Por Canuto  

Un inversor temprano en hardware cuántico advierte que Bitcoin podría estar enfocando mal su defensa: el peligro más urgente no serían solo las claves de billeteras, sino el tráfico cifrado de autenticación y firmas que adversarios ya podrían estar almacenando para descifrar en el futuro.
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  • Andrew Gault, CEO de ZeroTier y socio fundador de 7percent Ventures, afirma que la industria cripto se concentra demasiado en claves de billeteras y poco en mensajes cifrados entre instituciones.
  • Google fijó 2029 como meta para completar su migración a criptografía poscuántica, mientras Citi modeló un escenario de impacto de USD $2 billones a USD $3,3 billones en la economía de EE. UU.
  • Ethereum ya inició una migración coordinada poscuántica, pero Bitcoin, exchanges y custodios importantes aún no han anunciado compromisos públicos equivalentes.


El debate sobre computación cuántica y Bitcoin suele centrarse en una imagen fácil de entender: una máquina futura que rompe claves privadas y vacía billeteras. Sin embargo, una advertencia reciente plantea un escenario más amplio y quizá más urgente para la industria cripto.

Andrew Gault, CEO de ZeroTier y socio fundador de 7percent Ventures, dijo a CoinDesk que Bitcoin está mirando solo una parte del problema. Según su análisis, el foco excesivo en claves de billeteras deja en segundo plano los datos de autenticación cifrados que ya viajan entre exchanges, puentes, custodios e instituciones financieras.

Gault no habla desde afuera del sector tecnológico. Su firma de capital de riesgo, con sede en Londres y San Francisco, ha respaldado startups de tecnología profunda, incluido hardware cuántico. En su portafolio figura Universal Quantum, una startup británica de computación cuántica.

La paradoja es evidente. Un inversor que financió laboratorios cuánticos ahora advierte que esas mismas tecnologías pueden alterar supuestos básicos de seguridad en Bitcoin y en el sistema financiero tradicional.

El problema no sería solo la clave privada

Para lectores nuevos en el tema, Bitcoin usa criptografía para demostrar propiedad y autorizar transacciones. La preocupación clásica es que una computadora cuántica suficientemente poderosa pueda derivar una clave privada a partir de una clave pública expuesta.

Ese riesgo existe en ciertas condiciones. Una investigación de Google Quantum AI publicada en marzo indicó que una computadora cuántica lo bastante potente podría derivar una clave privada de Bitcoin desde una clave pública expuesta en unos nueve minutos. Ese hallazgo no salió del portafolio de Gault, pero sí intensificó la conversación sobre el futuro poscuántico de la red.

Desde entonces, buena parte del debate se ha concentrado en aproximadamente BTC 6.900.000 ubicados en direcciones con claves públicas expuestas. También se ha discutido la falta de un plan formal de migración poscuántica para Bitcoin.

Gault considera que esa discusión queda incompleta. A su juicio, el riesgo más inmediato está en el tráfico cifrado que ya se recopila hoy, aunque nadie pueda descifrarlo todavía.

El ejecutivo lo planteó con una frase dura: “La vulnerabilidad más peligrosa de China no son los datos almacenados, son los datos que se mueven entre instituciones en este momento”. Añadió que cada mensaje interbancario, registro de autenticación de pagos y firma digital que viaja por una red puede estar siendo acumulado por adversarios sofisticados.

“Cosechar ahora, descifrar después”

La estrategia descrita por Gault se conoce en criptografía como “cosechar ahora, descifrar después”. El método parte de una premisa simple. Un atacante no necesita leer el mensaje cifrado hoy, solo almacenarlo hasta que exista capacidad cuántica suficiente.

Ese enfoque cambia el calendario de riesgo. La amenaza no comienza el día en que una computadora cuántica rompe un algoritmo. Empieza antes, cuando datos sensibles pasan por redes abiertas y quedan guardados para un ataque futuro.

Gault afirmó que los equipos de seguridad han sido entrenados para proteger datos en reposo. Pero, según él, los adversarios ya modificaron su estrategia. “Son pacientes, tienen almacenamiento y están construyendo una biblioteca del tráfico cifrado de hoy para descifrarlo en el momento en que la capacidad cuántica cruce el umbral”, dijo.

La preocupación no se limita a Bitcoin. Google también ha ajustado sus prioridades internas. En una publicación de marzo, la compañía fijó 2029 como objetivo para completar su migración a criptografía poscuántica.

