Una nueva investigación elaborada por especialistas de Google Quantum AI, la Ethereum Foundation y Stanford University estima que Bitcoin y Ethereum concentran hoy la mayor exposición pública ante un eventual salto de la computación cuántica. Aunque esos ataques siguen siendo teóricos, el estudio pone cifras concretas sobre qué activos, contratos y capas de infraestructura podrían quedar comprometidos si la industria no completa a tiempo su transición a criptografía post-cuántica.
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- El estudio calcula que alrededor de BTC 6,7 millones están en direcciones vulnerables, un volumen valorado en cerca de USD $451.300 millones a precios actuales.
- En Ethereum, la exposición se reparte entre fondos de usuarios, contratos, stake de consenso, capas del protocolo y soluciones Layer-2, con cifras que alcanzan hasta ETH 90 millones en categorías separadas.
- Solana, XRP Ledger, Algorand, Rootstock y TRON también aparecen como redes expuestas, mientras avanza la planificación de defensas post-cuánticas.
La posibilidad de que una computadora cuántica logre romper parte de la criptografía usada por las principales blockchains lleva años dentro del debate técnico. Sin embargo, una nueva investigación aporta algo que hasta ahora faltaba con claridad: una estimación concreta sobre cuánto valor podría quedar expuesto si ese escenario se vuelve real.
El reporte fue elaborado por investigadores de Google Quantum AI, junto con colaboradores de la Ethereum Foundation y Stanford University. Su conclusión central es que los ataques cuánticos contra redes cripto siguen siendo teóricos, pero la exposición pública actual ya puede medirse en algunas de las cadenas más grandes del mercado.
De acuerdo con el documento, futuras computadoras cuánticas criptográficamente relevantes podrían romper en minutos la criptografía de curva elíptica de 256 bits que hoy protege muchas firmas blockchain. Los autores estiman que, bajo uno de sus escenarios de reloj rápido, esa tarea podría tomar alrededor de 9 minutos en promedio.
Los investigadores subrayan que esas máquinas todavía no existen. Aun así, el trabajo ofrece una advertencia práctica para la industria: si el hardware cuántico madura antes de que las redes completen su migración a esquemas post-cuánticos, parte importante del valor asegurado hoy en blockchain podría quedar vulnerable.
Bitcoin concentra la mayor exposición cuantificada
Bitcoin aparece como la red con la cifra más clara y más alta de exposición pública dentro del estudio. Los autores estiman que alrededor de BTC 6,7 millones se encuentran en direcciones vulnerables debido, sobre todo, a claves públicas expuestas, reutilización de claves y tipos de direcciones más antiguos o salidas heredadas.
A precios actuales, ese volumen equivale a cerca de USD $451.300 millones. El dato ayuda a dimensionar por qué Bitcoin sigue ocupando un lugar central en el debate sobre seguridad post-cuántica, pese a que el ataque todavía no sea viable con la tecnología disponible hoy.
El riesgo, según explica el estudio, aparece cuando una clave pública queda expuesta en la cadena o incluso durante la propagación de una transacción. Si un atacante contara con capacidad cuántica suficiente, podría derivar la clave privada y redirigir los fondos antes de que la red consolide la operación o después de identificar direcciones históricamente reutilizadas.
La nota original añade que Citi ya había llegado a una conclusión similar en un informe publicado en enero. En ese análisis, el banco estimó que entre BTC 4,5 millones y BTC 6,7 millones están potencialmente expuestos a la amenaza cuántica.
Ethereum muestra una exposición distribuida en varias capas
En Ethereum, la situación es más compleja porque la exposición no se concentra en un único tipo de activo o estructura. El documento distribuye el riesgo entre cuentas de usuario, administración de contratos inteligentes, criptografía de validadores y elementos vinculados al diseño de disponibilidad de datos.
La investigación estima primero que hay ETH 20,5 millones en fondos de usuarios vulnerables. A eso suma ETH 2,5 millones en valor de contratos bajo exposición administrativa, una categoría relevante porque no solo compromete activos nativos, sino también la capacidad de control sobre contratos con grandes volúmenes de valor bloqueado.
Además, el estudio calcula ETH 37 millones en stake de consenso bajo exposición, junto con otros dos bloques adicionales de ETH 15 millones vinculados al protocolo y a Layer-2. El trabajo trata estas cifras como categorías separadas y no afirma que sean mutuamente excluyentes, por lo que cualquier total combinado debe leerse con cautela.
