedora no eliminó todas las señales positivas para el mercado. Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin y Ether al contado en EE. UU. rompieron una racha de ocho semanas consecutivas de salidas, con una entrada conjunta de unos USD $281 millones en la semana que culminó el 10 de julio, lo que apunta a una recuperación de la demanda por las dos criptomonedas más grandes.

Los flujos de ETF no garantizan una subida inmediata del precio. Sin embargo, pueden mostrar que ciertos inversionistas mantienen interés en obtener exposición regulada a los activos digitales, incluso cuando el entorno macroeconómico provoca ventas de corto plazo.

Taran Dhillon, director de activos digitales en Kula, describió la semana como un “tirón” entre los factores macroeconómicos y los geopolíticos. Según su análisis, los operadores deberán equilibrar el impacto de la guerra con la información que entreguen los próximos datos de inflación en Estados Unidos.

La demanda institucional también puede recibir apoyo de una mayor claridad regulatoria. Dhillon señaló que el avance de la Clarity Act podría reducir parte de la incertidumbre que durante años ha limitado la participación de capital institucional en los activos digitales.

Incluso el progreso incremental importa”, afirmó Dhillon. En su opinión, cada paso que aclare cómo se clasifican y supervisan los activos digitales reduce el descuento asociado con la incertidumbre y facilita que el capital institucional respalde la clase de activos.

El debate regulatorio sigue abierto, incluidas las disposiciones éticas de la propuesta. Aun así, el mercado puede interpretar los avances parciales como una señal de que las reglas futuras podrían ser más previsibles para emisores, administradores de fondos e inversionistas.

Ese contraste explica la tensión actual. Los ETF sugieren que existe demanda estructural, mientras la guerra y el petróleo generan presión táctica sobre el precio, especialmente entre los operadores que utilizan apalancamiento o mantienen horizontes de inversión más cortos.

Inflación, Reserva Federal y niveles técnicos

Los participantes del mercado estarán atentos al índice de precios al consumidor, conocido como CPI, cuya publicación está prevista para el martes. El índice de precios al productor, o PPI, llegará el miércoles y aportará otra referencia sobre las presiones inflacionarias.

Ambos informes pueden modificar las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal. Una inflación más persistente podría reducir las apuestas por una política monetaria más relajada, mientras una lectura más moderada podría aliviar parte de la presión sobre los activos de riesgo.

El contexto técnico tampoco ofrece una señal clara de recuperación. Bitcoin rebotó desde un soporte cercano a USD $58.000, nivel que coincide con el retroceso de Fibonacci de 0,618, pero todavía permanece dentro de una tendencia bajista más amplia.

La estructura de precios conserva máximos decrecientes. Para los operadores técnicos, esa configuración indica que el rebote desde el soporte todavía necesita superar zonas relevantes antes de confirmar un cambio sostenido en la tendencia.

Las primeras resistencias al alza se ubican cerca de USD $66.000 y USD $68.900. Si bitcoin no logra recuperar esos niveles, el mercado podría seguir interpretando los avances como rebotes dentro de una trayectoria bajista, en lugar de asumir el comienzo de una nueva fase alcista.

El índice de fuerza relativa, o RSI, se situaba alrededor de 38. El indicador mostraba debilidad, aunque no presentaba una divergencia significativa que apuntara a un cambio de tendencia inminente.

La combinación de un RSI débil, tensiones geopolíticas y petróleo más caro mantiene elevado el riesgo de nuevas fluctuaciones. A la vez, los flujos positivos hacia los ETF y cualquier avance regulatorio podrían limitar la profundidad de las ventas si mejora el ánimo general del mercado.

Otros focos de atención para los operadores

Además de los datos macroeconómicos, el mercado sigue la evolución de BIP 110, una propuesta relacionada con el uso de datos no financieros en la cadena de bloques de Bitcoin. La propuesta se aproxima a una fecha límite decisiva a comienzos de agosto.

El respaldo inicial de los mineros a BIP 110 se mantiene por debajo de 1%. Ese nivel indica que, por ahora, la iniciativa no cuenta con un apoyo amplio entre quienes participan directamente en la validación y seguridad de la red.

El debate sobre BIP 110 introduce una dimensión distinta al comportamiento del precio. Mientras la geopolítica y la inflación dominan las operaciones diarias, las discusiones sobre el propósito y el contenido de la cadena de bloques pueden influir en la percepción de gobernanza de Bitcoin.

La actividad de los exchanges centralizados también mostró señales de recuperación. En junio, los volúmenes de negociación aumentaron por primera vez en cinco meses, con el mercado spot creciendo 15,3% hasta USD $1,11 billones.

Los volúmenes de contratos perpetuos vinculados con activos reales tokenizados alcanzaron un récord de USD $311.000 millones. Ese dato apunta a una mayor actividad en determinados segmentos, aunque no elimina la presión que generan los shocks externos sobre el conjunto del mercado.

Gate lideró las ganancias de participación en el mercado spot durante ese periodo. El aumento de los volúmenes puede ofrecer más liquidez a los operadores, pero también puede amplificar movimientos bruscos cuando se combinan ventas apalancadas y noticias geopolíticas.

Por ahora, bitcoin enfrenta una semana definida por fuerzas contrapuestas. La guerra y el petróleo empujan a los inversionistas hacia posiciones defensivas, mientras los ETF, la actividad comercial y el posible progreso regulatorio mantienen abierta la posibilidad de una recuperación.

La próxima dirección dependerá de la interacción entre esas variables. Los datos del CPI y el PPI, las noticias sobre Estados Unidos e Irán y la reacción del precio frente a USD $66.000 serán referencias centrales para evaluar si el mercado estabiliza la caída o prolonga su retroceso.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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