Heather Adkins, vicepresidenta de ingeniería de seguridad de Google, y Sophie Schmieg, ingeniera sénior de criptografía, explicaron que la empresa repriorizó su modelo de amenazas. El nuevo foco incluye servicios de autenticación y firmas digitales, la misma infraestructura de firma a nivel de red que preocupa a Gault.

Google señaló además que la amenaza al cifrado ya es relevante por los ataques de almacenar ahora y descifrar después. Esa frase resume por qué muchas instituciones no pueden esperar a que aparezca una computadora cuántica plenamente funcional.

El impacto financiero que modeló Citi

El sector bancario también empezó a cuantificar escenarios extremos. Citi modeló en febrero un ataque habilitado por computación cuántica contra el acceso de un solo banco estadounidense entre los cinco principales al sistema Fedwire Funds Service.

Según ese modelo, el ataque podría desencadenar una cascada de USD $2 billones a USD $3,3 billones en la economía de Estados Unidos. Esa cifra equivaldría a una caída de 10% a 17% del PIB real.

El informe de Citi citó además al Global Risk Institute. Esa entidad estima una probabilidad de 19% a 34% de que llegue una computadora cuántica criptográficamente relevante para 2034.

Las cifras no prueban que un ataque sea inevitable. Pero muestran que bancos, tecnológicas y expertos en seguridad ya tratan el riesgo como un problema de planificación actual, no como una curiosidad científica distante.

Para el ecosistema cripto, la superficie de exposición podría ser incluso más diversa. No se limita a una billetera individual ni a una dirección antigua. Incluye canales operativos donde se firman, transmiten, autorizan y registran movimientos de valor.

Exchanges, custodios y puentes también entran en el mapa

Gault apunta a una capa menos visible del mercado cripto. Allí aparecen pruebas de puentes entre cadenas, paquetes de autenticación de API de exchanges, transacciones firmadas transmitidas y archivadas en mempools públicos.

También menciona el tráfico de firma por canales secundarios entre almacenamiento en frío y mesas de trading. Estos flujos conectan infraestructura crítica con decisiones de custodia, liquidez y ejecución de operaciones.

En ese contexto, los datos de autenticación no solo contienen información sensible. Según Gault, forman la capa de prueba que determina quién posee qué, quién autorizó una transacción y quién asume responsabilidad legal.

La diferencia importa. Si una futura capacidad cuántica permite cuestionar firmas, autorizaciones o registros archivados, el problema no sería solo el robo de fondos. También podría afectar auditorías, disputas legales y confianza institucional.

CoinShares presentó una lectura distinta en febrero sobre las claves de billeteras. La firma argumentó que el temor por esas claves está exagerado y estimó que solo BTC 10.200 estarían lo bastante concentrados como para mover los mercados si fueran robados.

Gault no niega ese debate. Su punto es que la discusión sobre billeteras puede estar absorbiendo demasiada atención, mientras el tráfico cifrado operativo queda expuesto a una recolección silenciosa.

Ethereum avanza y Bitcoin sigue sin compromiso público

Ethereum ya lanzó una migración coordinada poscuántica, de acuerdo con la información reportada. Esa decisión sugiere una lectura institucional del riesgo y un intento por preparar la infraestructura antes de que la amenaza sea inmediata.

Bitcoin, en cambio, no ha iniciado una migración equivalente. La red depende de consensos técnicos y sociales complejos, lo que históricamente vuelve más lenta cualquier modificación profunda del protocolo.

La ausencia de un plan público no significa inacción total dentro de la comunidad. Pero sí deja un vacío visible frente a otros actores que ya fijaron cronogramas. Google apunta a 2029 para su propia transición, mientras bancos modelan riesgos macroeconómicos y Ethereum coordina cambios.

Los principales exchanges y custodios cripto tampoco han anunciado compromisos públicos comparables para proteger su infraestructura de firma a nivel de red. Allí se concentra buena parte del tráfico de autenticación y operación institucional.

La advertencia de Gault llega en un momento de maduración del mercado. A medida que Bitcoin se integra más con custodios, mesas OTC, fondos y sistemas de pagos, su seguridad ya no depende únicamente de usuarios individuales protegiendo claves.

El desafío poscuántico, por tanto, podría exigir una respuesta más amplia. No basta con preguntar qué direcciones tienen claves públicas expuestas. También importa saber qué datos viajan hoy por redes, quién los puede almacenar y qué valor probatorio tendrán mañana.

La computación cuántica aún no ha cruzado el umbral que rompería la criptografía usada ampliamente. Pero la lógica de cosechar ahora y descifrar después obliga a pensar en plazos distintos. Si los datos ya fueron capturados, una migración tardía no podrá proteger el pasado.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

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