Los investigadores también destacaron que alrededor de USD $200.000 millones en stablecoins y activos del mundo real tokenizados podrían verse afectados a través del riesgo administrativo de contratos inteligentes. Esa observación amplía la discusión más allá de ETH, porque conecta la seguridad cuántica con capas críticas del ecosistema financiero tokenizado.
Otro dato puntual del análisis indica que las 1.000 cuentas de Ethereum de mayor valor poseían alrededor de ETH 20,5 millones al momento del estudio. Bajo los supuestos del modelo, esas cuentas podrían ser vulneradas en menos de 9 días.
Otras redes también aparecen bajo amenaza
El estudio no limita su evaluación a Bitcoin y Ethereum. También identifica a Solana, Rootstock, Algorand, TRON y XRP Ledger como cadenas expuestas al mismo problema de base, aunque en estos casos no presenta totales comparables de tokens en riesgo para toda la red.
La razón técnica que ofrecen los autores tiene que ver con los modelos de cuenta persistente. En esos diseños, las claves públicas pueden resultar más fáciles de identificar que en sistemas UTXO donde permanecen hasheadas hasta que los fondos se gastan. Aun así, el documento matiza que Bitcoin tampoco queda inmune, ya que la exposición surge cuando los usuarios gastan fondos o reutilizan claves.
Eso deja a Bitcoin y Ethereum como las dos grandes redes con exposición cuantificada públicamente de forma más precisa. En el resto de las cadenas, el trabajo hace un mapeo más cualitativo y técnico del riesgo, en lugar de reducirlo a una sola cifra agregada.
La lectura general es que la vulnerabilidad no depende solo del tamaño de una blockchain, sino del modo en que administra claves, firmas, cuentas y contratos. Por eso, distintas arquitecturas pueden enfrentar el mismo reto desde puntos de partida diferentes.
La respuesta post-cuántica ya comenzó en varios ecosistemas
La publicación del documento coincide con un momento en que varias comunidades blockchain ya discuten respuestas concretas. El 31 de marzo, el investigador de la Ethereum Foundation Will Corcoran informó que presentó en Nueva York la estrategia de seguridad post-cuántica de Ethereum y anunció un nuevo centro dedicado a la hoja de ruta, los impactos a nivel de protocolo y la investigación abierta.
Ese movimiento se apoya en advertencias previas dentro del propio ecosistema. En febrero, Vitalik Buterin había señalado que cuatro partes principales de Ethereum seguían expuestas a futuras amenazas cuánticas, lo que ayudó a darle mayor urgencia al tema dentro de la comunidad.
Fuera de Ethereum, Algorand afirma que sus State Proofs ya usan firmas post-cuánticas basadas en Falcon. En paralelo, desarrolladores de Solana publicaron un diseño de bóveda resistente a ataques cuánticos basado en Winternitz, mientras que contribuidores de XRP Ledger han discutido soporte para esquemas de firma post-cuántica de próxima generación.
Por el lado corporativo, Google también marcó una señal relevante. En una publicación separada, la empresa indicó que adelantó su cronograma de migración a criptografía post-cuántica para 2029, a medida que siguen mejorando el hardware, la corrección de errores y el criptoanálisis.
Qué pueden hacer usuarios y redes desde ahora
Las recomendaciones de corto plazo que recoge el estudio son relativamente directas. Entre ellas figuran reducir la exposición de claves públicas, evitar la reutilización de direcciones y usar diseños de transacción que achiquen la ventana de interceptación para un eventual atacante.
En esa línea, los autores mencionan herramientas como mempools privados y esquemas commit-reveal donde resulten pertinentes. Son medidas defensivas parciales, pensadas para bajar superficie de ataque mientras la migración más profunda hacia nuevos estándares criptográficos sigue en desarrollo.
A largo plazo, la solución pasa por adoptar criptografía post-cuántica. Ese proceso ya avanza fuera del sector cripto. El National Institute of Standards and Technology, NIST, finalizó sus tres primeros estándares de cifrado post-cuántico en agosto de 2024 y señaló que las organizaciones deberían comenzar la transición de inmediato.
La conclusión para el mercado es clara. Las máquinas cuánticas actuales aún están lejos de vaciar las principales blockchains, pero la investigación citada por Yahoo Finance sostiene que, si la capacidad cuántica útil llega antes que la migración de seguridad, Bitcoin y Ethereum son hoy las redes con mayor exposición cuantificada públicamente, mientras varias otras cadenas comparten la misma debilidad estructural.
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